septiembre 27, 2010

El aliado de Peña Nieto

Rubén Aguilar (@RubenAguilar)
Consultor y profesor de la Universidad Iberoamericana
raguilar@eleconomista.com.mx
El Economista

Andrés Manuel López Obrador con sus acciones, aunque diga otra cosa, se ha convertido en el gran aliado de Enrique Peña Nieto para la elección de Gobernador del Estado de México de julio del 2011.

La decisión del perredista de evitar a toda costa la alianza entre el PRD-PAN lo pone en el bando del priísta que necesita gane su partido para poder mantenerse como candidato a la Presidencia de la República.

El Gobernador hizo que se reformara la ley electoral para impedir las candidaturas comunes y así dificultar, no impedir, el proceso de constitución de la alianza entre el PRD y el PAN. En el marco de esa misma estrategia se inscribe López Obrador.

Los estudios de opinión indican que el PRD y el PAN sólo pueden competir en la próxima elección del Estado de México si van unidos como ya ocurrió en Oaxaca, Puebla y Sinaloa. Sin la alianza la derrota de ambos partidos es evidente como sucedió en Veracruz e Hidalgo.

Sin la alianza, Peña Nieto tiene despejado el camino para ser elegido como el candidato del PRI a la contienda electoral del 2012 y sería el participante con mayores posibilidades de hacerse de la Presidencia de la República y lograr que su partido regrese a Los Pinos.

Eso lo saben los dirigentes del PAN y el PRD, por eso quieren hacer la alianza, y también López Obrador. No se entiende, pues, cómo éste se convierte ahora en el más importante aliado de Peña Nieto y el PRI en su intento por retomar la Presidencia de la República.

Al grito: “Al carajo con la alianza”, López Obrador ha iniciado su campaña por el Estado de México, en franco apoyo a Peña Nieto, que se propone impedir, como también lo hace el Gobernador, que el PAN y el PRD vayan juntos.

La decisión del perredista es hacer valer sus aspiraciones personales.

Piensa, tiene razón, que si logra triunfar la alianza PRD-PAN disminuyen sus posibilidades de ser electo como candidato presidencial del PRD en la elección del 2012.

Él apoya, por la vía de los hechos, a Peña Nieto con tal de mantenerse como candidato del PRD y al mismo tiempo cerrar la posibilidad a cualquier otro aspirante. Sus intereses personales están por encima de los del colectivo que dice representar.

Los proyectos particulares de López Obrador y Peña Nieto coinciden. Ninguno quiere la alianza del PRD-PAN porque su triunfo pone en cuestión su candidatura a la Presidencia de la República. A eso no están dispuestos y cada uno hace lo que puede para impedirlo.

Ahora se sabe con claridad de qué lado está el perredista. En sus discursos puede decir cualquier cosa, pero con sus acciones, ésas son las que cuentan, actúa como aliado del PRI, partido del que surgió. Peña Nieto le está, sin duda, muy agradecido.

La decisión de López Obrador de evitar la alianza del PAN-PRD lo pone en el bando del priísta.

Reflexiones pospatrióticas. Hidalgo y Morelos

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

De una entrevista con Juan Pablo Becerra-Acosta se me quedan en el tintero tres apuntes de alguna pertinencia pospatriótica.

Primero: ¿Cuál era el país que pensaban o soñaban los que iniciaron la lucha de independencia?

Respuesta: Los patriotas independentistas del siglo XIX tenían un optimismo desbordado. Creían que la independencia traería la felicidad y la abundancia. Igual que nosotros creímos en el siglo XX que la democracia lo arreglaría todo. La credulidad y el optimismo son malos consejeros prácticos.

Segundo: ¿Por qué vitoreaba Hidalgo a Fernando VII, el rey de España, de la que quería independizarse?

Respuesta: Vitorear a Fernando VII es lo que hacían todos los independentistas de la primera hora: reivindicar la corona española de Fernando contra la invasión napoleónica de 1808 que había impuesto a José Bonaparte como monarca. Ya que Fernando VII no estaba en el trono, los reinos de ultramar podían declararse autónomos, es decir, soberanos e independientes frente a la imposición napoleónica. El grito de Hidalgo por Fernando VII nos parece raro porque aprendemos nuestra historia patria como si nada tuviera que ver con España, salvo para repudiarla. Lo cierto es que éramos parte de España, del imperio español, y veíamos las cosas de un modo transatlántico, más universal que ahora. La historia patria fundada en la nación nos estrechó la mira.

Tercero: Al parecer sólo Morelos tenía un proyecto de país independiente, esbozado en los “Sentimientos de la nación”.

Respuesta: No me conmueven mucho los “Sentimientos de la nación”. Pienso, por ejemplo, en el punto 2. “Que la religión católica sea la única, sin tolerancia de otra”. O en el punto 19: que se establezca en la Constitución el 12 de diciembre y el culto de la Virgen de Guadalupe como día de celebración obligatoria.

Los “Sentimientos de la nación”, título insuperable, son a la vez un documento arcaico y de gran anticipación de futuro. Postulan el integrismo religioso y la secularidad liberal: rechazo a la esclavitud y a la monarquía; defensa de la división de poderes y de las garantías individuales.

Es un texto a caballo entre dos mundos, a la vez arcaico y modernísimo, de lo cual deriva su problema fundamental: resulta incumplible hacia atrás y hacia adelante.

Quizá sea el documento que funda la funesta tradición legal mexicana de que las leyes son “aspiracionales”: menús de altas intenciones, no de precisos deberes.

Sería muy bueno que hubiera en nuestras leyes menos buenos sentimientos y más reglas obligatorias, menos sueños inalcanzables y más conductas correctas.

El amor no mata

Lydia Cacho
Plan B
El Universal

Alí Desirée cumplió 24 años el 20 de septiembre, estaba a punto de graduarse en Letras Clásicas de la UNAM, emocionada con la idea de convertirse en escritora (ya había publicado algunos poemas), esta campeona ajedrecista, hija de madre mexicana y padre panameño, celebró su vigésimo cuarto cumpleaños con Osvaldo Morgan Colón, su ex novio, con quien había terminado dos semanas antes. Osvaldo le pidió que siguieran siendo amigos, ella aceptó. Luego de la fiesta, Osvaldo asesinó a Alí de 25 puñaladas y, asustado, buscó a un amigo para confesarle el crimen.

Aunque el hermano del joven asesino, Humberto Morgan (ex diputado de la Asamblea Legislativa y actual funcionario de la Secretaría de Educación) ha intentado que se exonere a Osvaldo, luego de un año de juicio, el Poder Judicial del DF impuso una sentencia de 42 años de prisión por homicidio calificado con saña (crueldad) y alteración voluntaria (presencia residual de drogas en la sangre).

Su hermano no es el único que le justifica; algunos amigos han dicho que era “celoso, pero normal”, “controlador, pero lo normal”, “quería que Alí le obedeciera, como es normal”, “un muchacho tranquilo, pero con arranques de ira (normales)”. Lo cierto es que, según amigas de la joven asesinada, Alí terminó la relación porque él tenía “ataques de celos incontrolables”. Durante la relación, las alarmas de la violencia salieron a la luz y nadie lo tomó en serio. Incluso después de muerta, la familia de él la culpó de haber “provocado la discusión que lo hizo enojar”.

Curiosamente, este caso, como la mayoría de feminicidios, es definido por la gente como “anormal”; pero las cifras demuestran lo contrario. Solamente en el Estado de México, cada dos días una mujer es asesinada. Más del 80% de los feminicidios los perpetra un novio, esposo, ex esposo o conocido de la víctima, mientras que la mayoría de muertes violentas de hombres son perpetradas en las calles por otros hombres, no por razones relacionadas con el género o los afectos.

La muerte de Alí ha despertado un gran interés en hombres jóvenes por entender las razones por las cuales la violencia en el noviazgo aumenta en México (Informe SEP 2009). La organización de hombres contra la violencia: http://www.gendes.org.mx, trabaja en ello bajo el principio de que los valores y comportamientos asumidos desde la identidad masculina tradicional, son producto de una construcción social que normaliza esos comportamientos e incluso los celebra o minimiza. Estos expertos aseguran que todo hombre que decida cambiar sus patrones de conducta respecto a las mujeres puede lograrlo, y su trabajo con hombres lo demuestra claramente.

Alí era una joven feminista, defendía los derechos de las mujeres y niñas. Era amorosa y confiaba en que los hombres, como las mujeres, eligen ejercer violencia o evitarla. Osvaldo eligió asesinarla. Ella había escrito un poema que dice: “En mi jardín en mi quietud/la mirada imantada llama,/el silencio se mueve entre las alas/escúchalo/como si todas las flores hablaran/y el cielo abriera su único ojo (el sol)/no temas a aquel cíclope enorme/mira fijamente pero dice la verdad”. Su legado para los estudiantes de la UNAM podría ser trabajar contra la violencia en el noviazgo y crear un movimiento de nueva masculinidad. Porque el verdadero amor, dice el Facebook de las amigas de Alí, no es violento. A estas nuevas generaciones les toca reinventar el amor y la equidad.

La controvertida consumación

José Antonio Crespo
Horizonte político
Excélsior

El mito que sigue vigente es que fue Iturbide quien envió mensajes conciliadores a Guerrero, siendo convencido éste de aceptar un pacto.

Justo dentro de 11 años, se cumplirán los 200 años de vida independiente de México, y este año, el movimiento que la intentó, pero fue derrotado militarmente. Y es que la Independencia no fue consecuencia directa de la rebelión de 1810, y se hubiera llevado a cabo de cualquier manera. Muchos historiadores creen incluso que, de no haberse dado el movimiento de Hidalgo, la Independencia se hubiera conseguido antes. Lucas Alamán escribió que la violencia insurgente explica que "muchos hombres cuyas opiniones eran decididas por (la independencia)" se alinearon con los realistas pues no querían la autonomía "con el acompañamiento de crímenes y desórdenes con que se presentaba". Agustín de Iturbide pensaba igualmente que, debido al carácter violento de su rebelión, "lejos de conseguir la Independencia, los insurgentes aumentaron los obstáculos que a ella se oponían". De hecho, el triunfo de Iturbide sobre Morelos en Valladolid hizo que el obispo Abad y Queipo advirtiera al virrey, con visión profética: "De aquél joven... no sería extraño que andando el tiempo... fuera él mismo... el que hubiese de efectuar la Independencia de su patria". Igualmente, Félix María Calleja advirtió que "la única persona capaz de separar este país de España, es Agustín de Iturbide.

En realidad, la Independencia fue vista como un medio más que un fin en sí mismo: para los insurgentes, era una condición para transformar la sociedad heredada del virreinato. Los realistas hicieron la Independencia exactamente para lo contrario: preservar el orden social vigente. Para convencer a los realistas de que se unieran a la causa trigarante, Iturbide les decía: "El año de 1810 exigía de los honrados, de juicio y de alguna ilustración, cierta conducta, y el año de 21 exige de los mismos, otra muy diversa". Escribió Octavio Paz que la conciliación de Acatempan fue "un verdadero acto de prestidigitación; la separación política de la Metrópoli se realiza en contra de las clases que habían luchado por la Independencia". Y José Vasconcelos sentenció: "Para simular que (la Independencia) se trataba de una aspiración nacional fue necesario que se trajera como curiosidad. a uno de los primitivos insurgentes que ya todo el mundo había olvidado: don Vicente Guerrero".

Afortunadamente, los actuales libros de texto escolar reconocen esa contradicción, a diferencia de los antiguos libros con los que muchos aprendimos historia. Y así también aparece con todo realismo y claridad, por ejemplo, en la serie de Televisa, Gritos de muerte y libertad.

El mito que sigue vigente es que fue Iturbide quien buscó y envió mensajes conciliadores a Guerrero, siendo convencido éste por aquél de aceptar un pacto (una tregua, en realidad, pues las hostilidades entre liberales y conservadores, es decir, insurgentes y realistas, se reanudaron después de la Independencia).

En realidad, Guerrero ya había imaginado ese desenlace, al reconocer con realismo que el movimiento insurgente del cual él era el principal caudillo ya no tenía posibilidades de triunfar militarmente. Que era algún oficial realista quien estaba en mejor posición para dar ese paso, y que más valía obtener la Independencia, aunque fuese sin reforma social. Antes de que Iturbide enviara sus propuestas de conciliación a Guerrero, éste había escrito al coronel realista Carlos Moya: "Nuestra patria es preferible a todo derecho, cuya gloria hace a los hombres inmortales en las futuras generaciones".

Poco después, hizo la misma proposición al teniente coronel Francisco Berdejo, realista mexicano, haciéndole ver que estaba la "puerta abierta para poder ser un padre de la patria. Este es el tiempo más propio para que sea Usted hombre grande y su fama se eternice en los fastos de nuestra historia". Queda claro que fue Guerrero, antes que Iturbide, quien pensó en hacer una tregua con los realistas para lograr la Independencia, así estuviera desprovista de su contenido social.

Se propone ahora regresar las letras de oro de Iturbide al Congreso (borradas en 1921). Sin yo creer en su heroísmo (sino en su oportunismo y crudo pragmatismo), Iturbide es protagonista de la consumación. Y en todo caso, hay no pocos miembros de la sociedad actual (y al menos un partido político) que algo o mucho les representa esa polémica figura. Una historia patria que fomente la democracia debe ser incluyente, no intolerante; abierta, no cerrada; apegada a la realidad, no maniquea; humana, no poblada por semidioses y demonios.

Analfabetismo y PRID

Luis González de Alba
La Calle
Milenio

Lo señalan todas las encuestas en toda elección: a mayor analfabetismo de una región mexicana, mayor votación obtiene el PRI. Hay relación directa entre falta de cultura política e inclinación por las tesis del PRI: su nacionalismo con xenofobia, sus regalos en tiempo de elecciones, su visión premoderna, tutelar, precapitalista, antijuarista, antiliberal, proteccionista: esa oratoria del PRI cae en la buena tierra del clientelismo con papá gobierno al que nos acostumbró la Revolución. El natural heredero de esa relación enferma es el PRD surgido del PRI y de una izquierda que se tragó enteros los mitos de la Revolución y sus ruedas de molino. O sea, el PRID.

Al igual que las regiones de priismo sólido, los foros donde los lectores participan resultan dignos de estudio por expertos con menos flojera que yo: es notable en ellos una semejanza con las regiones adictas al PRI: presentan un desarrollo “desigual y combinado”, según expresión de una teoría exitosa en la izquierda entre 1965 y 80. Del desarrollo con atraso resultan ejemplo los venereadores de AMLO, que si bien sueltan bilis al menos rasponcito a su mesías, luego, sin mediar coherencia, expresan tesis creacionistas siguiendo los más gastados estribillos de sacristía, rechazan con violencia de regidora panista la igualdad de los homosexuales ante la ley, y apoyan con argumentos clericales la ley seca en fiestas patrias, aunque ya Rosario Robles probara en sus tiempos que la población del DF no necesita ser disciplinada por un gobierno autoritario que sabe lo que le conviene a sus gobernados.

Hace años, en los tiempos de las cartas a la redacción con nombre y datos, tuve una agria discusión con una regidora panista. Me parecía correcta la iniciativa municipal, del PAN, que planteaba revitalizar el centro de Guadalajara dando facilidades para cafés, restoranes y bares. Dije que los cafés deberían incluir la posibilidad de pedir un jerez con una tapa de jamón, una cerveza. La panista me dijo que si me quería destrampar ya sabía a dónde ir. Lo sé, respondí, y eso es lo que no quiero, sino entrar a un café y pedir un Tío Pepe y un trocito de queso en la barra, junto a la señora que bebe un té helado y el par de amigos con cervezas.

Este lunes, los argumentos a favor de la ley seca en el DF fueron de tono aún más ñoño que entonces. De Hija de María escandalizada por la posible borrachera de jóvenes celebrando el Grito, dije. El lector aludido respondió con recuerdos a las zonas del cuerpo y sus funciones que, afirmó, yo no acato. Lo cual, se ve, no era el tema ni venía al caso: era un simple y simplón insulto.

La relación analfabetismo-voto priista se reproduce en el hijo del PRI, el PRD, con su analfabetismo funcional. Porque es de analfabeta negar la evolución y la igualdad de derechos. Es de derecha aprobar la ley seca que impide la venta de alcoholes a adultos que celebran la Independencia. Asombra que llamen izquierda a eso, propio de cintas como Las señoritas Vivanco. Llaman “borrachín” al gobernador González Márquez, de quien se pueden señalar falta de visión para atraer inversiones, abandono de la industria productora de computadoras, imprevisión para atender el ya inmediato futuro de la computación cuántica, e incapacidad para hacer siquiera una carretera digna a Vallarta, pero sus tequilas… hasta caen bien.

El éxito del PRI pasa por alto que no nos dio sindicalismo, sino corporaciones atadas al gobierno; tampoco democracia, sino partido único y elecciones a cargo del gobierno; del PRI heredamos decenas de millones de pobres y un atraso criminal en educación, cúpulas sindicales hechas para el enriquecimiento y el ascenso político. El PRI, en suma, nos deformó al uncirnos a una relación perversa cliente-proveedor, nos indujo analfabetismo político según el cual somos niños que deben dejar los altos asuntos de la Patria en manos de políticos adultos. La rebelión del 2000 aún no la digieren.

El daño está hecho y se ve en lectores incapaces de distinguir los clásicos planteamientos de la derecha cuando se les ofrecen travestidos de izquierda. Sin ortografía ni menos sintaxis, vociferan posiciones que a la derecha ya avergüenzan. Es la escuela del PRI: hay buenos y malos, quien plantea opiniones que el lector no comparte es porque recibe soborno por engañar al pueblo, equivalente hoy de las “ideas exóticas” y “el oro de Moscú” de que nos acusaba hace 40 años el PRI. Son idénticos.

Mi revisión de la Historia de México: Las mentiras de mis maestros (Cal y Arena).

El rezago educativo latinoamericano

Andrés Oppenheimer
El Informe Oppenheimer
Reforma

Cuando le pregunté a Bill Gates en una entrevista sobre la convicción muy difundida en Latinoamérica de que la región tiene algunas de las mejores universidades y centros de investigación científica del mundo, el fundador de Microsoft me miró con cara de asombro. ¿De veras creen eso?, me preguntó.

Si los latinoamericanos están satisfechos con sus sistemas de educación pública -tal como lo revelan las encuestas- la región está en problemas, señaló. El secreto del éxito educativo y tecnológico de países como China e India es la humildad, y cierta dosis de paranoia, me dijo Gates.

En efecto, Latinoamérica podría beneficiarse de una pequeña dosis de paranoia constructiva respecto a la educación, ciencia, tecnología e innovación.

Según una encuesta de Gallup y el Banco Interamericano de Desarrollo, los latinoamericanos están mucho más satisfechos con sus sistemas educativos que los estadounidenses, los alemanes o los japoneses, a pesar de que los países latinoamericanos figuran entre los últimos puestos en las pruebas estudiantiles y en los rankings internacionales de educación.

Mientras 85 por ciento de los costarricenses y 84 por ciento de los venezolanos están satisfechos con sus sistemas de educación pública, sólo 66 por ciento de los alemanes y 67 por ciento de los estadounidenses están conformes con los suyos, dice la encuesta.

Simultáneamente, cuando uno mira los resultados del test PISA de jóvenes de 15 años en todo el mundo, se encuentra con que mientras los estudiantes de Hong Kong, China, sacan un promedio de 550 puntos en matemáticas, los de Corea del Sur 542 puntos y los de Estados Unidos 483 puntos, los estudiantes de Brasil, México, Argentina, Chile y Perú sacan un promedio de 400 puntos, y en otros países de la región mucho menos.

En la educación superior y la investigación, las estadísticas son tanto o más preocupantes.

- No hay una sola universidad latinoamericana entre las 100 primeras instituciones de educación superior del mundo, según el "Ranking del Suplemento de Educación Superior del Times 2009-2010". Un ranking similar de la Universidad Shanghai Jiao Tong, de China, tampoco incluye a ninguna universidad latinoamericana entre las mejores 100, a pesar de que Brasil y México figuran entre las 13 economías más grandes del mundo.

- De todas las inversiones en investigación y desarrollo en todo el mundo, menos de 2 por ciento se realiza en Latinoamérica, según el Observatorio Iberoamericano de Ciencia y Tecnología (RICYT). Comparativamente, casi 30 por ciento de las inversiones mundiales para investigación y desarrollo se realiza en países asiáticos, añade el informe.

- Mientras China invierte 1.4 por ciento de su PIB en investigación y desarrollo -la mayor parte proveniente del sector privado- Brasil invierte tan sólo 0.9 por ciento; Argentina, 0.6 por ciento; México, 0.4 por ciento, y Colombia y Perú, 0.1 por ciento, respectivamente.

- En materia de investigación, mientras un país asiático relativamente pequeño como Corea del Sur, que hace apenas 50 años era mucho más pobre que la mayoría de los países latinoamericanos, registra 80 mil patentes anuales en todo el mundo, Brasil sólo logra registrar 600 patentes por año, México unas 300, y Argentina 80, según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual.

- Sólo 27 por ciento de los jóvenes latinoamericanos en edad universitaria están inscriptos en instituciones de educación superior, comparado con 69 por ciento de sus pares de los países industrializados, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

¿Puede América Latina remontar este rezago? Por supuesto que sí. Durante la investigación que realicé en los últimos cinco años sobre la educación en el mundo, encontré ejemplos muy concretos que podrían mejorar rápidamente la calidad educativa en toda Latinoamérica, y también en Estados Unidos.

Chile creó un fondo de 6 mil millones de dólares para otorgar 6 mil 500 becas anuales a graduados universitarios para que hagan doctorados -casi todos en ciencias e ingeniería- en las mejores universidades de Estados Unidos y Europa.

Uruguay se ha convertido en el primer país del mundo en darle una computadora laptop a cada niño en las escuelas públicas. En Brasil se ha generado un exitoso movimiento ciudadano que está impulsando mejoras en la calidad educativa. Los ejemplos esperanzadores abundan.

Pero el primer paso debe ser acabar con el triunfalismo -como el reflejado en la reciente declaración del Presidente mexicano Felipe Calderón de que México es una "fortaleza" educativa- y, como decía Gates, ser más humildes. Sólo así, con una sana dosis de paranoia constructiva, como la de los asiáticos, podremos vencer la complacencia, crecer más y reducir más rápidamente la pobreza.

Esta columna esta basada en el nuevo libro de Andrés Oppenheimer "¡Basta de Historias!: La Obsesión Latinoamericana Con El Pasado y Las 12 claves Del Futuro'' (Random House-Debate, 2010).

La mafia que solapa al “narcodiputado”

Ricardo Alemán (@laotraopinion)
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

La forma triunfal en que Julio César Godoy fue aplaudido por parte del pleno de San Lázaro, luego de protestar como diputado federal, permite suponer que su partido, el PRD, y otras bancadas como las del PRI, PT y Convergencia, no sólo dieron la bienvenida a los narcodiputados, sino que aplaudieron el ingreso del crimen organizado a “la casa del pueblo”.

Y es que resulta monstruosa la farsa política de solapar la presunción criminal del ahora diputado Godoy, que no sería un exceso hablar de “la casa del narco”, cuando nos referimos a “la casa del pueblo”. Es tal la aberración, que un presunto criminal que se ocultó a los ojos públicos, para ingresar a San Lázaro, de donde horas después salió cobijado por el manto del fuero.

¿A quién responsabilizar de que la política, los partidos, y los puestos de elección popular sean utilizados para solapar presuntos criminales? ¿Quién pagará por la burla a ciudadanos y electores, y por permitir en México lo que en su momento hizo en Colombia el más poderoso criminal y narcotraficante, César Gaviria? ¿Qué hizo Gaviria? Poca cosa, que solapado por los políticos, ocupó un escaño en el Congreso.

Hoy, buena parte de la clase política solapa al presunto criminal Julio César Godoy, a quien la PGR vincula con La Tuta, jefe de La Familia. ¿Cuáles evidencias tiene la PGR? Una intervención telefónica donde el ahora diputado le reporta a su jefe, La Tuta, sobre el vínculo criminal del PRD michoacano y el financiamiento de alcaldes y diputados. Y podrán argumentar que es una evidencia ilegal. Tendrán razón, pero lo que se escucha en la grabación es real. ¿Y qué se escucha? Eso, cuando Godoy le reporta a La Tuta sobre el control político de La Familia.

Y podrán decir misa los amarillos, sus líderes, gobernantes y legisladores —y sus aliados—, lo cierto es que la forma en que procesaron la demanda del “ejemplar” diputado; la manera en que desde el gobierno de Michoacán lo solaparon, y el encubrimiento que le brindaron desde otros centros de poder como el propio Congreso, confirman que la clase política encubre criminales. PRD, PT y Convergencia negarán lo evidente, pero nunca podrán argumentar contra el sentido común.

¿Por qué, si Godoy era inocente, no dio la cara a sus electores? ¿Por qué lo ocultó el gobierno de Michoacán? ¿Por qué, si era inocente, debió recurrir al fuero para dizque luego iniciar su defensa? ¿Por qué, si era inocente, se metió escondido al Congreso y mintió al decir que entró por la puerta grande? Será el sereno, pero el PRD llegó al extremo de solapar narcos. ¿Por qué? Porque más que partido parece mafia.

AMLO y Ebrard: los destapes

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

La alianzas fueron un exitazo. En ese momento Andrés Manuel entendió que Ortega y Marcelo quedaban fortalecidos. Tenía que reaccionar...

Las elecciones de julio cambiaron el panorama electoral del país. En el PRD, por ejemplo, los pasados comicios abrieron el juego por la candidatura presidencial entre Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard. Vale la pena recapitular los hechos de una competencia que promete dramatismo y sorpresas.

Tanto el grupo perredista liderado por Jesús Ortega como el que comanda Marcelo Ebrard entendieron que el PRI arrasaría en las próximas elecciones si no había una alianza con el PAN en diversos estados. Con toda seguridad, el tricolor ganaría las doce gubernaturas en juego. Y esto dejaría a los priistas en una posición inmejorable rumbo a 2012. En la opinión pública y publicada quedaría la sensación de que nada pararía a los priistas en su regreso a Los Pinos.

López Obrador, en cambio, se opuso a una alianza con los panistas. Adujo que no tenía caso ya que el PAN y el PRI eran lo mismo. Más allá de esta justificación ideológica, AMLO quería que las alianzas fallaran para luego recuperar el liderazgo del PRD y convertirse de facto en el candidato presidencial de este partido, aprovechando, desde luego, el debilitamiento de Ortega y Ebrard, artífices de las alianzas.

Pero las alianzas ganaron de manera contundente en Puebla, Oaxaca y Sinaloa y se quedaron a un pelito en Durango e Hidalgo. Por donde se vea, un exitazo. En ese momento AMLO entendió que Ortega y Ebrard quedaban fortalecidos y él debilitado. Tenía que reaccionar rápido. El miércoles después de la elección, López Obrador se destapó en una entrevista radiofónica. Afirmó que él, independientemente de lo que pasara, iba a competir por llegar a Los Pinos. Minimizó el pacto que tenía con Ebrard de que el candidato perredista se escogería en una encuesta en 2011 y anunció un acto masivo para el 25 de julio donde presentó la nueva versión de su "Proyecto Alternativo de Nación". En pocas palabras, se destapó.

En agosto aparecieron muchas encuestas. Todas demostraron un repunte de López Obrador, tanto entre perredistas como en población general. El destape del tabasqueño había generado una ola a su favor. Supongo que estos datos le preocuparon a Marcelo Ebrard quien, por primera vez en varios trimestres, en lugar de aparecer al alza en las encuestas, iba en retroceso. Y eso, creo, fue lo que lo llevó a destaparse él mismo como candidato presidencial. Lo hizo la semana pasada en diversas entrevistas a propósito de su IV Informe de Gobierno. Sin ambages, dijo que quería ser Presidente y explicó por qué.

Cuando se le preguntó cómo iba a ser la competencia contra AMLO, Ebrard dijo que confiaba en el pacto de las encuestas e indicó que se va a medir al candidato que tenga más posibilidad de ganar la elección presidencial; el que tenga más potencial de crecer en el electorado, sobre todo entre los independientes. Y ahí es precisamente donde cojea López Obrador: si bien es un personaje querido en la izquierda, no crece más allá de este espectro ideológico. Ebrard, en cambio, es percibido como un político más moderado y por tanto con más posibilidades de capturar a votantes independientes.

Esa es la regla que propone Ebrard. La pregunta es si AMLO la aceptará o pedirá que sean los perredistas los que elijan al candidato presidencial para que él se convierta en el candidato presidencial.

Interesante resultó cuando José Cárdenas le preguntó a Ebrard si se lanzaría a la Presidencia en una alianza que incluyera al PAN y posiblemente en contra de AMLO. Ebrard no lo negó contundentemente. No cerró esa puerta con cinco pestillos y tres candados. Quizá porque sabe que, como en los estados, la única opción de ganarle al PRI es con una alianza entre el PAN y el PRD.

Y ahí está, me parece, la diferencia en los discursos de Ebrard y AMLO. Para el primero, el enemigo a vencer es el PRI por lo que está dispuesto a aliarse con el PAN para evitar que el tricolor regrese a Los Pinos. Para el segundo, en cambio, el enemigo a vencer es el PRIAN, por lo que no tiene sentido que la izquierda se alíe con los panistas porque éstos son lo mismo que los priistas.

Ebrard le está apostando su futuro político a la fuerza electoral antipriista que todavía existe en el país; y en esa apuesta caben, desde luego, los panistas. López Obrador, en cambio, le está apostando al hartazgo de la gente con los gobiernos panistas y a identificar al PAN como la misma burra revolcada que el PRI.

Así comenzó la competencia en la izquierda que ya se veía venir desde 2006. Si usted tuviera un dinerito para predecir quién será el candidato presidencial del PRD en 2012, ¿por quién apostaría?

Esparcismo sin pies ni cabeza

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

A punto de cumplirse un año de la liquidación de Luz y Fuerza del Centro, Martín Esparza y sus abogados admiten por fin la imposibilidad de revertir el decreto de extinción.

Necean, sin embargo, con la exigencia de que la Comisión Federal de Electricidad se asuma como “patrón sustituto” de los 16 mil ex trabajadores que aseguran “representar”, aunque saben que la titularidad del contrato colectivo en la CFE la posee el Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (no el Sindicato Mexicano de Electricistas, que desde mediados de 2009 carece de dirigencia legal).

La liquidación de la empresa fue contemplada y esquivada por los gobiernos priistas y reiteradamente sugerida por la Auditoría Superior de la Federación (el órgano autónomo que permite supervisar a la Cámara de Diputados las finanzas públicas).

El derroche de 42 mil millones de pesos anuales del erario hizo insalvable a Luz y Fuerza, que venía operando (desde los estertores del priato) con incosteable y deficiente productividad y donde, en el colmo de lo absurdo, las administraciones de Vicente Fox y Felipe Calderón permitieron a Esparza, en sus cuatro años como secretario general, darle un tiro de gracia con la “colada” de casi cinco mil innecesarias y sospechosas plazas.

A finales de la semana reciente, Carlos de Buen, abogado de lo que queda del SME, dijo a sus clientes que no pretende “engañarlos”; que la resolución de la Suprema Corte sobre la constitucionalidad del decreto de extinción es definitiva, y que nada más puede hacerse, excepto intentar que la CFE se asuma como patrón sustituto: “Tengo que ser muy honesto con todos ustedes: no hay posibilidad, en los juicios, de rescatar a Luz y Fuerza del Centro…”, admitió.

Les explicó que los ministros no se manifestaron por la terminación de las relaciones laborales ni la cancelación del contrato colectivo de trabajo (lo cual es cierto), pero no les recordó que ya el juez sexto de distrito en materia laboral, hace poco más de un mes, negó amparar al SME contra la decisión de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje de desechar su emplazamiento a huelga (presentado en febrero pasado) contra Luz y Fuerza, el Servicio de Administración y Enajenación de Bienes y la Comisión Federal de Electricidad.

En esa resolución, el juzgador consideró que, ante la extinción de LFC, la empresa desapareció de la vida jurídica y sólo conservó su personalidad para los efectos de su liquidación, pero ni el SAE ni la CFE pueden ser considerados como “patrones sustitutos” de los ex trabajadores ya que, en virtud del decreto de extinción, no hubo transmisión de los bienes de Luz y Fuerza ni se continuó ininterrumpidamente con las actividades, por lo que no se dan los supuestos de la Ley Federal del Trabajo ni de la jurisprudencia para esos efectos.

Los que siguen dándole por su lado a Martín Esparza carecen, pues, de razones para seguir la estrategia callejera, los sabotajes al servicio, las agresiones a vehículos y personal de la CFE, de un líder que, simplemente, los está dejando colgados de la brocha.