octubre 02, 2010

Califorcannabis

Yuriria Sierra (@YuririaSierra)
Nudo Gordiano
Excélsior

En California, una empresa farmacéutica ofrece un helado con el equivalente, según lo afirma la misma empresa, a ocho cigarros de mariguana.

Desde hace unas semanas, la mariguana se había convertido en objeto comerciable en California. Se soltó una polémica a inicios de septiembre, cuando apareció en televisión uno de estos llamados "infomerciales" donde se anunciaba un producto medicinal que, aunque no expresaba textualmente la palabra "mariguana", sí hablaba de un producto de la empresa Canna Care, cuya composición es del llamado cannabis, esa otra forma en que los estadunidenses nombran a la mariguana. Un producto que se vende vía telefónica y que dice ayudar a mitigar los dolores y molestias que provocan enfermedades como la diabetes, hepatitis C o la osteoporosis. Algo meramente terapéutico.

Un par de semanas después nos enteramos de otro uso, otra forma de comercialización para los efectos de la mariguana, la famosa droga "natural" gracias a que para consumirla no requiere ningún tipo de proceso químico. También en California, una empresa farmacéutica ofrece algo que llamó "Cremé de Canna", que no es si no un helado con el equivalente, según lo afirma la misma empresa, a ocho cigarrillos de marihuana y que son la alternativa para los no fumadores.

Y aunque en California, desde 1996, está regulada la venta de mariguana bajo receta médica, justo este helado funciona como una alternativa para quienes hacen a la mariguana parte de sus tratamientos médicos y no desean "darse un toque" fumándola.

Pero justo ayer se anunció que el mismo gobernador del estado, el gobernator, le dio el visto bueno a una ley que permite la portación de hasta 28 gramos de mariguana, el equivalente a una onza, sea o no para uso medicinal, como estaba permitido.

Esta ley firmada ayer, entrará en vigor a partir del primer día de 2011 y le habrá quitado su carácter judicial a la portación y consumo de esta droga, en público o privado, siempre que se respete la cantidad permitida. La policía ya no podrá remitir a nadie con un juez, ni tampoco será parte del historial penal de quienes sean descubiertas "rolándola" en público. A lo mucho, y según se determine, será una multa de 100 dólares, lo mismo que una infracción de tránsito.

Y aunque los brothers consumidores han de estar celebrando, con un "viaje", seguro, la polémica se centra en que justo el gobernator se opone a la legalización completa de esta droga y la firma de esta ley, se debe a motivos meramente económicos; lo que pretende es ahorrarse "gastos" de operación de los policías encargados de vigilar el consumo y venta de la mariguana en el estado, ley que le significará un ahorro de 60 mil dólares.

Además, esto puede ser motivo de enfrentamiento y hasta unión conservadores-demócratas, pues el gobierno de Barack Obama también ha mostrado su negativa a la posible "legalización" de esta droga en el país, pues es fantasma y pieza esencial de los problemas en la frontera con México. Por lo que un "veto" a esta ley, podría llegar.

Hablando con toda seriedad, ojalá que la ley llegue a 2011, sería una gran oportunidad para ver los resultados que genera una legislación como esta. El chance de observar cómo es que una sociedad reacciona. Porque sólo teniendo las cosas así, sobre la mesa, es que el diálogo llega sin sustento para negarse o aprobar.

O simplemente, la ley del gobernator es tan sólo una suerte de "vacuna" ante la proximidad de la discusión de la famosa "Propuesta 19" que se discutirá en su estado en noviembre próximo y la cual le daría luz verde a la legalización con fines "recreativos".

Y de aprobarse, entonces sí, que el trasiego imposible en un mercado legal, agarre a los mexicanos confesados...

La ocasión hace al Maciel

Diego Petersen Farah
Periodista
El Universal

Los primeros argumentos de los defensores de Marcial Maciel, cuando comenzaron a salir en cascada los escándalos de Mon Père, fueron que había que separar al hombre pecador (nunca se atrevieron a decir violador o delincuente) de su obra. El 1 de mayo el Papa Bendicto XVI decidió que también había que investigar la obra, y nombró un delegado para regir los destino la orden religiosa, y esta semana, en otra vuelta de tuerca, intervino también la asociación laica de los Legionarios, el Regnum Christi. Hay dos grandes temas que preocupan a El Vaticano del ala laica del Los Legionarios: la cuasi esclavización de las mujeres consagradas y el lavado de dinero.

Uno de los grandes huecos de la legislación sobre Asociaciones Religiosas (AR) es la falta de fiscalización. Tras el reconocimiento de las Iglesias con la reforma a la Constitución vino el jaloneo por la reglamentación y control de las AR. Por razones históricas y temores, que se puede discutir si son válidos o no pero que a fin de cuentas están instaurados en la memoria colectiva de este país, el Estado decidió mantener restricciones a los ministros de culto y a las AR, como el no tener derecho a ser votados o negarles la participación en medios electrónicos. Y aunque la mayoría de los mexicanos estaremos de acuerdo es estas prohibiciones, ambas son claramente discriminatorias. A cambio de ello el Estado cedió ante las Iglesias en temas fundamentales y que hacen que hoy las AR vivan un estado de excepción: son verdaderos paraísos fiscales y tienen un fuero tácito (no tanto como el de los diputados, que han convertido el fuero en licencia para delinquir).

Lo que sucedía en los Legionarios de Cristo puede estar sucediendo, en menor o mayor medida, en cientos de Asociaciones Religiosas en todo el país. Las normas internas de las Iglesias es asunto de ellos, como las de los Boy Scouts o el club de búfalos de Pedro Picapiedra, pero el Estado no puede permitir la comisión de delitos. Una cosa es que las AR no paguen impuestos, en tanto demuestren que su actividad es sin fines de lucro, como lo hace cualquier Asociación Civil, y otra muy distinta es que no declaren. Una cosa es que las las congregaciones religiosas vivan como quieran vivir, y otra es que, bajo el manto del respeto a las Iglesias, se permita la explotación o abuso de mujeres y niños.

El 80% o más de los delitos que cometió el padre Maciel (que según el Vaticano vivió sin escrúpulos y sin el más mínimo sentimiento religioso) los cometió en México. La posibilidad de que haya otros macieles católicos o de otros credos religiosos es altísima porque hemos dejado una enorme hueco legal. Fiscalizar los ingresos de las AR y proteger a los niños de abusos y a las mujeres del esclavismo pío no atenta contra el derecho de creencia. Mantener a las AR en estado de excepción por miedo a enfrentar nuestros fantasmas históricos es el caldo de cultivo ideal para nuevos macieles, más abuso y lavado de dinero. La ocasión hace al ladrón, y al Maciel.

Qué pasa allá

Jaime Sánchez Susarrey
Reforma

Poco importa que, como advierte Kerlikowske, la posición de la Casa Blanca sea contraria a lo que está ocurriendo en California. El hecho es que se está avanzando en ese sentido

Gil Kerlikowske, zar antidrogas de la Casa Blanca, fue contundente: "La legalización se está vendiendo en Estados Unidos como una idea para reducir la violencia en México, para mejorar la economía de las comunidades y la procuración de justicia, pero todas son falsedades".

Y añadió: "Lo tenemos claro: este tipo de medidas (legalización de la marihuana en California) no pueden ser útiles, sino dañinas" (México, 4/sep/10).

La declaración tuvo, sin duda, dedicatoria. Se refería implícitamente a la convocatoria de Felipe Calderón para abrir un debate sobre la legalización de las drogas en México.

La postura de Kerlikowske y de la Casa Blanca tiene varios puntos débiles. El primero es subestimar el hecho que en 14 estados de la Unión Americana la cannabis está permitida para usos medicinales.

En California la marihuana se puede obtener con receta para trastornos como el insomnio o la ansiedad. Su prescripción es completamente laxa. Pero además, el próximo 2 de noviembre se votará un referéndum para legalizar su consumo recreativo -por el momento, las encuestas son favorables a la iniciativa.

No hay, pues, consistencia. ¿Con qué autoridad moral se le exige a México mantenerse en el combate contra las drogas, con un costo de 28 mil asesinatos en cuatro años, cuando en Estados Unidos se está transitando hacia la legalización medicinal y hasta recreativa de la cannabis?

Poco importa que, como advierte Kerlikowske, la posición de la Casa Blanca sea contraria a lo que está ocurriendo en California. El hecho es que se está avanzando en ese sentido y el gobierno federal no tiene los medios ni la intención de revertir el proceso.

El zar tampoco acierta en la descalificación de la estrategia. La legalización de la marihuana, como en su momento el fin de la prohibición del alcohol en los años treinta, sí tendría un efecto sobre el grado de violencia en México.

Baste considerar que una parte sustantiva de los ingresos de los cárteles provienen justamente del comercio de la cannabis. De hecho, sobran testimonios: la legalización del uso medicinal ha reducido el mercado negro y la violencia en los condados de California.

Pero hay, además, otros elementos que son contradictorios en la estrategia de la Casa Blanca. En la página oficial de la Drug Enforcement Administration (DEA) se consignan las 21 acciones más importantes contra el crimen organizado de 2007 a 2010.

La gran mayoría de esas operaciones se realizaron, dentro o fuera de Estados Unidos, contra cárteles mexicanos. No hay, en consecuencia, la detención ni la consignación de un solo capo o cártel estadounidense en estos cuatro años.

De hecho, la operación más importante contra una red estadounidense se emprendió en la Universidad Estatal de San Diego (6 de mayo de 2008). El saldo habla por sí solo, se detuvo a 96 individuos, incluidos 75 estudiantes que vendían o compraban marihuana, cocaína o éxtasis.

De estos datos se pueden sacar conclusiones: la primera es que la DEA centra sus operaciones -dentro y fuera de Estados Unidos- contra los cárteles que introducen marihuana, cocaína, anfetaminas y otras. Pero la distribución y el comercio interno de esas drogas no es perseguido con la mis- ma severidad.

Me explico. La marihuana tiene una especificidad: se produce en todas partes. La Oficina para las Drogas y el Delito de la Organización de las Naciones Unidas (UNDOC, World drug report, 2010) estima que en 2008 se cultivaron un promedio de 5 mil 249 toneladas en Estados Unidos, contra 21 mil 500 toneladas en México.

La diferencia entre ambos países es muy importante, pero también es cierto que la requisa de marihuana estadounidense va en aumento y confirma que cada día se cultiva más en Estados Unidos (la erradicación de plantas creció en más de 300 por ciento entre 2004 y 2009).

Según la propia DEA, en 2008 decomisó 660 toneladas que equivale al 11 por ciento del total que se habría producido en Estados Unidos y a un porcentaje mucho menor del monto (incluida la "importación") que habría circulado efectivamente.

Con un agregado. Los consumidores californianos consideran a la cannabis mexicana de muy baja calidad.

Y no les falta razón. La forma de cultivo debe ser muy superior en Estados Unidos, tal como lo demuestra la reciente autorización del condado de Oakland a cuatro empresas para producirla industrialmente.

El tráfico de cocaína plantea otra serie de interrogantes. El mercado estadounidense tiene un valor de 35 mil millones de dólares. De los cuales, 24 mil 200 millones se quedarían en manos de vendedores al menudeo (La Jornada, 26/jul/2010). ¿Pero de qué estructura criminal estamos hablando? ¿De una federación de pequeños, muy pequeños, brokers sin mafias ni capos que la controlen? ¿O se trata de una estrategia deliberada que busca fundamentalmente estrangular la oferta del exterior?

Si las respuestas a todas esas preguntas fueran positivas, las iniciativas de la Casa Blanca sobre México cobrarían un cariz particular. Porque estaríamos ante una estrategia que, muy probablemente, explicaría por qué los niveles de violencia son menores allá.

Finalmente, hay que considerar que mientras la Casa Blanca exige una cooperación total y absoluta, no puede siquiera comprometerse a controlar la venta de armas en la frontera, que es clave para combatir los cárteles acá.

En suma, lo que ocurre en Estados Unidos es más complejo y contradictorio que las políticas que fija Washington. De ahí que haya que preguntarse qué es lo que realmente pasa allá. Porque en México la situación es cada vez más complicada y no se ve luz a final del túnel.

AMLO y Marcelo, el fin de la tregua

Francisco Garfias (@panchogarfias)
www.elarsenal.net
Arsenal
Excélsior

El tabasqueño exigió a los senadores amarillos que definan ya con quien están.

El anunciado pleito por la candidatura presidencial del PRD ya comenzó. Es Andrés Manuel López Obrador contra Marcelo Ebrard. No hay más. Carlos Navarrete se bajó del caballo. Juan Ramón de la Fuente no fue más que el deseo de algunos leales a Jesús Ortega. ¿Alguien lo duda?

El jaloneo crece entre el jefe de Gobierno y el líder del "movimiento", a pesar de los públicos apapachos y el repetido "no nos vamos a pelear". La hora de la disputa impactó fuerte en la fracción perredista en el Senado, que encabeza el propio Navarrete.

El coordinador del grupo ya dio color. Estuvo en la foto con Ebrard, durante la presentación de la Fundación Equidad y Progreso, que servirá de plataforma a las aspiraciones del jefe de Gobierno. Pero el tabasqueño se adelantó con la exigencia a los senadores amarillos de que definan ya con quien están. Una mayoría -14 de los 25- suscribieron un documento que plantea reconducir la línea legislativa de la bancada del PRD desde la izquierda y en acompañamiento al movimiento del Peje. El texto se pronuncia contundentemente en contra de las alianzas con el PAN.

Algunos firmantes del documento, entre ellos Yeidckol Polevnsky y Arturo Núñez, se han desvinculado de las versiones que hablan de que se trata también de un primer obús para tumbar a Navarrete y poner en su lugar a Pablo Gómez.

Ambos legisladores han dejado claro que respaldan al actual coordinador del grupo, aunque están con El Peje para 2012.

A los "conspiradores", los que si quieren la coordinación, los tienen bien ubicados en el entorno de Navarrete: Carlos Sotelo, Pablo Gómez, Rosalinda Hernández y Salomón Jara. Este último fue de los que con más entusiasmo impulsó la alianza en Oaxaca. Hoy se atrinchera en el bando de los antialiancistas.

- Un venezolano, muy conocido en nuestro país, anda metido hasta el tuétano en la crisis de Ecuador. Se trata del famosísimo J.J. Rendón, experto en guerra sucia, quien durante años trabajó para partidos y políticos mexicanos. Algunos a los que les hizo "trabajitos" son Elba Esther Gordillo, Roberto Madrazo, Juan S. Millán, Héctor Astudillo, del PRI y de Nueva Alianza.

Rendón es un antichavista en toda la línea. Siempre se ha colocado a la derecha del tablero político. Ha servido también a los presidentes colombianos Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, ambos conservadores.

Consultores mexicanos aseguran que en Ecuador, fue contratado por Carlos Vera Rodríguez, un conocido ex presentador de televisión, quien ha encabezado una campaña de firmas para revocar el mandato del izquierdista Rafael Correa. Hay sospechas de que este hombre está detrás del abortado golpe contra el presidente de Ecuador.

- Josefina Vázquez Mota trae metido entre ceja y ceja darle una nueva dinámica a la Junta de Coordinación Política. Cada que se justifique, y sin que parezca "pasarela", piensa invitar a personajes para que tengan interlocución con los coordinadores parlamentarios de todos los partidos.

Patricia Espinosa será la madrina de este nuevo ejercicio. La titular de la SRE está invitada el próximo lunes a la Jucopo. En la agenda del encuentro está la Cumbre sobre Calentamiento Global, a celebrarse en Cancún en noviembre y diciembre.

- César Duarte será el segundo de esta nueva camada de gobernadores que rinda protesta. Lo hará el próximo lunes (día de San Pancho, por cierto) en la explanada del Palacio de Gobierno de Chihuahua, que ya fue declarado recinto oficial por el Congreso. Va la cúpula del PRI en pleno y un nutrido grupo de gobernadores electos y en funciones.

- Media docena de notables suscribirán este lunes la firma del convenio del Recinto Legislativo 1824, Museo de las Constituciones, en el marco de la conmemoración de los festejos del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución. El presidium lo integran José Narro Robles, UNAM; Alonso Lujambio, SEP; María del Carmen Alanís, TEPJF; Guillermo Ortiz Mayagoitia; SCJN; Francisco Arroyo Vieyra, Senado y Alejandra Moreno Toscano, GDF.

El Museo tiene como objetivo difundir la importancia que tienen las leyes para la vida cotidiana a través de la mediación de los contenidos. Esta ubicado en el Centro Histórico, donde originalmente se encontraba el Primer Congreso Constituyente Mexicano (1822).

- Moraleja de la semana (cortesía de Mahatma Gandhi): Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego.

La jaula de los 41

Ariel González Jiménez
ariel2001@prodigy.net.mx
Analecta de las horas
Milenio

Aunque ahora ya no tiene significado para la gran mayoría de los jóvenes, varias generaciones del siglo XX mexicano crecimos con el mito y leyenda de un guarismo singular: el cuarenta y uno. Cumplir cuarenta y un años se suponía, entre broma y en serio, podía representar el riesgo de caer en la tentación de la homosexualidad o manifestarla abiertamente si ya se había caído en ella (“salir del clóset”); de ahí que nadie quisiera confesar que tenía esa edad (o que al hacerlo siempre asegurara a todos que eso no estaba teniendo ningún efecto en su masculinidad).

Así, seguida de toda esta homofóbica picardía estaba también la certeza de que rebasados los cuarenta y uno se superaba cualquier riesgo para la hombría. Decir: “Ya pasé de los 41” era sinónimo de “ya me salvé”, y quería decir igualmente que se había consolidado la condición varonil.

¡Vaya fantasía! El chiste era, sin embargo —incluso sin saberlo—, el recordatorio de uno de los grandes episodios de intolerancia y persecución contra la homosexualidad en el México porfirista. El contexto político y social no es menor: en la joven nación donde todo (oficialmente) parecía ser orden y progreso, un buen día la sociedad se despierta con la noticia de que las perversiones modernas la han alcanzado.

Es la noche del 17 de noviembre de 1901 y por la céntrica calle de la Paz, hoy Ezequiel Montes, un gendarme que hace su rondín se acerca a una casa donde se escucha, claro y fuerte, el desarrollo de un baile. Como es la época en que para celebrar un baile o una fiesta de ciertas proporciones es indispensable el permiso de la autoridad, el policía toca a la puerta con la intención de solicitarlo. Quien abre la puerta distraídamente lo deja anonadado, pues se trata de un hombre que viste como mujer.

Lo demás es historia: son capturados 41 personajes, la mitad de los cuales —según el diario La Patria— “llevan pintadas las caras de blanco y carmín, con negras ojeras, pechos y caderas postizas, zapatos bajos con medias bordadas, algunos con dormilonas brillantes y con trajes de seda cortos ajustados al cuerpo con corsé”. O sea, “muy chulos y coquetones”, como rezará la popular hoja volante impresa en el taller de Arsacio Vanegas Arrollo e ilustrada de modo inigualable por José Guadalupe Posada (el famoso grabador, interesado en el caso, dedicará más de una decena de trabajos al tema).

Con la detención sobreviene la leyenda. No eran cuarenta y uno, sino cuarenta y dos. ¿Qué fue del cuadragésimo segundo? ¿Quién era? La vox pópuli determinó desde un principio su identidad: Ignacio de la Torre, “el primer yerno de México” (como lo llama ingeniosamente Carlos Monsiváis), quien gracias a su condición consigue escapar del escarnio y humillación a los que serán sometidos los demás: barrer las calles de la ciudad, muchos de ellos vestidos como iban para la fiesta (otra imagen memorable que recreará Posada).

Pero De la Torre no es el único influyente. Al terrible destino que les aguarda a los desviados (trabajos forzados en Valle Nacional, el gulag porfirista) sólo llegan 19; el resto, de buenas familias, convencen a la justicia (muy machita, por lo visto) de que se hallaban ahí por error, víctimas de un engaño o confusión.

El caso fue tan sonado que dio lugar a la publicación, en 1906, de Los cuarenta y uno: novela crítico-social, firmada por Eduardo A. Castrejón, seudónimo bajo el que según los estudios de Robert McKee Irwin probablemente se ocultó el general Mariano Ruiz Montañés.

La curiosa obra puede ser leída hoy gracias a la edición preparada por la Dirección de Literatura de la Universidad Nacional Autónoma de México, precisamente con la coordinación y estudio crítico de Robert McKee Irwin y el estupendo prólogo de Carlos Monsiváis.

Se trata de un libro moralizante que en todo momento manifiesta su profundo desprecio por las preferencias “infames” de los protagonistas de la historia: Mimí, Ninón, Estrella, Pudor, Virtud, Carola, Blanca y Margarita, que podemos suponer nombres de batalla del conjunto de seres novelizados que practican esa clase de “amor que no puede decir su nombre”.

Los editores originales de la novela de Castrejón no dudaron ni por un momento del objetivo que debía tener la publicación de ésta, pues como toda gran obra (y citan las de Eugenio Sué, Zolá y hasta las de El pensador mexicano) busca mostrar “la corrección de las costumbres, de los vicios sociales, el anatema a todas las corrupciones, la exaltación de la moral y el anatema a la perversión del sentimiento humano”. Y es en esto último donde según ellos Castrejón no falla, pues “deja sentir la fuerza de su imaginación, detalla sus cuadros y flagela de una manera terrible un vicio execrable, sobre el cual escupe la misma sociedad, como el corruptor de las generaciones”.

La novela no tiene desde mi punto de vista mayor interés que el de documentar la mirada de una época sobre esa noche reveladora donde 41 personajes, “confundidos en el mismo nivel de bajeza, en esa triste degeneración, en envilecimiento increíble, se abrazaban, se inflamaban al contacto de la suave epidermis ungida de aceites perfumados, y desfloraban sus manos con chasquidos de ardientes y sonoros besos”. Tal es su estilo y escandalizada afectación.

Poderla leer más de cien años después de que fuera publicada hace posible medir el progreso de los derechos humanos con respecto a su franca inexistencia en los albores del siglo XX. La jaula de los 41, por lo menos en lo que a la historia se refiere, ha quedado definitivamente abierta.