octubre 04, 2010

Postaniversario y autocrítica

Agustín Basave
abasave@prodigy.net.mx
Director de Posgrado de la Universidad Iberoamericana
Excélsior

Es una sana tradición otorgar a toda persona un día o dos al año para apapacharla, olvidar sus defectos, perdonarle sus errores y tratarla como si fuera impoluta. Pero todavía más saludable sería que 24 horas después la festejada aprovechara la pausa para reconocer con toda crudeza sus deficiencias y yerros.

Permítaseme una reiteración. Los símbolos son reales y la realidad es simbólica. Quizá las cosas ocurran porque sí, sin orden ni patrón preestablecido, pero sin duda tienen una implicación. Se trata de un mensaje encriptado que trasciende su significado primario y produce representaciones distintas al hecho en sí mismo. Es allí donde surgen preocupaciones antiutilitarias por la armonía, la simetría, los ciclos. Sea por superstición o para superar el inmediatismo cognoscitivo, todos visitamos en el reino del simbolismo en que habitan los aniversarios. Y lo hacemos con la irracionalidad a cuestas. ¿Por qué le damos más importancia a 50 años que a 51 o privilegiamos al número 100 por encima del 107? ¿Qué nos empuja a aumentar la parafernalia cada década y a gritar con épica sordina que las centenas son impecables y diamantinas? ¿Qué tienen los números redondos en el sistema decimal que nos mueven a conmemorar con más ahínco y vehemencia? En buena lógica, nada, pero es evidente que hay algo que los hace más significativos, y que ese algo acaba trascendiendo el convencionalismo.

Los cumpleaños y los santos son ocasiones de celebración, y más cuando caen en esas cifras mágicas. Es una sana tradición otorgar a toda persona un día o dos al año para apapacharla, para olvidar sus defectos, perdonarle sus errores y tratarla como si fuera grandiosa e impoluta. Pero todavía más saludable sería que 24 horas después la festejada ejerciera un postaniversario. Que aprovechara la pausa para reconocer con toda crudeza sus deficiencias y yerros: relajada por la parranda de la jornada previa, revitalizada por el amor y fortalecida por la autoestima, podría entregarse a la introspección realista y aun despiadada. Empalagada por los edulcorantes de felicitaciones, halagos y buenos deseos, estaría en posibilidad de verse en el espejo y cuestionarse a sí misma. Así sería capaz de convertirse en un mejor ser humano para su propio bien y para el de los demás.

Ahora la festejada es nuestra nación. Yo diría, con base en mi tesis de que la Independencia parió un proyecto bajo el cual la bautizaron y la Revolución vio nacer a nuestra conciencia nacional como pueblo, que acaba de conmemorar su bicentésimo santo y va por su centésimo cumpleaños. No hablo de nuestra patria, hablo de nuestra nación. Es decir, de esa urdimbre de subjetividades que crea una objetividad, de esa suma de las autopercepciones individuales de los mexicanos que le da cohesión a México. Y es que, si fue a partir de la gesta de 1910 que las masas y no sólo las élites empezaron a sentirse parte de este país, entonces nuestra nacionalidad data de principios del siglo pasado. Pero se esté o no de acuerdo con mi metáfora, lo cierto es que estamos en el mes intermedio, a horcajadas entre los festejos de septiembre y de noviembre, y que es hora de realizar un acto de contrición. Si las potencias se someten periódicamente al arrepentimiento y la enmienda, ¿por qué no habríamos de hacerlo nosotros? Distamos muchísimo de estar en un lecho de rosas. Tenemos demasiadas carencias y rezagos, nos zahieren la corrupción y las desigualdades. Propiciemos pues la autocrítica descarnada y busquemos soluciones a nuestros males. Aunque nos duela.

Podemos dejar las cosas como están, ciertamente. Seguir engañándonos a nosotros mismos y haciéndonos de la vista gorda. Aquí no pasa nada, vivimos tiempos difíciles pero saldremos adelante, porque México es más grande que sus problemas. Lo malo es que venimos diciendo eso desde hace dos siglos y continuamos dando tumbos de crisis en crisis. Y ahora hay que agregar un flagelo que si bien no es nuevo sí se manifiesta con una virulencia inusitada. Me refiero a la violencia del crimen organizado, que junto con la subcultura de la transa y la miseria completa nuestro coctel molotov. Podemos arrastrar los pies, movernos lentamente hacia adelante, caminar a duras penas en dirección a la luz que se ve al fin del túnel con la esperanza de que sea la salida y no otro tren que se nos echa encima. Pero no creo que ése sea un propósito digno de nuestro bicentenario y de nuestro centenario. Si nos comparáramos con los países desarrollados concluiríamos que llevamos demasiados años administrando la mediocridad. ¿No deberíamos aspirar a superar la corrupción rampante, a que todos los mexicanos viviéramos con bienestar y dignidad?

Ya pasó la fiesta, y antes de que venga la próxima vale la pena hacer el ejercicio del postaniversario. Para eso debe servirnos el simbolismo de estas fechas centenarias. ¿Qué país queremos para nuestros hijos y nuestros nietos? ¿Nos vamos a conformar con lo que tenemos o vamos a pugnar por una profunda transformación de la parte enferma de nuestra idiosincrasia, por un verdadero renacimiento? Yo digo que si no hacemos un diagnóstico realista y una prescripción ambiciosa México acabará estallándonos en las manos o desvaneciéndose poco a poco en la bruma de la insignificancia.

¿Cuotas por género?

Luis González de Alba
La Calle
Milenio

Formo parte del Comité Editorial de la revista Nexos y no he sabido de artículos rechazados por venir de mujeres. Lo digo porque un consejero, Fernando Escalante, se ha puesto a contar las mujeres que escriben en Letras Libres y en Nexos, las revistas de mayor prestigio intelectual en México, y descubrió, oh Perogrullo, que publicamos a muchos más hombres que mujeres. También en los comités somos mayoría. Tarea: contemos, para el próximo número de Nexos, las colaboraciones ya ofrecidas y publiquemos un recuadro por sexo: cuántas llegaron firmadas por mujeres y cuántas por hombres al 30 de septiembre.

Podemos revisar exhaustivamente publicaciones, como ya hizo Héctor Aguilar Camín (director de Nexos) en su espacio: sea MILENIO o Le Monde, el NYT o algún diario de China: la mayoría de sus directivos, reporteros y comentadores son hombres. Lo mismo ocurre en cualquier área porque los hombres somos competitivos: las cuotas de género que se han autoimpuesto los partidos políticos, como parte de su corrección política, resultan con frecuencia deficitarias, cuando no llenadas a la fuerza. Recordemos a las diputadas “juanitas” que dejaron a sus suplentes varones en la curul.

El problema viene de que hemos votado en asamblea mundial que hombres y mujeres son iguales. Y no lo son: los hombres somos competitivos en todas las áreas, sin excepción. Y lo somos porque asumimos las actividades más riesgosas, como la defensa contra otros machos, o la guerra en humanos. Y asumimos los riesgos porque los machos son sustituibles, las hembras no. Si un gallo se me muere, todas mis gallinas resultarán fecundadas por los restantes. La especie ahorra alimento si tiene más hembras que machos. Por eso manda hombres a matarse entre sí y en los naufragios oímos el grito “mujeres y niños primero”: son los resabios de nuestra evolución.

Veamos las competencias deportivas. La más popular en el mundo es el futbol. Usted sabe que hay una Selección y una Sub-17 femeninas. ¿Ha ido a ver sus partidos al estadio? ¿Los ha visto en TV? Si no lo ha hecho no es por misoginia ni machismo: es que a la enorme mayoría de los hombres no les interesa, y a las mujeres no las entusiasma el futbol, menos aún si juegan mujeres. Los estadios están vacíos porque no asisten ni las mujeres que “deberían” ni los hombres.

Los deportes muestran dominio masculino porque han sido diseñados por hombres que desean poner a prueba sus límites. Y esos límites están dados por la estructura ósea y la muscular. Nunca he visto una corredora famosa que tenga buenas tetas y caderas amplias para apoyo de buenas nalgas. Todas parecen hombres porque ese tipo físico es el más eficiente al realizar pruebas que buscan los límites de esa forma física. No he visto tampoco un basketbolista chaparro y gordo… ¡Ay, los discriminan! No, simplemente no sirven.

Cuando un tenista se operó y quedó hecho una guapa mujer, las tenistas se negaban a competir con ella… porque, decían, les llevaba ventaja. En los deportes hay categorías femenina y varonil, y nadie ha exigido que esas barreras se derriben por sexistas. Las campeonas no calificarían revueltas con sus equivalentes varones.

Los hombres que sobresalen en ballet clásico, los que hacen arreglos florales para fiestas y los diseñadores de modas tienen fama de ser homosexuales. Y casi siempre lo son. Mujeres en levantamiento de pesas son lesbianas. En otros deportes también, no así en tenis ni en clavados. Es que, sencillamente, hay actividades que no atraen a heterosexuales, hombres o mujeres. Y no es aprendizaje. Sin importar régimen ni sistema social, los estadios de futbol están llenos de hombres, como las arenas de box y lucha. O las publicaciones.

¿Y éstas por qué? Porque en la refriega de la política también los hombres suben con más facilidad que las mujeres: es “la guerra por otros medios”. Y las publicaciones son parte del panorama político.

Si a los partidos les cuesta trabajo llenar sus cuotas de género, en las publicaciones inventaríamos un falso problema si impusiéramos cuotas. No podemos obligar a los hombres a ir al estadio cuando ellas juegan futbol. Tampoco podemos los editores cumplir cuotas por sexo en publicaciones.

FUERO. La PGR puede perfectamente detener al diputado Godoy: su fuero no significa impunidad. El fuero de legisladores cubre: “…las opiniones que manifiesten en el desempeño de sus cargos”. ¿Por qué no lo detiene?

Mi reporte sobre bibliografía del género: Niño o niña. Las diferencias sexuales, (Cal y Arena, 2006).

Marcelo ya derrotó a AMLO

Ricardo Alemán (@laotraopinion)
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

Todos o casi todos conocieron el destape formal de Marcelo Ebrard como candidato presidencial de la izquierda. Por eso, todos o casi todos esperan la pelea mortal entre él y AMLO.

Pero lo que pocos vieron —y otros quieren ignorar— es que Ebrard no sólo dio el primer paso para ganar la candidatura presidencial. En realidad Ebrard pavimentó lo que puede ser visto como la derrota adelantada de Andrés Manuel López Obrador. ¿Y cuáles signos dejan ver la derrota de AMLO?

Hoy Marcelo Ebrard tiene en la bolsa tres partidos políticos. Además de controlar el GDF, es aliado de los gobernadores de Sinaloa, Puebla y Oaxaca, y su control pudiera extenderse a los gobiernos de Guerrero y Michoacán, que se disputarán en 2011. Además controla la Asamblea Legislativa del DF y mantiene alianzas con bancadas federales en San Lázaro y Xiconténcatl de la llamada izquierda. Frente a ese poder, el de López Obrador parece menor. ¿Qué tiene AMLO? Un potente movimiento social que empequeñece al radicalizar sus posturas y un partido político diminuto, como el PT, y muchos votos en contra.

El pasado jueves, al arrancar los trabajos de la Fundación Equidad y Progreso, se confirmó que son aliados de Marcelo los Chuchos, que tienen el control político y económico del PRD. Es aliado de Marcelo el partido Convergencia de Dante Delgado, el oportunista que tiene un olfato agudo para saber dónde está el poder. Y es aliado de Marcelo el Panal de Elba Esther Gordillo. Y por si fuera poco, el jefe de Gobierno del DF empezará este fin de semana un llamativo periplo por todo el país —durante todo un año— para promover su programa de gobierno.

¿Y a quién le importa, en el país, el programa de Gobierno del DF? Ese es el truco. Ya desde los spots de su Cuarto Informe Ebrard propuso llevar “libertades” y “logros” del DF a todo el país. Pocos vieron el mensaje subliminal que dejó de serlo cuando Marcelo dijo que todo el país conocerá su proyecto de gobierno. Es decir, su propuesta de gobierno. Es decir, la propuesta de Marcelo para que en todo el país los mexicanos del norte, del centro y del sur sientan que pueden vivir como en el DF.

Marcelo recorrerá el país con un proyecto de gobierno que —así lo venderá— ya probó que es exitoso. A esa propuesta de gobierno “exitoso” se enfrentará la radical propuesta de AMLO, que por donde se vea destila odio, resentimiento, rencor, además de peligrosos parentescos con la demencial dictadura chavista de Venezuela.

En política no existen los milagros. Y salvo un cambio radical de AMLO, todo indica que Marcelo ya lo derrotó. ¿O no? Al tiempo.

ETA en la Venezuela de Chávez: la prueba definitiva

José María Irujo
El País

La confesión de los presuntos etarras Juan Carlos Besance y Xavier Atristain, detenidos el pasado 29 de septiembre en Guipúzcoa, supone el primer reconocimiento de miembros de la organización terrorista sobre la utilización de Venezuela como escenario para su entrenamiento armado.

Hasta ahora todos los indicios sobre la utilización de ese país durante el Gobierno de Hugo Chávez se basaban en documentación intervenida a ETA en Francia, en los correos electrónicos que contenía el disco duro del ordenador del jefe de las FARC Raúl Reyes, muerto en un bombardeo del ejército colombiano, y en testimonios recogidos en Bogotá por agentes españoles a ex miembros de las FARC que relataron con todo lujo de detalles como fueron entrenados en armas y explosivos por miembros de ETA en la selva venezolana. Besance y Atristain añaden ahora un relato clave que demostraría el presunto amparo de Chávez a las constantes idas y venidas de miembros de ETA por su territorio, un país que los terroristas han convertido en un balneario para el descanso, el entrenamiento y el asesoramiento de organizaciones armadas amigas como las FARC. Venezuela es la mayor reserva de refugiados y huidos etarras de Suramérica, aunque la mayoría de los 60 miembros que residen allí están alejados de la banda. En los últimos años los servicios de inteligencia españoles han detectado un traslado constante de miembros de ETA desde México y Francia a Venezuela.

Los presuntos etarras Besance y Atristain, según fuentes próximas a la investigación, han relatado que viajaron al balneario etarra en 2008 para llevar a cabo un curso de armas y que les recibió Arturo Cubillas Fontán, a quien el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco procesó el pasado mes de marzo por sus relaciones con ETA y las FARC y por ser la persona que presuntamente recibía en Venezuela a los etarras que impartieron los cursillos de armas y explosivos. Cubillas, de 46 años, es funcionario del Gobierno de Chávez y está casado con Goizeder Odriozola, asesora personal de Elías Jaua, vicepresidente de la República. El etarra mantiene estrecha relación con mandos de la Guardia Nacional y de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM) por razones de su cargo como jefe de seguridad del Instituto Nacional de Tierras (Inte), un organismo que ha confiscado 40.000 fincas supuestamente improductivas, según fuentes consultadas por El PAÍS.

La Fiscalía de la Audiencia Nacional que dirige Javier Zaragoza, presentó una querella contra Cubillas y otros miembros de ETA y las FARC y el juez solicitó su extradición como presunto autor de tres asesinatos y responsable de la organización terrorista en Venezuela. Cuando se cumplen siete meses desde el auto de la Audiencia Nacional que decretó su prisión provisional y búsqueda y captura internacional, Cubillas sigue sin ser detenido y pasea libre por las calles de Caracas.

La orden de detención aparece desde el pasado 1 de marzo con índice rojo, detención para extradición, en los ordenadores de los 188 países asociados Interpol. Fuentes de la Audiencia Nacional aseguran que ninguno de los requerimientos a la justicia de Venezuela ha recibido respuesta. "No esperamos nada de las autoridades venezolanas", reconocen fuentes judiciales. Una delegación de Interior que visitó Caracas para convencer a sus homólogos de la importancia de detener a Cubillas regresó a Madrid sin conseguir su objetivo.

Cuba: negocios privados

Rubén Aguilar (@RubenAguilar)
Consultor y profesor de la Universidad Iberoamericana
raguilar@eleconomista.com.mx
El Economista

El gobierno de Cuba, que controla 80% de todos los empleos de la isla, va a despedir en un plazo de tres años a illón de trabajadores, 25 % de los actuales empleados estatales, para que se dediquen a las actividades privadas.

A partir de ahora y hasta febrero del próximo año se despedirán 500,000 empleados y en el 2012 y el 2013 a la otra mitad. Lo que se conoce de manera general, todavía no se ofrecen los detalles, es que el gobierno va a conceder 250,000 licencias para ejercer trabajo por cuenta propia en el 2011.

En ese mismo año se espera que 250,000 de los desocupados pasen al sector de las cooperativas o de las microempresas. La medida contempla que el gobierno conceda créditos bancarios a los nuevos empresarios y que éstos puedan vender sus productos y servicios a las dependencias gubernamentales.

La Central de Trabajadores de Cuba (CTC) dio a conocer la propuesta en un comunicado donde asegura: "Nuestro Estado no puede ni debe continuar manteniendo empresas, entidades productivas, de servicios y presupuestadas con plantillas infladas, y pérdidas que lastran la economía".

En el texto también se dice: "Es necesario elevar la producción y la calidad de los servicios, reducir los abultados gastos sociales y eliminar gratuidades indebidas y subsidios excesivos".

De los 11 millones de habitantes que tiene Cuba, hoy sólo 140,00 se dedican a negocios por cuenta propia. De cumplirse con lo que se ha dicho a finales del 2011, serían ya 640,00 y 1 millón 140,000 para el 2013.

En Cuba hay 5 millones de empelados y 4 millones trabajan para el gobierno. Las autoridades dicen que en el sector sobran 1 millón 400,000 trabajadores. A pesar de lo fuerte de la medida, la autoridad todavía conservaría 400,000 trabajadores innecesarios.

En el corto plazo esta decisión va a transformar la estructura laboral de la isla. Y si tienen éxito, es de suponer, se podrán generar todavía más autoempleos y empleos, lo que exigiría de nuevos permisos y se entraría a una espiral que resulta desconocida.

La medida contempla la formación de cooperativas más allá del sector agrícola y también la contratación de trabajo asalariado. Esta realidad, que está por construir, implica la creación de un nuevo sistema fiscal para gravar y regular las nuevas actividades económicas.

Hasta ahora se sabe que el gobierno ofrecerá a quienes se retiran, un mes de salario por cada 10 años de trabajo. No se conoce cómo se haría la selección de los que todavía permanecerán en el aparato burocrático.

El presidente Raúl Castro ya había anunciado que habría cambios en el sistema económico para ofrecer un mayor espacio a la participación de la iniciativa privada como medida de activar el aparato productivo y hacer frente a la crisis.

De los 11 millones de habitantes que tiene Cuba, hoy sólo 140,00 se dedican a negocios por cuenta propia.

Mexcolombianizar

Denise Dresser
Reforma

Todos los días, los mismos titulares. Granadas lanzadas. Cuerpos decapitados. Turistas secuestrados. Militares rebasados. Cárceles infiltradas. Señales de un país donde el crimen se ha vuelto contagioso, rutinario, normal. Donde el crimen no es castigado sino calcado. Y aunque es cierto que México no es Colombia y en muchos rubros no se aplica la comparación, en otros las similitudes se acrecientan. En México, como ocurrió en Colombia, el gobierno está librando una cruenta batalla contra los cárteles para determinar quién va a controlar las principales instituciones del país. En México, como fue el caso en Colombia, el crimen organizado comienza a matar a jueces, periodistas, políticos y candidatos. Y aunque a muchos aquí les resulta incómoda la similitud, llegó la hora de aprender lecciones del caso colombiano, ya que Felipe Calderón rechaza la legalización.

Henry Miller escribió que el estudio del crimen comienza con el conocimiento de uno mismo. Y ésa es la tarea que le toca a México ahora. Entender la magnitud del reto; comprender el tamaño del problema; repensar la estrategia fallida que ha emprendido hasta el momento y poner en práctica otra que -como el ejemplo de Colombia- le permita debilitar a los cárteles en vez de verse acorralado constantemente por ellos. En su artículo "The New Cocaine Cowboys: How to Defeat Mexico's Drug Cartels", publicado en Foreign Affairs, Robert Bonner propone la manera de contener a los cárteles del Golfo y de Sinaloa, tal y como fue el caso con los de Cali y Medellín. Y parte de una premisa realista: el objetivo no puede ser erradicar las drogas sino debilitar a las organizaciones encargadas de su venta. Se trata, en el fondo, de recuperar el poder del Estado ante aquellos que lo han puesto en jaque.

Y eso implica "ir de Medellín a Michoacán". Hace dos décadas Colombia estaba a punto de convertirse en un "Estado fallido" debido a los índices extraordinariamente altos de violencia política, criminalidad y homicidios. Pero hoy los problemas que parecían insuperables han sido contenidos y México debe entender por qué. En primer lugar, lo que demuestra el ejemplo colombiano es que los cárteles estaban verticalmente integrados; se habían convertido en verdaderas empresas trasnacionales, como los cárteles mexicanos que actualmente cuentan con 200 bases de operación en territorio estadounidense. Por ello se requiere un enfoque multilateral que incluya la ayuda y asesoría de otros países que enfrentan la misma plaga. Los poderosos cárteles mexicanos tendrán que ser combatidos desde adentro y desde afuera.

Segundo, el objetivo debe ser claro. Como bien estipula Bonner, en Colombia el objetivo siempre fue desmantelar y destruir a los cárteles de Cali y Medellín, no prevenir el transporte de drogas a Estados Unidos o terminar con su consumo. En Colombia sigue habiendo narcotraficantes pero son más pequeños y menos poderosos. No constituyen una amenaza a la seguridad nacional como ocurre en México en estos tiempos. Entonces, la tarea más importante debe ser la destrucción de los cárteles y no la confiscación de drogas o la erradicación de plantíos o la interdicción de estupefacientes.

Tercero, la táctica de divide-y-vencerás puede ser efectiva. Funcionó en Colombia y podría funcionar en México. Allí, en lugar de librar una lucha contra todos los frentes todo el tiempo, el gobierno colombiano optó por confrontar primero al cártel de Medellín y sólo después de su obliteración lanzó un ataque concertado contra el cártel de Cali.

Cuarto, tanto México como Estados Unidos deben seguir instrumentando la estrategia de atrapar cabecillas y extraditarlos. Aunque es cierto que el narcotráfico parece una medusa y en cuanto se le corta una cabeza emerge otra, la caída de un capo principal sí se vuelve un factor disruptivo. De allí el imperativo de centrar el empeño gubernamental en todos los flancos vulnerables del narco: obstaculizar los flujos de dinero y armas, dificultar el tránsito, interrumpir la distribución. La meta debe ser debilitar tanto a las organizaciones criminales hasta llegar al punto en que sus líderes pueden ser aprehendidos.

Quinto, deben reconocerse los límites del Ejército. En Colombia el Ejército jugó un papel importante, pero la institución decisiva para vencer a los cárteles fue la Policía Nacional Colombiana. Y eso lleva al sexto y último punto: los aparatos de seguridad y de procuración de justicia deben ser remodelados de manera agresiva. En México se ha recurrido al Ejército porque no hay otra alternativa mejor. Pero en el futuro será crucial crear, reclutar, entrenar y profesionalizar una policía nacional como lo hizo Colombia, recurriendo al apoyo estadounidense de ser necesario. Sin duda estos seis puntos no cubren todos los flancos que esta lucha de largo plazo debería abarcar. Pero podrían sentar las bases para una discusión que busque destruir la cultura de la impunidad que el crimen organizado ha creado. Impunidad de la cual Arturo Montiel se aprovecha y al que hay que preguntarle otra vez: ¿cómo durmió?

Llegó la hora de legalizar las drogas

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

El Estado mexicano ha fracasado una y otra vez en su intento de enfrentar a los narcotraficantes cada vez más poderosos...

El pasado mes de agosto, durante la segunda sesión de los Diálogos por la Seguridad, Héctor Aguilar Camín propuso legalizar las drogas como una de las políticas públicas para combatir al crimen organizado. El presidente Calderón afirmó que él estaba en contra de la legalización aunque no se oponía a que este tema se debatiera. Como sucede en México, el tema estuvo caliente durante algunos días en los medios pero luego se enfrió. Una típica ola noticiosa donde francamente se debatió muy poco, casi nada.

Sin embargo, Nexos decidió que el asunto sí merece un debate serio. Por eso, la revista que dirige Aguilar Camín ha dedicado el número de este mes, que ya comenzó a circular en sus versiones impresa y electrónica, al tema. El posicionamiento es muy claro: ha llegado la hora de legalizar las drogas. Estoy completamente de acuerdo, como lo he dicho en múltiples ocasiones.

Suscribo ciento por ciento el editorial de la revista. Considero que el informe especial que presenta Nexos es un estupendo punto de partida del debate en cuestión. Firmado por la redacción de la revista, con base en una magnífica investigación de Andrés Lajous, el documento presenta los argumentos a favor de la legalización de las drogas. En primer lugar demuestra, con números, con la contundencia de la evidencia empírica, cómo la política prohibicionista sobre las drogas ha sido un "fracaso mundial". Ni la demanda ni la oferta por drogas han disminuido. El mercado de estos productos se ha convertido en una fuente inagotable de recursos para los criminales gracias a su creciente rentabilidad. Esto, a su vez, ha fortalecido a las mafias mundiales como nunca en la historia.

La revista The Economist, que también está a favor de la legalización, ya había afirmado con toda razón que los daños de la política prohibicionista han caído "de manera desproporcionada sobre países pobres y sobre la gente pobre de los países ricos". Para México, uno de los países productores y de tránsito de las drogas, el efecto ha sido terrible. Dice el informe de Nexos: "El mercado negro de las drogas da a los traficantes recursos extraordinarios para corromper autoridades, reclutar aliados, comprar armas y establecer el control territorial violento de rutas y zonas [.] todo es costo, crisis y desmoronamiento de su de por sí precario orden institucional". El Estado mexicano ha fracasado una y otra vez en su intento de enfrentar a los narcotraficantes cada vez más poderosos por la rentabilidad de su negocio.

De ahí que Nexos utilice la parábola de "La Piedra de Sísifo" para ilustrar lo que está ocurriendo en México. Cuenta Homero en la Odisea que, en el infierno, este personaje "fue obligado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio". Para hacer más correcta la analogía del Estado mexicano en contra del narcotráfico, yo agregaría que la piedra es cada vez más grande y pesada.

El informe de Nexos no se queda sólo en la vacuidad de decir legalícese y todo se resolverá como por arte de magia, tanto el problema del crimen organizado como el de las adicciones a las drogas. A partir del excelente documento de la Fundación Transform Drug Policy titulado After de War on Drugs: Blueprint for Regulation, Nexos presenta el caso de cómo legalizar cada una de las drogas: de las llamadas "suaves" como la mariguana a las consideradas "duras" como la heroína.

No se trata de legalizar estos productos como si fueran zapatos, un bien donde el mercado funciona perfectamente sin que el Estado tenga que intervenir. Las drogas tienen fallas tradicionales del mercado como externalidades negativas y asimetría en la información. Si bien a la sociedad le conviene legalizar su producción, distribución, venta y consumo, a la colectividad también le beneficia que haya un consumo muy bajo, cada vez menor. De ahí la necesidad de una regulación estricta y bien pensada en cada uno de los procesos de la cadena productiva. Tal como sucede hoy, con éxito relativo, con otras drogas que han sido legalizadas como son el tabaco y el alcohol.

No por nada, en su alegato a favor de la legalización, Nexos presenta el ejemplo de la prohibición del alcohol en Estados Unidos entre 1920 y 1933 que fue un rotundo fracaso. La historia es conocida: cómo las mafias se fortalecieron poniendo en jaque a las instituciones de ese país y cómo, ante la realidad del fracaso, las autoridades decidieron legalizar el alcohol con la consecuencia muy deseada de una disminución de la violencia que estaba agraviando a diversas ciudades de la Unión Americana. Nexos también presenta lo ocurrido en Ámsterdam con la legalización de la mariguana y en Portugal con el consumo personal de todas las drogas. Además está el caso de la creciente legalización de las apuestas y el juego en México.

Quizá muchos de los argumentos esgrimidos en el informe especial de Nexos ya los habíamos leído en otros lados. Pero este reporte tiene el valor de juntarlos y de poner el énfasis en lo que le conviene a México. A partir de explicaciones teóricas, pero sobre todo de evidencia empírica, la conclusión de Nexos es contundente: ha llegado la hora de legalizar las drogas. Esto implica comenzar a debatir en serio el tema: "Se trata de pensar abierta y libremente cuál es la mejor política de drogas que puede México tener en servicio de sus propios intereses, de su peculiar sociedad, de las deficiencias institucionales de su Estado de derecho, y de la salud y seguridad de sus ciudadanos". Hagámoslo.

Por la legalización de las drogas

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

En el número de octubre de Nexos, que empieza a circular hoy en su edición impresa y está desde anoche en la electrónica, la revista toma una posición abierta en favor de la legalización de las drogas (nexos.com.mx/? P=leer articulo&Article=575418).

El consenso punitivo mundial, sostiene la revista, ha sido un fracaso. El fin declarado de ese consenso, radicado en la ONU y firmado por todos los países miembros, fue “reducir tanto la oferta ilegal como la demanda de drogas”.

Nada indica que eso haya sucedido. Luego de medio siglo de persecución, los países consumidores consumen lo mismo y más. El último informe sobre el consumo en Estados Unidos muestra un aumento de .8 por ciento.

Los daños de la persecución, en cambio, han sido altos. Países de producción y de paso, como México, han pagado en inseguridad y violencia costos mayores, dice la revista, a los que “el consumo de las drogas prohibidas hubiera provocado en su salud, su economía o su equilibrio social”.

El mercado ilegal de las drogas es el origen de las altas ganancias y el correspondiente poder de corrupción, reclutamiento y fuego del crimen organizado.

La prohibición es lo que hace que un kilo de mariguana valga 80 dólares en México y en California 2 mil, que un kilo de cocaína valga de este lado 12 mil 500 dólares y del otro 26 mil 500; que un kilo de heroína valga aquí 35 mil dólares y 71 mil en Estados Unidos.

Terminar la prohibición, legalizar las drogas, sostiene el editorial de Nexos, es un camino cierto hacia la reducción de las ganancias locas del tráfico y hacia la reducción, por tanto, del poder criminal de los narcotraficantes.

Este es el problema número uno de México: la seguridad. No el consumo ni el tráfico de drogas. En defensa de sus propios intereses, y para resolver sus propios problemas, México debe al menos plantearse la opción de legalizar.

“Quien dice legalizar dice regular”, aclara el editorial de Nexos. “Cada una de las drogas que persigue el consenso punitivo tiene valores sicotrópicos, riesgos médicos y efectos sociales distintos. No puede darse el mismo trato legal a drogas suaves como la mariguana, a drogas duras como la cocaína y la morfina... Regular implica separar los mercados de drogas y proteger a los consumidores”.

Además del editorial que define la posición de la revista, el número de octubre de Nexos incluye un detallado informe sobre las drogas ilícitas, su mercado y sus consecuencias. Lo comentaré aquí durante la semana.

Twitter y el periodista

Jorge Ramos Ávalos (@jorgeramosnews)
Reforma

Twitter está cambiando el periodismo. No es que el tweet reemplace la nota del reportero. Simplemente nos obliga a hacer mejor nuestro trabajo, a ser más creíbles, a investigar más, a explicar mejor las cosas y a separar lo que es relevante de lo que es basura.

Me enteré de la última revuelta en Ecuador, el jueves pasado, a través de Twitter, no por CNN, The New York Times o Univisión. Los ojos y oídos de los twitteros en Ecuador fueron mucho más rápidos que las organizaciones de noticias más grandes del mundo.

El aeropuerto de Quito estaba cerrado. Para cuando aterrizó la primera banda de corresponsales internacionales, lo peor de la crisis ya estaba resuelto. Pero millones nos enteramos de lo que estaba pasando por Twitter.

A través de @Presidencia_Ec ("Cuenta oficial de Twitter de la Presidencia de la República de Ecuador") me enteré que el "gobierno declara estado de excepción" y que el presidente Rafael Correa había sido hospitalizado, "secuestrado" y liberado pero que "no claudicará en sus principios".

El problema es que la información en Twitter venía totalmente sesgada. Los que apoyaban a Correa hablaban de un golpe de Estado. Los opositores consideraban el alzamiento de policías y militares como una protesta legítima ante un gobierno abusivo, corrupto y autoritario.

¿A quién le creemos? Ahí está el trabajo del periodista para, primero, informar. Y luego, determinar qué se acerca más a la verdad.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de manera predecible declaró en su cuenta @chavezcandanga: "Están tratando de tumbar al Presidente Correa. Alerta los pueblos de la Alianza Bolivariana...". Como reporteros, por supuesto, no podemos esperar que Chávez también nos dé el punto de vista de la oposición en Ecuador. Eso nos toca a nosotros.

La información ya estaba enterrada ahí, en miles de mensajes de Twitter, pero había que escarbar, checar las fuentes y determinar su veracidad antes de ponerla al aire. Eso es lo que hacemos los periodistas, no los twitteros.

El Twitter también se ha convertido en una forma de ejercer el poder y controlar la comunicación. Los presidentes rápidamente se han dado cuenta que se pueden saltar a los periodistas e informarle directamente a sus "seguidores".

Los líderes políticos se evitan así preguntas incómodas, el obligatorio balance noticioso y pueden criticar a sus críticos. La presidenta de Argentina denunció en @CFKArgentina al principal diario del país: "...el grupo económico El Clarín no tiene límites".

Ojalá que el límite de 140 caracteres por mensaje también entrene a los políticos a dar discursos más cortos y al punto. Apuesto a una nueva era de mini discursos. No más de 15 minutos.

El presidente de Chile @sebastianpinera perdió en Twitter el tilde de la ñ pero ha ganado miles de seguidores informando al mundo sobre la suerte de los 33 mineros atrapados a 700 metros de profundidad. "Tenemos fe de que los rescataremos con vida y en buenas condiciones antes de las fiestas de fin de año!".

Y el presidente de México @FelipeCalderon -un twittero asiduo que, me consta, contesta personalmente sus propios tweets- difunde sus puntos de vista sin temor. Tras el paso del huracán Karl que devastó Veracruz escribió: "El cambio climático es una realidad y su impacto devastador se expresa en la virulencia de los huracanes y tormentas tropicales sobre México".

El twitter sirve igual para entrevistados que para entrevistadores. Es una nueva herramienta de trabajo. Media hora antes de una entrevista, a la senadora colombiana @piedadcordoba -recientemente destituida por "colaborar" con las guerrillas de las FARC- y a mí se nos ocurrió lo mismo: yo pedí preguntas para ella y ella pidió respuestas. "Reunida con abogado y trabajadores d DDHH antes de entrevista con @jorgeramosnews ¿Q creen q debo decirle al mundo?". Tuve que reconocer que algunas preguntas que me recomendaron los twitteros eran mejor que las mías y le hice tres a Piedad Córdoba.

El Twitter irrumpió en el periodismo exactamente el 15 de enero del 2009. Fue un twittero -Janis Krums- y no un periodista quien informó sobre la caída de un avión de U.S. Airways con 155 personas a bordo sobre un río en Nueva York. "Hay un avión en el Hudson. Estoy en el ferry para rescatar a la gente. Qué locura", escribió en @jkrums.

El Twitter está cambiando nuestra profesión. Pero, en el fondo, la labor del periodista es más importante que nunca: ante millones de datos y mensajes, nos corresponde a nosotros determinar qué es lo relevante, qué afecta a quienes nos oyen, leen o ven, y comunicarlo directa y efectivamente.

Con Twitter o sin él, la esencia del periodismo se sostiene. Nuestra principal labor social es cuestionar a los que tienen el poder (y Twitter en su mano). Y si al final la gente nos cree, eso quiere decir que estamos haciendo bien nuestro trabajo como periodistas. Nada más. Nada menos.