octubre 12, 2010

Mario Vargas Llosa en "Encuentro Vuelta".
Agosto 30, 1990





Mañosa, la postura antialianzas de AMLO

José Contreras
expedientepolitico@yahoo.com.mx
Expediente político
La Crónica de Hoy

Si el ex candidato presidencial del PRD tuviera principios y congruencia, renunciaría a este partido ante su inconformidad con la política de alianzas que implica la posibilidad de coaligarse con el PAN.

Pero elige el camino de “licencia”, una figura que no existe ni en el Estatuto ni en el Reglamento de Afiliación del PRD.

Y aun si le fuera posible obtener licencia, esto no tendría ninguna consecuencia para nadie, porque López Obrador no tiene cargos partidistas ni responsabilidades institucionales de las cuales deba separarse.

Así que si López Obrador pretende apoyar a un candidato de otro partido en las elecciones del Estado de México sin tener problemas, tendría que solicitar su baja por escrito y luego tramitar su reafiliación, o de plano renunciar.

Pero no lo hará porque para su proyecto político del 2012 necesita de la estructura partidista con que cuentan las corrientes que le son incondicionales.

Se entiende que López Obrador repudie la sola posibilidad de una alianza del PRD con el PAN, partido que, en su lógica y en su imaginación, le robó la Presidencia de la República en el 2006.

Pero si fuera congruente consigo mismo, renunciaría a su militancia partidista, como hizo el ex secretario de Gobernación Fernando Gómez Mont cuando renunció al PAN por el mismo motivo.

López Obrador recurrirá a una figura que no existe en los documentos básicos del PRD como pretexto para volver a violar esa normatividad interna, como lo hizo durante el proceso electoral federal del 2009.

Pero a pesar de esa nueva violación anunciada, el ex candidato presidencial no será expulsado.

Dijimos en la entrega del pasado viernes que la sesión del Consejo Estatal del PRD en el Estado de México realizada el sábado pondría a prueba, una vez más, la institucionalidad de este partido.

De esta prueba, la dirigencia nacional, que encabeza Jesús Ortega, no saldrá bien librada.

La decisión tomada por el Consejo Estatal será acatada y el PRD buscará conformar una alianza con el PAN para competir juntos por el Gobierno del Estado de México.

Pero hay un militante que lidera varias corrientes perredistas, que abiertamente llamará a votar por el candidato de otros partidos, posiblemente del PT y de Convergencia o de uno de ellos, y que no será sancionado por ello.

El activismo de López Obrador en contra del PRD afectará de manera considerable a este partido y a su coaligado –en caso de que se concrete la alianza– como ocurrió en el 2009, cuando el sol azteca se desplomó electoralmente.

Tras el desastre de ese año, Jesús Ortega advirtió que López Obrador sería expulsado, pero a la mera hora le tembló la mano para sancionar al caudillo.

Si se concreta la alianza PAN-PRD en el Estado de México será el segundo proceso electoral en que López Obrador actúa contra su propio partido y divide a la izquierda, con permiso de la dirigencia.

Se podría pensar que este desprecio a la legalidad interna del PRD sólo tiene consecuencias para los perredistas.

Pero en realidad afecta a todo el sistema político y al desarrollo de la democracia, porque el PRD, como todos los partidos, es una entidad de interés público que recibe financiamiento de los impuestos.

Por eso la ciudadanía tiene derecho a exigir que haya respeto a la legalidad y a la vida institucional en el PRD, en el PRI, en el PAN y en el resto de los partidos.

Si las elecciones en el Estado de México son un preludio de lo que ocurrirá en el 2012, el PRI le estará eternamente agradecido a López Obrador por contribuir a su reposicionamiento electoral y a su regreso a Los Pinos.

Eso también es un asunto de interés público.

OFF THE RECORD

**DESLAVE EN BCS

La cancelación del proceso interno del PRD en Baja California Sur provocó un deslave de impredecibles consecuencias y con un número aún no determinado de víctimas.

La baja más relevante es la del ex gobernador y ex dirigente nacional del PRD Leonel Cota Montaño, quien podría llegar a la alcaldía de Los Cabos por una alianza PRI-PVEM.

En los próximos días otros perredistas destacados harán oficial su salida del PRD.

**PREMIOS CRÓNICA

La entrega de los Premios Crónica convocará a representantes de todos los sectores de la sociedad este miércoles a partir de las 19:00 horas, en el Club de Banqueros.

Se espera la asistencia de los coordinadores parlamentarios de las fuerzas políticas representadas en el Senado y en la Cámara de Diputados, dirigentes nacionales de partidos, rectores de universidades, dirigentes empresariales y representantes de la Iglesia.

Durante el magno evento serán entregados premios a quienes han contribuido más al rescate de los valores.

**GRILLA EN LA SCJN

Los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación son expertos juristas, pero también saben, y mucho, de política.

Ayer, el ministro Ramón Cossío Díaz se descartó como aspirante a la presidencia del máximo tribunal del país.

Cossío era el aspirante con mayores posibilidades de sustituir a Guillermo Ortiz Mayagoitia, quien pasará a retiro el 31 de diciembre de este año.

¿Por qué se descarta?

No está precisamente enfermo, tampoco tiene impedimento legal.

¿Qué mano mece la cuna de la Corte en vísperas de sucesión?

Carta dirigida a Alfredo Elías (director general de CFE)

Carlos Alazraki
La Razón
carlos@alazraki.com.mx

Estimado Alfredo:

En estos días estamos celebrando el 1er. aniversario de la desaparición de la nefasta Luz y Fuerza del Centro.

Sin duda, un logro extraordinario de Felipe Calderón.

Un logro inimaginable hace 4 años.

Sin duda, un extraordinario acontecimiento.

Te puedo comentar la alegría que nos causó esta expropiación a la gran mayoría de nosotros, los chilangos.

Una gran alegría difícil de explicar.

Finalmente nos habían quitado a esos lastres y vividores del presupuesto federal.

Finalmente nos iba a atender una empresa de clase mundial, como la CFE.

Sí... y finalmente la calidad iba a subir enormemente y los precios iban —por lógica— a bajar.

Pero un año después:

¡Surprise, surprise!

Ni los precios han bajado ni la calidad ha subido.

Ahora resulta que un año después de esta expropiación la calidad sigue siendo la misma y los precios se fueron por las nubes.

Los precios subieron en promedio 30 por ciento.

Un aumento que igual es mayor a ese 30 por ciento.

Los apagones y la falta de energía en los hogares no cambiaron.

Y, para el colmo, las empresas del sector privado también pagan más. Nadie entiende lo que está pasando.

Nadie entiende el porqué de los aumentos a las tarifas.

Nadie entiende por qué el servicio sigue igual de malo.

Y, para colmo, nadie entiende el porqué de una campaña publicitaria tan rudimentaria y burda.

Estoy muy sorprendido de los tristes resultados de la CFE a un año de la desaparición de LyFC.

Y estoy muy apenado del porqué, ya que tú eres un hombre inteligente y muy preparado.

En fin, será porque así somos.

Ya sabes, la mediocridad andando.

Muchos amigos hemos platicado si en este país hubiera competencia.

¿Te imaginas cuánto bajarían los precios? ¿Te imaginas cómo mejoraría el servicio? Y.

¿Cómo obligarías a tus colaboradores a que se pongan las pilas para que no pierdan participación de mercado? Pero como aquí, en México, esas cosas no funcionan porque se rompería la autonomía del Estado.

Pues.

Nos tenemos que joder.

Es una pena que no se haya notado ninguna mejoría.

Es una pena que casas de fin de semana paguen un promedio de $3,500.00 mensuales, sin utilizar la luz todos los días.

Es una pena que todavía no podamos dar el gran salto al primer mundo, porque tenemos muchas leyes estúpidas y retrógradas.

Es una pena que en algo tan obvio, tan lógico, tan avanzado y en pleno siglo 21, sigamos manejando nuestra luz.

Como en el siglo pasado.

¡Qué deprimente!

El IFE, una historia de 20 años

Alberto Aziz Nassif
aziz@ciesas.edu.mx
Investigador del CIESAS
El Universal

Los aniversarios pueden ser momentos de reflexión, sobre todo cuando se trata de una institución como el Instituto Federal Electoral (IFE), que cumple 20 años. Por el IFE han pasado las reformas electorales, así como los procesos y la tramitación del cambio de régimen. Se trata de una institución que ha tenido etapas muy marcadas, que van del control gubernamental a la ciudadanización, para llegar a las cuotas de los partidos. Es un espacio en donde se ha construido la autonomía y luego se ha reducido; ha tenido momentos estelares en la transición democrática y otros abiertamente conflictivos.

Los parámetros para hablar del IFE permiten señalar las complicaciones por las que ha pasado esta institución, que se ha convertido en una de las marcas de lo que hoy en el país se puede llamar democracia electoral. En estos 20 años se pueden reconocer tres fases en el IFE: la primera fue su creación, en donde se inauguró el nuevo modelo institucional, la estructura de organismos directivos y ejecutivos, pero se mantuvo el control gubernamental. Fue con la sucesión de 1994 —por la necesidad de legitimar esa elección presidencial— que se llegó a un primer intento de ciudadanizar el consejo general. La elección de 1994 evidenció la falta de equidad en las condiciones de la competencia y llevó al IFE hacia otro cambio de reglas. En 1996, con la reforma electoral, se inició una segunda etapa que vino de la mano de la autonomía, así como el equilibrio institucional con el tribunal electoral, que pasó a ser una parte integrante del poder judicial. Esta reforma estableció condiciones de equidad en la competencia y emparejó la pista para crear un sistema de partidos competitivo y plural, lo cual se construyó mediante un esquema de financiamiento predominante público y con acceso a los medios masivos. Este modelo fue exitoso porque cumplió con el objetivo de generar competencia y equidad, pero unos años después mostró sus grandes inconvenientes. Así, se logró tener elecciones creíbles en 1997, en el 2000 y en el 2003, sin embargo, en este último proceso electoral hubo signos de agotamiento del modelo, sobre todo por ser muy costoso y estar completamente mediatizado.

A pesar de los avisos, la clase política no se atrevió a dar el paso hacia una nueva reforma y llegamos al 2006 con un esquema que generó un amplio conflicto. La tercera fase del IFE empezó con la renovación de los consejeros electorales en 2003, lo cual marcó el regreso de los partidos por la puerta trasera. Lo que había sido un logro importante en la construcción de la autonomía institucional se fue perdiendo porque el árbitro empezó a formar parte del conflicto y de la disputa por el poder. Los partidos decidieron desandar la ruta de autonomía y establecer las cuotas, además de fracturar el consenso que se había logrado en 1996, con lo cual afectaron de forma central el funcionamiento del IFE. El conflicto poselectoral del 2006 marcó un regreso a una fase que ya se había logrado superar, y las elecciones volvieron a ser sospechosas. El conflicto activó de nuevo la dinámica de cambiar las reglas y así llegó una nueva reforma. En 2007 hubo una renovación escalonada de consejeros y empezó a funcionar un nuevo modelo de comunicación, en donde la propaganda político-electoral sólo puede hacerse en los tiempos del Estado; se prohibió la compra de tiempos en radio y televisión y el IFE quedó como el administrador y sancionador (en primera instancia) del modelo de medios. Sin duda, una reforma importante, pero incompleta, polémica y, sobre todo, con fisuras por donde se empezó a dar un incumplimiento que ha alterado de forma importante las condiciones de la competencia y, sobre todo, las expectativas rumbo a la sucesión del 2012. El ejemplo más visible de este fenómeno se llama Enrique Peña Nieto. La administración de los tiempos es una función polémica que tensiona de forma permanente al IFE con los actores políticos y los medios masivos, además de que lo obliga a dedicarle una enorme cantidad de tiempo.

Ahora está en proceso otra renovación parcial de tres consejeros, con lo cual se tendrá al grupo encargado de organizar la próxima sucesión presidencial. A lo largo de sus 20 años el IFE ha sido un emblema, fue hasta 2003 un espacio ampliamente legitimado, después entró a una fase conflictiva y hoy tiene como uno de sus principales retos recuperar el terreno perdido de autonomía y resolver la próxima sucesión dentro de la más completa legalidad y legitimidad, si es que la clase política lo permite…

Palabra política

Federico Reyes Heroles
Reforma

¿Qué habrá pensado Alfred Nobel cuando creó los premios que llevan su nombre? ¿Impulsar disciplinas científicas en beneficio de la humanidad, destacar méritos perdidos, individualizar las aventuras del pensamiento humano, ponerles nombre y apellido? Algo queda claro: lo que en abstracto parece sencillo y diáfano, resulta complicado en su aplicación concreta. ¿Deben los premios que llevan su nombre cruzar la evaluación del impacto político de un descubrimiento científico o de las convicciones de un literato? ¿En qué dirección, progresista o conservadora? ¿Pueden los premios ser asépticos? Una técnica, como la procreación in vitro que para millones de familias significa esperanza, es también una afrenta para el Vaticano, es el caso de R. Edwards. Premiar al disidente y preso de conciencia chino Liu Xiaobo es un acto político con la anunciada furia del gobierno autoritario de ese país. Y, ¿qué decir de la literatura, de la palabra? ¿Puede la literatura ser siempre pura? ¿Debe serlo?

Lo recuerdo, la única ocasión en que crucé palabras con él. Fue en los años setenta. Era muy alto, barbado, de embrujantes ojos claros y manos enormes. Estaba sentado en un sillón permitiendo que un grupo de adolescentes le lanzáramos preguntas. La literatura de compromiso era moda e imposición. Él estaba del lado de la izquierda, en ese momento apoyaba con todo a la revolución que tiró a Somoza en Nicaragua, practicaba el compromiso pero... Me reservo el derecho a hacer literatura pura, respondió Julio Cortázar ante la presión de una pregunta. El mundo era al revés, se exigía una postura política en la literatura, la literatura sin posición era considerada vacua y cobarde. Una línea, un verso pueden portar una posición política: Incitación al Nixonicidio fue el título de uno de los últimos libros de Neruda. Del compromiso el péndulo se fue al otro extremo, la asepsia. La discusión no acaba.

Porque también existe el argumento contrario, un escritor que no asume el valor transformador de la palabra está desperdiciando espacio de reflexión, capacidad argumentativa, poder. Hay riesgos en esa ruta, la literatura no debe convertirse en panfleto por mejor escrita que esté. Hay valores propios de la literatura -estéticos, de forma, etcétera- que no pueden sojuzgarse a la posición política. Para algunos quien escribe un poema o un cuento o una novela con el afán de promocionar una postura política ya no es un escritor honesto. Para eso mejor que se afilie a un partido. Porque ese escritor podría tener otras prioridades que no sitúan a la creación en la cúspide. El equilibrio es difícil. Si la posición política desplaza al valor literario podríamos terminar leyendo por afinidad más que por gozo o emoción. Pero las líneas que se convierten en un simple juego formalista y estético suponen una ignorancia voluntaria de la política que es parte de la vida.

La literatura es un terreno minado para quien asigna premios, peor aún el Nobel. ¿Por qué han quedado fuera nombres como Joyce, Kafka o, más recientemente, Carpentier o Borges en una larga lista? Difícil saberlo. Su calidad literaria no está en duda. Pero y cómo explicar el caso de Saramago, cuya visión política iba de la mano de la calidad literaria. El enredo es mayor. El premio Nobel a Mario Vargas Llosa es una bocanada de aire fresco frente a premiaciones recientes, más fáciles, más cómodas, pero menores. En Vargas Llosa se premió la notable calidad literaria del novelista y la inmensa cultura del ensayista, pero el peso libertario de sus posiciones políticas es ineludible. Vargas Llosa no ha sido una línea recta en política. ¿Quién puede serlo, debemos serlo? Pero su perfil liberal sella los años maduros de su producción y de su vida. De ahí lo destacado del caso.

Vargas Llosa pudo haber pertenecido al largo listado de aquellos con merecimientos literarios que nunca recibieron el Nobel. Pero también está la lista de aquellos que parecieran haber sido premiados por su corrección política más que por su calidad literaria. Vargas Llosa reúne los dos mundos: gran calidad y una postura política crítica y que molesta. Politizarse podría ser riesgoso frente a los puristas, pero Vargas Llosa asumió el riesgo. La Academia decidió entonces a favor de un escritor notable, pero también de un hombre que ha usado -en el buen sentido de la expresión- su prestigio para ejercer una influencia claramente liberal: ya sea en Perú, donde buscó la Presidencia, o en otros escenarios de su fantásticas novelas como Brasil o República Dominicana por citar sólo dos. ¿Cómo ignorar al Vargas Llosa periodista haciendo reportajes desgarradores sobre la pobreza en África o incursionando críticamente en el imperio del señor Chávez en Venezuela?

Ni en química, ni en física, ni en economía, ni en la evaluación de la paz hay posiciones neutrales, asépticas. Ha sido premiado un gran literato y un gran liberal. El Nobel recayó en un hombre que conoce el valor de la palabra, de la palabra política.

Te lo dijimos, Marcelo

Francisco Garfias (@panchogarfias)
www.elarsenal.net
Arsenal
Excélsior

López Obrador no sólo se montó de lleno en el drama que afecta a los trabajadores del SME que no aceptaron la liquidación ofrecida por el gobierno federal -sin trabajo hace un año-, sino que (te lo dijimos, Marcelo) ya habla, actúa y promete como candidato presidencial.

"Quiero hacer el compromiso ante ustedes de seguir apoyándolos de manera incondicional y que, de triunfar en las elecciones del 2012, todos ustedes serán recontratados y será restablecida la empresa Luz y Fuerza del Centro", dice una carta del Peje, leída en el mitin del SME, por David Martín del Campo, uno de sus lugartenientes.

¿Creerá realmente el jefe de Gobierno del DF que El Peje respetará el famoso acuerdo de que será candidato presidencial de la izquierda el que mejor ubicado está en las encuestas? Es pregunta que no requiere respuesta.

- En las 15 computadoras y las 195 memorias USB, decomisadas en el campamento del Mono Jojoy, muerto el pasado mes de septiembre en la sierra de Colombia durante un ataque militar, las autoridades de ese país no encontraron "avances nuevos" sobre operaciones de las FARC con cárteles de la droga mexicanos.

La información fue comentada ante autoridades mexicanas por integrantes de la delegación colombiana que asistieron a la reunión de la Comunidad de Policías de America que culminó el domingo en la Ciudad de México con el nombramiento de Genaro García Luna, titular de la SSP, como secretario ejecutivo de Ameripol para el periodo 2010-2013.

El hallazgo de los equipos cibernéticos había despertado altas expectativas sobre la existencia, en esos aparatos de alta tecnología, de información valiosa sobre la venta de drogas de la guerrilla colombiana a los narcos mexicanos.

Antes de la muerte del número dos de las FARC, ocurrida a finales de septiembre, 11 delincuentes, presuntamente vinculados al cártel de los Beltrán Leyva, fueron detenidos en Colombia, a raíz de la captura de La Barbie en Lerma, Estado de México.

Uno de los detenidos, Julio César Piña Soberanis, alias Julio, tenía vínculos con Denis Alvarino Gómez, alias El Negrito, a quien la policía del país sudamericano identifica como enlace del Frente 30 de las FARC y los narcos mexicanos.

"El Negrito tenía vínculos con las FARC. Era el que proporcionaba la droga para ser enviada hacia Centroamérica. Julio era el encargado de mantener ese tráfico hacia Centroamérica, y posteriormente ser enviada a Estados Unidos", de acuerdo a información que el general Francisco Patiño, director de la Policía Antinarcóticos de Colombia, le dio a la prestigiada cadena de noticias CNN.

Los nexos entre las FARC y los narcos mexicanos datan, por lo menos, de marzo de 2000, según las autoridades de México.

Los colombianos, por cierto, le dejaron un consejo a los mexicanos para contrarrestar la percepción de que el Estado pierde la guerra que le declaró al narco en 2006:

Formar grupos de élite y asestar "golpes quirúrgicos" al crimen organizado.

- El ministro José Ramón Cossío es un hombre de avanzada. Las posturas que ha tenido en el máximo tribunal así lo dejan ver. Su compromiso en defensa de los derechos fundamentales, y su determinación de combatir a las imposiciones de poderosos grupos de interés, han sido bandera durante su desempeño.

En un par de ocasiones que he tenido el privilegio de charlar con él. La primera vez fue sobre la tragedia de la guardería en Hermosillo. La última, acerca del llamado fuero de guerra. El hombre es un convencido de que tarde o temprano tendrá que reformarse este último. Así lo dejó ver en su proyecto, rechazado por la Corte, en el que proponía acatar la Resolución Radilla de la CIDH. Esto es, favorecer juicios a militares en tribunales ordinarios, cuando cometan delitos contra la población civil.

Ayer recibí copia de la carta en la que renuncia a la presidencia de la Suprema Corte de Justicia. Dice que la posibilidad de incidir en los debates desde esa posición es "limitada" por la necesidad que tendría de conducirlos. Entre líneas, sin embargo, puede leerse que no está dispuesto a convertirse en un presidente con posiciones minoritarias, como ya le ha sucedido en algunas ocasiones. Su renuncia le abre el camino de la sucesión de Guillermo Ortiz Mayagoitia a los ministros Juan Silva Meza y José Fernando Franco.

El IFE, el 2006 y el 2012

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Nadie puede desear que le vaya mal al IFE, porque si le va mal al IFE le irá mal a la democracia mexicana. Pero la reforma constitucional de 2007 le hizo daño a la institución.

El descabezamiento y remodelación del IFE acordado por esa reforma fue como conceder que había estropeado las elecciones.

Lo he dicho antes y lo repito ahora. El IFE de 2006 resistió la tormenta perfecta, la peor de todas, aquella para la que estaba realmente diseñado: una elección presidencial en la que el candidato del partido en el gobierno gana por una cantidad tan pequeña de votos que no puede declararse ganador esa misma noche.

La protesta poselectoral zarandeó al IFE, pero no lo destruyó, pues sus veredictos y procedimientos probaron estar a prueba de impugnaciones y errores. El conteo fue impecable y el IFE obtuvo los avales de ley en cada instancia del proceso poselectoral.

Entonces, luego de haber probado su fortaleza en la tormenta, el gobierno y los partidos decidieron desmantelar al IFE del 2006 y sellar con eso la acusación de que su desempeño había sido digno de castigo.

Los partidos se repartieron con desparpajo el nombramiento de los nuevos consejeros y subordinaron la institución al Congreso.

Lo peor que hicieron fue echar sobre el IFE tareas hercúleas, en el fondo incumplibles, como la de administrar y pautar los tiempos oficiales de publicidad política de los partidos, única a los que los partidos tienen derecho.

También dieron al IFE la obligación de vigilar y sancionar a quienes violen esas normas, tan absurdas y restrictivas que los contendientes las violan todos los días.

Esta semana el Congreso elegirá por cuotas partidarias nuevos consejeros del IFE, los que quedaban de la decapitación previa.

Ojalá elijan bien a sus consejeros partidarios, no como en la selección previa que empezaron por rechazar a los mejores.

Hay que desearle al IFE y al país una elección holgada en 2012, como fueron las de 2009. Porque el IFE superviviente, el que ha quedado después de la reforma, intervenido y sobreexigido, difícilmente resistirá otra tormenta.

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Ps. El maestro twittero @RockStrock ha restituido la cita completa de Fiztgerald a que me referí ayer. “La verdadera prueba de una inteligencia superior es poder conservar simultáneamente en la cabeza dos ideas opuestas, y seguir funcionando. Admitir por ejemplo que las cosas no tienen remedio y mantenerse sin embargo decidido a cambiarlas”.