octubre 20, 2010

California, si o no a la mariguana

Concepción Badillo
Carta de Washington
cbcronica@aol.com
La Crónica de Hoy

El estado de California, la octava economía mundial y la entidad más rica y poblada de este país, ha optado porque sean sus ciudadanos los que decidan si el uso de la mariguana es un delito o si son libres de fumarla y cultivarla a su antojo.

Y el resto del planeta está a la expectativa sin que nadie se atreva a pronosticar cuál será la decisión que tomarán los californianos cuando acudan a las urnas el próximo 2 de noviembre. En ese entonces elegirán gobernador y nuevo congreso y de paso darán su opinión sobre lo que se conoce como Proposición 19, según la cual la mariguana debe ser tratada exactamente igual que el alcohol y el tabaco.

De aprobarse, concluirían así 73 años de prohibición y California se convertiría en el primer estado de la unión americana que permite a todo adulto sembrar, poseer y consumir un poco de cannabis para uso personal recreacional. El uso para fines medicinales es legal en el estado desde 1996 y no se requiere una receta sino sólo la recomendación del doctor.

La mariguana para usos médicos es legal en trece estados, incluyendo al Distrito de Columbia. Y en la misma California consumir la hierba con otro motivo ya de todos modos no lleva a la cárcel, luego de que recientemente fue aprobada una nueva ley que entrará en vigor en enero, según la cual la posesión limitada de la droga será considerada como una infracción menor, castigada con una multa similar a la que se aplica por manejar con exceso de velocidad.

La Proposición 19 ha levantado un gran debate en todo el país y se estima que tiene muchas posibilidades de ser aprobada con un enorme impacto político no sólo en el resto de Estados Unidos, sino en la guerra global contra las drogas.

Quienes están en contra argumentan que la legalización de la mariguana podría convertir a la entidad en un destino turístico para adictos y aficionados, a la vez que aumentaría considerablemente el número de personas que la usan. Casi la mitad de los 37 millones de habitantes de California han admitido haberla cuando menos probado.

Los opositores sostienen que considerar a esta hierba como a un vaso de vino colocaría a California en una situación legal contraria a las leyes nacionales, ya que la posesión y uso de la mariguana es un delito federal que se persigue de oficio. El procurador general Eric Holder ya adelantó que la dependencia a su cargo no está dispuesta a permitir ninguna legalización ni ahí ni en ningún otro estado.

Sin embargo, las últimas encuestas señalan que 50 por ciento de los californianos está a favor de esta propuesta (no es considerada un referéndum), según la cual los adultos mayores de 21 años podrían tener consigo hasta 28 gramos de mariguana para su uso personal, un hecho que actualmente se castiga con una multa de cien dólares; y podrían cultivarla en un espacio de aproximadamente un metro cuadrado, donde cabrían cuatro o seis plantas.

De aprobarse, quienes viven en California podrán crecer mariguana en su jardín, pero seguiría siendo ilegal el uso de esta droga en lugares públicos, cerca de las escuelas o en presencia de menores. Conducir vehículos bajo el efecto del estupefaciente continuaría siendo delito.

Tratando de persuadir a los indecisos, los entusiastas de la legalización citan como otro beneficio el hecho de que ciudades y municipios tendrán la opción de regular su venta, exigir que se compruebe la edad de quien la compra y añadirle impuestos generando millones de dólares al erario.

El asunto tiene totalmente dividida a la opinión pública, pero el gobernador Arnold Schwarzenegger se mantiene neutral y ningún político o celebridad se ha manifestado abiertamente en contra. Al contrario, abundan los famosos que están a favor y por lo pronto la actriz Megan Fox ya dijo: “en cuanto la mariguana sea legal, seré la primera en hacer cola para compra mi cigarrito”.

Y quizás no será la única. De acuerdo a cifras oficiales, más de cien millones de estadounidenses la han fumado cuando menos una vez. Entre ellos se encuentra el presidente Barack Obama, sus predecesores George W. Bush y Bill Clinton, el magistrado de la Suprema Corte Clarence Thomas y el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg.

Se desconoce el impacto inmediato que la legalización podría tener en otros estados, pero los expertos consideran que el voto a favor sería el principio del fin a la prohibición universal. Después de todo, California es rico, grande y tiende a influir e imponer tendencias.

Pero si los riesgos de drogarse disminuyen cómo podremos esperar que los menores digan NO a lo que los adultos dicen SÍ, tal como sucede con el alcohol.

'Licitación 21' por Paco Calderón




AMLO y Marcelo; guerra de terciopelo

Ricardo Alemán (@laotraopinion)
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

Se equivocan de “cabo a rabo” quienes apuestan al choque inevitable y a la guerra mortal entre Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard, en la lucha por la silla presidencial de 2012. ¿La razón?

Que como nunca en la historia político electoral mexicana, se vive una simbiosis entre las capacidades, lealtades, fortalezas, orígenes y objetivos de AMLO y Marcelo. Es decir, que uno —AMLO— sin el otro —Marcelo— no llegará muy lejos. Y el segundo —Marcelo— sin el primero —AMLO— no podrá derrotar a nadie en julio de 2012.

En pocas palabras, que la vida político electoral de AMLO y Marcelo vive un destino manifiesto: el de caminar juntos, sumar fuerzas, alimentar de manera mutua sus objetivos y, si lo logran, hacer el milagro de la vida político-electoral más allá de populismos, radicalismos, mesianismos e iluminados. Los dos, AMLO y Marcelo, ya entendieron que no hay futuro para uno sin el otro —sobre todo lo entendió Marcelo—, y ahora falta saber si entendieron que la apuesta es formidable, histórica, de verdaderos hombres de y para el poder, de estadistas. ¿Cuál es esa apuesta?

La de los políticos que hacen historia, uno de ellos reciente, Heberto Castillo, gracias a cuya grandeza hoy están donde están AMLO y Marcelo. La apuesta es dejar de lado las enfermas ambiciones de poder, sumar a favor del mejor, más capaz, mejor colocado, y por el que entienda que llegó el momento del fin de la mediocre clase política mexicana. ¿Serán capaces AMLO y Marcelo de un acto de grandeza como ese? La gran pregunta.

Por lo pronto, nadie puede ignorar que ese adefesio llamado “izquierda mexicana” —cualquier cosa que sea— tiene en 2012 una oportunidad histórica de cambio real —que no existió en 2006, porque sólo apareció un mesías—, y de construcción de una cultura de competencia leal, grandeza y compromiso, y que sólo existe un momento para tomar esa oportunidad. ¿Serán capaces?

AMLO es el más depurado animal político surgido en décadas; el de mayor talento para liderar las causas sociales. Y en efecto, ni es estadista ni demócrata. Pero Marcelo es uno de los políticos más inteligentes, con mayor preparación y empaque, el más cercano al estadista y el que mejor entiende y practica la democracia. La simbiosis se antoja ganadora. Y en el estado de México probarán sus fortalezas —en el territorio de su verdadero adversario—, pero no se tocarán ni con una hebra de terciopelo. Esa será la guerra de terciopelo, la simbiosis del cambio. Al tiempo.

EN EL CAMINO

¿No que no...? No se hagan bolas, los gobernadores mandan en sus estados y en el Congreso. Son los caciques y virreyezuelos. ¿Más pruebas...? ¿Y qué?, sólo falta que digan que los narcos entregaron la mota.

Vampiros

Sergio Sarmiento
Jaque Mate
Reforma

"El arte de cobrar impuestos consiste en desplumar al ganso de tal manera que se obtenga el máximo monto de plumas con el mínimo posible de quejas".
Jean-Baptiste Colbert


Los políticos son como vampiros que vuelan buscando sangre fresca para chuparla a quienes no pueden defenderse. En esta ocasión las víctimas son los fumadores.

Los cigarrillos son ya quizá los productos de consumo que más impuestos pagan. Más del 70 por ciento de su precio lo representan los gravámenes. Apenas en noviembre de 2009 los legisladores aprobaron un incremento gradual de dos pesos en el impuesto que habría de aplicarse entre 2010 y 2013. Ayer los diputados optaron por cambiar una vez más las reglas del juego y aplicar de un solo golpe un nuevo impuesto de siete pesos por cajetilla. Esto elevará de forma considerable el costo del producto para los consumidores.

Los políticos se ensañan con los fumadores porque son una minoría. Han descubierto lo fácil que es convencer a una mayoría de dar un trato discriminatorio a las minorías. Aprovechan, además, el hecho de que una prolongada campaña de persecución ha convertido a los fumadores en verdaderos parias de la sociedad.

Las encuestas de opinión revelan que los impuestos contra los productos del tabaco son quizá los únicos que no generan una reacción negativa de las mayorías. Esto estimula las papilas gustativas de los vampiros. Han encontrado una forma de chupar recursos de la sociedad sin generar cuestionamientos de los electores.

Dicen los políticos que siete pesos no es mucho. Los fumadores pueden darse el lujo de pagar esto y mucho más. El impuesto, sin embargo, implicará un alza importante en el precio de las cajetillas, y afectará más a los más pobres, para quienes una cajetilla representa una porción más elevada de su ingreso.

Para la mayoría de los políticos la única razón del nuevo impuesto es levantar otros 12 mil millones de pesos para gastar. Algunos, sin embargo, disfrazan el propósito con ropajes moralistas. Lo que buscan, dicen, es disminuir el consumo de tabaco para bien de los propios fumadores, seres que no saben lo que hacen y necesitan una fuerte mano de la autoridad que los obligue a comportarse bien. Prefieren soslayar el problema de que los fumadores tienen tanto derecho a tomar sus propias decisiones como los políticos. Se desentienden además del hecho de que con su acción afectan a decenas de miles de familias que viven del cultivo, la distribución y la venta de cigarrillos y otros productos del tabaco.

Si por lo menos supiéramos que los ingresos de los impuestos se utilizan para beneficio de los ciudadanos, podría uno quizá resignarse; pero cada vez es más evidente que vivimos en un país en el que los ingresos fiscales son desperdiciados de manera sistemática. En el 2011 el gobierno federal está pidiendo que se le autorice un gasto de 3 billones 378 mil millones de pesos. No es un presupuesto austero; de hecho, es el mayor en la historia nacional. Si se repartiera entre los 110 millones de habitantes del país nos tocarían 30,700 pesos a cada uno, con lo que una familia típica de cinco integrantes recibiría más de 153 mil pesos. Las familias mexicanas, sin embargo, no reciben siquiera una fracción de este monto en servicios gubernamentales. La mayor parte del dinero se queda en burocracia, despilfarro y corrupción.

Hoy los vampiros políticos sobrevuelan el país buscando víctimas desvalidas para chuparles la sangre. Los fumadores son presa ideal. Los vampiros pueden despojarlos de sus recursos, obtener el aplauso de la mayoría y todavía pretender que lo están haciendo para beneficio de los propios despojados. Con razón se relamen los bigotes.


RECULAR

Al enterarme que los diputados del PRI recularon en su propuesta de bajar el IVA de 16 a 15 por ciento, me pregunté el nombre de quienes reculan en sus decisiones importantes. No encontré el término en el Diccionario de la Real Academia. Si usted lo conoce, por favor hágamelo saber.

Fuero y desafuero

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

El escándalo del diputado por Michoacán Julio César Godoy, exhibido en los medios más que como cómplice como miembro del crimen organizado, dispara en varias direcciones.

La primera es la triste costumbre mexicana de juzgar en los medios y absolver en los tribunales. El juicio en los medios se cocina, por lo general, con filtraciones ilegales de cuya procedencia nadie se hace responsable y cuya ilegalidad nadie repudia ni persigue.

Cualquier abogado de algún nivel podría utilizar este hábito de filtrar datos de expedientes judiciales para ganar un juicio por violaciones al debido proceso del acusado.

La segunda cosa que nos prueba este escándalo es lo que hace sólo unos días recordaba en el foro “La oportunidad del Bicentenario” el ex presidente de Colombia César Gaviria.

Se equivocan por completo, dijo, si creen que la corrupción del narco se refiere sólo a los policías y no a toda la cadena de complicidad: alcaldes, legisladores, jueces, candidatos, militares, empresarios.

El aspecto central del caso, sin embargo, es el que se refiere a la conversión abusiva del fuero de los legisladores en una cortina de protección que puede usarse para garantizar la impunidad en delitos que nada tienen que ver con las funciones legislativas.

Tanto el fuero como la inmunidad procesal que otorga la Constitución a los legisladores es para que no puedan ser atacados judicialmente en asuntos vinculados con su tarea parlamentaria. De ninguna manera para hacerlos inatacables por faltas mayores, ni menores, del fuero común.

A estas alturas del desprestigio alcanzado por el Congreso entre los ciudadanos, la utilización del fuero como un escudo de impunidad es casi una afrenta a la moral pública.

El caso Godoy es una ocasión inmejorable para que los legisladores renuncien explícitamente a un fuero abusivo que la Constitución, en estricto sentido, no les otorga, pero que se ejerce en los hechos por abuso, costumbre e ignorancia.

El diputado Godoy, como dijo ayer Carlos Marín en este diario, debe entregarse a la justicia y responder a las acusaciones que se le hacen, como cualquier hijo de vecino.

Sus pares parlamentarios deberían ceñirse a la Constitución y desaforar a su colega para que pueda ser juzgado, y para que su caso no se repita, para que ningún legislador vuelva a abusar del fuero que le corresponde volviéndolo una patente de corso contra la ley, una inadmisible licencia de impunidad universal.

El fuero legislativo no es para eso y los legisladores menos.

¿El PRI sabe gobernar?

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

Los priistas siempre se hacen bolas y la riegan cuando se enfrentan a este impuesto. Desde el sexenio de Zedillo no han dado una con el IVA.

El PRI prometió. El PRI incumplió. ¿Le costará? Difícilmente. Porque cuando lleguen las próximas elecciones poca gente se acordará de que los priistas recularon con aquello de que bajarían este año la tasa del Impuesto al Valor Agregado (IVA) de 16 a 15 por ciento.

Y es que los ciudadanos tienen memoria corta. Pero los otros partidos políticos pueden refrescarla, sobre todo cuando están compitiendo por el poder. Una vez que llegue el momento, ¿los panistas o los perredistas nos recordarán que los priistas dieron su palabra de que bajarían el IVA y después se echaron para atrás? Difícilmente ya que el PRI podría argumentar, con razón, que tampoco los otros partidos los apoyaron para disminuir la tasa del IVA.

Los panistas tenían en sus manos una jugarreta mañosa y electorera. Una vez que el PRI reculara, el PAN pudo haber anunciado que ahora ellos iban a bajar el IVA recortando, para tal efecto, el gasto federal y el de las entidades federativas. Esto hubiera dejado al PRI en el más amplio ridículo y en la total defensiva. El PAN tenía todo para subirle los costos políticos a los priistas por la pifia del IVA. Sin embargo, se las perdonaron. El gobierno panista decidió actuar responsablemente con las finanzas públicas.

De esta manera, me parece que todo este asunto quedará como otra anécdota más de la comentocracia. "Recuerdo cuando el PRI quiso bajar el IVA y bla, bla, bla". Nada más.

Sin embargo, esta historia sí demuestra dos cosas. Primero, que el IVA es, en efecto, la "bestia negra" del PRI. Los priistas siempre se hacen bolas y la riegan cuando se enfrentan a este impuesto. Desde el sexenio de Ernesto Zedillo no han dado una en el tema de qué hacer con el IVA.

En segundo lugar está el asunto de la competencia de los priistas. Ellos presumen que sí saben gobernar a diferencia de los panistas a quienes califican de ineptos e incompetentes. Pues resulta que la promesa de bajar el IVA fue tan sólo una ocurrencia de los diputados priistas quienes, enojados, enardecidos, en una reunión partidista, se les hizo fácil prometer la disminución a la tasa del IVA para así vengarse de los panistas quienes les ganaron tres gubernaturas este año en alianza con los perredistas.

Una vil ocurrencia, con sed de revancha, que no consultaron ni con los gobernadores ni con los senadores de su partido quienes estaban en desacuerdo con dicha medida. Una simple ocurrencia al calor de una asamblea desorganizada, donde la dirigente del PRI demostró falta de liderazgo. Una irresponsable ocurrencia que luego fueron a vender a todos los medios de comunicación.

Pero, como reza el dicho, "más rápido cae un hablador que un cojo". Los priistas se cayeron y se mordieron la lengua. Ahora, para salvar la cara, afirman que recularon porque el dinero se necesita para reconstruir los estados afectados por las lluvias. Es un buen argumento de control de daños. Pero la realidad es que el PRI se equivocó. La propuesta de disminuir el IVA, en lugar de ser una estrategia política y económica bien pensada, era una llamarada de petate: pura improvisación, sin visión ni liderazgo.

Resulta lamentable que un partido político serio, que aspira a regresar a Los Pinos, improvise de esa manera. ¿Y así presumen los priistas de que ellos saben gobernar?