octubre 25, 2010

Un insulto a los mexiquenses

Adrian Trejo (@adriantrejo)
atrejo@callemexico.com
Calle Mexico

El supuesto ofrecimiento de la candidatura al estado de México a la actriz Lucero Ogaza, no deja de ser una broma, hasta ahora, pero si se confirma se trataría de una falta de respeto absoluto a la ciudadanía de la entidad.

Una tomadura de pelo que exhibiría a los partidos coaligados como dos entes capaces de lo que sea por obtener el poder, aunque en ello se juegue el futuro de 14 millones de habitantes.

El primer partido en explotar la fama de actores y cantantes fue el PRI, que ha tenido en sus filas a senadores y diputados, la mayoría dirigentes de la ANDA, el sindicato de actores, pero con pésimos resultados.

¿Usted recuerda algún beneficio aportado al país por Silvia Pinal, Ignacio López Tarso, David Reynoso? ¿O que le pareció, por ejemplo, la senaduría que el PRD le regaló a una actriz en decrepitud como Irma Serrano? ¿Qué le ha aportado al Verde Ecologista el mediocre cantante Francisco Javier Berganza o al PRD la actriz María Rojo?

Lo de Lucero Ogaza es, hasta el momento, una posibilidad que bien puede ser un distractor lanzado por PAN y PRD, para evitar que se golpeé a sus precandidatos; eso sería bueno.

Lo lamentable sería que se aprovechara la popularidad de la actriz para vender un candidato sin preparación –se dice que apenas concluyó la primaria-, sin experiencia, sin conocimientos de la administración pública ni muchos menos en cuestiones de seguridad, por más que su guarura haya amenazado con pistola a un grupo de reporteros incómodos.

Esta bien que quieran sacar al PRI del palacio de gobierno de Toluca, pero hacerlo a cualquier precio, con una candidatura de fantasía, será para la población mexiquense, como una mentada de madre.

Al cierre de este espacio, en sitio web oficial del PAN no se encontraba ninguna información sobre el registro de la candidatura del diputado Roberto Gil Zuarth para la presidencia nacional del partido.

El detalle llama la atención porque con los registros de Gustavo Madero, Cecilia Romero, Francisco Ramírez Acuña y Judith Díaz, sí hubo información disponible tan solo unos minutos después de los eventos.

El detalle puede ser simplemente la muestra de que la candidatura del diputado no es bien vista y menos cuando se hizo acompañar de dos renegados del calderonismo, Germán Martínez y Fernando Gómez Mont.

¿Alguien tiene duda sobre quién será la candidata panista a la gubernatura de Michoacán el próximo año?

Pues si todavía le quedará alguna, lea las crónicas de la fiesta de cumpleaños de la hermana del presidente Felipe Calderón, de nombre Luisa María, celebrada el sábado pasado y en el que dos gobernadores y un secretario de Estado la destaparon al más puro estilo priísta.

Ahora que, la pregunta es si Marco Antonio Adame, Juan Manuel Oliva y José Ángel Córdova actuaron y destaparon por iniciativa propia o por consigna.

No, eso no ocurre en el PAN, ¿o sí?

AMLO: una nueva bomba de tiempo

José Contreras
expedientepolitico@yahoo.com.mx
Expediente político
La Crónica de Hoy

El pánico con el que actuó el Consejo General del IFE, que lo llevó a no aplicar sanciones al PT por los actos anticipados de campaña de Andrés Manuel López Obrador, tendrá consecuencias políticas graves.

Con su decisión, el Consejo General del IFE alentó el que López Obrador continúe con la promoción de su imagen a través de los tiempos del Estado que le son otorgados al PT.

Esto puede llevar a que cuando López Obrador sea candidato a la Presidencia de la República pierda el registro por realizar actos anticipados de campaña que en su momento el IFE no quiso frenar.

Ya existe un antecedente de una sanción de este tipo, aplicada apenas en el proceso federal electoral del 2009.

Un mes antes de las elecciones para renovar la Cámara de Diputados, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) canceló su registro a la candidata del PAN a diputada federal por el distrito 3 de Quintana Roo, Freyda Marybel Villegas Canché, por realizar actos anticipados de campaña.

Marybel Villegas había hecho exactamente lo mismo que López Obrador: antes de que diera inicio el proceso electoral, la panista promovió su imagen a través de spots en radio y televisión y entre los electores de su distrito.

Además, creó una asociación civil denominada Unidad Familiar Quintanarroense, mediante la cual promovía su candidatura a diputada federal.

El PRD presentó una queja ante el IFE por actos anticipados de campaña de Maribel Villegas, pero tras analizar el caso el Instituto resolvió sólo hacerle una amonestación pública a la panista.

El PRD recurrió al TEPJF, cuyos magistrados acordaron por unanimidad revocar la candidatura de Maribel, en virtud de que, a través de los spots y de la asociación civil antes citada, realizó actos anticipados de campaña.

La actitud de 8 consejeros electorales del IFE que, aterrados con los gritos de López Obrador, prefirieron no sancionar al PT por los actos anticipados de campaña, podría a la larga beneficiar al PAN.

Acción Nacional podría dejar que López Obrador siga realizando actos anticipados de campaña y presentar una nueva queja ante el IFE ya en pleno proceso electoral, con la mira de que el asunto llegue hasta el TEPJF.

Con el antecedente de lo que ocurrió en el proceso electoral federal del 2009, el máximo tribunal electoral del país tendría que revocar el registro de López Obrador como candidato a la Presidencia, tal como lo hizo con la panista Marybel Villegas.

Una decisión de este tipo sacudiría todo el sistema político y podría generar un conflicto callejero, por la proclividad de López Obrador para victimizarse por las decisiones institucionales que le perjudican.

El pasado viernes, el IFE tuvo la posibilidad de desactivar esa bomba de tiempo que podría estallar en pleno proceso electoral presidencial del 2012.

Sin embargo, los integrantes del Consejo General del Instituto, salvo uno, prefirieron no molestar al caudillo mesiánico y no exponerse a una nueva embestida.

Con sus gritos y amenazas, Andrés Manuel López Obrador no sólo manda al diablo a las instituciones, las dobla.

En el 2005 dobló al presidente de la república, Vicente Fox, quien ordenó a la PGR desistirse de las imputaciones que habían llevado a la Cámara de Diputados a quitarle el fuero y a destituirlo como jefe de Gobierno del DF.

En el 2007 obligó al Congreso a incluir en la legislación medidas absurdas para prohibir las supuestas campañas negras en las elecciones.

Y ahora doblega al IFE, organismo que tiene en sus manos la organización del proceso electoral del 2012, en que López Obrador será candidato a la Presidencia. Muy negativa, la señal enviada el pasado viernes por el órgano electoral.

OFF THE RECORD

**GODOY, JUEZ Y PARTE

Ahora resulta que a la diputada del PRD que forma parte de la Sección Instructora, Mary Telma Guajardo, la puso ahí el acusado, Julio César Godoy.

La diputada del PRD es muy cercana a Godoy y fue la única que se le acercó dentro de San Lázaro el día en que se difundió una conversación que el michoacano sostuvo con La Tuta.

Mary Telma no podría inclinar la votación a favor de Godoy porque sólo representa un voto de cuatro, pero sí puede en determinado momento alertarle sobre lo que se viene.

Y lo que viene… no le conviene.

**PETATAZO DEL MUERTO

Como cada año, las transnacionales tabacaleras amenazan con retirarse del país si se concreta el aumento a la cajetilla de cigarros.

Pero, como cada año, no se irán.

La sesión de la Comisión de Hacienda del Senado de este lunes será seguida de cerca por la Secretaría de Salud, en donde existe la confianza en que el incremento será ratificado.

**¡AH!... HUBO ELECCIONES

Por increíble que parezca, ayer hubo elecciones en el Distrito Federal.

Los pocos que votaron no supieron por quién lo hicieron, porque las boletas no tenían los nombres de los integrantes de las planillas.

No hubo PREP ni algo por el estilo, por lo que no se conocen aún resultados ni tendencias.

Los únicos que saben cómo les fue son los dirigentes de las tribus del PRD, que se pelearon con todo por ese pastel vecinal.

¿Es democrático votar por el PRI?

Jorge Chabat
jorge.chabat@cide.edu
Analista político e investigador del CIDE
El Universal

Hace unas semanas, el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, en un foro para festejar los 20 años del Instituto Federal Electoral, dio la bienvenida a la alternancia en el 2012. En el contexto político actual, dicha declaración no puede interpretarse más que como un ferviente deseo de que el PRI regrese a Los Pinos.

El buen deseo de Salinas trae a la mesa de discusión un viejo tema en la democracia: si la llegada de un partido diferente al que está en el poder representa en sí un avance democrático. Y la verdad es que eso es simplemente una consecuencia posible de la democracia, pero no puede ser su fin ni puede ser un requisito para que ésta exista. La razón es muy simple. Quien decide quién se va o se queda en el poder es el votante. Esta obsesión con la alternancia está muy vinculada a la obsesión en contra de la reelección, que no es más que una herencia de la dictadura de Porfirio Díaz y de la Revolución Mexicana. El problema con Díaz no es que no hubiera alternancia, sino, simplemente, que el sufragio no era efectivo. Si el votante decide libremente mantener en el poder a un candidato o a un partido durante varios periodos, ¿es eso antidemocrático? No como tal. Lo que ocurre es que, cuando una persona está en el poder mucho tiempo, puede llegar a ejercer controles ilegítimos sobre el proceso democrático. Por eso, en muchos países, la reelección, al menos la de presidente, está acotada a un determinado número de reelecciones. En otras palabras, el control sobre las reelecciones es una forma de subsanar algunas fallas inherentes que tiene el modelo democrático. Sin embargo, en el tema de la alternancia no hay ninguna regla escrita. Ciertamente, lo normal en cualquier país es que el poder desgaste y que después de algún tiempo, el votante busque cambiar de partido en el poder. Pero no es obligatorio cambiar de partido. Si así fuera, pues no tendría caso que hubiera elecciones: simplemente los partidos se irían rotando en el poder y ya. Esto es, un partido puede quedarse muchos periodos en el poder, o puede irse después del primero: ambas situaciones son democráticas. Lo que importa es que el partido en el poder tenga la posibilidad de ser reemplazado. Desde ese punto de vista, el que el PRI llegue a la Presidencia, no debería ser un factor que definiera a la democracia mexicana.

Habiendo dicho lo anterior, lo que sí ocurre de manera particular con la posibilidad del regreso del PRI a Los Pinos, es que muchos dudan (dudamos) que las instituciones democráticas sean capaces de contener conductas antidemocráticas como las que exhibió el PRI durante décadas. Ciertamente, en un mundo ideal, no debería importar qué partido llega a la Presidencia, pues en teoría existe la posibilidad de sacarlo en la próxima elección. No obstante, las conductas de algunos gobernadores priístas en las elecciones de este año, hacen factible suponer que la gama de trucos desplegados por los señores feudales del tricolor se pueda repetir a nivel nacional y que el PRI se logre mantener en el poder otras siete décadas, no porque el pueblo lo decida libremente, sino porque ese partido se las ingeniará para controlar los procesos electorales mediante artimañas. Sin embargo, éste es un problema para el que no hay salida fácil. Quien va a decidir si la democracia mexicana está preparada para resistir un regreso del PRI a la Presidencia, es el votante. Y la verdad es que no sabemos a ciencia cierta si nuestra democracia está ya madura como para resistir el regreso de los dinosaurios.

Así pues, ésa debería ser la pregunta que cada ciudadano se haga en la casilla electoral en el 2012: ¿el país resiste la llegada al poder del PRI o de algún otro partido, incluido el propio PAN? Una vez que logremos estar seguros de que no importa qué partido llega a la Presidencia porque los controles institucionales son lo suficientemente poderosos para impedir que se den abusos y que quien esté en el poder se pueda ir sin problema cuando queramos, entonces sí habrá que preguntarse por los proyectos políticos y decidir el voto sobre esa base. Lo primero es lo primero. Y esto es fortalecer las instituciones democráticas. Luego que cada quien vote como le dé su regalada gana. Hasta por el PRI.

California, México y el 'efecto dominó'

Andrés Oppenheimer
El Informe Oppenheimer
Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Si los votantes de California aprueban una propuesta de legalización de la mariguana en las elecciones legislativas del 2 de noviembre, prepárense para un efecto dominó en México y en el resto de América Latina. Probablemente no sea inmediato, pero será difícil de contener en el futuro próximo.

Es cierto que la administración Obama casi seguramente impugnará judicialmente la Propuesta 19 de California -que permitiría a los adultos consumir mariguana por placer- en caso de que sea aprobada. Casi todas las encuestas revelan que la propuesta californiana tiene buenas posibilidades de aprobación.

Pero en una serie de entrevistas en México, encontré muy pocas personas en círculos políticos, académicos y empresariales que no estén convencidos de que la aprobación de la Propuesta 19 de California tendría un gran impacto en este país.

Sería muy difícil para el Gobierno mexicano mantener sus actuales políticas antidrogas intactas, especialmente en lo que se refiere a reprimir el tráfico de mariguana, me dijeron varios. ¿Cómo podría Estados Unidos pedirle a México mantener su ofensiva militar contra el tráfico de mariguana si esa droga es legalizada en California?, preguntan.

Ricardo Nájera, vocero de la Procuraduría General de la República (PGR) de México, me dijo que el Gobierno mexicano continuará su ofensiva militar contra los cárteles independientemente de lo que ocurra en California, pero agregó que la aprobación de la Propuesta 19 de California tendría un impacto desmoralizador en México.

"Eso crearía un grado de dificultad muy severo en el combate al narcotráfico", me dijo Nájera. "Desalentaría a las autoridades que están trabajando en eso".

Los dos últimos Presidentes mexicanos, Ernesto Zedillo y Vicente Fox, ya se han manifestado públicamente a favor de la descriminalización -o en el caso de Fox, de la legalización- de la producción y el consumo de mariguana.

El Gobierno del Presidente Felipe Calderón se opone a la legalización, pero Calderón ha dicho que está dispuesto a que haya un debate nacional sobre el tema. Varios de los probables candidatos para las elecciones presidenciales mexicanas de 2012 ya han dicho que apoyarán la legalización de la mariguana si California vota por ella.

El contrabando de mariguana desde México a Estados Unidos genera alrededor de mil 500 millones de dólares anuales para los cárteles mexicanos, y representa entre el 15 y el 26 por ciento de sus ingresos totales, según un nuevo estudio de RAND Corporation.

Pero hay un gran debate entre los expertos sobre si la legalización de la mariguana en California les quitaría a los cárteles mexicanos gran parte de su ingreso, o si reduciría sus niveles de violencia. Esto se debe a que California ya es un importante productor de mariguana, y a que los cárteles siempre podrían aumentar sus otras actividades ilegales -como los secuestros extorsivos y el tráfico de personas- para compensar la pérdida de sus ingresos de mariguana.

Lo más probable es que el Gobierno de Calderón no legalice la mariguana aunque la Propuesta 19 sea aprobada en California, porque ha invertido demasiado capital político en la guerra contra los cárteles, que ha dejado más de 28 mil muertes en los últimos cuatro años. Más bien, en lugar de actuar unilateralmente, el Gobierno mexicano posiblemente apoyaría a otros países que tratarían de cambiar las políticas internacionales antidrogas en el marco de las Naciones Unidas, afirman muchos expertos.

"Si California aprueba la Propuesta 19, va a haber un efecto bola de nieve", me dijo Luis Astorga, un investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). "Es probable que países como Alemania, Holanda y Portugal pidan a las Naciones Unidas convenir una convención internacional sobre la mariguana, como las convenciones sobre drogas ilícitas de 1961, 1971 y 1988, que son las que sentaron las bases legales de las políticas actuales. Eso podría llevar a un cambio en el marco regulatorio".

Mi opinión: Sería bueno que las Naciones Unidas nombrara un panel de expertos mundiales para que nos digan de una vez por todas si es cierto -como dicen los partidarios de la legalización de la mariguana- que la mariguana es menos adictiva y perjudicial que el alcohol o el tabaco.

Si se demuestra que es así, entonces legalicemos la mariguana, y usemos los miles de millones de dólares que ahora se gastan en erradicar, prohibir y reprimir el uso de la mariguana para financiar campañas educativas y tratamientos para combatir drogas más dañinas, como la cocaína y la heroína.

En cualquier caso, si la Propuesta 19 es aprobada, el impacto internacional del voto será mayor que en la propia California, donde el uso medicinal de la mariguana es legal desde hace tiempo, y donde la posesión de pequeñas cantidades de esa hierba se castiga apenas con el equivalente de una multa de tránsito. Para bien o para mal, el movimiento a favor de la legalización en Latinoamérica estaría más fuerte que nunca.

El IFE

Agustín Basave
abasave@prodigy.net.mx
Director de Posgrado de la Universidad Iberoamericana
Excélsior

El Instituto Federal Electoral es la institución crucial de la democracia mexicana. Tuvo su momento de esplendor en el año 2000, cuando arbitró la alternancia con pulcritud e inteligencia. Costó y sigue costando mucho, en términos económicos y políticos, y su desempeño ya dejó de aprobar el análisis de costo-beneficio.

Si bien la democracia perfecta no existe en ninguna parte del mundo, los países desarrollados han cruzado un umbral de madurez democrática que México apenas vislumbra. Tienen libertades que nosotros ejercemos hasta el exceso -la de expresión, por ejemplo, que desgraciadamente no tiene aquí las restricciones de protección a la reputación de las personas que sí tiene en el primer mundo- pero también salvaguardas de inclusión a todas las expresiones sociales y de limpieza y equidad en las contiendas que en estas tierras son precarias. No olvidemos que cuatro años después de la elección del 2006 una tercera parte de los mexicanos sigue sin creer que el voto se haya respetado. Se trata de lo que yo llamo el dato duro más terco en este país y es, a no dudarlo, el síntoma de que algo anda mal en nuestro principal órgano comicial.

El Instituto Federal Electoral es la institución crucial de la democracia mexicana. Nació envuelto en grandes expectativas y las cumplió en su primera etapa, pero luego sufrió una regresión. Tuvo su momento de esplendor en el año 2000, cuando arbitró la alternancia con pulcritud e inteligencia, y seis años más tarde perdió una parte considerable de la confiabilidad que había ganado por su mal manejo de aquellos comicios tan cerrados. El asunto trasciende el ámbito de la opinabilidad y de las filias y fobias partidistas: la credibilidad se mide en encuestas y los resultados están a la vista. El hecho es que construir y operar el IFE costó y sigue costando mucho, en términos económicos y políticos, y su desempeño ya dejó de aprobar el análisis de costo-beneficio.

Nuestra democracia es la más cara del mundo. La inversión y el gasto en ese Instituto fueron y son cuantiosos porque aquí nadie cree en nadie y fue necesario idear una serie de instrumentos muy complejos que dieran la seguridad a los ciudadanos de que, en cumplimiento de una de las asignaturas pendientes de la Revolución de 1910, su sufragio sería al fin efectivo. Van algunos ejemplos. La credencial de elector es de una sofisticación que asombra a los norteamericanos y a los europeos, acostumbrados a votar con simples identificaciones de cartón. Producir más de setenta millones de tarjetas de plástico con fotografía, holograma y candados contra la falsificación que casi emulan una película de James Bond, más muchas copias de un padrón con las fotos de los electores, provoca perplejidad afuera y nos cuesta muchísimo dinero adentro. Y qué decir de los onerosos subsidios a los partidos políticos y de la gran infraestructura y de la enorme burocracia que tiene que costear ese monstruo en que se ha convertido el IFE. Si en los momentos críticos de la transición se consideró, con cierta razón, que el desembolso valía la pena porque se estaba comprando uno de los bienes más escasos en México -la confianza-, creo que ahora que nos cuesta más y que es menos creíble que antes urge replantear muchas cosas.

El reciente debate en torno al IFE se ha concentrado en la reforma electoral del 2007-2008. Partidarios y detractores discuten lo que debe permanecer y lo que debe cambiar en la legislación para que el órgano que la aplica funcione mejor, algo sin duda pertinente, pero unos y otros dejan de lado lo cuestionable de su estructura y su operación y soslayan el problema de la integración de su Consejo General. ¿Su gigantismo garantiza eficacia y eficiencia? ¿La complejidad de sus procedimientos y herramientas es proporcional a sus resultados? Y lo más importante, esto sí producto de disposiciones constitucionales, ¿qué método de designación puede asegurar la imparcialidad de cada consejero, o al menos impedir que deba su cargo a un partido? Porque es evidente que el actual refuerza la partidocracia y propicia que los árbitros salgan a pitar los juegos con sus lealtades partidarias a cuestas.

Ahora que la Cámara de Diputados procesa los nombramientos de las tres personas que ocuparán las tres inminentes vacantes en el Consejo del IFE, conviene observar de cerca el proceso. Particularmente, hay que vigilar las negociaciones entre el PRI, el PAN y el PRD, y hay que tomar nota de quién es quién en la baraja. Será necesario legislar para corregir el sesgo de las cuotas, pero mientras se acumula la suficiente presión social para empujar a los legisladores a hacerlo es imperativo poner los reflectores sobre ellos para que tengan que pagar un precio si ignoran la capacidad de algunos aspirantes en aras de premiar a los que ofrezcan subordinación a sus consignas. Pase lo que pase de cara a la próxima elección presidencial, sean quienes sean los candidatos, ese proceso electoral estará preñado de rispideces y crispaciones. Cuidado. Sin consejeros con la preparación y la fuerza para actuar con independencia, 2012 se volverá inmanejable. Si aun y cuando los tres nuevos relevistas en el Instituto cumplan con ese perfil su trabajo será sumamente difícil, imaginemos lo que pasará si resultan incompetentes y partidócratas. Dios nos agarre confesados.