noviembre 09, 2010

¿Federalismo Impune?

Javier Corral Jurado (@Javier_Corral)
Diputado Federal del PAN
El Universal

Los datos brindados por Transparencia Internacional en su último reporte correspondiente al 2010, sobre la percepción social de la corrupción en el mundo, no parece ni siquiera inquietar a la clase política mexicana, no obstante que aparecemos como país reprobado. De una calificación de cero siendo un Estado altamente corrupto al 10, que significa la ausencia total de corrupción, México está calificado con 3.1. Países como Namibia, Botswana, Oman, Macau y Ghana están mejor calificados que el nuestro.

En la percepción ciudadana está aún remota la idea de la honestidad pública y por ello México se encuentra más cercano a los países altamente corruptos, más cerca de Somalia, la nación con calificación más baja en el mundo, que de Chile o Canadá. Además, comparte calificación con Burkina Faso y Egipto, en el lugar 98.

¿Es sólo un asunto de percepción por virtud de una magnificación mediática de asuntos aislados, como han pretendido explicarlo algunos funcionarios? Por supuesto que no. Esa conciencia social que parece incrementarse tiene asidero en la falta de combate efectivo a la corrupción, así como en la ausencia de sistemas adecuados de transparencia, fiscalización y rendición de cuentas de los distintos niveles de gobierno, lo que ha creado un cinismo político y una impunidad gubernamental en el ejercicio del gasto. De ahí emerge la desconfianza ciudadana.

El problema atraviesa a los tres niveles de gobierno y a los tres Poderes de la Unión. Pero hay que decirlo con toda claridad: esa impunidad-cinismo tiene su mayor expresión en el ejercicio del poder estatal por parte de la mayoría de los gobernadores. Sin vigilancia efectiva de los órganos locales de fiscalización que dependen de los Congresos locales, regularmente bajo su control político, algunos de ellos aún sin leyes actualizadas en materia de contabilidad y gasto público, y con leyes de acceso a la información a la medida de “sus necesidades”, los ejecutivos de los estados gastan a sus anchas, distribuyen los recursos a los municipios de manera discrecional, regatean o prodigan apoyos según sus fobias o filias partidistas y, por supuesto, desvían descaradamente a las campañas electorales propias o de sus delfines el dinero que sea necesario.

Ahí están, impunes, los casos de Enrique Peña Nieto y Fidel Herrera Beltrán, dos campeones en la malversación de recursos públicos. El gobernador mexiquense no se cansa de entregar millones de pesos a las cuentas de Televisa (por información, por publicidad, por la organización de foros, por la producción de su Informe, por el teletón), y el gobernador veracruzano, al que oímos ofrecer “en la plenitud del pinche poder”, todo lo que necesitara su candidato y ahora gobernador electo Javier Duarte.

De ahí que sea claro que el PRI en la Cámara de Diputados se oponga a que en el decreto de presupuesto de egresos de la federación se incluyan mecanismos de fiscalización y rendición de cuentas para estados y municipios.

En nombre del federalismo se pretende justificar la impunidad de las entidades a ser sometidas a reglas de transparencia, evaluación y sanción en caso de incumplimiento.

En la negociación del paquete económico que se discutió en la Cámara de Diputados el año pasado, el PRI aprovechó el estado de necesidad en que se encontraban las finanzas públicas para, a cambio de la aprobación del aumento de impuestos, eliminar varias de las medidas de fiscalización a los recursos federales que se entregan a los estados. Literalmente vació el capítulo de federalismo de obligaciones de desempeño. Ahora vuelve a rechazar las medidas, propuestas por diputados panistas en la mesa de negociación del decreto de presupuesto 2011.

En la antesala de una elección presidencial, es fundamental reforzar las reglas de operación de las aportaciones federales a través de los fondos; disponer varias auditorías a los fondos del FAEB y del FAM, con plazos adecuados que permitan un universo más amplio de revisión.

Se requiere incorporar en este presupuesto varios de los mecanismos de evaluación y sanción que proponía el Ejecutivo federal el año pasado. Por ejemplo, para que en caso de que las entidades federativas y los municipios y el DF tuvieran adeudos o no cumplieran lo dispuesto en las disposiciones federales que regulan el ejercicio y la rendición de cuentas del ejercicio de los recursos federales que consistía, por una parte, en no ministrar los recursos y por la otra enterar a la TESOFE los no devengados, lo que se puede traducir en que el manejo de los recursos se lleva a cabo con una mayor discrecionalidad, además de ser un retroceso en el control, ejercicio y transparencia de los recursos.

De igual forma se eliminó, por una parte, la mención expresa del ejercicio de acciones de las autoridades competentes en el caso de que los recursos federales no se hayan ejercido adecuadamente o se detecten desviaciones y por la otra el reintegro en 30 días naturales a la TESOFE a partir del requerimiento, estableciendo únicamente que cuando se presenten estos supuestos simplemente deberán informar los motivos de tales incumplimientos sin que ni siquiera exista la obligación de justificar tales motivos. Asimismo, se eliminó sin motivo aparente la intervención expresa de las instancias de fiscalización.

Debe condicionarse la ministración de recursos a las entidades federativas y municipios que no cuenten con indicadores de resultados, para poder evaluar adecuadamente los programas; suspender esa ministración en caso de que no se rindan los informes en los plazos establecidos, o la cancelación de recursos vinculado a los resultados del desempeño.

En el ramo 33 (Aportaciones Federales para Entidades Federativas y Municipios) debe terminar la discrecionalidad que se otorgó a los gobiernos estatales para el manejo de los recursos de los fondos, e incorporar los mecanismos de control que se deben tener en cuanto a los registros; no hacerlo se traducirá en una mayor dificultad en la fiscalización de los recursos federales.

Muerte por mota

Sergio Sarmiento
Jaque Mate
Reforma

"La prohibición ha causado más daño a más gente que la marihuana misma". William F. Buckley Jr.

En 2008, según una tabla del INEGI sobre causas de mortalidad, murieron en México 75,572 personas por diabetes mellitus. Ésta es la principal causa de muerte de nuestro país, seguida por las enfermedades isquémicas del corazón y las cerebrovasculares.

La cirrosis y otras enfermedades crónicas del hígado, muchas de las cuales están relacionadas con el consumo de alcohol, fueron la cuarta causa de muerte con 28,422 fallecimientos. Las enfermedades pulmonares obstructivas crónicas, vinculadas usualmente con el consumo de tabaco, ocupan el quinto puesto con 20,565 muertes.

Los accidentes de vehículos de motor dejaron 16,882 muertes. Los homicidios, décima causa de muerte, alcanzaron en 2008 la cifra de 13,900.

En vano busco en la tabla el número de muertes ocasionadas por la marihuana o por enfermedades relacionadas con su consumo. Ni esta sustancia ni ninguna enfermedad relacionada se encuentran entre las 20 principales causas de muerte en nuestro país.

La página de internet drugfacts.com ofrece una lista de las principales causas de muerte en Estados Unidos. Está elaborada, sin embargo, de forma distinta a la del INEGI: agrupa las muertes según las sustancias o actividades que las producen.

El tabaco se encuentra a la cabeza en esta tabla pues se le atribuyen 435 mil muertes anuales en la Unión Americana. La mala nutrición y falta de actividad física son, sorprendentemente, la segunda causa de muerte, con 365 mil al año. El alcohol es la tercera con 85 mil.

Las muertes como consecuencia de medicamentos legales se elevan a 32 mil. Los accidentes con armas de fuego ocasionan 29 mil muertes al año, mientras que los accidentes vehiculares producen 26 mil muertes.

No hay en esta lista ninguna muerte para la marihuana, aunque sí las hay para drogas duras, particularmente para la heroína. La página cita un informe de 1988 del Departamento de Justicia de la Unión Americana que apunta: "No hay registros en la extensa literatura médica que describan una muerte probada y documentada producida por Cannabis". Según el estudio, un usuario tendría que consumir entre 20 mil y 40 mil cigarrillos de marihuana, o unos 680 kilos, en 15 minutos "para inducir una respuesta letal".

La guerra contra el narco, en cambio, sí ha dejado un gran número de muertos en México. Tan sólo en el 2010, hasta el pasado 5 de noviembre, el Ejecutómetro del periódico Reforma registraba 10,095 "ejecuciones" del crimen organizado. La cifra para el sexenio del presidente Calderón rebasa las 25 mil.

Para la mayoría de los mexicanos la tragedia no es el consumo de marihuana, que representa alrededor del 80 por ciento de la droga que se usa en México y Estados Unidos, sino la violencia generada por el mercado negro.

La legalización de la marihuana no eliminaría de golpe la violencia, pero sí disminuiría uno de los principales incentivos para ella, que son los precios inflados que surgen de un mercado negro. Es posible que esta medida pudiera generar un incremento en el uso de la droga, pero la experiencia internacional, en países como Holanda y Portugal, sugiere que éste sería temporal y no demasiado elevado. De cualquier manera, la marihuana parece ser bastante menos peligrosa que sustancias como el tabaco, el alcohol y muchos medicamentos que son legales en la mayoría de las naciones del mundo.

Para los parientes de las víctimas mexicanas, sin embargo, debe ser una paradoja que se pelee una guerra tan sangrienta para impedir que la gente utilice una sustancia que no afecta a nadie más que al usuario pero que además es mucho menos peligrosa que otras sustancias que sí son legales.

INESTABILIDAD

En varias entrevistas ayer Alejandro Poiré, vocero de seguridad pública del gobierno federal, reconoció que la muerte de Antonio Ezequiel Cárdenas Guillén, Tony Tormenta, capo del Cártel del Golfo, generará una situación de "inestabilidad". Léase, violencia y muerte.

Día D en la guerra contra el narco

Francisco Garfias (@panchogarfias)
www.elarsenal.net
Arsenal
Excélsior

La percepción es que Michoacán arde.

La siguiente historia la escuché en boca de un empresario michoacano que se dedica, entre otras cosas, al negocio de las grúas. Se la contó ayer al senador del PRD Carlos Navarrete en un restaurante de la Ciudad de México. Sucedió la noche del viernes, en Morelia, cuando los cocolazos se desataron en Michoacán, por la captura de dos integrantes del cártel de La Familia.

El hijo del empresario recibió una llamada nocturna de la Policía Federal. Le pedían grúas para acarrear carros chatarra a las inmediaciones de la sede de la PFP. Querían construir barricadas con los vehículos inservibles, "para resguardarse". Los federales habían recibido llamadas de que iban por ellos y recurrían a la ciudadanía en demanda de ayuda, puntualizó el empresario. "¿Y a nosotros quién nos resguarda?", comentó, mordaz, Navarrete, al destacar este "mundo al revés" en el que vivimos desde hace tiempo.

El senador adelantó que va a buscar al gobernador michoacano, Leonel Godoy, para pedirle que haga actos, organice eventos e invite a personalidades nacionales a la entidad. En síntesis: que no deje vacíos. La percepción es que Michoacán arde: los narcobloqueos, el asesinato de 20 turistas en Acapulco y las balaceras en Pátzcuaro. "Lo peor que puede hacer el gobernador es enconcharse. Tiene que salir, hablar con la gente", opinó.

Navarrete, por cierto, contó a este reportero que en la última sesión de los Diálogos para la Seguridad, le preguntó al presidente Calderón para cuándo regresaría el Ejército a los cuarteles. "No lo sé, senador; es un asunto que tendrá que decidir el próximo Presidente de la República", repuso el mandatario. O sea, habrá militares en las calles, por lo menos hasta el 1 de diciembre de 2012. El Día D en la guerra al narco.

-El ex priista Marcos Bucio reconoció que sí le llamó al diputado César Augusto Santiago, como lo escribimos aquí, pero nunca para pedirle que renunciara a sus intenciones de llevar a la tribuna de la Cámara baja el punto de acuerdo que exige revisiones financieras a la CFE; mucho menos con el fin de solicitarle protección para Néstor Moreno, ex director de Operaciones de la empresa, quien enfrenta denuncias por corrupción. "Le hablé, sí, pero para ofrecerle el expediente del caso, y demostrarle que la Comisión no tiene intenciones de encubrir a nadie", puntualizó el funcionario encargado de las relaciones de la CFE con los gobernadores.

Ya encarrerado, reveló que le han pedido información a Estados Unidos sobre los supuestos sobornos que Moreno Díaz habría recibido de una empresa de Texas y otra de California —se habla de un yate, un Ferrari y cientos de miles de dólares—, pero hasta ahora "no han enviado nada".

-Bucio aceptó que Néstor Moreno fue inhabilitado por la Contraloría durante diez años, pero jura que a los dos días lo exoneraron. "La inhabilitación no fue por asuntos de corrupción, sino porque corrió indebidamente a un empleado", aseveró el ex vocero de Francisco Labastida.

Hay, sin embargo, decenas de documentos, de 1998 a la fecha, que alertan sobre las irregularidades cometidas por el ex director de Operaciones de la CFE. Por eso no se entiende que haya seguido en el cargo hasta agosto de 2010.

-Los publicistas externos abren fuego hoy contra el GDF. El Consejo de Industriales de la Publicidad Exterior (CIPE) y una parte de la Asociación Mexicana de Publicidad Exterior (AMPE) ofrecerán una rueda de prensa para denunciar que el GDF "monopoliza" la industria, favorece a las empresas extranjeras sobre las nacionales y destruye una actividad "que da de comer a muchas familias".

Emilio Pérez Quesada, presidente del CIPE, dijo que la administración de Marcelo Ebrard, a través de la Seduvi, favorece a empresas extranjeras que le significan negocio. Las favorecidas son Clear Channel, que coloca pantallas luminosas en distintos puntos de la ciudad, y MS2, que tiene todos los espacios comerciales en el Metrobús. Ambas son de capital extranjero. "Son monopolios, nadie puede entrar. El GDF es el que da las concesiones", puntualizó.

-La situación, dicen las empresas locales, es alarmante. La Ley de Publicidad Externa ordena que para mayo de 2011 deberán quedar "limpias" de anuncios vialidades como Tlalpan, Viaducto, la carretera a Cuernavaca. Pero también todas las azoteas de la ciudad.

-Los anuncios deberán concentrarse en los llamados nodos publicitarios designados por el GDF. El argumento es que hay que eliminar la contaminación visual. "Es imposible lo que ordenan. La publicidad que se va a quitar de vialidades y azoteas no cabe en esos nodos", advirtió Pérez Quesada. Pleito a seguir.

Los terribles gatos, 2

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Días antes de que le abrumara felizmente el premio Nobel, Mario Vargas Llosa preguntó en una cena si era verdad que la afección pulmonar que terminó matando a Monsiváis tenía que ver con los gatos.

Refirió luego, con humor memorioso, que su madre había tenido siempre una fobia cabal por los gatos, y que él la había heredado al punto de que la peor noche de su vida, la peor noche que podía recordar, era la de una cena con un anfitrión cuyo gato, consentido hasta la ceguera, como todos los gatos, decidió hacerlo víctima de sus preferencias y no cesó de rondarle las pantorrillas bajo la mesa o dar saltitos a su hombro desde el sofá, hasta configurar para él, fóbico hereditario de los gatos, la más siniestra cena de que tuviera memoria.

Al revés, hay personas, como el propio Monsiváis y el anfitrión de aquella noche de Vargas Llosa, que no podrían imaginarse la vida sin la compañía de un gato, o muchos gatos, y sin la gozosa servidumbre voluntaria que los gatos, como ninguna mascota doméstica, son capaces de imponer en sus dueños, acaso porque los gatos en realidad nunca son mascotas ni se domestican, sino que establecen secretamente con los humanos un juego de soberanías en el que no hay transacción: sólo saben ganar o separarse.

En la casa de huéspedes de mi adolescencia aprendí que las gatas venden caro su cuerpo, que sus amores son utilitarios, exigentes y violentos.

Lo aprendí con una gata a la que alguien puso Querry, absurdo nombre que me recuerda el más extraordinario que alguien haya puesto a una gata, el que le puso Monsiváis a una de sus última gatas favoritas: Miss Antropía (el mejor que se ha puesto a un gato que no era gata se lo puso Cortázar al suyo: Teodoro W. Adorno).

Querry salió un día de la casa y estuvo varias noches fuera, al punto que la dimos por perdida. Volvió una tarde por los caminos de gatos que daban a la azotea de la casa como si la hubieran quemado o torturado, flaca y turbia, la pelambre oscura y blanca de gata corriente llena de manchas y rasgones.

Estuvo escondida varios días y volvió luego a su normalidad altiva. Una noche se metió en una caja de cartón que había quedado de unas navidades y al día siguiente mi hermana Pilar, que le tenía debilidad de dueña de gatos, la encontró en su nido y vio que había parido cuatro gatitos, uno de ellos muerto.

Hay pocas cosas tan bellas como un gato bebé y pocas cosas tan inquietantes como una gata en brama haciéndose preñar en medio de la batalla. Hay que ser un gato salvaje para enredarse con una gata en brama.