noviembre 11, 2010

'Chatarra escolar' por Paco Calderón



La Familia, organización no gubernamental

Juan Manuel Asai
jasaicamacho@yahoo.com
Códice
La Crónica de Hoy

Los mandos del grupo criminal que opera en Michoacán tienen debilidad por los pactos. No es la primera vez que los proponen y tal vez no sea la última. Casi sobra decir que la sola propuesta es un desplante de cinismo que daña al gobierno en sus tres niveles, de manera que es sencillo adelantar que la respuesta será negativa, pues no hay otra opción. Pero eso, el sentido de la respuesta ya lo sabían, de manera que la pregunta obligada es: ¿Por qué recurrir de todas formas a los medios de comunicación para plantear la posibilidad de un repliegue? Acaso desean que el gobierno les brinde estatus de ejército contendiente, digamos como el EZLN, con el que se valga sentarse a negociar ante los chicos de la prensa. ¿La Tuta aspira a ser una suerte de subcomandante Marcos que derrita a las chicas progresistas? A decir de las fotos que se conocen, don Servando es poco agraciado, de manera que tendría poco arrastre con los fotógrafos. Tal vez traten de ampliar su base social con eso de que quieren “proteger” al estado. ¿Se imagina el amable lector una mesa de diálogo con Blake de un lado y La Tuta del otro? Ahora resulta que los sanguinarios pistoleros, que deben cientos de vidas y que son agentes de Satanás, están preocupados por los derechos humanos. En lugar de un cártel quieren formar una ONG. ¡Qué desfachatez!

Leonardo Valdés.— El consejero presidente del IFE no debería hablar en futuro, sino en presente. El crimen organizado no “podría” ser un factor en la elección del 2012, ya lo es ahora y su mano asesina se ha dejado sentir. El asesinato, todavía impune, del candidato del PRI al gobierno de Tamaulipas es ejemplo nítido de que la mafia puede decidir el nombre de la persona que asuma, o no, un cargo publico. Por desgracia, el clima de violencia que hoy nos afecta no tiende a disiparse, sino todo lo contrario, cada vez se hace más denso, pesado. De manera que es y será factor. No hay que aguardar dos años. El calendario electoral del año próximo, con comicios en plazas relevantes como Guerrero y el Estado de México, pueden ser objetivos del crimen organizado para hacerse sentir. La narco política es un enemigo colosal para la democracia. El flanco del financiamiento es tarea del IFE, la seguridad y sobrevivencia de los candidatos es responsabilidad del gobierno.

Daniel Karam.— ¿La corrupción en el IMSS es un hecho aislado o un método de trabajo? ¿Todas las licitaciones están amañadas, o sólo una? ¿El funcionario cesado salpicaba sus ganancias ilícitas entre otros directivos, o se las guardaba en su bolsillo? Si estamos ante un hecho aislado, que no tuvo el beneplácito de la dirección general, entonces Karam debe llevar la indagatoria hasta las últimas consecuencias. Sería por demás injusto que su gestión al frente del IMSS quedara manchada por el bochornoso caso que dio a conocer la televisión. Desde luego no se pueden adelantar conclusiones, pero el golpe a la imagen publica del instituto ya ni Dios lo quita. Los daños pueden reducirse siempre y cuando haya la voluntad de desenmarañar la red de corrupción y que los responsables sean separados de sus cargos y presentados ante un juez. No hay tiempo qué perder. Cada día que pase sin que el asunto se esclarezca será mas difícil la remontada. Daniel Karam pidió ayuda para salvar al instituto, hay que proporcionársela, pero primero que lo limpie, que lo deje rechinando de limpio antes de pedir dinero para el rescate.

Juan Molinar.— El lance electrónico del secretario de Comunicaciones en el caso de Mexicana de Aviación deja una lección: debería estar prohibido que los funcionarios públicos usen el Twitter. Que lo dejen para los locutores y las veinteañeras. Ni el presidente ni los secretarios de Estado pueden transmitir a la ciudadanía información no oficial, no pueden sumarse a los trascendidos, ni esparcir rumores. En rigor, ni siquiera sus opiniones son relevantes; lo que cuenta son las decisiones que toman y la manera en que las transmiten a la población. Lo demás son chismes.

Los “lavadores” de dinero

Lydia Cacho (@lydiacachosi)
Plan B
El Universal

Manlio Fabio Beltrones retó al presidente Calderón: que si tiene nombres de narcopolíticos que los diga. El priísta bien sabe que no se puede hacer pública la lista en que se investiga por enriquecimiento inexplicable a más de 140 políticos de diferentes niveles. En ella están desde famosos dinosaurios hasta desconocidos alcaldes. La razón obvia para no hacer pública la lista es que entorpecería las propias pesquisas, y la razón más compleja es que la obsesión de Calderón por vincular todos los delitos con narcotraficantes como autores de todos los males del país, lo deja la mitad de las veces con la boca llena y las manos vacías.

Julio César Godoy, el diputado acusado ahora de lavado de dinero, nos da la pista de lo que realmente debemos mirar. Asegura que la PGR miente al relacionar los 24 millones de pesos en sus cuentas bancarias con dinero del narcotráfico. “El hecho de que yo pudiera no haber pagado impuestos, no significa que reciba dinero del narco”, dijo Godoy en un desliz confesional sobre evasión fiscal que pocos han comentado.

El lavado de dinero llevado a cabo por los políticos mexicanos es más complejo de lo que nos quieren hacer creer. Todos los partidos utilizan grandes cantidades de efectivo, para ello cuentan con estrategias de robo y reacomodo de fondos públicos y obtención de fondos privados que ocultan en casas de seguridad, o con movimientos en bancos offshore, desde donde se triangulan pagos para que el dinero reingrese a través de empresas consultoras de imagen o publicidad política. Si bien es cierto que la ley que acota los depósitos en México ha complicado la vida a políticos corruptos y a criminales profesionales, no los detiene.

En los casos de redes de tratantes de personas he documentado la existencia de cuentas bancarias a nombre de familiares de los delincuentes (desde la madre que vive en la pobreza pero es titular de la cuenta, hasta un fondo de ahorro de 30 millones para un bebé de cuatro años). En el famoso caso Succar, el Ministerio Público Federal tenía evidencia de que el tratante de niñas fungía como lavador de dinero de poderosos políticos y empresarios a través de su hotel en Cancún, por ello congelaron más de 20 millones de dólares.

En la medida en que el Estado crea instrumentos para abatir a la delincuencia, quienes infringen la ley buscan cómo evadirla, pero cuando se trata de lavado de dinero en la política, deben fiscalizarse los propios partidos, cuya corrupción interna y manejo de efectivo depende de su habilidad para distraer a la opinión pública. Efectivamente, hay muchos casos en que los cárteles hacen donativos directos, pero son los menos. Las mafias empresariales, políticas y criminales prefieren tener directamente a sus agentes de confianza en puestos públicos.

Enfrentar en verdad a la delincuencia organizada (nótese que no digo narcotraficantes, porque incluyo tráfico de armas, trata de personas y contrabando) representa una paradoja para el Estado mexicano. Justamente porque entre aquellos que deben aprobar leyes efectivas y aplicables, retirar fueros y crear mecanismos de transparencia están los más poderosos interlocutores de las mafias. Ellos que blanquean dinero en negocios de bienes raíces, hotelería, restaurantes, prostíbulos y en campañas políticas, son el enemigo a vencer. Los dineros sucios se mezclan en los favores que se hacen políticos, empresarios y mafiosos; es allí donde hay que mirar sin distraernos.

Sacar a los barbajanes

Carlos Elizondo Mayer-Serra
elizondoms@yahoo.com.mx
Reforma

Las explicaciones sencillas son muy atractivas para vender una candidatura. Sin embargo, son poco útiles para gobernar. El presidente Fox desaprovechó su sexenio al no hacer muchos de los cambios que el país necesitaba, en parte, porque pensaba que todo era cuestión de sacar a los barbajanes de Los Pinos. La idea era sencilla: si los políticos priistas eran sustituidos por gente honesta y con espíritu empresarial, a través de sofisticados head hunters, y los nuevos funcionarios imponían métodos administrativos modernos, como los de las empresas privadas, el país progresaría rápidamente. Si en Guanajuato hizo las cosas con esa lógica era cuestión de tener voluntad y hacerlas bien en el país. Dada esta creencia, por ejemplo, el presidente Fox no planteó reforma alguna para Pemex al inicio de su administración. Todo era cuestión de poner a un empresario privado honesto del propio sector petrolero para hacer de Pemex tan eficaz como una empresa privada.

No fue así. El cambio de líder en el poder puede ser clave cuando quien encabeza el gobierno está equivocado en lo fundamental de su estrategia económica. Cuando murió Mao y su heredero impuso otra estrategia económica, con otras reglas del juego, los efectos positivos no tardaron en notarse. Cuando, como en el caso de Fox, se sustituye a un Presidente que en el fondo era más reformista que el propio Fox, el mero cambio de personas en la administración no suele tener tanto efecto como los nuevos gobernantes desean creer.

Hay que modificar las estructuras. Las restricciones que impiden hacer de Pemex una gran empresa no cambian aun si fuera el caso que su nuevo director hubiera sido mejor y más honesto, no sé si lo fue o no, pero ése no es el punto. Si no crecemos no es porque seamos incompetentes, sino que somos competentes para operar dentro de las reglas que tenemos.

Éstas no premian el trabajo. Ejemplo claro es el desempeño de la mayoría de nuestra burocracia. ¿Qué le pasa a un burócrata sindicalizado, a un médico del IMSS, a un maestro del SNTE o a un oficinista de Sedesol si no hace su trabajo? Nada. Es casi imposible correrlos. Ellos lo saben. Se comportan con inteligencia para maximizar su bienestar, trabajando lo menos posible a cambio de un sueldo, creciente si se puede. Si llega un inteligente y eficaz funcionario a administrar alguno de los monstruos burocráticos que tenemos, le será muy difícil hacerlo más eficiente.

Muchos mejor ni lo intentan. Si alguien ha entendido bien esto es el rector Narro. En lugar de hacer más eficiente a la UNAM, se la pasa afirmando lo obvio, que hay que crecer más y generar más empleo, pero no enfrentando la parte que le corresponde en la UNAM, donde si se hicieran mejor las cosas habría más graduados y de mayor calidad. Ni siquiera usa su efectiva tribuna pidiendo cambios a las leyes, como la laboral, que le ayudarían a tener una UNAM más eficiente. Mejor evitar el conflicto interno si se puede tener más dinero del Congreso para hacer más cosas, pero sin ser más eficaz.

En muchos ámbitos parecería que estamos simplemente esperando a que ahora sí lleguen quienes saben cómo hacerla, por parafrasear un eslogan de Zedillo cuando era candidato a la Presidencia y había incertidumbre respecto a la capacidad de un gobernante de oposición de manejar la estabilidad macroeconómica.

El país está claramente atorado. Sabemos qué han hecho los países de América Latina, como Brasil y Chile, que sí crecen, pero no nos inspiramos en ellos. Quienes tienen más probabilidad de gobernar a partir del 2012, los priistas, no parecen muy preocupados en aprovechar ahora que controlan la Cámara de Diputados y tienen gran peso en el Senado para hacer los cambios que el país requiere. No sólo porque no quieren pagar costos de reformas que afectan a intereses poderosos, sino porque muchos parecen creer que se trata simplemente de sacar a los incompetentes de Los Pinos. Es cuestión de gobernar bien para crecer y combatir el crimen organizado. Sospecho, sin embargo, que si ganara Peña Nieto veríamos muy pronto que saber gobernar en el estado de México no sirve para gobernar bien nuestra compleja Federación.

No importa tanto quién gobierna sino con qué instrumentos y con qué reglas del juego. El liderazgo puede ser muy importante para inspirar los cambios complicados que requiere el país, pero si se cree que basta usarlo para administrar mejor las reglas existentes probablemente acabaremos en otra decepción.

El ofrecimiento de La Familia

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

Según las autoridades de EU, ese cártel es uno de los más violentos en la Unión Americana.

En una búsqueda rápida por internet se pueden encontrar los últimos hechos relacionados con el cártel de La Familia Michoacana: el caso Godoy se complica para el diputado porque, además de las grabaciones, no puede explicar de dónde le llegaron y en qué utilizó 25 millones de pesos. La PGR dice que se los entregó el cártel de La Familia para su campaña. Los dos líderes de la organización detenidos el fin de semana y cuya aprehensión provocó todo tipo de bloqueos, incendios y atentados en Morelia, están arraigados. En EU, en la ciudad de Atlanta, caen 45 integrantes de La Familia, con droga, armas y millones de dólares en efectivo. Según las autoridades estadunidenses, son uno de los grupos más violentos del narcotráfico en la Unión Americana. Cae una banda de secuestradores y extorsionadores de La Familia en el Estado de México. Miembros de ese cártel atacan a policías en Jalisco. La Familia, mediante extorsiones y robo de minerales, termina vendiendo hierro, por toneladas, a China.

No son ni mejores ni peores que otras organizaciones criminales. En realidad, muchas tienen características particulares, pero La Familia Michoacana actúa como cualquier otra mafia. Quizás se diferencia en que han trabajado en ámbitos que suelen tratar los grupos armados, se presentan con un lenguaje casi “marquiano” y han invertido mucho en la narcopolítica, fruto del origen de maestros rurales relacionados lejanamente con las guerrillas de la Tierra Caliente de sus fundadores. También fueron los primeros en utilizar albergues supuestamente dedicados para tratamientos de adicciones, los llamados Albergues Gratitud, con miras a formar a jóvenes puestos a su servicio y los adoctrinaron mezclando desde la más brutal intimidación hasta la religión. Según la organización, adoctrinaron y formaron para ese cártel a unos nueve mil jóvenes en esos centros.

Hace ya varios meses, luego del golpe que significó para ese cártel el michoacanazo (luego parcialmente revertido por la justicia), Servando Gómez, La Tuta, uno de los tres líderes de esa organización, entró en un noticiero local para proponer un acuerdo al gobierno federal. Ahora, luego de varios golpes muy duros a esa organización, dan a conocer un comunicado que no tiene desperdicio. Dicen, entre otras cosas, usando una vez más el lenguaje de un grupo armado, no de un cártel, que están dispuestos a “replegarse” si el Estado garantiza la seguridad de los michoacanos. “Con la incertidumbre de dejar nuevamente en manos de las autoridades la seguridad de nuestro estado, hemos decidido replegarnos y reintegrarnos a nuestras actividades productivas”, dice el comunicado, si el gobierno federal y el local, la Policía Federal, así como las demás autoridades, se comprometen a tomar “el control de Michoacán con fortaleza y decisión”.

“Si el gobierno acepta este compromiso público y lo cumple, La Familia Michoacana se disolverá para no seguir siendo la bandera con la que autoridades federales sigan atropellando los derechos humanos de los michoacanos”, continúa el texto. En el documento, aseguran que “La Familia Michoacana surge en el año 2005 ante la incapacidad de nuestro gobierno para otorgar seguridad a los ciudadanos, está integrada por hombres y mujeres michoacanos dispuestos a dar la vida por defender a su estado, seres humanos que con valor y entrega han expulsado de Michoacán a grupos externos que por medio de la violencia y el terror han intentado apoderarse, no sólo de nuestro estado, sino de todo el país”.

Pide La Familia que se opine sobre su organización y su oferta. Y debemos hacerlo: La Familia no fue creada para defender a la gente ni mucho menos. Es un grupo criminal que se especializaba en el tráfico de mariguana y con el tiempo fue creciendo en el de metanfetaminas. Hoy es uno de los principales cárteles del país. Durante un tiempo fueron operadores de los Beltrán Leyva, con quienes rompieron e iniciaron una batalla feroz por el control del estado, sobre todo cuando éstos se separaron del cártel de El Chapo Guzmán, con quienes se alió La Familia. Su guerra ha sido contra los Beltrán y Los Zetas. Su accionar ha sido tanto o más violento que cualquier otro cártel y se ha expandido a todo el centro del país e incluso, como se ha visto, a EU. ¿Dónde está lo humanitario y la defensa de una entidad y su gente?.

Si ese cártel o cualquier otro decide disolverse y abandonar sus actividades delictivas, enhorabuena. Pero que nadie se engañe: si sucede así ha sido por la presión de las autoridades, en una estrategia que muchos han descalificado a priori. Por lo pronto, todo parece ser mucho más una nueva operación publicitaria que una decisión seria de dejar las armas y aceptar responsabilidades. Pero ello no surge de la fortaleza sino de la debilidad.

Los terribles gatos, 4

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Los gatos son temibles cazadores, aunque yo tengo al menos dos historias de cazadores cazados. Una mujer, bella como una jirafa en su edad adulta, dice haber sido en su tamaño púber una calamidad que pisaba de más y se tropezaba con todas las cosas. Un día, luego de ver trepada en una silla un desfile que pasaba bajo la ventana pueblerina de su curiosidad, al bajar puso el pie de jirafa en ciernes sobre una masa blanda y sedente que resultó ser un gato, el más extraño gato sin reflejos de la historia de los gatos.

Ella mató a aquel gato por descuido de su pisada y de los reflejos del gato, pero su hermana mató otro gato de la casa por familiaridad, pues lo hacía dormir con ella entre sus sábanas y era ella de sueño revolvente e intranquilo, por lo cual en una de sus reacomodos atrapó al gato en un nudo de cobijas y el gato se ahogó, atrapado irremisiblemente en esa vuelta de la dueña sus noches.

Pero los gatos son temibles cazadores. Una amiga me contó que una de sus gatas de angora, esas gatas bizcas como diosas egipcias que deambulan indomadas e indiferentes por su casa, desarrolló la manía de rendirle tributo poniéndole al pie de la cama lo que había cazado la noche anterior. Y cada mañana ponía algo junto a la almohada, normalmente un pájaro tieso o un ratón demediado.

Recuerdo haber leído en The Economist hace varios años que unos etólogos dedujeron por los restos hallados que los gatos de Londres mataban unos siete millones de pájaros al año.

En el pasaje final de la extraordinaria novela Freedom, de Jonathan Franzen, ungido por la revista Time, y bien ungido, como el gran novelista americano de su generación, hay un bello, divertido y terrible episodio de combate con los gatos.

Un personaje central de la novela, un conservacionista, obsesionado en particular con la protección de los pájaros, vive como ermitaño, penando sus largas penas, en un santuario natural de pájaros en las riberas de un lago que ha empezado a ser colonizado por urbanitas ricos que se mudan al lugar con todo y gatos.

El ermitaño dedica dos años a explicar a sus vecinos que deben mantener a los gatos dentro de sus casas, pues son una amenaza terminal para los pájaros del santuario.

Al pasar de los inútiles, lunáticos, conmovedores alegatos de su ermitaño, Franzen nos deja saber que hay en Estados Unidos unos 75 millones de gatos, los cuales matan algo así como un millón de pájaros al día: 365 millones al año.