noviembre 16, 2010

Conflicto de intereses

Manuel Clouthier Carrillo
Diputado federal por el PAN

El conflicto de intereses es un tema muy poco discutido en la sociedad mexicana, ya sea en lo político, económico, en las organizaciones públicas o en las empresas privadas. Es parte de nuestra arraigada cultura de corrupción y del ejercicio patrimonial del poder. A veces los mexicanos hasta lo vemos “bien”, deseable y plausible. Quién no ha escuchado a un encargado de compras decir: “Yo tengo un pariente que nos puede proveer determinado producto o servicio”. Y entonces razonamos: ¿Qué no es bueno y correcto desde esta posición que ocupo, ayudar a mi familia?

El conflicto de intereses lo podemos definir como aquella situación que puede presentarse al trabajar para una organización de cualquier índole y que, ante la necesidad de tomar decisiones, puedan entrar en conflicto los intereses de la organización con mis intereses personales por diferentes motivos. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) define el conflicto de intereses como aquel que se da entre las obligaciones públicas y los intereses privados de un servidor público y puedan estos influir impropiamente en el desempeño como servidor público.

Un ejemplo de conflicto de intereses es: Ser director de una empresa y, al mismo tiempo, ser socio de otra empresa proveedora de la que dirijo. En algún momento, ante tal circunstancia, tendré que tomar decisiones en relación a los proveedores, ¿y qué voy a privilegiar? ¿La empresa que dirijo o la empresa de la que soy socio?

Otro ejemplo es cuando a un Juez, que tiene que impartir justicia y que para ello debe esforzarse por ser imparcial, le toca atender un caso de un hijo suyo. ¿Qué va privilegiar? ¿La justicia o el amor a su hijo?

Son muchos los casos y los motivos que nos pueden poner ante una situación de conflicto de intereses. De hecho, todos los servidores públicos tenemos derechos e intereses privados. Dejando claro que no todo conflicto de intereses es corrupción, lo que se busca es evitar que un potencial conflicto de intereses se convierta en uno real, es decir, el tratamiento debe de ser preventivo.

Para esto debe tomarse en cuenta consideraciones de carácter ético, legal y político. Por ejemplo, en el caso del Juez y su hijo, lo que la ética y la ley recomiendan es “excusarse de conocer”. Es decir, el Juez informa a sus superiores que no puede llevar el estudio de ese caso porque le presenta un conflicto de intereses, ya que puede afectar su imparcialidad tan necesaria para impartir justicia.

O bien, aun actuando con justicia, podrá poner en entredicho su resolución y afectar la credibilidad de la institución que representa por el hecho de resolver el asunto de su hijo.

Así pues, lo que la ética recomienda es que actuemos con criterio preventivo, y reconozcamos que la situación nos presenta un potencial conflicto de intereses. En consecuencia, conscientes de ello, lo reportemos a nuestros superiores y, por supuesto, “nos excusemos de conocer”.

Compras, contratación de personal, manejo de información privilegiada, regalos, financiamientos de campaña, tratos preferenciales, tráfico de influencias, son algunas áreas de alto riesgo en el tema de conflictos de intereses y que pueden levantar sospecha de la imparcialidad de los funcionarios; pueden provocar una ventaja impropia del cargo o pueden comprometer la integridad y credibilidad de la institución que representan. El conflicto de intereses debe resolverse a favor de los intereses superiores, privilegiando el interés público.

De manera reciente, nos enteramos que la esposa del aspirante a la dirigencia nacional del PAN, Roberto Gil, es consejera electoral del Instituto Electoral del Distrito Federal. Conocimos también que la consejera Carla Astrid Humphrey acompañó a su esposo al registro de su candidatura para presidente del CEN del PAN en la sede de dicho partido.

Este hecho no implica ninguna falta a la ética, quizá fue una imprudencia, pero si Roberto Gil ganara la elección interna por la dirigencia y se convirtiera en el presidente nacional del PAN, su esposa Carla Astrid Humphrey debería renunciar a su cargo como consejera electoral del IEDF para evitar un conflicto de intereses.

Como aquel Juez, la consejera electoral Carla Astrid Humphrey deberá “excusarse de conocer” los asuntos electorales, ya que su marido sería el presidente nacional del PAN.

La confusión entre las obligaciones públicas y los intereses privados quedaría disuelta. Ganaría la ética en la política.

'Porsupuesto 2011' por Paco Calderón



Las razones de los gatos

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Los gatos son sagrados. He perdido al menos un cuarteto de lectores iracundos por mi sacrílega gatomaquia de la semana pasada. Pero he recibido admirables explicaciones y reintegros.

En primer lugar, de Marta Lamas quien retira, “con los maullidos de protesta de mis felinos”, toda responsabilidad de los gatos en la fibrosis malhadada de Carlos Monsivás. La causa de esa fibrosis fue múltiple, explica Marta: en primer lugar genética, pues la padecen otros miembros de la familia, y después libresca: por el polvo acumulado en los libros, que da lugar a una atrofia pulmonar denominada del anticuario.

Luego escribió el gran biólogo, Antonio Lazcano Araujo, diciendo que le gustó la descripción de Paz de los gatos como pequeños tigres, pero que en realidad son familias de felinos que poco tienen que ver entre sí, empezando porque los tigres no maúllan y los gatos sí, pero sobre todo porque sólo en los gatos se han encontrado “anticuerpos para un parásito que se llama Toxoplasma”. Los gatos lo adquieren comiendo ratones y “los expulsan con las heces”.

La “explicación evolutiva” de este hecho, dice Toño Lazcano, “es espléndida (y, como la naturaleza, totalmente amoral): aparentemente el parásito libera grandes cantidades de dopamina que afecta la conducta de los ratones y los hace buscar espacios abiertos, con lo que quedan expuestos a la depredación”. (¡Manes de Tom y Jerry!)

Recibí también una maravillosa explicación, con los pies bien en la tierra ignota de los gatos, de José Antonio Jiménez:

“Los gatos no matan por el placer de matar. Instintivamente muestran una irrefrenable necesidad de atrapar todo aquello que se mueve, por eso persiguen pelotas de estambre o cualquier otro juguete, como lo hacen con cualquier animal que se mueva y pueden engullir. Son excelentes y ecológicos plaguicidas contra ratas, cucarachas, arañas y alacranes. Normalmente sus presas de caza las llevan a “la guarida”, o sea que entre tantos atributos negativos habrá que resaltar uno positivo: su generosidad”.

Alguien envió también el gran Gato Loco de Sabines, quien dijo así de su felino:

Lo he calumniado. Le he llamado el gato loco; he dicho que necesitaba un psiquiatra. Me he burlado de él torpemente.

En cuanto empieza a oscurecer, mientras la gata se acomoda en los sillones de la sala, el gato bizco comienza su ronda nocturna... sale al patio y se pasa toda la noche, dando vueltas y vueltas, maullando, buscando algo, alguien. A las siete de la mañana, más o menos, se viene a dormir. Y así todos los días.

Me preguntaba si se sentía prisionero, angustiado o qué. Hoy me he dado cuenta que es sólo un oficio: él patrulla la casa contra fantasmas, malas vibraciones y extraterrestres. De aquí en adelante le llamaré el patrullero de la noche, el vigilante del amanecer.


(Mañana, la del estribo).

Cómo se gastan nuestros impuestos en la SCJN

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

Nuestra Corte eroga cada día casi 34 mil pesos para alimentos y 54 mil de viáticos.

¿Por qué nos cuesta tanto dinero la Suprema Corte? Así titulan Ana Magaloni y Carlos Elizondo, investigadores del CIDE, uno de los seis cuadernos de la serie El Uso y Abuso de los Recursos Públicos publicados la semana pasada. Lea, por favor, los datos de esta magnífica investigación. Espero que lo escandalicen porque así se están gastando nuestros impuestos.

México tiene una de las cortes supremas más caras del mundo si se compara con otras regiones. Veamos la comparación con la de nuestros socios comerciales de Norteamérica: el costo de la Corte Suprema de Estados Unidos equivale a 37% de la mexicana; es aún menor el gasto en Canadá donde sólo representa 15% de lo que se gasta aquí, en México. Una chulada: el país más pobre de la región NAFTA es el que tiene la Suprema Corte más cara, y por mucho.

Ahora comparémosla con dos países europeos: Alemania y España. Tanto la muy prestigiosa Bundesverfassungsgericht de los alemanes como el Tribunal Constitucional de los españoles tienen un gasto equivalente a 13% de la Corte mexicana. Si queremos hacer la comparación con la región de Latinoamérica, el gasto de nuestra Suprema Corte es aún más escandaloso: en Colombia y en Perú las cortes constitucionales gastan alrededor de 3% de lo que eroga la mexicana.

¿Qué justifica este gasto exorbitante? ¿Por qué tenemos en México una de las cortes más caras del mundo? No por una mayor productividad de nuestra Corte.

De acuerdo con los datos de Magaloni y Elizondo, las cortes alemana, peruana y española resuelven muchos más casos que la mexicana. La de Perú, por ejemplo, decidió 37% más que la mexicana con un gasto equivalente a tan sólo 3% de su contraparte azteca.

El mayor gasto se debe, primero, al exceso de personal. Magaloni y Elizondo muestran que "nuestra Corte tiene casi siete veces más personal que la Corte Suprema norteamericana y 45 veces más que el Tribunal Constitucional de Chile [...] De las tres mil 140 plazas [en México], 75% son para funciones de carácter administrativo y sólo 25% para funciones sustantivas o jurisdiccionales. Por lo que toca a estas últimas, las más relevantes son las de los denominados secretarios de estudio y cuenta [...] La Corte tiene 108 plazas de este tipo de secretarios. La labor de estos funcionarios es redactar el proyecto de sentencia que revisa el ministro que le toca el asunto. En franco contraste, el Tribunal Constitucional español, en 2009 tuvo en total 54 letrados (que es el equivalente a los secretarios de estudio y cuenta) [...] Con exactamente la mitad de letrados el Tribunal Constitucional español en 2009 resolvió 50% más de asuntos que la Corte mexicana".

Luego está el tema de los sueldos exorbitantes de los 11 ministros de la Corte: "Mientras que en 2009 el Presidente de la República percibió 152 mil pesos netos al mes, los senadores 125 mil y los diputados 78 mil, los 11 ministros ganaron 347 mil pesos netos cada uno". Son los jueces mejor pagados del mundo. Ganan, por ejemplo, "más del triple que los peruanos y treinta y cinco por ciento más que los españoles. Lo más peculiar del caso mexicano con respecto a los sueldos y prestaciones de los ministros es que, una vez retirados los ministros, siguen recibiendo una pensión vitalicia que va de los 150 mil a los 255 mil pesos mensuales y no por ello se obligan a no seguir ejerciendo la profesión de abogado sea litigando o en el sector público".

No hay que olvidar, desde luego, los gastos superfluos que también se reportan en el cuaderno de Magaloni y Elizondo. Nuestra Corte gasta cada día (sin importar si es laboral, festivo, vacacional o fin de semana) casi 34 mil pesos para alimentos y 54 mil en viáticos. También tienen una partida de más de 15 millones de pesos anuales para "vestuario, uniformes y blancos" que incluye la compra de prendas a la prestigiosa marca de Pineda Covalín.

Así se están gastando nuestros impuestos. Un escándalo, por donde se vea.