noviembre 19, 2010

El Centenario

Macario Schettino (@mschetti)
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

Pues mañana celebramos cien años del inicio de la Revolución Mexicana. El 20 de noviembre de 1910, a las 6 de la tarde, se levantaría el pueblo mexicano en contra de Porfirio Díaz. Como sabemos, eso no ocurrió. Los levantamientos fueron escasos y tardíos, y fue en realidad hacia enero de 1911 cuando empezó la bola. Hubo dos batallas importantes, una en Torreón, donde fueron asesinados 250 chinos, y la otra en Ciudad Juárez, contra la voluntad de Madero. Al final de esta segunda batalla, Porfirio Díaz decidió renunciar e irse de México. Para mayo, todo había terminado.

Esos meses, sin embargo, no tienen nada que ver con la Revolución que los mexicanos recuerdan. Las grandes batallas, el enfrentamiento con los federales, las epopeyas de Villa y Zapata, son todas posteriores a la renuncia y exilio de Porfirio Díaz. Y todo el cuento social, también. Lo que celebramos mañana no tiene absolutamente nada que ver con la “primera revolución social del siglo XX”, ni con justicia social, ni con crisis económicas, huelgas, o tiendas de raya. Fue una terrible falla de Porfirio Díaz en el proceso de heredar el poder lo que provocó los escasos levantamientos que terminaron con su renuncia.

Lo que vino después, fue una lucha descarnada por el poder, que duró muchos años y provocó muchos muertos, y que sólo se convirtió en “revolución social” porque así convenía a quienes lograron construir un nuevo régimen político en México en los años treinta. Con base en esa construcción cultural, el grupo ganador de la guerra civil logró mantenerse en el poder el resto del siglo, extrayendo riqueza al resto de los mexicanos, y provocando con ello también un menor crecimiento económico del que se había tenido previamente. Reitero que si México hubiese mantenido el crecimiento que alcanzó en el Porfiriato por el resto del siglo XX, hoy cada mexicano sería, al menos, dos veces más rico de lo que es.

Esta interpretación, apegada a los hechos y a los datos, es incomprensible para millones de mexicanos, incluyendo a una buena parte de los historiadores e intelectuales´mexicanos. Y es que no es de ninguna manera sencillo romper con las creencias aprendidas desde la niñez. Cuando la realidad no coincide con las creencias, se produce un fenómeno conocido como disonancia cognitiva, que tiene como solución más fácil un cambio de actitud frente a la realidad. Por ello, la mejor salida frente a esta interpretación, para esos millones de mexicanos, es ignorarla. Y si eso no es posible, descalificarla como si fuese una interpretación interesada, reaccionaria, o de plano equivocada, ignorante, parcial, sesgada, superficial.

Sin embargo, esta actitud no resuelve el problema de origen: la realidad no coincide con las creencias, de forma que no sólo no puede explicarse lo ocurrido hace cien años, sino que no hay explicación alguna a lo que hoy existe. Si la Revolución Mexicana del cuento es cierta, entonces ¿por qué México es el país más desigual del mundo, con la sola excepción de Brasil? ¿Por qué no existe ninguna variable socioeconómica en la que México haya tenido un comportamiento diferente del resto de América Latina? Peor aún, ¿por qué los países que abandonaron su modelo colectivista en los 90 están teniendo éxito? ¿Por qué, si ese modelo es tan bueno, es el nuestro?

El cuento de la primera revolución social del siglo XX, o de la Revolución Mexicana como la imaginamos, resulta ser totalmente incompatible con lo que puede uno ver en la realidad, provocando una parálisis mental terrible en los mexicanos. Por un lado, podemos insistir en que nuestra ruta es la mejor, pero la realidad nos desmiente. Por el otro, podemos aceptar lo que vemos en el mundo, pero eso implicaría reconocer que nuestra apuesta fue errónea, y no queremos hacerlo.

Atorados en este dilema, lo único que queda es construir conspiraciones y buscar grandes villanos. De ahí surgió nuestra permanente queja contra los gringos, el neoliberalismo, la reacción, la mafia, sin que estas quejas se hayan convertido en nada más que eso. De ahí viene nuestro desprecio por los políticos, a quienes culpamos de nuestros males. Por eso tantos intelectuales no tienen respuesta alguna a los problemas de México que culpar al presidente, al neoliberalismo, a la clase política.

No puede entenderse lo que pasa en México si el punto de partida es un cuento. Déjelo de lado, y podrá comprender cómo es que desperdiciamos un siglo entero. Haga el esfuerzo, aunque sea usted un intelectual.

El desafío de Michelle Bachelet

Andrés Oppenheimer
El Informe Oppenheimer
Reforma

La ex Presidenta chilena, Michelle Bachelet, es una mujer inteligente, muy preparada, una gran negociadora, pero me pregunto si hizo lo correcto al aceptar pr esidir la nueva agencia para los derechos de la mujer en las Naciones Unidas, ONU Mujeres, que empezará a funcionar el 1 de enero. Bachelet enfrentará enormes obstáculos para mejorar la situación de las mujeres más oprimidas del mundo.

ONU Mujeres, que tendrá un presupuesto de 500 millones de dólares anuales, reunirá a cuatro organizaciones existentes de la ONU que casi no se dirigen la palabra entre ellas. Y la nueva agencia estará supervisada por un comité ejecutivo de 41 países que incluye algunos de los peores transgresores de los derechos de la mujer, incluyendo a Arabia Saudí, Paquistán y Congo.

En una entrevista televisada que le hice esta semana, y que saldrá al aire próximamente, le pregunté a Bachelet cómo hará para defender los derechos de las mujeres con un comité ejecutivo con miembros como Arabia Saudí, donde las mujeres todavía no pueden votar e incluso tienen prohibido conducir automóviles.

Bachelet respondió que el comité ejecutivo de ONU Mujeres fue electo por los miembros de la ONU, y que ella, como directora ejecutiva, trabajará con todos los países que lo integran. "Esperamos tener la mejor relación con todos los estados miembros y lograr que en todos los países del mundo, absolutamente todos, logremos mejorar las condiciones de las mujeres", señaló.

¿Pero podrá denunciar a los países que más oprimen a las mujeres, cuando algunos de ellos forman parte de su comité ejecutivo?, le pregunté.

Bachelet respondió que "hay miles de problemas diferentes" en el mundo, y que "vamos a trabajar persistentemente" para resolverlos.

"En algunos lugares se podrá avanzar más rápidamente en algunos temas, y en otros nos tomará más tiempo. Pero yo soy persistente, soy paciente, y soy muy optimista", dijo Bachelet.

¿Pero no practica un doble estándar la ONU cuando denuncia los abusos contra las mujeres en países relativamente débiles como Somalia y Congo, y hace la vista gorda ante los abusos contra las mujeres en potencias petroleras como Arabia Saudí, o en potencias nucleares como Paquistán?, pregunté.

"Nosotros vamos a hacer el trabajo con todos los países de manera de lograr resultados. Y eso significa, igual que cuando uno es Presidente de la República, que uno elige los temas prioritarios, las estrategias más adecuadas, para conseguir un resultado. Porque no sólo necesitamos que ONU Mujeres levante una voz fuerte para las que no tienen voz, cosa que vamos a hacer, sino también necesitamos resultados", dijo.

Agregó que una de sus prioridades será "generar liderazgos", apoyando a personas que luchan por defender los derechos de las mujeres en todas partes.

Cuando le pregunté si América Latina todavía es una región machista, Bachelet contestó que "finalmente, está habiendo un cambio cultural" en la región, que ha permitido la reciente elección de mujeres en países como Brasil, Argentina, Costa Rica, y Chile. "Pero creo que todavía hay machismo. Tenemos muy pocas mujeres todavía a la cabeza de grandes bancos, a la cabeza de grandes empresas, o en áreas como física, matemáticas o ciencias", añadió.

Marianne Mollmann, una especialista en derechos de la mujer de la organización de derechos humanos Human Rights Watch, me dijo que tiene "toda la esperanza del mundo" de que ONU Mujeres tendrá éxito.

Cuando le pregunté si la nueva organización no se convertirá en algo semejante al controversial Consejo de Derechos Humanos de la ONU -entre cuyos miembros se cuentan varias dictaduras que bloquean cualquier investigación en su contra, lo que le ha restado toda efectividad al Consejo-, Mollmann respondió que se trata de dos organizaciones muy diferentes.

Según explicó, el comité ejecutivo de ONU Mujeres no tendrá poderes tan amplios como los miembros del Consejo de Derechos Humanos de la ONU para fijar la agenda de la organización, o frenar proyectos.

Mi opinión: Bachelet tiene una distinguida trayectoria de lucha por los derechos de la mujer. Durante su presidencia en Chile, estableció entre otras cosas una red nacional de jardines de infantes para mujeres trabajadoras, y creó un sistema jubilatorio para las amas de casa.

Fue criticada, con razón en su momento, por no haber sido más firme en la defensa de los derechos humanos universales -hizo una visita oficial para inaugurar una feria del libro en Cuba, una dictadura militar que encarcela a escritores disidentes y prohíbe la prensa independiente- pero fue en líneas generales una buena Presidenta.

Espero que Bachelet haga olas en su nuevo cargo, y que no sea devorada por la burocracia y las componendas políticas de la ONU.

Si logra generar grandes titulares, será la mejor señal de que estará cambiando las cosas.

Revés al 'golpismo' del Peje

Francisco Garfias (@panchogarfias)
www.elarsenal.net
Arsenal
Excélsior

AMLO llamó a cada uno de los senadores del PRD para pedirles, por separado, la destitución de Carlos Navarrete como su coordinador.

Andrés Manuel López Obrador llamó a cada uno de los senadores del PRD para pedirles, por separado, que firmaran una carta en la que se solicita la destitución de Carlos Navarrete como coordinador del grupo parlamentario del PRD en la Cámara alta y su reemplazo por Pablo Gómez. “El Movimiento no puede triunfar si la bancada del partido en la Cámara de Senadores la encabeza alguien que pacta con el PAN y el PRI”, les dijo, palabras más, palabras menos.

La mayoría mandó a volar al tabasqueño y estampó su rúbrica en un pronunciamiento que circulaba ayer discretamente en Xicoténcatl. Este documento respalda la permanencia del senador de Nueva Izquierda en la coordinación de la bancada del amarillo. Al cierre de la sesión, y a pesar de la presión del legítimo, 16 senadores del PRD, de los 25 que tiene la bancada, le dieron su voto de confianza a Navarrete.

El revés al “golpismo” del Peje —así lo llamaron Los Chuchos— lo rubricaron incluso senadores que, hacia afuera, apoyan no sólo el Movimiento del caudillo de Macuspana, sino su postulación a la Presidencia de la República. Los ojos de este reportero vieron las firmas de José Guadarrama, Julio César Aguirre, Jesús Garibay y Arturo Hervis Reyes.

A pesar de que contamos las estampadas a favor del pronunciamiento, Pablo Gómez puso en duda que 16 integrantes de la bancada hayan respaldado la permanencia de Navarrete. “No’mbre, las cosas no están así. Ten cuidado, porque a lo mejor te están utilizando”, previno.

Únicamente ocho senadores respaldarían la destitución de Navarrete. Entre ellos están Pablo Gómez, Carlos Sotelo, Salomón Jara, Yeidckol Polevnsky, Rosalinda Hernández, Arturo Núñez y Tomás Torres. La actriz María Rojo fue la única que se abstuvo. Ni para un lado ni para el otro.

La actitud de Arturo Núñez, hombre inteligente y muy respetado, sorprendió a más de uno. Antepuso su agenda personal a los principios. Le habría dicho a Navarrete, según dos fuentes distintas, que no quería su destitución, pero que tenía que firmar la carta del Peje “porque está en juego mi carrera en Tabasco”.

“Andrés Manuel decidió hacerles manita de puerco (a los senadores del PRD), ante los nulos resultados del cabildeo para sacar a Navarrete que al interior de la bancada hicieron Pablo Gómez y Carlos Sotelo”, aseguraron Los Chuchos.

Las cosas no andan mucho mejor en el PRI. La rebelión cenecista por la forma en que se distribuyeron los recursos destinados al campo en el Presupuesto para 2011 crearon la percepción de que ya empezaron los golpes, en el interior del otrora partidazo, por la candidatura presidencial del tricolor.

Emilio Gamboa, líder de la CNOP, le envió ayer un atento recado a Cruz López, líder saliente en la CNC, para que le baje a su rollo. “Nada ni nadie tiene derecho a dividir al PRI. No son estos los momentos para distraernos en juegos de fuerza y confrontación. Debemos tener memoria y recordar que esa película ya la vimos”, alertó el yucateco.

A la reforma política se le mueve la patita.

Una nota atrae la otra. En la columna de ayer escribimos sobre lo austero de la boda de Enrique Peña Nieto con Angélica Rivera. La derecha panista lo leyó con atención. Buscaron al reportero para “aclarar” que al gobernador mexiquense y a La Gaviota los iba a casar el arzobispo Carlos Aguiar, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, pero habría declinado porque no estaría clara la invalidez del matrimonio anterior de la ex actriz. “¿Quién se atreverá a casarlos?”, preguntan los persignados.

Va un Goya por el Congreso mexiquense. El nombre de la UNAM, que cumplió 100 años, será inscrito con letras de oro en los muros de honor del salón de plenos de ese órgano legislativo local. Ernesto Nemer Álvarez, presidente de la Junta de Coordinación Política y promotor de la iniciativa, reconoce que la máxima casa de estudios “respeta y alienta el espíritu libre, creador, crítico; cultiva y promueve la ciencia y la cultura y tiene la mejor y la mayor oferta educativa del país”. Un dato adicional: 35% de los estudiantes de la Universidad son de origen mexiquense.

20 de noviembre: nada que festejar

Jesús Gómez Fregoso
Acentos
Milenio

El 20 de noviembre es una fecha importante en el calendario oficial de México; sin embargo en esa fecha, pero de 1910, no ocurrió nada digno de festejarse. Días antes, en San Antonio Texas, Panchito Madero, tal vez recordando al generalísimo de América, el señor cura Miguel Hidalgo, se había adjudicado el título de “Presidente Provisional”. Si alguien ve alguna semejanza con el presidente legítimo de nuestros días, es mera coincidencia. Siguiendo la narración de los hechos, escrita por Roque Estrada, La revolución y Francisco I. Madero, Panchito Madero estaba seguro de que el día 20 de noviembre, al sur del Río Bravo habría miles de combatientes, bien armados y decididos, que lo llevarían en una marcha triunfal hasta la capital del país. Comenzó a pensar en nombrar a los miembros de su gabinete. El apóstol de la democracia había decidido que su primer acto como presidente provisional sería tomar la ciudad Porfirio Díaz, actual Piedras Negras. Para esto ya había comprado un buen número de armas y cartuchos en San Antonio. Al sur de la frontera, según los planes del presidente provisional estaría, don Catarino Benavides a quien Madero trataba de “mi tío” y que en la madrugada del 20 de noviembre estaría al frente de 400 hombres perfectamente armados. Panchito estaba seguro de que el día 20 por la tarde podía despachar en la Presidencia Provisional, en Ciudad Porfirio Díaz; una circunstancia muy elocuente del momento es que con las tropas revolucionarias irían la señora Sara Pérez de Madero y la señorita Ángela Madero como enfermeras. Esto habla de que Panchito estaba seguro de que la campaña sería un paseo triunfal hasta Chapultepec. En la madrugada del día 20, Madero atravesó la frontera y se llevó la primera sorpresa: en lugar del batallón comandado por el tío Catarino, solo encontraron algunas vacas que buscaban agua en el río. El generalísimo Madero encendió una fogata para que el tío Catarino lo encontrara. Efectivamente, pronto llegó el tío, pero no con 400, sino con solo 10, que en total llevaban cuatro carabinas y algunas pistolas, con muy escasa dotación de municiones. En vista de lo ocurrido, Panchito se despidió del tío Catarino y regresó a Eagle Pass. Madero comunicó a Roque Estrada que la Revolución había fracasado, y que por lo tanto lanzaría un manifiesto reconociendo al general Díaz, puesto que el pueblo así lo había hecho y que suplicaría al gobierno que perdonara a sus partidarios. El fracasado militar dijo que saldría para La Habana a fin de esperar ahí que en México se verificara un movimiento serio.

Por su parte, Gustavo Madero el principal financiero de la familia, se hallaba en Nueva York en busca de dinero para fomentar el movimiento. Roque Estrada reproduce la conversación que tuvo con el “apóstol” derrotado: “la revolución ha fracasado, el pueblo acepta resignada o servilmente el gobierno del General Díaz y no hay esperanza de que responda a nuestros deseos. Mi situación es difícil, porque por mi causa muchos sufren en las cárceles. Yo no puedo menos que doblegarme ante los hechos; pero antes lanzaré un manifiesto reconociendo el Gobierno del General Díaz, ya que el pueblo lo reconoce, y le suplicaré que perdone a todos mis partidarios. Así podrá regresar usted pronto a la Patria…. ¿Ha pensado usted bien eso?–le dije–, la revolución no ha fracasado: la chispa está en Chihuahua y juzgo más que temeraria la resolución de usted….nuestro deber está en México….no, –me replicó– no hay remedio”. (Roque Estrada, La revolución y Francisco I. Madero). La mayor parte de la familia Madero tenía el propósito de ir a radicar en Europa, pero Francisco Ignacio se proponía establecerse en La Habana. Roque Estrada asegura que procuró disuadir a Madero de la poca digna resolución que había tomado, recordándole la obligación que había contraído hacia México y haciendo presente que se habían recibido de Chihuahua noticias favorables a la Revolución; pero que el decepcionado “apóstol” salió para Nueva Orleans, con la intención de embarcarse ahí para La Habana. En la ciudad de México no se publicó ninguna noticia sobre lo ocurrido en Piedras Negras; en buena parte porque, como se dijo, nada había ocurrido como no fuera la “noticia” de que en la madrugada, como durante todo el día, las vacas habían ido a tomar agua al río.