enero 23, 2011

Gane quien gane, perderá Guerrero

Pascal Beltrán del Río (@beltrandelriomx)
Bitácora del director
Excélsior

Quizá el único recurso que le quede a los guerrerenses para mostrar su inconformidad con la actuación de sus políticos sea no acudir a las urnas y castigarla con la abstención.

Último presidente de la República Española, el escritor y político Manuel Azaña Díaz vaticinó, ante la inminencia de la Guerra Civil, que, triunfara quien triunfara en ese conflicto, perdería España.

Y, en efecto, España se hundió poco después en una dictadura que la lanzó al atraso, del que no pudo salir hasta el retorno de la democracia.

Recordé la frase con motivo de la vergonzosa campaña electoral por la gubernatura de Guerrero, que enfrenta principalmente a los candidatos de las coaliciones encabezadas por el PRD y el PRI y que culminará con la votación del próximo domingo, a la que están convocados 2.4 millones de guerrerenses registrados en el Listado Nominal.

Ángel Heladio Aguirre Rivero, de la coalición Guerrero Nos Une (anclada en el PRD, que actualmente gobierna el estado), y Manuel Añorve Baños, de la coalición Tiempos Mejores para Guerrero (anclada en el PRI), han protagonizado una contienda vacía de ideas y propósitos —para comprobarlo, basta ver la cantidad de lugares comunes que ofrecen esos candidatos en sus anuncios espectaculares, que saturan la Autopista del Sol— pero rebosante de enfrentamientos de la más baja ralea.

El decir que estos dos aspirantes representan opciones políticas distintas es un simple formalismo que se reflejará en la boleta electoral y nada más. La realidad es que tanto Aguirre como Añorve provienen del PRI y ya han gobernado, respectivamente, el estado de Guerrero y su municipio más poblado, Acapulco, sin que sus gobernados hayan experimentado mayor beneficio por ello.

Bajo administraciones del PRI y el priismo disfrazado de izquierda —el PAN ni siquiera pinta en la entidad—, Guerrero se ha estancado y aparece en los últimos lugares en prácticamente todos los indicadores socioeconómicos del país.

¿Qué opción de gobierno distinto, que pueda sacar a Guerrero del atraso, representan los dos principales candidatos a la gubernatura? Yo creo que ninguna. ¿Qué hay en sus respectivas biografías que haga pensar que uno de ellos pueda hacerlo mejor que el otro? Nada.

Reviso las declaraciones de estos candidatos y me pregunto cuál de ellos tendrá un diagnóstico certero y un antídoto para la violencia desbordada en diferentes partes de Guerrero. No encuentro respuesta.

La elección del 30 de enero en ese estado del sur es el paradigma de la atrofia de la transición democrática mexicana: candidatos sin propuesta que no piensan en otra cosa que en su propia carrera política, defecciones de un partido a otro en vísperas del registro de candidatos, encono que llega de manera creciente a la violencia, uso cada vez más descarado de recursos públicos en las campañas, debates ausentes de alternativas reales para los ciudadanos, intereses descarnados como objetivo para ganar elecciones…

Todo ello se ha visto en la campaña electoral de Guerrero, donde la única buena noticia parece ser que Aguirre o Añorve, quien quiera que gane la gubernatura el próximo domingo, no durará seis años en ella sino sólo cuatro años y medio, a causa de la reforma electoral, avalada por la Suprema Corte, que empatará las próximas elecciones para gobernador de la entidad con los comicios federales legislativos de 2015.

Los peores incidentes se han visto desde 11 de enero pasado, cuando un grupo de presuntos brigadistas del PRI propinaron una golpiza al representante electoral de la coalición Guerrero Nos Une, Guillermo Sánchez Nava, uno de los líderes históricos de la izquierda en el estado.

Ex miembro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, un grupo guerrillero escindido del Partido de los Pobres de Lucio Cabañas, el perredista Sánchez Nava seguía grave al momento de escribir estas líneas, con traumatismo craneoencefálico y en estado de coma inducido.

La investigación sobre la agresión que sufrió no había avanzado, por falta de pruebas. El señalamiento del PRD al PRI, como responsable de los hechos, fue respondida torpemente por el senador priista Fernando Castro Trenti —miembro de una comisión legislativa que da seguimiento a los procesos electorales de Guerrero y Baja California Sur—quien llegó a negar que la agresión hubiese siquiera ocurrido.

Una semana después, el PRD denunció la aparición de un camión con 40 toneladas de despensas que eran descargadas en una colonia de Acapulco, supuestamente provenientes del Estado de México.

Sin embargo, casi de inmediato el PRI respondió con la difusión de una conversación telefónica entre el candidato Ángel Aguirre y la senadora perredista Claudia Corichi, en la que ésta ofrece llevar a Acapulco a un grupo de “gentes” para ayudar al ex gobernador sustituto a ganar en zonas donde marcha rezagado en las encuestas contra Añorve.

En la plática, salpicada de palabras altisonantes y frases propias de un ligue adolescente, Aguirre ofrece a Corichi —hija de la ex gobernadora de Zacatecas, Amalia García, actualmente investigada por actos de corrupción durante su gestión— retribuir la ayuda con “libros” (presuntamente dinero) para que ella misma pueda buscar una candidatura en el futuro.

Habrá que ver qué tan buena gestora del voto resulta Corichi, quien nada pudo hacer por evitar la derrota del PRD en Zacatecas en julio pasado y ha sido señalada ella misma como una figura que concentró mucho poder en el gobierno de su madre, sobre la que también se habla en la conversación.

No hace falta ser muy perspicaz para ver que la elección del próximo gobernador de Guerrero se pelea como un botín, con los recursos más sucios de la política. No hay siquiera el intento de pretender que lo que importan son los proyectos de desarrollo, algo que ese estado requiere con urgencia. No, allá se trata solamente de “ponerle una chinga” al adversario (palabras de Aguirre) y luego usar al gobierno como un medio para promover intereses personales y de grupo.

Quizá el único recurso que le quede a la ciudadanía en Guerrero para mostrar su inconformidad con la actuación de sus políticos sea no acudir a las urnas y castigarla con la abstención, o ir y anular su boleta. Total, para lo que se ha visto en campaña, da lo mismo quien gane. Ya sea Aguirre o Añorve el próximo gobernador, de todos modos perderá Guerrero.

Hillary Clinton en México, toma tres

Como adelantó Excélsior en su edición del viernes pasado. La ex primera dama de Estados Unidos y actual secretaria de Estado llegará mañana a Guanajuato, en visita oficial, alrededor de las 12:15 horas.

Se trata de la tercera visita de Hillary Clinton a México en menos de dos años (ya vino en marzo de 2009 y en marzo de 2010). Generalmente ha venido a hacer control de daños. La primera, por las declaraciones del almirante Dennis Blair, entonces director nacional de Inteligencia del gobierno de Barack Obama, quien dijo que el gobierno mexicano no mandaba en todo el país; la segunda, por sus propias aseveraciones, en el sentido de que los cárteles mexicanos constituían ya una narcoinsurgencia.

Lo que aparentemente trae ahora a México a la secretaria de Estado es la revelación de cables diplomáticos secretos, filtrados a WikiLeaks, en los que autoridades estadunidenses daban cuenta de una supuesta confrontación entre las fuerzas de seguridad en México, entre otras cosas. La publicación de dichos cables, a principios de diciembre pasado, incluso propició una llamada telefónica de Obama al presidente Felipe Calderón.

Sin embargo, de acuerdo con fuentes del Senado mexicano, la visita de Clinton también podría ser un madruguete a la intención del líder senatorial estadunidense, el demócrata Harry Reid, de venir a México y visitar algunas zonas calientes como Ciudad Juárez. Para ello, la oficina de Reid ya había hecho contacto con el Senado mexicano, según informó a este reportero un importante legislador del PRI.

En todo caso, la ventana de oportunidad para acelerar la cooperación México-Estados Unidos en materia de lucha contra el crimen organizado podría durar poco. El presidente Obama ya dio visos de que pronto estará concentrado en su reelección y ya sabemos que en las campañas electorales estadunidenses el nativismo suele llevar la batuta.

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