enero 28, 2011

“Manotazos” en Los Pinos

Francisco Garfias (@panchogarfias)
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Arsenal
Excélsior

Fue necesario que el ex presidente colombiano César Gaviria manifestara a los diputados federales del PAN lo “desafortunado” que resultó que La Barbie y El JJ fuesen presentados en televisión con playeras de marca, novias de ensueño, residencias en colonias exclusivas, para saber lo que sucedió en Los Pinos cuando Felipe Calderón vio el trato de estrellas de cine que sus captores les daban a ambos delincuentes.

Una fuente de muy alto nivel, que habla seguido con el Presidente, jura que Felipe se puso “furioso” con lo de La Barbie. “La molestia creció cuando se repitió la escena con El JJ. En Los Pinos hubo manotazos y reprimendas. El Presidente ya estaba realmente encabronado”, recalcó.

Lo que no sabemos es por qué Felipe no fue más allá de los “manotazos y las reprimendas” y pasó a las sanciones y los ceses de los responsables.

Gaviria es de la idea de que a los delincuentes hay que presentarlos esposados, con camisa de prisionero y números. Mostrarles el poder del Estado, dejarles claro que, si violan la ley, lo van a pagar. “Por eso les dije allá adentro (a los diputados del PAN) que fue un error”, recalcó el hombre que enfrentó y derrotó al temido capo de capos colombiano, Pablo Escobar, a principios de la década de los noventa.

La fuente asegura que Calderón coincide plenamente con Gaviria en el tema de cómo debe presentarse a los delincuentes. Por eso vimos al JJ rapado y con ropa de cárcel, después de lucir su playera Polo.

Tuvimos oportunidad de preguntarle al colombiano cuáles habían sido sus sugerencias sobre otro tema importante para los mexicanos: la presencia de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el narcotráfico. Esto fue lo que respondió:

“El tema del narcotráfico en México se volvió un desafío de carácter militar. El país le tuvo que dar una respuesta militar. No creo que el Ejército esté fuera de sus funciones haciéndole frente a un problema que se volvió de carácter militar. Es seguro que se necesita una legislación adicional para protegerlo.

“Frente a lo que los cárteles de este país han hecho, uno tiene que demostrar poder… Lo que verdaderamente produce resultados en la lucha contra el narcotráfico es una buena inteligencia, una muy buena contrainteligencia, en lo que este país ha avanzado muy poco, y operaciones de comando, de grupos pequeños de policías, del Ejército o de la Marina”.

Ya encarrerado, les dijo a los diputados que las leyes colombianas de combate al narcotráfico son muy superiores a las mexicanas y que en materia de lavado de dinero estamos casi en pañales.

El colombiano fue uno de los dos invitados de lujo que asistieron ayer a la reunión plenaria que los legisladores panistas realizan en Toluca, Estado de México. La otra fue Margarita Zavala, la esposa del Presidente. El primero, conocedor como pocos de la agenda del narcotráfico, fue invitado por Josefina Vázquez Mota, coordinadora de los diputados del PAN, para que diera su opinión sobre la lucha contra el narco en México.

La segunda estaba programada para hablar en público. Hubo cambio de señales “por instrucciones de Los Pinos”. Los periodistas no pudimos escuchar el discurso “de corazón” de Margarita —así lo definió un diputado norteño— ni observar el video que el presidente Calderón, de gira por Davos, Suiza, dejó grabado para sus diputados del PAN.

La noche del miércoles recibí un mensaje en mi celular. El remitente es un legislador bien informado. Nos adelantaba el “madrazo” que le iban a dar a Manuel Añorve en la prensa nacional. “Lo quieren ligar con La Barbie…”, aseveraba. Y más adelante escribía: “Eso no es nada a como se van a venir los trancazos en el Estado de México…”

El legislador pidió discreción. “No publiques nada”, recomendó.

Al día siguiente confirmamos la veracidad de la información. Al candidato del PRI al gobierno de Guerrero lo acusaban de recibir 15 millones de dólares del famoso narcotraficante, para utilizarlos en su campaña. La versión la daba un “testigo protegido”, cuyo nombre clave es Mateo.

Los sospechosistas activaron de inmediato las alarmas. ¿Por qué dar a conocer ese tipo de información a 72 horas del arranque de la elección? Imposible no pensar en el uso faccioso de la declaración de Mateo, en la rentabilidad de un escándalo semejante en una elección que se adelanta muy cerrada.

Lo vimos en Jalisco hace años con el priista Arturo Zamora. Iba de puntero en las encuestas cuando lo acusaron de nexos con el narco. Después de la derrota electoral llegó la exoneración. La intención apareció como puramente electoral. El priista es diputado federal, y el gobernador es el panista Emilio González Márquez.

¿Se repetirá la historia? Pronto lo sabremos. Por lo pronto, la PGR ya desestimó las palabras del “testigo colaborador”.

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