enero 21, 2011

Marisela no se equivocó

Yuriria Sierra (@YuririaSierra)
Nudo Gordiano
Excélsior

Aquel día, el 29 de abril, lo sucedido en el juicio pintaba para que Sergio Barraza estuviera hoy purgando condena. Eso no pasó...

Hace unos días, cuando los jueces que tuvieron a su cargo el juicio a Sergio Barraza dijeron que podrían solicitar asilo en Estados Unidos para no enfrentar el juicio político solicitado por el gobierno del estado de Chihuahua, el alegato que sostenían para defender su resolución, esa que hoy tiene libre al asesino de Rubí Marisol, era que este sujeto jamás había confesado su crimen bajo declaración y que, si de lo que se trataba era de castigar a quienes no hicieron bien su trabajo, que entonces el juicio fuera contra los fiscales que no lograron aportar pruebas suficientes para sostener la acusación.

Tales declaraciones, aparte de dejarnos atónitos por el cinismo, fueron un motivo más para que organizaciones civiles exigieran justicia. El asesinato de la madre de Rubí, Marisela Escobedo, presumiblemente también a manos de quien le quitó la vida a la joven, fueron motivo suficiente, aunque no deseado, para el que el gobierno chihuahuense se pusiera a trabajar en la revisión del proceso al que estuvo sujeto Barraza.

Los jueces a los que hoy se investiga, Netzahualcóyotl Zúñiga, Catalina Ochoa y Rafael Boudib, están decididos hasta a buscar ayuda de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con tal de defenderse y defender su fallo, basado en que no tenían evidencia en su contra, al menos no mostrada a la opinión pública hasta ayer.

Los videos que corresponden a las audiencias donde se resolvió la libertad de Barraza fueron presentados por la asociación que encabeza Isabel Mirada de Wallace, Alto al Secuestro. Y lo que se ve en ellos contradice lo que argumentan estos jueces. La declaración de un testigo llamado “Ángel”, donde se escucha cómo éste narra cuando Barraza le cuenta que había matado a Rubí, la forma y dónde fue que dejó el cuerpo. Testimonio dado el 26 de abril de 2010, tres días antes del fallo absolutorio.

Pero aquel día, el 29 de abril, lo sucedido en el juicio pintaba para que Sergio Barraza estuviera hoy purgando condena. Eso no pasó, y hoy Marisela Escobedo está muerta. ¿Qué sucedió ese día? ¿Qué llevó a los jueces a fallar que el caso contra Barraza no tenía sustento y, por ello, él debía quedar en libertad?

El video, testigo riguroso de aquella sesión, muestra a una Marisela viviendo entre el llanto y las ganas de justicia. Una Marisela que le da la espalda a su fe en Dios, que por muchos años fue su fuerza, porque no entiende lo que pasó con su hija. Una madre arrepentida de no haber dado su libertad a cambio de la vida de su hija. Una madre que pedía a los jueces que decidieran el futuro de un acusado que, como iba el caso, tenía una celda como su destino inmediato. Una madre vio y escuchó a Barraza ofrecerle disculpas, hasta quedarse sin palabras, por el daño que le había causado, señal clara e irrefutable de lo que le había hecho a Rubí Marisol.

Pero ese momento no llegó. Sí hubo la más inesperada de las decisiones y que tiene cómo única base un alegato sacado de un tecnicismo jurídico.

“Este hombre acabó con mi vida”, le dijo Marisela a los jueces antes de que éstos se retiraran a deliberar el fallo que liberó a Barraza. Y hoy, un mes después de su asesinato, vemos que no se equivocó.

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