enero 27, 2011

Mejor perseguir a los secuestradores

Leo Zuckermann (@leozuckermann)
Juegos de Poder
Excélsior

Los plagios de García Valseca y Fernández de Cevallos no pueden quedar impunes. De hecho, ningún caso en México...

Fechado el 24 de enero, la “Red por la Transformación Global” envió un comunicado al correo de José Cárdenas. El periodista ya había recibido tres boletines de los supuestos plagiarios de Diego Fernández de Cevallos cuando éste todavía se encontraba secuestrado. Ahora enviaban un nuevo comunicado “como postdata a la acción realizada y al esfuerzo por explicarla, así como proemio a la actividad crítica y práctica que habremos de seguir desarrollando”.

El comunicado está muy bien escrito. Utiliza un lenguaje sofisticado con expresiones como “proemio” que es una forma muy poco utilizada para decir “prólogo”. El boletín pretende ser de un supuesto grupo de izquierda revolucionaria que justifica los medios (la violencia) para lograr el fin (un orden social más justo). Es particularmente crítico de los medios de comunicación y de la “opinocracia”. Pero, más allá del discurso crítico y revolucionario, que bien puede ser una pantalla de humo, los presuntos captores de Fernández de Cevallos revelaron dos piezas de información importante.

La primera es que condenaron a “la pena capital” a Diego quien “solicitó por escrito que ésta le fuese conmutada”. La solicitud fue considerada y aprobada por lo que el secuestrado “fue liberado a las 6:13 a.m. del día 20 de diciembre de 2010”. Ambos datos luego fueron confirmados por el propio Diego en el noticiero de José Cárdenas, lo cual indica que el comunicado al parecer es auténticamente de sus captores.

La segunda pieza de información importante es la supuesta aclaración de que este grupo, autodenominado “Red por la Transformación Global”, no secuestró y torturó al “empresario Eduardo García Valseca” ya que “dicho acto no pudo haber sido llevado a cabo por organización revolucionaria alguna”. En su programa radiofónico, Carmen Aristegui entrevistó ayer a García Valseca. La entrevista duró aproximadamente una hora y fue, por decir lo menos, dramática. El otrora secuestrado contó con detalle la pesadilla que vivió. Un horror.

García Valseca exige, con toda razón, que la policía investigue y capture al grupo de secuestradores que, según él, sigue pensando que es el mismo que plagió a Fernández de Cevallos. Intuye que algunas policías están involucradas con estos criminales. Afirma, de nuevo con razón, que los secuestros en México continuarán mientras la Policía Federal incentive el pago de los rescates.

Lo que más me llamó la atención de la entrevista de Aristegui a García Valseca fue la hipótesis de éste de que sus secuestradores poco tienen que ver con un grupo revolucionario. Más bien son un equipo de delincuentes muy profesionales, quizá de diversas nacionalidades, con contactos internacionales. Por lo que contó de su secuestro, tienen muy bien organizada su estrategia. A sus víctimas las someten a terribles torturas físicas y sicológicas. Hacen todo lo posible para maximizar el dinero del rescate. Operan en México porque aquí existe una bajísima probabilidad de que los agarren. La impunidad, en este sentido, es la principal razón por las que secuestran en nuestro país.

Todo lo cual nos lleva a la imperiosa necesidad de que las autoridades capturen a este tipo de secuestradores. Los plagios de García Valseca y Fernández de Cevallos no pueden quedar impunes. De hecho, ningún secuestro en México debería quedar impune, sean de supuestos grupos revolucionarios o de delincuentes sofisticadísimos. Esa debería ser una de las prioridades en materia de seguridad pública del gobierno federal, más importante que andar persiguiendo a delincuentes que trafican drogas. Porque el secuestro nos agravia más como sociedad que el comercio de narcóticos. Obviamente todos quisiéramos que el Estado persiguiera y atrapara a todos los criminales. Pero esta es una utopía. En realidad los recursos son escasos y hay que decidir dónde invertirlos. Yo prefiero que las autoridades los dediquen a perseguir a secuestradores que a narcotraficantes.

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