enero 10, 2011

'No le hagan sombra al Presidente'

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

A todos, felicidades, convencido de que este 2011 no será, en general y tampoco en lo personal, tan oscuro como 2010.

Este 2011 estará marcado, pese a la persistencia y el efecto desestabilizador de la violencia, por los reacomodos políticos de cara a la elección presidencial del año próximo. El gobierno federal, tan reacio a realizar movimientos que envíen señales más o menos claras sobre los rumbos de su sucesión, realizó el viernes pasado una serie de cambios que van en esa dirección pero que parten ya de la convicción de que cualquier aventura aliancista está rota. Sin embargo, todavía quieren esperar: la consigna que manejan, en Los Pinos y en el gabinete, acertada o no, es clara: no son tiempos, dicen, de hacerle sombra al Presidente

En los hechos, se designó en Energía y en Comunicaciones y Transportes, a dos de los mejores hombres del equipo de Ernesto Cordero, el secretario de Hacienda y quien aparece como el candidato que desde Los Pinos más se quisiera impulsar a la contienda de 2012. Con la mayoría de los movimientos anunciados, son cada vez más las posiciones del gabinete de funcionarios cercanos a Cordero: José Antonio Meade en Energía y Dionisio Pérez-Jácome en Comunicaciones, son dos secretarios jóvenes y que pueden desarrollar muy bien su tarea. El problema es con quién llevará Cordero la SHCP, sobre todo si, como se espera, aún faltan más de seis meses, por lo menos, para que deje esa posición si finalmente busca la candidatura. En el PAN no sobran, precisamente, los especialistas económicos: muchos de los que comenzaron en posiciones financieras importantes han emigrado a otras dependencias o a la iniciativa privada, otros se han ido con Agustín Carstens al Banco de México y los que podrían tener un origen o una relación con el PRI ya se están acomodando en ese partido. Cordero se fortalece en el gabinete pero tendrá un equipo políticamente más débil.

Da la impresión de que algunos de estos movimientos no estaban pensados originalmente así, pero algo catalizó las cosas, probablemente la decisión del PRD de lanzar a Encinas en el Edomex, con todo lo que ello implica, debe haber convencido a Los Pinos de que había que comenzar a mover sus piezas. Juan Molinar Horcasitas, del que no se duda de su cercanía con el presidente Calderón, gastó todo lo que pudo su capital como secretario de Comunicaciones y Transportes con costos políticos muy altos, y su situación era ya insostenible en esa dependencia. Pérez-Jácome, que es un administrador muy eficiente, parece que se ocupará, sobre todo, del programa de infraestructura, pero le dejan en Comunicaciones una agenda pendiente con innumerables enconos que pueden ocuparle tiempo y espacio. Colocar a Meade en Energía sólo se comprendería si ello implica un mucho mayor peso de la Secretaría sobre Pemex y la CFE. Lo cierto es que ni uno ni otro parecían estar encaminados a esas responsabilidades hace apenas dos semanas.

Quizás el caso más claro es la salida de Luis Felipe Bravo Mena de la secretaría particular. Bravo Mena se había convertido en un operador muy importante para el Presidente pero la decisión del PRD de lanzar a Encinas y con ello abandonar cualquier posibilidad aliancista, obligaba al PAN a tener un candidato competente. Y allí todo hace suponer que deberá ir Bravo Mena, cuya primera campaña en el Estado de México, en Naucalpan, fue a fines de los 80. Sorprendió la llegada de Roberto Gil a la secretaría particular: no por la confianza que le tiene el Presidente ni por su capacidad (Gil sigue siendo uno de los políticos jóvenes con mayor futuro en el panismo… si lo dejan), sino porque había salido muy golpeado de la contienda interna del partido. Pero mayor sorpresa generó que públicamente el presidente Calderón le haya encargado a Gil las relaciones con los otros Poderes de la Unión y los interlocutores políticos. En los hechos, mientras el secretario de Gobernación José Francisco Blake parece cada vez más el coordinador de las distintas áreas de seguridad, el encargo a Gil desde la secretaría particular parece refrendar que el Presidente querrá manejar la política-política directamente desde Los Pinos.

Lo que no ha cambiado en todo esto (y no tendría por qué hacerlo en el tramo final del gobierno), es la decisión presidencial de trabajar con un equipo cercanísimo y que no se abre a grupos ajenos al calderonismo. Mientras tanto, lejos de allí, Santiago Creel ya comenzó a buscar una candidatura que hoy parece lejana, y Josefina Vázquez Mota confirmará, antes que cualquiera del entorno de Los Pinos, esa búsqueda en las próximas semanas, con un perfil propio. Ahora habrá que ver si a los hombres más cercanos al calderonismo les alcanza el tiempo para la reconversión de funcionarios en precandidatos.

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