febrero 28, 2011

Lo que Sócrates quiso decir…

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

Resulta paradójico que el ex gobernador diga ahora que “antes” los gobiernos priistas mantenían la paz con los cárteles distribuyendo las rutas de la droga entre los mismos.

La política en muchas ocasiones no perdona: Sócrates Rizzo, un hombre que llegó con enormes expectativas al gobierno de Nuevo León, visto como uno de los políticos más cercanos al entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, no pudo terminar su sexenio: debió renunciar luego de innumerables denuncias en contra de su administración por malos manejos (su representante en el DF, habrá que acordarse, era Napoleón Gómez Urrutia, quien entonces no recordaba que era minero), pero sobre todo por una crisis de seguridad. Unas semanas antes de la renuncia, en enero del 96, fue asesinado en un restaurante frente a Cintermex (el principal centro de convenciones y exposiciones de la ciudad de Monterrey) el abogado Leopoldo del Real Ibáñez mientras platicaba con el director de la Policía Judicial del estado, Fernando Garza Guzmán. El asesino, que supuestamente fue herido por los custodios del jefe policial, pudo escapar. Garza Guzmán siempre dijo que había recibido “órdenes superiores” para entrevistarse con Del Real Ibáñez, un personaje gansteril, presuntamente relacionado con el narcotráfico y con otros personajes tan oscuros como Guillermo González Calderoni, un ex jefe de la Policía Judicial muerto unos años después. Las relaciones de Del Real con funcionarios del gobierno de Sócrates Rizzo catalizaron las denuncias y si bien nunca se establecieron requerimientos legales en su contra, llevaron al gobernador, muy enfrentado con el entonces presidente Zedillo, a presentar su renuncia. Lo reemplazó el ahora diputado Benjamín Clariond.

Sócrates cayó por una crisis de seguridad que sería algo así como el huevo de la serpiente, desde donde se comenzó a generar la crisis de magnitudes mucho mayores que conocemos ahora. Por eso resulta por lo menos paradójico que el ex gobernador diga ahora que “antes” los gobiernos priistas mantenían la paz con los cárteles del narcotráfico distribuyendo las rutas de la droga entre los mismos. Luego Sócrates se desdijo y aseguró que había querido decir que había una mucho mayor coordinación entre las autoridades y los órganos de seguridad, pero la declaración ya no podía ser retirada.

En realidad, lo que hizo Rizzo fue repetir algo que se ha dicho hasta la saciedad y que creo que es parte más de la mitología política de la época del presidencialismo imperial, diría Krauze, que de la realidad. No deja de ser extraño que haya sido durante el periodo de Pablo Chapa Bezanilla en las investigaciones de los casos Colosio y Ruiz Massieu, cuando se impuso esa versión, que incluso daba cuenta de hechos casi alucinantes, como una reunión en el rancho Las Mendocinas, de Raúl Salinas de Gortari, donde supuestamente durante todo un día departieron alegremente todos los miembros del gabinete, algunos políticos de alto rango (incluido Sócrates Rizzo, que fue uno de los personajes sospechosos de aquellas tramas fantásticas de Chapa Bezanilla) y todos los jefes del narcotráfico de entonces. La reunión era inverosímil, entre otras razones porque desde aquella época los jefes del narcotráfico ya se estaban matando entre sí, porque ya existía una guerra entre los Arellano Félix y lo que era entonces el cártel de Amado Carrillo, sobre todo con los grupos de Joaquín El Chapo Guzmán y Héctor Luis El Güero Palma, mucho antes de que el primero adquiriera el peso que tuvo después.

A Sócrates Rizzo lo traicionó, como a muchos que añoran la restauración política del país, esa concepción, que nunca fue del todo cierta, de que el presidente priista del pasado podía arreglar todo, desde el nombramiento del último alcalde hasta la distribución de las rutas del narcotráfico. Y por supuesto que el poder de los mandatarios del partido “prácticamente único” era enorme comparado con el actual poder presidencial, pero existían límites, contrapoderes internos y externos que equilibraban la situación, sobre todo en el tema del narcotráfico, donde desde 1985, con el asesinato de Enrique Camarena y la certificación anual de lucha contra las drogas, los márgenes del gobierno estaban relativamente acotados.

Lo que había entonces, que no existe ahora, eran reglas, era una suerte de capacidad de operación ante los distintos cárteles, que se ha perdido.

Pero eso es por causas estructurales: no existía el consumo de drogas que hay hoy, no se lucha por las esquinas, las colonias y las escuelas ni remotamente existía el número de armas que hay ahora, pero la crueldad ya estaba allí: al Güero Palma sus rivales de Tijuana y Colombia le secuestraron y mataron a sus hijos y le enviaron por mensajería la cabeza de su mujer. Y estamos hablando de fines de los años 80.

El poder presidencial alcanzaba para mucho. Pero ahora alcanza y sobra para las fantasías y las añoranzas restauradoras.

Sorpresas

Luis González de Alba
La Calle
Milenio

Ninguno de los grandes visionarios, como Verne, H. G. Wells, Clarke, Bradbury, previó la computadora personal y la red de conexión planetaria que es la Internet o las redes FaceBook y Twitter. Tampoco se vio venir la revuelta del mundo árabe. Los países musulmanes no han construido el laicismo que surgió en Occidente con la Revolución Francesa y en México se retrasó hasta el presidente Juárez.

Ya lo dijo Cristo: Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Aún nadie sabe si la revuelta popular que vive el Magreb (África del norte) sea para tener gobiernos laicos y mujeres en la calle sin acompañante masculino y de la familia. La sombra del cambio en Irán levanta fundados temores: cambiaron al Sha por el ayatolá Jomeini. Turquía es el único ejemplo de Estado laico y población musulmana. Pero lean Nieve, de Orhan Pamuk para una idea de la dificultad cuando son las propias mujeres las que exigen su derecho a llevar velo.

Los hermanos Castran, dictadores de Cuba que superan los años en el poder absoluto de las dictaduras en Egipto, Túnez y Libia, han tenido la visión más eficaz para consolidar una dictadura: cuando Daniel Ortega, en su primer mandato, llamó a elecciones en Nicaragua, recibió la observación de Fidel: es un error, le dijo. Y acertó: Ortega perdió las elecciones. Por resquicios tecnológicos de la globalización cayó la inmensa URSS.

Sabiamente, los Castro ven que la tecnología derivada de la ciencia no es compatible con el despotismo. De ahí que con aguda visión prohíban antenas que puedan captar señales del oprimido mundo exterior, la tv por cable o por satélite. Las revoluciones del mundo islámico, que al mes ya han derribado dictaduras y tambalean otras, son producto del hartazgo, sí, pero conducido a través de Internet y teléfono móvil con sus fotos al instante, mensajes y multiplicación geométrica de las convocatorias. Las redes sociales han llamado a las concentraciones con una eficacia que jamás hubo en la historia de los pueblos. Muchos estamos en edad de recordar cuando la única forma de protesta era pagar un cuarto de plana en un diario para que “los abajo firmantes” hicieran público su descontento. El volanteo callejero para anunciar mítines es ahora la edad de piedra de la comunicación.

El siempre lastimoso trapecista Muñoz Ledo llama a derribar un “dictador” elegido en México por voto popular contado y recontado por los ciudadanos y a quien todo mundo insulta a placer sin ir a terminar en horrendas mazmorras. Lleva cuatro años prediciendo el final y ya mero acierta: en sólo dos años más su profecía se cumplirá y Calderón entregará la Presidencia.

Por supuesto, no lo sucederá un presidente al gusto del chapulín. Muchos mexicanos ya no vemos diferencias entre los partidos, y menos con las coaliciones de “enemigos irreconciliables”. Quiero suponer (wishful thinking?) que votaremos por proyectos. Y uno está claro: fue expuesto en el programa de Leo Zuckerman, acompañado de Héctor Aguilar Camín y Jorge Castañeda:

Una reforma fiscal que incluye, entre otros puntos:

1. Reducir el IVA de 16% a 12% y generalizarlo, dejando una pequeña canasta básica exenta.

2. Disminuir la tasa del Impuesto Sobre la Renta de 28% a 25%.

3. Simplificar la contribución para las personas físicas y morales con ingresos anuales menores a 20 millones de pesos para que paguen 5% de sus ingresos totales al fisco.

4. Un nuevo impuesto a las ventas finales que podrían cobrar los estados y el DF con una tasa máxima hasta de tres por ciento.

Lo presentó el senador Manlio Fabio Beltrones… del PRI. Por lo que a mí respecta: ¿dónde firmo?

Y en cuanto al Poder Judicial, que a todos nos da vergüenza, completar la reforma que a Zedillo le dejaron trunca cuando perdió la mayoría legislativa y los niños berrinchudos se dedicaron a meterse zancadilla.

Para oprobio intergaláctico de la justicia mexicana, recordemos tres casos:

El PRI. Entre las acusaciones contra Raúl Salinas estuvieron las visiones de una bruja que lo vio matar con un bat de beisbol a un diputado y enterrarlo en su jardín.

El PRD. Sobre la edecán Paola Durante cayó toda la saña del PRD y su procurador Samuel del Villar porque un criminal preso dijo, a cambio de rebaja en la condena, haberla visto entrar a la cárcel y oído planear el asesinato de Paco Stanley. Sólo un gran ombudsman como Luis de la Barreda pudo liberarla.

El PAN. El affaire Cassez hace agua por el montaje para darle emoción en tv.

Ni cómo defenderlos.

Ideología mata amor: El sol de la tarde (Quimera, 2010).

febrero 27, 2011

Egipto y su ejército

Jean Meyer
Profesor investigador del CIDE
jean.meyer@cide.edu
El Universal

Un proverbio ruso dice que cien bastonazos en la espalda del prójimo son un verdadero placer. Parece que ha pasado la hora de los bastonazos en Egipto, mientras que en Libia es plomo lo que llueve sobre el prójimo del matón Gaddafi. Pero, ¿qué pueden esperar los egipcios de su ejército? Mohamed el-Baradei, premio Nobel de la Paz, por su contribución a la no proliferación de las armas nucleares, miembro de la oposición democrática no sabe qué pensar y tiene sus dudas. No se ha levantado el estado de excepción, los demócratas no tienen contactos con los militares, mejor dicho, hasta ahora los únicos contactados han sido los Hermanos Musulmanes, únicos en tener un partido bien organizado. El-Baradei piensa, sin embargo, que los militares no quieren conservar el poder, “tal vez no saben qué hacer con la papa caliente que les ha caído en las manos” (El País, 20 de febrero: 5).

Por lo pronto, la desaparición de Mubarak primero, luego del general Osmeini, deja todos los poderes a un Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, compuesto de altos oficiales del antiguo régimen, algo que recuerda al historiador lo que pasó a la caída del rey Faruk: primero los generales tomaron el poder; luego, fueron desplazados por jóvenes oficiales enojados, sin compromiso con el régimen anterior: entre ellos el coronel Gamal Abdel Nasser, el famoso Nasser. ¿Veremos el mismo guión desarrollarse?

Oficialmente, el ejército promete satisfacer el deseo de la nación y guiar la transición hacia la democracia; lo que implica elecciones libres antes de que termine el año (El-Baradei dice que los demócratas necesitan más tiempo para organizarse); respetar los tratados internacionales, empezando por la paz con Israel; mantener el orden y mejorar la situación económica del país.

Pero existen prioridades exclusivamente militares que condicionan lo anterior: hay que mantener la unidad de las fuerzas armadas, lo que puede implicar una purga en el alto mando, frente a las exigencias de jóvenes oficiales y soldados, influenciados o no por los Hermanos Musulmanes. La pesadilla de los oficiales es, en caso de radicalización, el surgimiento, sobre el modelo iraní, de un “ejército popular” de “pasdaran”. El historiador sabe, desde la Revolución francesa, que el ejército profesional las lleva todas de perder frente al ejército revolucionario. Además, hay que conservar la enorme ayuda militar (financiera) de EU, lo que impide jugar la baraja nacionalista o pan árabe frente a Israel, cuando existe todavía un sentimiento antiestadounidense y antioccidental bastante fuerte.

Todo lo cual necesita un talento de malabarista poco común. ¿Resistirán los generales leales a Mubarak (héroe de la guerra del Kippur, octubre 1973) a la tentación de conservar al máximo el antiguo régimen con sus prebendas? La presión de la calle debería ayudarles a resistir, puesto que saben bien que cualquier enfrentamiento violento con la masa les costaría el poder, con el surgimiento de un verdadero poder revolucionario: sangre de mártires, semilla de radicales…

¿Qué harán en los próximos días? ¿Privilegiar un acuerdo con los Hermanos Musulmanes que se presentan como discretas ovejas, favorables a una democracia laica? O empezar con un arreglo momentáneo (¿o sustentable?) con la minoría democrática, laica, modernizadora que lanzó el movimiento. Después de todo, muchos oficiales comparten estos valores, un poco sobre el modelo de la Turquía de Kemal Ataturk y también de la Turquía actual que ha visto, recientemente, los militares transferir, por fin, el poder a un civil (en la esperanza de conservar, a largo plazo, tanto sus intereses, como la herencia de Ataturk).

Pero los liberales al estilo El-Baradei, los estudiantes que fueron al principio la punta de lanza del movimiento, pueden resultar menos cómodos para los oficiales que los Hermanos Musulmanes: aquellos trabajan a largo plazo, desde casi 90 años, con paciencia y pragmatismo; han sobrevivido a todas las persecuciones, las más duras en tiempos de Nasser, el héroe del panarabismo y del “socialismo árabe”, el tercermundista ídolo de las multitudes. Esperan su hora, sin prisa y con mucho pragmatismo. Su partido, bien organizado, ya sale de la ilegalidad y bien podrían los generales concederle mucho espacio en el próximo Congreso. Hoy son mucho menos intransigentes que los liberales y, aparentemente, no piden nada. Hasta podrían aceptar el respeto del tratado de paz con Israel: no han protestado cuando el Consejo confirmó dicho compromiso. Aceptarían también el mantenimiento de la alianza militar con EU. ¿Y a largo plazo? ¡Quién sabe! Pesará también la marcha de los acontecimientos en el Magreb, desde Bengasi hasta Marrakech, y en Irán, Irak, Palestina e Israel…

Un nuevo peligro para México

Miguel Ángel Granados Chapa
miguelangel@granadoschapa.com
Plaza Pública
Reforma

La salida de Carso del mercado de la publicidad televisiva provocó una airada reacción de los afectados. Ya vimos el extremo a que llegó Alejandro Puente. Slim fue llamado también "depredador"

Carlos Slim rivaliza con Warren Buffett y Bill Gates cuando los calculadores de fortunas establecen quién es el hombre más rico del mundo. Ahora Slim ha sido colocado en otra disputa, esta vez por el título de ser "un peligro para México". En el 2006, y todavía el año pasado, Felipe Calderón dijo que ese baldón corresponde a Andrés Manuel López Obrador, su opositor en la contienda presidencial de aquel año y algo más que una piedra en su zapato después. El jueves pasado, en cambio, Alejandro Puente, líder de la Cámara Nacional de la Industria de las Telecomunicaciones (Canitec), boca de ganso por la cual habla Televisa, asestó esa descalificación a Slim Helú. No empleó exactamente las mismas palabras, pero sí una expresión equivalente: "el ingeniero hoy es un peligro de seguridad nacional".

Como si fuera un radical dirigente político que denuncia la concentración de la riqueza, Puente justificó su apreciación diciendo en una entrevista radiofónica que tal condición peligrosa deriva de que Slim representa el 6 por ciento del Producto Interno Bruto y más del 50 por ciento del valor del mercado bursátil. Puente, a cuya Cámara están afiliados los integrantes del duopolio de la televisión abierta, así como las cableras afines a Televisa y las empresas de telefonía móvil como Iusacell, integrante del Grupo Salinas, habló en el marco de la batalla por las tarifas publicitarias y de interconexión que libran los gigantes de la televisión y las telecomunicaciones.

La porción más pública y reciente de esa guerra comenzó a fines de enero, cuando Televisa demandó a la Comisión Federal de Competencia una indagación para determinar si Telmex viola su título de concesión por su alianza con Dish México, la empresa de televisión satelital que está disputando el mercado a Sky, propiedad de la familia Azcárraga. Según la denuncia, Telmex está haciendo ya televisión a través de esa empresa propiedad de MVS Comunicaciones, cuando lo cierto es que sólo provee servicios de ventas y cobranzas. Telmex contestó con un mensaje público en que explicaba su posición y anunciaba su propósito de efectivamente entrar en la televisión tan pronto sea modificado dicho título de concesión, demanda suya denegada por los gobiernos panistas desde hace más de cinco años. Pero pronto pasó de las palabras a los hechos.

El viernes 18 se anunció el retiro de la inversión publicitaria del Grupo Carso de los canales de Televisa, que pretendió minimizar el efecto que esa medida tendría y ocultar el contexto en que se había tomado. Ese mismo día, el vicepresidente de finanzas de Televisa, Alfonso de Angoitia, se refirió al asunto (ya publicado en la edición de esa fecha de The Wall Street Journal). Como de paso, en medio de otras informaciones sobre la situación financiera y bursátil de ese consorcio; informó que el Grupo Carso no había contratado sus pautas, como lo hacen los grandes clientes, en la modalidad de ventas anticipadas. Dijo también que la decisión de Carso significaba una caída de 4 por ciento de tales ventas anticipadas, o sea 870 millones de pesos. Reportes de centrales de medios muestran que el efecto será mucho mayor, pues en 2009 sólo las empresas telefónicas del grupo de Slim invirtieron más de 2 mil 500 millones de pesos en publicidad televisiva, el 70 por ciento en Televisa. Actualmente, según "el reporte de Alazraki KP Central Media -escribió Jenaro Villamil cuando aún no se conocía la ruptura con Televisa- Telcel es el tercer cliente que más invirtió en publicidad televisiva, con 2 mil 356.8 millones de pesos, mientras Telmex es el cliente número 14, con una inversión de mil 117.6 millones de pesos" (Proceso, 13 de febrero).

Por su parte, el Grupo Carso explicó que su decisión (que involucra también a sus empresas Banco Inbursa y filiales, Sears y Sanborns) se fundaba en el hecho, no comentado por De Angoitia, de que Televisa pretendió un incremento de 20 por ciento en sus tarifas. Pero al parecer retirarse de la televisión abierta es una estrategia de combate contra sus impugnadores, aprovechando la voracidad de éstos y la magnitud de su gasto publicitario. El miércoles 23 Carso anunció que también se iba de TV Azteca. En este caso, el grupo de Slim respondió a la pretensión del Grupo Salinas de establecer un canje: mejores tarifas de publicidad a cambio de mejores tarifas de interconexión, que es otro de los grandes dilemas de la industria de las telecomunicaciones.

La interconexión es necesaria en un mercado donde proliferan los proveedores de telefonía móvil, para que las llamadas pasen de una empresa a otra. Hay que pagar por ella, y la tarifa respectiva ha sido dejada a la libre competencia, ya que la Comisión Federal de Telecomunicaciones apenas se apresta a establecerla. Cuando lo haga será menor que la que Telcel cobra a sus competidores-clientes, aprovechando su condición de empresa dominante. En diciembre pasado, esa empresa de Slim acordó con Telefónica, la empresa española que opera la marca Movistar y dirige en México el ex secretario de Hacienda Francisco Gil Díaz, una tarifa de 95 centavos por minuto, denunciada por la Canitec por ser más del doble de la que ha esbozado el órgano regulador. Telcel defiende su monto diciendo que es la segunda tarifa más baja entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y alegando que establecer una menor que la acordada con Telefónica podría llegar a tener carácter expropiatorio, porque significaría obligarla a explotar en su perjuicio instalaciones que le resultaron costosas.

La salida de Car- so del mercado de la publicidad televisiva provocó una airada reacción de los afectados. Ya vimos el extremo a que llegó Alejandro Puente. Slim fue llamado también "depredador", y Grupo Salinas anunció la instalación de una suerte de tribunal contra Carso, bajo la apariencia de foro donde se realice un "debate público y un frente común para revisar y solucionar a fondo el asunto de la interconexión, que hoy claramente afecta a todos los usuarios mexicanos de telefonía celular, que suman más de 88 millones de personas".

Grupo Salinas convocará, según su anuncio, a participar en ese foro "a todos los participantes del sector, autoridades y actores relevantes del Estado a que resuelvan el problema de la interconexión, que calificó como un asunto de Estado" (Reforma, 25 de febrero). Es una buena idea. Sería mejor, opino, si se incluyera también a los usuarios, perjudicados hasta ahora por altas tarifas en la telefonía celular. Y sería óptimo, según pienso, si el debate se ampliara a otros ángulos de las telecomunicaciones y de la radio y la televisión, con presencia de los públicos, sean los manipulados por el duopolio electrónico, sean los que procuran obtener mensajes de mejor calidad, fruto de una sana competencia.

De una discusión de ese alcance, en que participen los gigantes ahora en guerra, renuentes siempre a debatir en público sus intereses, debería surgir la legislación que encauce tales intereses pero también los de la sociedad, pues unos y otros son o deben ser armonizables. Mientras eso no ocurra, y mientras las autoridades se pasmen ante el riesgo de malquistarse con alguno de los magnates en pugna, la contienda que los enfrenta será resuelta o prolongada según las conveniencias de los que más pueden.

La pesada influencia de esos consorcios se observa por doquier. Está en curso, por ejemplo, la construcción de un centro de espectáculos, que incluye una arena para box y lucha en Azcapotzalco en condiciones tales que significa regalar a un particular un bien propiedad de la Ciudad de México. La agraciada es la empresa Avalanz, dirigida por Guillermo Salinas Pliego, hermano de Ricardo, el capitán del Grupo Salinas. Se trata de una extensión de poco más 8 hectáreas para la edificación de ese centro. El grupo beneficiado pagará al gobierno benefactor sólo un millón de pesos al año, durante medio siglo. El terreno, que según un avalúo oficial cuesta 816 millones de pesos, costará a los inversionistas sólo 50 millones de pesos, suma menor aun si se piensa en un arrendamiento.

El verdadero peligro para México está constituido por empresas abusivas que sólo van tras su provecho y cuentan para obtenerlo con la omisión de las autoridades cuando no con su clara y descarada complicidad.

¿Tiranicidio y genocidio en Libia?

Francisco Javier Acuña
fjacuqa@hotmail.com
Especialista en Derechos Humanos
Excélsior

Israel conjetura una formidable oportunidad de embestida antisemita.

Éxodos masivos y sublevación remueven las dormidas arenas norafricanas. La chispa que ardió en Túnez disolvió la dictadura y que luego consiguió en Egipto lo mismo, corre como la pólvora en línea y se le denomina “la revolución del jazmín” una versión de la toma de la Bastilla adaptada a las nuevas tecnologías (las redes sociales) y transportada de sitio en sitio que avanza como el zumbido de un enjambre de abejas como un bólido cimbra y derrumba cacicazgos del Magreb (Marruecos, Argelia y Túnez) a Libia y Egipto y que serpentea rodeando al Sinaí para desembocar en la bota gorda que forma la Península Arábiga, la saudí y los Emiratos y que resoplan hasta la antigua Persia hoy Irán. Israel conjetura una formidable oportunidad de embestida antisemita.

En positivo, se ha desatado un remolino emancipador que amenaza la cómoda estabilidad de los déspotas de la región, una llamarada de presumible vocación democrática que promete devorar el pasto seco del ostracismo pasivo acostumbrado a la opresión de esos pueblos durante las últimas cuatro décadas.

El ímpetu juvenil se ha desbordado, clama y reclama recomponer el sentir de naciones vecinas de Bereberes (pueblos del desierto) y más ampliamente “sarracenos” (ese término despectivo medieval con el que se confinaba a los moros y a los mahometanos).

La energía libertaria recorre de “Algeciras a Estambul” al conglomerado de países del mundo arábigo-musulmán, un movimiento de coraje cívico, básicamente de resistencia pacífica decidida sin embargo a tornarse en un amotinamiento imparable, ni con los disparos de los batallones de las élites militares; desatada la adrenalina de la valentía popular, henchidos en el orgulloso empeño de morir por la libertad, no hay reversa. La nota dominante ha sido la represión oficial, para luego ceder cuando la tropa abandona el bando de los fieles al autocráta para pasarse del lado de los insurrectos. En el caso de Libia, el trance ha sido más sangriento, la bestia del turbante y las gafas de sol ordenó llegar a la brutal masacre con armas pesadas y tanquetas, escenas que se parecen mucho a la matanza de Tiananmen en Beijing y al genocidio de los kurdos en Irak por el “criminal de Bagdad” el depuesto, juzgado y luego ahorcado Sadam Hussein.

En Libia, la revolución del Jazmín se ha configurado de súbito para remediar los lastres de la revolución nacionalista de 1971, que devino en la asunción ególatra de Muamar el Gadhafi, el tiranicidio es inevitable, la ONU no puede esperar a que se consume a cambio de un espantoso genocidio que ya comenzó y que también se expande.

febrero 26, 2011

La pataleta

Jaime Sánchez Susarrey
Reforma

López Obrador ha mentido y simulado sus intenciones tantas veces como ha querido. Ha, incluso, inventado cifras y denunciado hechos o agravios inexistentes. La lista es larga

La consistencia intelectual y moral no es el punto fuerte de López Obrador. No lo ha sido nunca a lo largo de su vida política. Ha mentido y simulado sus intenciones tantas veces como ha querido. Ha, incluso, inventado cifras y denunciado hechos o agravios inexistentes. La lista es larga.

Siendo jefe de Gobierno de la Ciudad de México, en medio de sus conferencias mañaneras, respondió una y otra vez con la misma frase: "a mí que me den por muerto". La pregunta reiterada a lo largo de esos cinco años siempre era la misma: ¿será usted candidato a la Presidencia por el PRD?

Ya en campaña por la Presidencia de la República, se lanzó contra el Instituto Federal Electoral. Lo desacreditó y lo denunció como un instrumento de la mafia en su contra. El discurso, repetido a lo largo de esos seis meses, construyó un escenario de espejos: su victoria confirmaría la legalidad del proceso electoral, su derrota sería la prueba irrefutable de un gran fraude.

Con idéntico cinismo elaboró (mentalmente) y difundió sus propias encuestas. En las semanas previas al 2 de julio sentenció, una y otra vez, que las encuestas le daban una ventaja de 10 puntos sobre Felipe Calderón. Y lo mismo hizo el día de la elección. Se proclamó vencedor sin tener datos que sustentaran sus dichos.

Hoy sabemos, por- que así lo declaró Ana Cristina Covarrubias, quien realizaba las encuestas para la coalición Por el Bien de Todos, que López Obrador sabía perfectamente que estaba prácticamente empatado con Calderón y que la noche del 2 de julio no había encuesta de salida que le otorgara una ventaja de 500 mil votos.

Vino, después, como tenía que ser, la denuncia del gran fraude electoral. Primero declaró que se trataba de un fraude cibernético y advirtió la desaparición de 3 millones y medio de votos. Esos votos, que jamás desaparecieron, estaban clasificados y fueron consultados y verificados por el Partido de la Revolución Democrática a lo largo del recuento.

La denuncia de un fraude a la "antigüita" (relleno de urnas) fue la segunda etapa de su campaña de desinformación. La única prueba que presentó fue un video donde se intercambiaban votos de una urna a otra en Guanajuato.

La aclaración fue inmediata. La representante del PRD en esa casilla advirtió que se trataba de un procedimiento normal. Ella lo había atestiguado y los representantes de todos los partidos, amén de los funcionarios de casilla, lo habían aprobado.

Fue, entonces, cuando el "rayito de esperanza" tronó furioso y declaró: los representantes del PRD -o de la coalición Por el Bien de Todos- no son confiables y, seguramente, muchos de ellos han sido maiceados.

¿Qué pasa realmente en la mente de López? ¿Es un cínico que miente a sabiendas? ¿Padece una paranoia que le hace ver moros con tranchetes? Ambas cosas. Miente a sabiendas, pero también tiene una percepción deformada de la realidad.

Hay, por otra parte, un fuerte elemento autodestructivo -como lo mostré en la novela La victoria-. El indestructible, como él mismo se autodenominaba y denomina, se ha metido zancadilla en los momentos cruciales de su vida.

Después del fracaso del desafuero en 2005, la popularidad de López Obrador creció como la espuma. En el arranque de las campañas (2006) todas las encuestas le otorgaban una enorme ventaja. Pero entonces empezó a cometer una serie de errores. Unos por soberbia y otros por razones "inexplicables". Menciono dos. Se negó a ir al primer debate entre los candidatos a la Presidencia, porque consideraba que su ventaja era irreversible. Y gritó aquel famoso: "¡cállate, chachalaca!", contra el presidente de la República, que fue muy mal recibido por amplios sectores.

Pero todo eso palidece ante la estrategia poselectoral. La toma de Reforma y su autoproclamación como presidente legítimo de la República hicieron trizas su imagen. Los costos que tuvo para él y para el PRD son enormes y la cuenta no se detiene.

Analizado psicológicamente podría explicarse como un autocastigo. El "rayito de esperanza" no se perdona haber perdido la elección. Y menos aún haber sido él mismo uno de los principales artífices de su derrota. La autoflagelación como una forma de expiación.

La historia aún no termina. El alma en pena deambula en espera de cerrar su círculo. Por eso ahora se ha lanzado contra la alianza en el Estado de México y se apresta a ser candidato a la Presidencia de la República. Pero, como en el pasado, la consistencia no es su fuerte.

Las razones para oponerse a la consulta del PRD en el Estado de México no son ideológicas, son personalísimas. La estrategia es golpear a Los Chuchos para bloquear a Ebrard y postularse en 2012. No hay nada más. Por eso respecto de Oaxaca guardó un silencio prudente el año pasado y no cuestionó el entendimiento PRD-PAN.

Miente, además, a sabiendas y de manera cínica, cuando declara: a) tengo un pacto con Ebrard; b) en 2012 habrá que ver quién está mejor posicionado; c) declinaré a favor de Ebrard y apoyaré su candidatura si las encuestas o la consulta lo sitúan arriba.

Y no, nada de eso está en la naturaleza de López Obrador. Su estrategia tiene dos vertientes fundamentales: una es doblegar a Nueva Izquierda (Jesús Ortega) para imponer su candidatura en el PRD y someter a Ebrard; otra es romper con el PRD para organizar su movimiento de renovación moral (Morena) y postularse por una coalición PT-Convergencia.

La apuesta está sobre la mesa. No hay cartas marcadas. Sólo quien no quiere mirar no ve. Les toca a Ebrard, Camacho y Ortega pagar por ver o revirar. Pueden hacer lo que quieran, pero sería ingenuo que se chuparan el dedo.

febrero 25, 2011

Muamar, el "viejo amigo" de Fidel

Horacio Besson
De Tácticas y Estrategias
Milenio

Hay una danza macabra de cinismo”. El “imperio” siembra el “caos y la desinformación” advierte Fidel Castro en su Reflexiones. EU y la OTAN “van a tratar de sacar el máximo provecho a los lamentables sucesos” de Libia, acusa.

Muchas palabras contra Washington y Europa pero ninguna crítica a Muamar Gadafi.

En agosto de 1998, Trípoli entregó su premio Internacional Muamar Gadafi de los Derechos Humanos a Fidel “en reconocimiento de su papel heroico de resistencia contra el imperialismo”.

De acuerdo a su página de internet, el premio del tambaleante gobernante libio “fue creado en 1988, por una resolución de los congresos populares, en reconocimiento y gratitud al Líder revolucionario (es decir, Gadafi) y en consideración a su papel de afianzar el principio de la democracia directa, y a su permanente lucha, a su distinguida inspiración y a su continua incitación para consolidar la libertad del ser humano” (http://www.gaddafiprize.org).

En 1977, Fidel viajó a Libia y pronunció un discurso en donde ensalzaba los “logros” del gobierno de Gadafi. “Hemos podido comprender las hermosas realidades que la Revolución ha traído al pueblo de Libia”, aseguró entonces.

El 16 de mayo de 2001, Fidel Castro visitó de nuevo a Gadafi en Trípoli para ver a “uno de sus viejos amigos” y afirmar que las “revoluciones cubana y libia tienen objetivos similares”.

Casi una década después, un Gadafi caricaturizado por sí mismo está a punto de ser derrotado por un pueblo harto de sus abusos. Ni son autómatas bajo las órdenes de Bin Laden ni son “jóvenes locos” que se han sublevado “bajo el influjo de drogas”. Eso sí, coincide con Fidel al afirmar que “los jóvenes son incitados por gente buscada por Estados Unidos y el mundo occidental”.

Algo sabrán ambos líderes. Los años como gobernantes no han sido en balde: Gadafi casi 42 años y el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias 49 años.

En su discurso de 1977, Fidel aseguraba que no solo se trataba del bien material recibido por los libios bajo el mando de Gadafi, pues éste “no es nada comparado con los bienes espirituales que ha recibido: la dignidad, la libertad, el derecho a tener una patria”.

La misma que ha recibido el pueblo cubano, quizá piense Fidel.

Casi santos

Adrian Trejo (@adriantrejo)
atrejo@callemexico.com
Calle Mexico

El Senado se vistió de gloria –al menos por unas semanas-, con la aprobación de una Ley Migratoria "moderna, de avanzada", que evita criminalizar a los migrantes que ingresen al país sin documentos.

México debe ser el único país en el mundo con una ley que no solo no criminaliza a los indocumentados sino que además les concede una “visa de transito” por 180 días para que puedan llegar “hasta la puerta del avión” sin tener que usar el tren que sale de Chiapas y los lleva a Veracruz.

Los legisladores se presionaron por los hechos recientes de violencia en contra de los migrantes, sus secuestros, sus muertes a manos del crimen organizado y pasaron de un extremo al otro: eliminaron el artículo que permitía que la Policía Federal detuviera a los migrantes y los entregaran a las autoridades del sector y crearon la visa de 180 días para que no puedan ser molestados.

La pregunta entonces es: ¿qué caso tiene la existencia del Instituto Nacional de Migración si solo será utilizado como ventanilla para expedir la “visa de tránsito” a Estados Unidos, sin que puedan, por ley, detener a quienes ingresan al país sin documentos?

¿El hecho de ser migrantes es una patente para que cualquier ciudadano que ingrese al país ilegalmente no pueda ser molestado por ninguna autoridad? ¿Y qué pasa con los delincuentes de Centroamérica que huyen de sus países en busca de anonimato en Estados Unidos?

¿Qué pues pensará el gobierno de Barak Obama de esta ley presuntamente vanguardista que de entrada representa algo así como abrir indiscriminadamente la frontera sur de México para que lleguen más cómodamente centroamericanos, asiáticos, árabes a su territorio pasando por nuestro país?

En todo el mundo, los migrantes deben sujetarse a las leyes del país que visitan o por el que transitan.

Para esos son las leyes; imagínese ingresando al cualquier país –no diga Estados Unidos-, sin papeles, sin respetar la normas internas del territorio en cuestión. ¿Seríamos llamados ilegales, indocumentados o “pasajeros del mundo en tránsito’’?

La presumida ley tiene que pasar por el filtro de la Cámara de Diputados antes de ser enviada al Ejecutivo para su publicación en el Diario Oficial.

A ver si en San Lázaro no se apanican también.

El gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, devolvió cheques por poco más de 11 millones de pesos a 7,500 poblanos que pagaron su tenencia vehicular antes del 14 de febrero.

Esta fue la manera que encontró el gobernador de cumplir su promesa de campaña de erradicar el pago de tenencia en la entidad.

Grupo Salinasanunció que, por ser una asunto de Estado, convocará a todos los actores de la industria de las telecomunicaciones, a las autoridades y a todos los actores relevantes del Estado, para abrir de inmediato un debate público y un frente común para revisar y solucionar a fondo el asunto de la interconexión, que afecta a los usuarios de telefonía celular que suman más 88 millones.

AMLO asegura su nombre en la próxima elección presidencial

Raúl Cremoux
cremouxra@hotmail.com
La Crónica de Hoy

Vino la elección en Oaxaca y, ante la fórmula inventada por Manuel Camacho e instrumentada por Marcelo Ebrard de ir junto con el PAN, López Obrador brilló por su mutismo, no obstante que atrás de esto el señor Calderón, el mismísimo usurpador, la había consentido.

Se diría que AMLO hizo ejercicio de silencio, ya que se trataba de vencer a un saliente gobernador de malos olores.

Más tarde se enfilaron Sinaloa y Puebla. La santa alianza se lanzó tras la rabia del desdeñado priista Malova en Culiacán, y aseguró, por otra parte, que el priista de rancia prosapia, Moreno Valle, encabezara la unión en Puebla. Panistas y perredistas juntos, muy juntos lo celebraron. Todo esto era por el bien de la patria y, ahí sí, el fin justifica los medios, y los modos.

En Guerrero, la mano de Ebrard y todo su cuerpo se hicieron presentes. Decía que debían derrotar un cacicazgo y la afirmación era poco comprensible, ya que el gobernador que dejaba la vacante era un perredista, Zeferino Torreblanca, quien se había caracterizado no por su autoritarismo, sino por su mediocridad. Y el caso se hacía aún más extraño porque la alianza, que finalmente se dio con el PAN, promulgaba las hazañas de un ex gobernador, Ángel Heladio, así a secas, quien fue acusado de diversas y graves tropelías; incluso de asesinatos de perredistas. Pero la Patria, con mayúsculas, exige todo tipo de sacrificios; exigencias que con la victoria le daban al operador mayor, a Marcelo, el sello de gran estratega de algo amorfo bautizado como “la izquierda”.

La hazaña de inteligencia retorcida y vestida de principios elásticos ya no le gustó al tabasqueño. Para eso, él es el bueno. Ahí sí se acordó que los actuales dirigentes del PRD y Marcelo están comprometidos con Los Pinos. Repentinamente se dio cuenta que el jefe de gobierno respalda la lucha de Calderón contra el narco, y súbitamente vio que ante el patrullaje del Ejército mexicano en diversos barrios del DF, el jefe de gobierno no sólo levantó la mínima protesta, sino que guardó un silencio que taladró la conciencia de varias tribus amarillas. Fue cuando trazó una línea muy clara: no más alianza con el partido de aquel que le robó la Presidencia, pues la aventura se centraba en la diadema más atractiva, en la gloria que a Marcelo le daría una cerrada batalla, aunque perdiera finalmente en Edomex.

¿Y si se alzara con la victoria, por pírrica que fuera?

Jamás correr un riesgo de tal dimensión. Los traidores ya no contarían con él y su furia se ablandó hasta el punto que no renunció, sino se autorrecetó una licencia, un permisillo para enfrentarse, por supuesto, al PAN, al PRI (remeber el PRIAN) y también a los traidores del PRD.

Por más operarios que envíe, a pesar del jugoso presupuesto que maneja, Marcelo no podrá hacerse solo con la victoria electoral; requiere de la estructura y los mandos del gobierno federal panista. AMLO sabe eso, como también el que, más allá de los pocos votos que pueda obtener “su” candidato en Edomex, lo fundamental es que pare en seco a su ex pupilo y protegido Marcelo Ebrard.

La carambola es más amplia. Convergencia y el PT no son nada sin López Obrador, carecen de identidad propia y lo que es definitivo, solos, aislados, sus puntajes no alcanzarían más allá del 6% juntos. Eso significa muy pocos diputados, casi ninguna presidencia municipal y tendrían que conformarse con un esmirriado presupuesto. Con AMLO podrían ir más allá del 10, quizás 12 por ciento. ¿No está mal, verdad?

Al PT le conviene tener desde ya un candidato fuerte y llamativo que le dé tono a su desdibujado logotipo, carente de programas y de metas. A López Obrador le viene muy bien tener un partido político dócil en el que sus dirigentes valgan lo que el ungido quiera. Con esto, él asegura que será candidato presidencial en 2012. Hoy es el único seguro que competirá con siglas que el IFE y las demás instituciones tendrán que respetar y reconocer.

La jugada está en marcha. A tan sólo unos días de su maldición y cortapisa contra la dirigencia del PRD, cuenta ya con once senadores y un titipuchal de diputados que, como él, tardíamente rechazan el ayuntamiento con el PAN.

Los leales al líder tabasqueño saben que sin él son nada. De ahí que la andanada contra Ortega y sus corifeos apenas comienza y continuará en ascenso.

El presupuesto es lo que los atrae y alimenta. No importan los sacrificios ni la dignidad. Eso es lo que vale la pena.

Sócrates “el bocón”

Francisco Garfias (@panchogarfias)
www.elarsenal.net
Arsenal
Excélsior

Sócrates Rizzo no es un político improvisado. Anda en esto hace décadas. Es difícil suponer que no midió el impacto de sus declaraciones sobre la supuesta manera como los presidentes, en los tiempos del PRI, controlaban el narcotráfico y garantizaban la paz social.

“Había un Estado fuerte y un Presidente fuerte; una Procuraduría fuerte y había un control férreo del Ejército. Les decían: ‘Tú pasas por aquí, tú por aquí, tú por aquí’, pero no me toques estos lugares…”, dijo el ex gobernador de Nuevo León a estudiantes coahuilenses. Pero eso se acabó, según él, con la llegada de los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón a Palacio Nacional.

Estas palabras calaron hondo en el PRI, partido que llevó a Rizzo a la gubernatura. Contribuyen también a extender la percepción de que los entonces presidentes Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León fueron cómplices de los cárteles de la droga.

Rizzo, además, puso “de pechito” a su partido para que lo ataquen desde la oposición. Gustavo Madero, jefe nacional del PAN, aventó la primera piedra: “Un presidente fuerte no pacta con los criminales”, dijo. Pero fue la diputada azul María Antonieta Pérez Reyes la que disparó el cañonazo.

“Lo que dijo Sócrates Rizzo no es novedad, a todos nos ha quedado claro que los presidentes priistas controlaban al crimen organizado. De esto da clara información el reporte emitido por la procuraduría suiza en el caso de los hermanos Salinas de Gortari. Pero algo que no dijo es cuánto cobraron esos presidentes por ceder el control del país al narcotráfico”, dijo en tribuna.

Los priistas no se engancharon en el debate, a pesar de la gravedad de las acusaciones. Sólo subió la diputada Adriana Terrazas, de Ciudad Juárez, para rechazar que los gobiernos del tricolor hayan tenido nexos con los cárteles de la droga. Ya encarrerada, reprochó a la legisladora panista aprovechar el debate sobre derechos humanos para llevar a la tribuna lo de Sócrates.

¿Qué le pasó a Rizzo? Era la pregunta que se hacían ayer, molestos, muchos diputados del PRI. Unos y otros repetían que el ex gobernador de Nuevo León se va a pasar al PRD. No faltó quien jurara haber visto a Sócrates con Manuel Camacho Solís en la cafetería del hotel Marriot de Polanco, hace algunas semanas.

Benjamín Clariond, el hombre que lo sucedió en el Palacio de Gobierno de Nuevo León, era de los más enfadados. “Es una irresponsabilidad hacer declaraciones tan temerarias. Si tiene pruebas, que las presente”, exigió. El Benjas, como le dicen, fue gobernador del estado durante 18 meses. En ese lapso, Ernesto Zedillo visitó 14 veces esa entidad. “Ni una sola vez hablamos del narco”, asegura.

Ya que estamos con los neoleoneses. Los diputados federales de ese estado andaban, la noche del miércoles, por el rumbo de Antara. Fueron a festejar el nombramiento de Rogelio Cerda como presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados.

Es la tercera comisión que preside un regiomontano. Las otras dos las tienen Ildefonso Guajardo, Economía, y el neoaliancista Reyes Tamez, Educación.

Le preguntamos a Rogelio cuáles serán sus prioridades en la Comisión de Defensa. “Superar el rezago legislativo”, repuso, de bote pronto. ¿Ley de Seguridad Nacional?, insistimos. “Hay que sacarla adelante, definir claramente qué es seguridad pública, seguridad interior y seguridad nacional. Tenemos que dar claridad al papel de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el narcotráfico”, respondió.

Amalia García Medina podría ser inhabilitada para el servicio público durante diez años. Esa es la posible sanción que enfrenta por supuestas irregularidades cometidas bajo su gestión, luego de que el juez segundo de Distrito en Zacatecas negó la suspensión definitiva al amparo promovido por la ex gobernadora de esa entidad.

En México hay un grave problema de insuficiencia renal. Las cifras con contundentes: 129 mil personas padecen esta insuficiencia de manera crónica. Ocho millones más la sufren de manera leve. El potencial de esa enfermedad es alarmante. “Es capaz de desfondar cualquier sistema de salud”, advierte el panista Antonio Osuna Millán, presidente de la Comisión de Salud.

El diputado del azul nos adelantó que se va a presentar una iniciativa que, a su juicio, va a detonar la donación de órganos. Parte del principio de que todos somos presuntos donadores, salvo que, en vida, hayamos hecho expreso el rechazo a que nos extraigan un órgano. La idea es aprovechar trámites obligatorios, como la expedición de credenciales del IFE, por ejemplo, para hacer la pregunta. “La iniciativa va a marcar este periodo de sesiones en temas de salud”, vaticinó.

Revueltas digitales

Antulio Sánchez (@tulios41)
Internet
tulios41@yahoo.com.mx
Milenio

La Revolución de los jazmines de Túnez, el masivo levantamiento civil en Egipto y la ofensiva popular que se vive en Libia dan pie a la idea de que hemos entrado a la era de las revueltas digitales. Esos explosivos y grandes movimientos sociales han destacado el papel de las redes sociales, que se han vuelto el recurso de comunicación más usado en dichas manifestaciones, como también en las que se llevan a cabo en otros países como Argelia, Bahréin, Marruecos, Siria y Yemen.

En Libia, Muamar Gadafi siguió los pasos del otrora desterrado Hosni Mubarak para ordenar el apagón generalizado de internet. Sin embargo, la medida fue tardía e ineficaz, la mecha ya estaba encendida y la revuelta civil ha sido imposible de frenar, y parece que las horas de Gadafi en el poder están contadas.

Conforme las revueltas se extienden por territorio árabe también se agiganta el papel de las redes sociales (Twitter y Facebook principalmente) y Google como armas revolucionarias.

La tenaz oposición civil no pudo ser frenada por la represión, como era característico en el pasado en todos esos países. A pesar de que no han sido “revoluciones” hechas por las redes sociales, éstas hicieron una contribución extraordinaria porque a través de las mismas no sólo se difundieron los acontecimientos, sino que permitieron unir energías y voluntades para madurar entre los jóvenes la idea de dar paso a una rebelión para acabar con los despotismos que reinan en sus países.

Y el ejemplo del papel que han tenido las redes sociales en toda esa ola de revueltas que se extienden por esa zona del planeta lo expresa el simbólico acto del egipcio Jamal Ibrahim que ha llamado a su hija recién nacida Facebook (http://goo.gl/SC5D7), como una especie de homenaje al papel jugado por dicha red social en la organización de las manifestaciones que condujeron a Hosni Mubarak a abandonar el poder en Egipto.

De paso, esas impresionantes revueltas sociales que se dan en esa región del orbe se han vuelto la mejor campaña de marketing de las redes sociales, quienes junto con Google también están interesadas en que las condiciones de lucha en la región culminen en procesos democráticos porque eso también les permitiría un mejor mercado para sus estrategias de expansión.

febrero 24, 2011

Matrimonio por conveniencia

Alfonso Zárate Flores (@alfonsozarate)
Presidente de Grupo Consultor Interdisciplinario, SC
El Universal

“Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio, contigo porque me matas y sin ti porque me muero”.
Canción ranchera

Chuchos y lopezobradoristas están ensartados en una relación perversa: se odian pero se necesitan, se desprecian pero no están dispuestos a pagar los costos del divorcio.

Como toda relación que se precie de serlo, ésta tiene su historia: todo empezó hace algunos años cuando, desde la jefatura de Gobierno del DF, Andrés Manuel López Obrador constituyó un poder propio, sus acciones de alto impacto social (el apoyo a los viejitos y a las madres solteras, significativamente), su austeridad y la resonancia que los medios de comunicación le confirieron a su desempeño, lo proyectaron nacionalmente. En la víspera de los comicios presidenciales de 2006 ya no existían dudas, había desplazado a Cuauhtémoc Cárdenas y se convertía en el dueño absoluto del PRD.

Como jefe real del partido, Andrés Manuel exhibió un talante autoritario del que ya había dado muestras como gobernante: imponía sus decisiones y ninguneaba a quienes se atrevían a proponerle una línea de acción diferente: escogió a quien dirigiría al Comité Ejecutivo Nacional del PRD, Leonel Cota Montaño, también al dirigente del partido en el Distrito Federal, Martí Batres; definió incluso las candidaturas en las elecciones estatales. Nadie en su entorno se atrevía a resistirse al mando de quien sería el próximo presidente de la República. Su condición de auténtico líder popular le atrajo anchas bases sociales, sobre todo de millones de mexicanos maltratados por las políticas económicas de las últimas décadas, desesperanzados y justamente resentidos.

En las elecciones presidenciales de 2006, la derrota no era siquiera una posibilidad para López Obrador. De la misma forma en que llenaban las plazas, llenarían las urnas. Pero no ocurrió así. La suma de errores mayúsculos y una estrategia ruda, pero eficaz de sus adversarios (que lo ubicó como “un peligro para México”), modificaron las preferencias y lo llevaron a la derrota. Incapaz de reconocer sus propios errores, decidió conducir a los sectores más duros de entre sus seguidores, a un movimiento de resistencia. Algunas de las medidas que pusieron en marcha, como la toma de Paseo de la Reforma o su autoproclamación como presidente legítimo, parecieron darle la razón a quienes lo veían como un riesgo a la gobernabilidad. En ese contexto, algunas de las tribus perredistas decidieron recuperar su autonomía, fue el caso de Nueva Izquierda.

Hoy, el PRD sigue siendo la suma de muchas tribus, pero hay dos que predominan: la rupturista de Andrés Manuel y la dialoguista y pragmática, para decirlo de manera suave, de Nueva Izquierda, Los Chuchos.

A lo largo de cuatro años, los “puros” (la tribu de Bejarano entre ellos) han hecho todo para doblegar a Los Chuchos y sacarlos de la dirección nacional, sin lograrlo. Para no depender solamente del partido, López Obrador construyó su Movimiento por la Regeneración Nacional (Morena), que está formado por una masa portadora de agravios y disponible para lo que ordene un líder que no admite disidencias ni disonancias.

Candidato ad perpetuam —condición que aprendió de Cuauhtémoc Cárdenas—, Andrés Manuel denuncia ahora “el contubernio de los actuales dirigentes del partido con Calderón y el PAN” y, en consecuencia, ha solicitado una licencia en tanto permanezcan esos acuerdos. Sin esperar respuesta, ya anda por la libre y el domingo pasado, síndrome de Iztapalapa, casi convierte a Alejandro Encinas en el nuevo Juanito.

Esta disputa ácida dentro del mayor partido de la izquierda mexicana es una mala noticia. Pero no deja de sorprender, más allá del histrionismo, la poquedad de unos y otros: López Obrador, que gusta de mandar al diablo a las instituciones, no se decide a romper con el partido y en la acera de enfrente, ante los insultos del “Salvador de la Patria”, Los Chuchos ponen la otra mejilla. La razón es muy simple, están metidos en un lío, parafraseando el verso que dejé como epígrafe: ni con Andrés ni sin él, tienen sus males remedio: la ruptura desfondaría al partido, mientras que el tabasqueño necesita las jugosas prerrogativas del PRD (431 millones de pesos para este 2011) para impulsar su proyecto.

En tanto, el PRD sigue en un proceso, que parece irremediable, de descomposición.

Gadafi y sus defensores

Jorge G. Castañeda (@JorgeGCastaneda)
jorgegcastaneda@gmail.com
Reforma

Las reflexiones que siguen fueron inspiradas, en parte, por una conversación con Joaquín Villalobos y por su artículo en El País del 23 de febrero.

Es imposible determinar el número de muertos en las calles de las ciudades libias de Trípoli, Tobruk y Benghazi, y menos aún sabemos qué sucederá. Organizaciones como Human Rights Watch, periódicos como El País o el New York Times hablan de 200, 300 o centenares de caídos; por los videos y las fotos consta que el dictador del Libro Verde "ha lanzado tanques y aviones contra los ciudadanos que lo repudian", como reza el editorial de El País del 23. Nadie tiene idea de cuánto durará Gadafi en el poder, ni cuánta sangre correrá antes de que se vaya o de que, por desgracia, se quede.

Pero sabemos otras cosas que resultan especialmente interesantes a raíz de las declaraciones o escritos de Daniel Ortega, de Fidel Castro, del canciller de Hugo Chávez y de otros sectores de la izquierda latinoamericana. En Túnez el Ejército no disparó, finalmente el dictador Ben Ali huyó, y el número de muertos en un país con una población equivalente a la de Libia no parece haber rebasado los 200. En Egipto la temida policía política de Mubarak fue retirada de la plaza de Tahrir, el Ejército "fraternizó" con los manifestantes por 18 días sin disparar prácticamente ningún tiro; en otros tiroteos y escaramuzas con "porros oficiales" fallecieron 365 egipcios, en un país con 12 veces la población de Libia; el dictador se fue a refugiar a Sharm el Sheij sin un derramamiento de sangre comparable al de Libia. El primero, aliado sempiterno de Estados Unidos, y el otro, aliado de Francia, partieron por la presión de la calle y ante la condena mundial por aferrarse, en el fondo por pocos días, a un poder que detentaron durante decenios.

El "imperialismo" ha hecho barbaridad y media en esa región, pero no se solidarizó con los dictadores, trató de evitar una represión que hubiera resultado intolerable, y se congratuló, con las sensibilidades del caso, por la caída de los hombres fuertes. Daniel Ortega, amigo del coronel Gadafi desde 1979, dijo en cambio: "yo me he estado comunicando telefónicamente con Gadafi... lógicamente él está librando nuevamente una gran batalla, ¡cuántas batallas ha tenido que librar Gadafi!... le transmití la solidaridad del pueblo nicaragüense, la solidaridad de los sandinistas nicaragüenses". Castro, el reflexivo, fue más cuidadoso diciendo que se podía estar o no de acuerdo con él (Gadafi) y preguntando que "cuánto habrá de verdad o mentira, o una mezcla de hechos de todo tipo que, en medio del caos, se produjeron en Libia". Pero fue muy claro: "al gobierno de Estados Unidos no le preocupa en absoluto la paz en Libia, y no vacilará en dar a la OTAN la orden de invadir ese rico país, tal vez en cuestión de horas o muy breves días... Una persona honesta estará siempre contra cualquier injusticia que se cometa con cualquier pueblo del mundo, y la peor de ellas, en este instante, sería guardar silencio ante el crimen que la OTAN se prepara a cometer contra el pueblo libio". En otras palabras, para Castro lo grave no son los muertos en Libia, sino la eventual invasión americana a Libia. No le pasaría jamás por la cabeza condenar la represión, los homicidios, las golpizas o las detenciones en ese país.

Aunque Chávez extrañamente se ha mantenido callado, hasta ahora, su canciller hizo "votos porque el pueblo libio encuentre, en ejercicio de su soberanía, una solución pacífica a sus dificultades, que preserve la integridad del pueblo y la nación Libia, sin la injerencia del imperialismo". Es decir, no que cese la represión, no que se detenga la masacre, no que se vaya el dictador, sino que no haya injerencia del imperialismo.

La izquierda del ALBA latinoamericana se solidariza con Gadafi y denuncia al imperialismo; Gadafi masacra a su pueblo; los aliados del imperialismo ya se marcharon. En esta batalla, y por esta vez, ¿quiénes son los buenos y quiénes los malos?

¿Qué alianza pesa más?

Joaquín López-Dóriga (@lopezdoriga1)
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

La verdad no es sospechosa, el engaño
y el infundio sí.
Florestán

Estando de acuerdo en que la alianza PAN-PRD ha sido la herramienta más eficaz para vencer al PRI, en el Estado de México se está presentando la excepción que confirma la regla al agregarse un factor que no han podido despejar: López Obrador.

Sin él, los dirigentes del PRD y del PAN no tendrían problema alguno para consolidar una alianza competitiva en la que, como en otros casos, podrían haber subido al PT y a Convergencia, que sin AMLO carecen de peso electoral.

Pero éste ha sido el obstáculo para una gran alianza derecha-izquierda en el Estado de México que dé batalla al candidato del PRI en las elecciones de julio y construyan una plataforma para las presidenciales de 2012.

López Obrador no sólo ha impedido las alianzas PRD-PAN, sino que ha logrado que de formalizarse esa coalición, el PRD no vaya completo y carezca del peso que le daría ir en bloque.

Ante esta situación la pregunta que deberían hacerse es ¿qué tiene mayor peso electoral en el Estado de México: una alianza PAN-PRD disminuida o una alianza de todo PRD-PT-Convergencia y el movimiento de López Obrador?

Entiendo que pregunté cómo le iría mejor al partido y va tanto para Ortega como para López Obrador, quienes han antepuesto sus proyectos personales al destino del partido y hasta a un resultado electoral.

El ex candidato presidencial juega con dos mazos diferentes: en el Estado de México con un ring de tres esquinas, los candidatos del PRI, del PRD-PAN y el suyo, cuando su estrategia para la elección presidencial es un mano a mano entre la izquierda, él, y la derecha, el PRI; entre los buenos, él, y los malos, el PRI; entre el bien, él; y el mal, el PRI; entre los liberales, él, y los conservadores, el PRI.

Ya no es un asunto de partido. Es un movimiento, él, contra la mafia en el poder, el PRI.

Del proceso de 2012 ha excluido al PAN, como lo hizo al principio de 2006 con su candidato, error que luego le cobrarían.

En fin, tanto Ortega como López Obrador deberían pensar más en el PRD y mucho menos en ellos y en su futuro inmediato.

Pero sé que es pedirles demasiado, y en las urnas lo pagarán.

Retales

1. CEREBROS. El gobernador de Baja California, José Guadalupe Osuna Millán, tiene una cauda de mil 115 asesores que cobran anualmente 428 millones de pesos. Eso es invertir en cerebros;

2. PINCHAZO. En la Casa Blanca se filtró la noticia del encuentro Calderón-Obama, adelantándose al anuncio de la captura del asesino del agente de ICE y al comunicado de Los Pinos sobre el encuentro del jueves en Washington; y

3. CANDIDATO. Pues dirán misa, pero Marcelo Ebrard mantiene a Mario Delgado como su preferido para la candidatura del PRD al Gobierno del Distrito Federal. Ya lo demás está en manos de Mario, que habrá de hilar muy delgado.

Nos vemos mañana, pero en privado.

El amor por Gadhafi

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

Muammar Gadhafi, el tirano que gobierna Libia desde hace cuatro décadas, se tambalea. Acorazado tras enormes reservas petroleras de alta calidad, en un país sin constitución, sin parlamento y sin oposición legal, ha decidido aferrarse al poder; ha ordenado atacar con aviones y helicópteros a los manifestantes; como no confía en su ejército ha contratado a mercenarios de otros países africanos para reprimir las manifestaciones; ha condenado a muerte a todo el que pida su renuncia y ha cerrado las comunicaciones de su país con el exterior. En medio del caos, ayer Gadhafi recibió el apoyo incondicional de Fidel Castro, de Hugo Chávez y del presidente nicaragüense Daniel Ortega.

Ese apoyo de Cuba, Nicaragua y Venezuela a Gadhafi refleja perfectamente el perfil de los personajes que gobiernan esos países y el tipo de régimen que sustentan. El silencio de la izquierda mexicana ante las masacres que está perpetrando Gadhafi (se estiman en poco más de 300 muertos diarios desde que comenzaron las manifestaciones en su contra, aunque nadie sabe qué ocurre, sobre todo en el sur del país) es un síntoma inequívoco de lo lejos que ha quedado su sentido crítico contra las dictaduras y su lucha por el respeto a las libertades y los derechos humanos. Es verdad que ni el PRI ni el PAN ni tampoco la cancillería mexicana han expresado nada sustancial respecto a lo que está sucediendo en los países árabes, pero en el caso de nuestra izquierda ello es mucho más significativo aún. Y lo es porque son muy pocos los que quieren recordar que los hermanos Castro llevan más de medio siglo (más que cualquiera de los dictadores árabes derrocados o en peligro de serlo) con un régimen igual de cerrado y unipersonal, como los de Egipto, Túnez o Libia.

Porque los Castro, Chávez, Ortega son amigos y aliados de estos dictadores que se parecen tanto a ellos. Chávez ha visitado oficialmente Libia en seis oportunidades en los 12 años que lleva en el poder. Firmó 150 convenios bilaterales, condecoró a Gadhafi y le regaló una réplica de la espada de Simón Bolívar. Ese día le dijo al dictador: “Compañero presidente, esta es la réplica de la espada que libertó América hace 200 años. Es una joya, se la regalaron los pueblos a Bolívar… En nombre de nuestro pueblo, de la revolución bolivariana, te la entrego a ti (Gadhafi), soldado revolucionario, líder del pueblo libio, de la revolución libia, de los pueblos de África y líder también para los pueblos de América Latina… Lo que es Bolívar para nosotros, es Muammar Gadhafi para el pueblo libio”, concluyó. Eso quieren Chávez y Castro para nuestra región.

Nadie esperaba el levantamiento en los países árabes. Se pensaba que no estaban ni interesados ni preparados para la búsqueda de regímenes abiertos y democráticos. Cuando comenzaron los levantamientos, los grandes países industrializados, que toleraron y solaparon esos regímenes pensando que eran un freno al islamismo radical, no les dieron el apoyo que merecían.

Pero el levantamiento que nadie pensaba que caminaría hacia la búsqueda de democracia y libertad hacia allí se encaminó. Y más temprano que tarde eso sucederá en Cuba y en Venezuela, donde la comunicación con el resto del mundo es mayor y las oposiciones, sobre todo en Venezuela, son más articuladas. Como lo creían los ahora derrocados dictadores árabes, los Castro y Chávez creen que el ejército les es fiel y eso los sostendrá en el poder. Ahora comienzan a ver que esa tampoco es una verdad inmutable.

No deja de ser paradójico que uno de los pocos que celebró el levantamiento del pueblo egipcio haya sido Porfirio Muñoz Ledo y reclamó un levantamiento similar en México para derrocar al gobierno federal y apoyar el gobierno legítimo de López Obrador que plantea construir un régimen basado, no en la democracia y las instituciones, en la tolerancia y la pluralidad, sino en “el movimiento popular”, en la “democracia directa”, en el poder unipersonal, como el que fue derrocado en Egipto y Túnez y se tambalea en Libia.

Más allá de infamias

Hay un cierto periodismo que difama antes que investigar, que prefiere generar o aceptar un rumor antes que un dato duro. Lo sufrió el diputado priista Rogelio Cerda, “acusado” por Los Zetas cuando era secretario de Gobierno de Nuevo León, de apoyar a sus adversarios del cártel de Sinaloa. En realidad, se lo querían sacar de encima porque estaba cumpliendo su labor. Lo increíble es que adversarios políticos y periodísticos de Cerda utilizaron los dichos de Los Zetas y los hicieron suyos sin la menor prueba, sin el menor dato para sustentar ese dicho. Y hace algunas semanas lo volvieron a revivir. Por eso es más que significativo que ayer Rogelio Cerda haya sido designado presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, con el apoyo de los legisladores y del secretario de la Defensa, el general Guillermo Galván.

febrero 23, 2011

AMLO, Slim, Aristegui

José Carreño Carlón (@josecarreno)
Agenda del debate
El Universal

Tienen en común intereses entre grandes contradicciones. Comparten una vocación caudillista y un instinto refinado para las apuestas fuertes y los golpes sorpresa. Pero sobre todo participan de una parecida voluntad de dominio y protagonismo que no se detiene ante reglas de ningún tipo. Son Andrés Manuel López Obrador, Carlos Slim y Carmen Aristegui, unidos, una vez más, en el centro de la agenda pública mexicana de los últimos 15 días.

En sus campos respectivos: el político, el financiero y el político-mediático, si bien es común verlos avanzar un tramo con compañeros de viaje, más temprano que tarde tienden a quedarse con todo: todo el poder, el control total de los sectores económicos más codiciados, toda la gloria.

AMLO y FCH

Así, sólo desde el desconocimiento absoluto de la personalidad de AMLO alguien pudo imaginar que terminaría por subordinarse a la estrategia de alianzas encabezada por Calderón. O que acataría alguna regla para decidirlo: encuestas o consultas. O que lo iba a detener el vacío estatutario para irse sin irse del PRD. O que harían alguna mella en su decisión las boberías de las invocaciones panistas al diablo al que estaría sirviendo AMLO con su, al final de cuentas, congruente proceder.

No entendieron que AMLO tiene su propio proyecto, del que no lo distrae la obsesión del Presidente —ni de sus seguidores en el PAN y el PRD— de evitar el regreso del PRI a la presidencia torpedeando la alternancia con la fantasía de estar derribando otra vez al viejo régimen. Tampoco comprendieron que a AMLO no lo iba a seducir un reparto de cotos de poder entre los extraños compañeros de alcoba de su partido y otros grupos de izquierda con el presidente Calderón (quien una semana antes recibió en Oaxaca una muestra de lo que en esa alcoba se entiende por alianza y gobernabilidad).

Slim, progresista

Y quién iba a decir que Carlos Slim se iba erigir en el caudillo empresarial de la izquierda y de quienes a su vez se erigen en impulsores de una nueva transición democrática, ahora encabezada por el hombre más rico del mundo. Tuvo la visión y la inteligencia de blindar sus empresas y proyectos dominantes con un intenso cabildeo con espacios mediáticos, de intelectuales, de comunicadores progresistas —y de políticos de todos los colores—, a quienes aún les es dado condenar las privatizaciones y a los privatizadores, a condición de canonizar en sus altares al mayor número de beneficiarios del proceso. Desde esa plataforma pudo revestir de nacionalismo su eficaz resistencia a la apertura de las telecomunicaciones a la competencia internacional. Y pudo elevar su imperio a la condición del “monopolio bueno” frente a los malos de la banca y la televisión privadas. Y aquí empiezan algunos cruces más específicos entre los tres personajes. La lista de demonios empresariales que ondea AMLO no incluye a Slim y sí a quienes controlan los campos que tiene en la mira el caudillo empresarial de los buenos.

Carmen: juegos peligrosos

Y en estos mismos cruces, más de la mitad de la tertulia que sostuvo antier con Sergio Aguayo y Lorenzo Meyer, el primer día de su regreso a los micrófonos de MVS, los dedicó Carmen Aristegui a quitarse la etiqueta de vocera de los intereses del mismo Carlos y de gestora de intereses empresariales. Este rótulo se le quedó sobrepuesto al de mártir de la libertad de expresión en las redes sociales y en espacios tan disímbolos como los de Carlos Loret (EL UNIVERSAL, Televisa) y Julio Hernández (La Jornada). Y uno de los artífices de la gesta de su vuelta al aire etiquetó el espacio de Carmen menos como un espacio periodístico y más como un espacio político. El promotor de la estrategia de Calderón para lograr la alianza PAN-PRD en el Edomex, el diputado panista Javier Corral, tuiteó el martes antepasado al anunciar el regreso: “Varios tendrán que guardar el champagne para después (entre ellos Peña)”.

Juegos peligrosos. Apuestas fuertes. Golpes sorpresivos. De los tres.

Carta al 'Peje'

Sergio Aguayo Quezada (@sergioaguayo)
Reforma

A la memoria de Humberto Murrieta.

Estimado Andrés Manuel,

Me entero por la prensa que descalificas la consulta ciudadana que se realizará en el Estado de México tachándola de "farsa" y a Alianza Cívica la acusas de tener "vínculos con el PAN desde la época de Vicente Fox". Te equivocas y eres injusto.

Hace ya algunas semanas las dirigen- cias del PAN y el PRD se acercaron a Alianza Cívica y a Propuesta Cívica (organización que encabezo) para pedirnos que organicemos, con total autonomía, una consulta para conocer lo que piensa la ciudadanía del Estado de México acerca de una posible alianza entre los partidos para postular a un candidato a gobernador. Consideran que así podrán competir con el poderoso priismo mexiquense de Enrique Peña Nieto.

Estás en tu derecho de criticar las alianzas entre los dos partidos y ésa ha sido tu postura durante 2010; a excepción de Oaxaca. Es excesiva tu descalificación de Alianza Cívica porque parecieras apoyarte en que su actual presidente, Rogelio Gómez Hermosillo, fue coordinador de Oportunidades durante el sexenio de Fox. Eres injusto porque Rogelio, me consta, frenó intentos de utilizar ese programa para favorecer electoralmente a Felipe Calderón.

Eres selectivo en tus exigencias y tus recuerdos. Nos exiges firmeza en la relación con los conservadores de México pero has guardado silencio cuando integrantes de tu corriente en la Comisión Política Nacional perredista aprobaron en 2010 las cinco alianzas de ese partido con el PAN. Paso ahora a tu oposición a la reforma petrolera impulsada por Felipe Calderón en 2008. En mayo de aquel año anunciaste que "nosotros vamos a convocar a una consulta ciudadana para que todo el pueblo de México decida el destino de la industria petrolera, porque eso no lo pueden resolver nada más las cúpulas". Luego añadiste que los opositores a la consulta "sólo exhiben el miedo que le tienen al pueblo". Pues bien, esa consulta fue organizada exitosamente en todo el país por las mismas organizaciones y personas que ahora colocas en la hoguera destinada a los cómplices de la mafia.

La corriente del movimiento cívico en la cual he participado siempre ha impulsado plebiscitos, iniciativas y consultas por considerarlas expresiones de la democracia participativa. Y lo ha hecho independientemente de quienes se beneficiaban de ellas. En 1996 el EZLN nos solicitó que organizáramos una consulta para decidir si se convertían en una fuerza pacífica; lo hicimos y bien. En 1999 Alianza fue considerada por el PAN, el PRD y otros partidos para una consulta para seleccionar entre Cárdenas o Fox al candidato de unidad. El intento no cuajó pero recuerdo que viste con simpatía aquella iniciativa.

Entiendo que la consulta ciudadana en el Estado de México se da en un contexto radicalmente diferente y es una pieza importante en la disputa por la candidatura al interior del PRD y en la carrera a las presidenciales de 2012. Comprendo la virulencia de tu discurso porque nace del fraude electoral de 2006. Creo en tu honestidad pero pienso que te equivocas al rechazar esta consulta y descalificarnos de esa manera.

Desde nuestro punto de vista, te aclaro, estamos utilizando la petición hecha por el PAN y el PRD para iniciar las conversaciones que conduzcan a un "nuevo trato" entre la clase política y la sociedad organizada. Tenemos el derecho a intentarlo porque la situación actual es insostenible y absurda. Si revisas la transición, las grandes reformas electorales (a excepción de la de 2007) se debieron a movilizaciones sociales, pero quienes se beneficiaron fueron los partidos que, ya en el poder, por lo general han excluido a la sociedad de la formulación de políticas públicas.

Uno de los ejemplos más grotescos sería el Consejo Consultivo de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. En sus 21 años de existencia, los partidos nunca han aceptado que algún cuadro representativo de los organismos civiles progresistas que defienden en la trinchera a las víctimas ocupe un lugar en ese Consejo honorífico. Con algunas excepciones han preferido a intelectuales apaciguados o amigos de políticos poderosos. Eso está pasando ahora mismo. ¿Cómo revertir esa exclusión sistémica sin reproducir la cara perversa de las "cuotas"?, pues hablándolo, y eso supone sentarse a dialogar con los partidos que, nos guste o no, tienen el control de las instituciones.

Estaría finalmente la gravedad del momento. El país y su enclenque democracia están en peligro y hace falta entendimiento entre los diversos. No proponemos la unidad cortesana hacia partidos y líderes, sino acuerdos programáticos entre partidos y organismos civiles. Coincidir no significa claudicar en los esfuerzos que cada quien realiza; pensar diferente no es capitular porque democracia es sinónimo de pluralidad.

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Colaboró en la búsqueda de información Rodrigo Peña González.

Más incongruencias y más transas de AMLO

Ricardo Alemán (@laotraopinion)
Excélsior

Para los que dicen que no existen evidencias de esa actitud de Andrés Manuel, van más pruebas.

Para evitar equívocos, vale recordar que aquí hemos cuestionado con severidad las alianzas PRI-PAN, nacidas en 1988, y las del PAN-PRD, que desde 1996 empuja Manuel Camacho y que cuajaron 14 años después, en 2010.

En todos los casos —tanto de las alianzas PAN-PRI como en las que acercaron al PAN-PRD— dijimos que son matrimonios político-electorales sólo de conveniencia y, por tanto, un engaño a los electores. Sostuvimos esa postura crítica en las alianzas PAN-PRD en Oaxaca, Puebla, Sinaloa y Guerrero y ante la posible alianza en el Estado de México.

Sin embargo, también es de sentido común que el PAN y el PRD busquen aliarse antes de julio de 2012 —y obtener triunfos como los que ya lograron— porque era y es la única manera de desalentar la percepción colectiva de que el PRI es invencible. Más claro, sin esas alianzas y sin sus triunfos en 2010 y 2011 seguramente hoy el PRI sería inalcanzable para 2012.

Y vale el tema, porque al exhibir parte de las incongruencias de AMLO a lo largo de los años —en respuesta a quienes lo ven como el político más congruente—, no faltaron los que pretendieron hacer creer que aquí estuvimos de acuerdo con esas alianzas. Falso. Y para los que dicen que no existen evidencias de las transas de AMLO, van más pruebas.

Durante décadas, uno de los grandes mitos en torno a AMLO ha sido el de su presunta “honestidad valiente”. Eso también es falso. Más aún, aquí demostramos que el entonces presidente Salinas sobornó a López Obrador con nueve mil millones de pesos a cambio de retirar un plantón del Zócalo.

En sesión del 11 de febrero de 2004, en la Comisión Permanente del Congreso protagonizaron un peculiar debate el senador Juan Rodríguez Prats —tabasqueño del PAN— y el diputado Manuel Camacho Solís, del PRD. Resulta que legisladores del PRI y del PAN cuestionaban la transparencia de los gobiernos capitalinos, cuando el ex regente, Manuel Camacho, subió a la tribuna para defender su gestión.

Y apenas había comenzado, cuando Rodríguez Prats lo interpeló. “Señor diputado, conteste nada más sí o no… en 1992 proporcionó usted nueve mil millones de viejos pesos, nueve millones de pesos de ahora, a Andrés Manuel López Obrador para desalojar el Zócalo”.

Camacho trastabilló, no pudo eludir el golpe: “No le entregué yo a López Obrador ningún recurso; lo que hizo el gobierno de la República fue cumplir con compromisos que estaban establecidos y, eso sí, con el visto bueno del resto de las secretarías que tenían intervención en esos asuntos. No fue una decisión del jefe del Departamento del DF, se cubrieron las indemnizaciones correspondientes a trabajadores que tenían derechos laborales y que Pemex estaba obligado, de acuerdo con el criterio del secretario del Trabajo, en esa época, Arsenio Farell”. ¿Qué tal? ¿A poco los derechos laborales se pagan con costales de dinero y a cambio de levantar un plantón?

Camacho aporta más elementos sobre el tema en entrevista con el investigador George W. Grayson el 9 de julio de 2004 —parte del libro Mesías mexicano—, en donde la versión cambia y resulta más puntual.

Dice Grayson (pág. 91 y 92): “Además de proporcionar a los manifestantes baños portátiles, agua potable y otros servicios de primera necesidad, se dice que el regente Camacho Solís le dio a López Obrador una generosa suma de dinero para que retirara a los manifestantes. Un político tabasqueño colocó la cifra en 80 mil millones de pesos (Rafael López Cruz). El gobierno también puso a su disposición 200 autobuses para transportar a los tabasqueños a sus casas”.

Y luego, Manuel Camacho aclara: “En vista de la probabilidad de que López Obrador y los manifestantes tuvieran la oportunidad de recibir indemnización de los tribunales, todos estuvimos de acuerdo en que era mejor proporcionarles fondos con los cuales dispersaran su demostración y regresaran a casa”. (Fin de la cita).

¿Qué quiere decir todo lo anterior? Sí, que el gobierno de Salinas sobornó a López Obrador, para que retirara un plantón. ¿Y no es eso lo que hoy hacen los señores de Antorcha Campesina? ¿Dónde quedaron los nueve mil millones de pesos? ¿A la bolsa de quién fueron a parar? ¡Chulada de congruencia y honestidad! El político que, según algunos, es ejemplo de congruencia; por el que otros proponen quitarse el sombrero.

EN EL CAMINO

Por cierto, en Oaxaca resultó de risa el gobierno de Gabino Cué. El ex priista, hoy aliancista, es la burla de todos en la entidad. ¿A quién le rendirá cuentas?

Productos milagro

Martín Bonfil Olivera (@martinbonfil65)
mbonfil@unam.mx
La ciencia por gusto
lacienciaporgusto.blogspot.com
Milenio

Parece mentira la tibieza y amabilidad con que los medios y las autoridades han tratado a esos fraudes conocidos eufemísticamente como productos milagro.

La noticia de que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios de la Secretaría de Salud (Cofepris) ordenó el pasado 14 de febrero el retiro de más de 250 productos milagro, junto con la prohibición de transmitir 307 anuncios engañosos, llamó la atención de varios medios.

Sobre todo porque en la lista se incluían algunos de los falsos medicamentos más conocidos en televisión, como el famoso “hongo michoacano”, Prostaliv o Prostamax. Su falta de eficacia está perfectamente comprobada, al igual que los efectos nocivos de varios de ellos.

La llamada “uña de gato” o el “té verde”, por ejemplo, resultan dañinos para pacientes que viven con VIH, y perjudican el tratamiento con antirretrovirales que reciben.

¿Por qué tardó tanto la autoridad sanitaria en tomar esta medida?¿Y por qué se permitió, en primer lugar, la venta de estos productos y su excesiva y manipuladora propaganda televisiva y en otros medios?

En parte porque la ley lo permite: un producto que se anuncia como “suplemento alimenticio, cosmético, medicina herbolaria o producto higiénico”, no necesita pasar por los estrictos y caros —aproximadamente 800 millones de dólares— estudios clínicos que se requieren para aprobar un verdadero medicamento, y asegurar con bases científicas su eficacia.

Otra razón, quizá más importante, es su tremendo éxito comercial, que las convierte en importantísimos clientes para las televisoras. Ante él, las multas de 500 mil pesos de la Cofepris no parecen servir de mucho, pues algunas empresas llegan a gastar 7 millones diarios en publicidad: constituyen uno de los principales clientes de las televisoras.

Pero falta mucho por hacer: además de estos productos, existe mucha más mercancía abiertamente fraudulenta en el mercado, que puede causar grave daño, pero que es siempre un engaño al público.

Ojalá esta decisión de la autoridad sea un paso más en la importante y necesaria labor de combatir los fraudes que afectan la salud.

febrero 22, 2011

Esperando un milagro

Fernando Escalante Gonzalbo
La Razón

La semana pasada se anunció la decisión de retirar del mercado una treintena de los que se llaman productos “milagro”: falsas medicinas, falsos tratamientos para adelgazar y para casi cualquier cosa. Según el comunicado de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), son productos que ponen en riesgo la salud y que se anuncian con publicidad engañosa, que ofrece curar el cáncer, la diabetes, el Alzheimer, o bajar de peso en días u horas.

Es una buena noticia que pasó casi totalmente inadvertida, entre el escándalo del affaire Cassez y el del asesinato de San Luis Potosí. Ningún periódico, ninguna emisora de radio o televisión se molestó en seguirla: documentarla, explicarla. Y es una lástima, porque era una buena noticia y una noticia importante, que podría tener implicaciones mucho más serias, más graves, de más alcance que cualquiera de los escándalos. No es sólo un problema de salud, aunque también lo sea, y no es sólo un problema comercial, de publicidad engañosa.

Insisto: es una buena noticia, significa que alguien está haciendo bien su trabajo en el gobierno federal. Pero el anuncio, la publicación de la lista de productos que se retiran de la circulación, es sólo un primer paso. Todavía hoy, una semana más tarde, siguen apareciendo en radio y televisión los anuncios de varios de los productos de la lista; cosa que significa que se siguen vendiendo. Y no se ha dicho nada de sanciones, aunque están previstas en la ley. En varias leyes, de hecho, porque sólo la publicidad implica, para empezar, la infracción de los artículos 6, 7, 9, 22, 43, 44, 45 y 65 del Reglamento de la Ley General de Salud en materia de publicidad, y de los artículos 1, 32 y 37 de la Ley Federal de Protección al Consumidor. Y en ambos casos hay sanciones previstas, con perfecta claridad.

La medida, por cierto, no es obvia. El mismo asunto, el mismo repertorio de productos: la pulserita mágica, el anillo que hace bajar de peso, las cápsulas de hollejo de uva que curan el Alzheimer y el cáncer, ha sido objeto de controversias y demandas y pleitos más o menos divertidos, más o menos grotescos en Estados Unidos y en Europa. Sin ir más lejos, en España, la inverosímil ministra de Salud, Leire Pajín, ha aparecido en público usando ostensiblemente la pulsera de silicona con el elefantito (dijo —es su defensa— que se la regalaron).

Algo dice de este tiempo, algo terrible, que a los ricos se les traten de vender coches y perfumes, mientras a los pobres se les venden loterías y medicinas milagrosas, es decir, en ambos casos, magia. Algo dice de este tiempo el hecho de que sea un gran negocio la angustia de quienes viven esperando un milagro. No se resuelve el problema con la prohibición, desde luego que no, pero es lo menos que puede hacerse, aunque no sea más que por decoro.

Revoluciones en Medio Oriente

Mauricio Meschoulam (@maurimm)
Internacionalista
El Universal

Hilos conductores. Circunstancias cercanas. Caminos que se encuentran para decirnos que el mundo no marcha como debiera. Que de pronto nos sorprenden y nos hacen preguntarnos qué sucede, como si no estuvieran ahí las crónicas previamente anunciadas. Como si se necesitara que un hombre desempleado tuviese que vender vegetales en una calle tunecina para enterarnos de que las cosas no van, y de que un día el mundo iba a cambiar por siempre. Y cambió. Aunque no sepamos exactamente cómo acaben todas estas historias, el mundo es otro. No a partir de que Mohamed Bouazizi se inmoló por no poder vender sus verduras, sino a partir de que se inventaron los medios para que los seres humanos del planeta interactuaran de manera horizontal sin demasiados permisos. A partir de que los espacios de comunicación se multiplicaron exponencialmente, transformando con ello los mismos patrones que la sociedad usa para reproducir su entendimiento y su representación de lo que está bien o mal, y —sobre todo— lo que debiera hacerse para transformarlo.

Es de esos momentos en la historia en que lo común parece comenzarse a imponer frente a lo diferente. Porque las razones para que todo explotara existen desde hace muchas décadas. Y no solo en esos países en los que se observan sociedades iracundas buscando algún camino para manifestarse, sino en muchos otros donde, lo veamos o no, hay condiciones similares. No obstante, es precisamente en la región de Medio Oriente donde, una vez más en su historia milenaria, todo comienza.

Hay motivos fuertes para afirmar que Túnez, Egipto, Yemen, Jordania, Sudán, Argelia o tantos más son países y sociedades muy distintas entre sí y que, por consiguiente, los eventos no tendrían que estarse replicando de manera automática. Sin embargo, hemos sido testigos de sucesos que rebasan las fronteras locales. Y entonces para ver si lo entendemos encontramos los patrones, que si se buscan los hay: altos desempleos, sociedades hambrientas, gobiernos autoritarios que impiden incentivos políticos o alternativas para expresar y procesar el descontento, dictadores ligados y sostenidos por Occidente para un diseño estratégico regional que no está preparado para los cambios abruptos pues se alterarían los esquemas que han vivido ya demasiados años. En pocas palabras: situaciones cómodas para muchos y desesperadas para muchos más que no eran capaces de moverlas. Las cosas no podían permanecer eternamente de esa manera.

Pero eso ya se sabía. La gran pregunta que todos se hacen es en dónde se encuentran las causas de la explosión y del contagio. ¿Qué es lo que ocasiona que un problema en una determinada circunscripción y que obedece a circunstancias particulares, de pronto rebase las fronteras y se convierta la mecha encendida que provoca incendios lejanos? Y sí, por supuesto, ahí están las redes sociales, el internet, y los vertiginosos medios de comunicación que en materia de segundos consiguen socializar los acontecimientos. Ya no es necesario esperar a la plaza pública. Éstas dejaron hace un tiempo de ser espacios físicos para convertirse en territorios virtuales.

Sin embargo, y para variar, el fenómeno se exagera y se achaca a estos nuevos medios de comunicación el ser la causa, razón y origen de las revoluciones que atestiguamos, pecando de simplicidad. Porque, entendámoslo, no se trata ni de Twitter, ni de Facebook, sino de una sociedad hambrienta y desesperada que no encuentra caminos para salir adelante, y que usa este tipo de herramientas para expresarse y encontrar formas de interactuar, de enterarse rápidamente de las cosas que pasan en otros lugares. No son los medios, es la gente que los pone en marcha. No es una causa, son las múltiples causales girando en una misma dirección, encontrándose en el camino, y explotando a la vez, mezclando la pólvora con la dinamita, las condiciones de fondo con los detonadores, y produciendo al hacerlo una onda expansiva de la que apenas estamos comenzando a ver las primeras consecuencias.

Inocentemente, las fuerzas que siguen pugnando por que todo siga igual creen que apagar el internet o bloquear Facebook puede, en esta clase de planeta, detener los cambios, sin comprender que la posibilidad de comunicarse a través de estos nuevos medios, era lo único que quedaba a cientos de miles de Bouazizis que solo intentaban vender verduras en las calles del desempleo. Cuando esto les fue arrebatado, salieron enardecidos a demostrarlo. No, este mundo ya no es el mismo. En lugar de cortar los canales de comunicación, habría que pensar imaginativamente en las maneras de restablecerlos. Porque a veces, a falta de pan, el ser humano necesita al menos poder usar su última esperanza, la palabra.