febrero 06, 2011

2011: Año Internacional de los Bosques

Luis Manuel Guerra (@quimicoguerra)
quimicoguerra@gmail.com
La Crónica de Hoy

El día de ayer sábado 5 de febrero, reflexionaba yo en mi programa radiofónico en Radio Red acerca de la influencia que la Constitución del 1917 tuvo en la ecología de nuestro país. Considero que uno de los factores más influyentes en la deforestación y consecuente degradación de gran parte del territorio nacional se debió a un reparto agrario mal concebido (se hacía todavía hace poco mofa del hecho de que ya se había repartido el quinto piso de la República). Debido a este afán repartidor, todavía hoy en día hay un sinnúmero de conflictos agrarios no resueltos. México perdió el año pasado ciento noventa y dos mil hectáreas de bosques.

El martes pasado, 1º de febrero, la Organización de las Naciones Unidas declaró el 2011 como el Año Internacional de los Bosques. Bajo el lema “Los bosques para la gente”, el Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon dijo que “esta decaratoria pretende acrecentar nuestra conciencia acerca de la conservación y el manejo sustentable de los bosques”.

Aquí conviene resaltar la importancia para México del acuerdo REDD+ que se alcanzó en Cancún el pasado diciembre durante la 16ava Conferencia de las Partes de la Convención Marco sobre Cambio Climático. Te transcribo, querida, querido lector, la esencia de este acuerdo:

REDD: LA ESPERANZA PARA LOS BOSQUES DE MÉXICO. El éxito se basa en la iniciativa REDD: Reforestación en áreas deforestadas y degradadas. Conviene aquí recordar lo que publiqué en el libro “Vida Verde” al respecto el estudio de excelencia realizado por Future Harvest:

El reporte fue comisionado por Future Harvest, una iniciativa de 16 centros de investigación sobre alimentos y medio ambiente en todo el mundo, que trabajan para promover la seguridad alimentaria, proteger el medio ambiente, y eliminar la pobreza. Future Harvest comisiona estudios científicos sobre agricultura y su relación con el medio ambiente, crecimiento económico, paz, salud pública y población mundial.

El estudio completo en que se basa este reporte fue comisionado a la UICN por Future Harvest como parte de su programa de investigación para examinar la relación entre la agricultura y el medio ambiente. Marcan el inicio de un esfuerzo internacional para despertar conciencia sobre la importancia de mejorar la producción de alimentos para así conservar el medio ambiente del que depende la vida en la Tierra.

“Hoy, el mundo se encuentra en el umbral de la más grande ola de extinciones desde la desaparición de los dinosaurios hace 65 millones de años. Algunos expertos calculan que si las presentes tendencias continúan, por lo menos el 25% de las plantas y animales silvestres del mundo pueden haberse extinguido o su numero muy reducido para mediados del presente Siglo, con más pérdidas posteriores que avanzarían a pasos acelerados.

La agricultura para alimentar a la creciente población humana es una de las principales causas de extinción. En mucho de los trópicos y otras partes del mundo donde la gente comparte el terreno con plantas y animales silvestres, la agricultura, como se practica actualmente representa una profunda amenaza a la biodiversidad silvestre. Mas de 1.1 miles de millones de personas viven actualmente dentro las 25 áreas críticas de biodiversidad, descritas por los ecologistas como las regiones ”ricas en especies ” mas amenazadas del mundo.

La población en áreas silvestres tropicales está creciendo, en promedio a una tasa anual del 3.1%, mas del doble de la tasa promedio mundial. Millones de hectáreas de bosques y vegetación natural han sido desmontadas para uso agrícola y para extraer madera y combustibles de madera. El mal uso de pesticidas y fertilizantes frecuentemente envenena el agua y el suelo, y contamina las áreas costeras. La agricultura también fragmenta el paisaje, separando las especies animales silvestres en unidades pequeñas más susceptibles a la extinción. Los agricultores siempre han tratado de eliminar las especies silvestres de sus tierras para reducir los efectos negativos de plagas, depredadores y malezas.

En un esfuerzo para proteger plantas y animales silvestres de la amenaza que representa el desarrollo humano y la agricultura, muchas naciones han creado áreas protegidas que limitan actividades como la cacería y la agricultura. Globalmente, las áreas protegidas cubren aproximadamente el 10% de la superficie terrestre de la Tierra. Sin embargo, las investigaciones muestran que estas reservas, por si solas, no son suficientes para proteger la biodiversidad silvestre. Las áreas protegidas inevitablemente pierden especies cuando están rodeadas por terrenos que traen especies invasoras exóticas, contaminación y presión del desarrollo. De acuerdo a proyecciones basadas en principios ecológicos aceptados, si únicamente las áreas naturales protegidas actuales siguen siendo el hábitat de las especies silvestres, aun así se perderá entre el 30 y el 50% de las especies, ya que las reservas no contienen poblaciones lo suficientemente grandes para mantener las especies.

Los ambientalistas preocupados por la biodiversidad silvestre y los agriculturalistas* enfocados en producir alimentos, frecuentemente han trabajado con propósitos opuestos. Los ambientalistas buscan proteger la vida silvestre expandiendo las áreas protegidas y reduciendo la intensidad del uso de insumos en agricultura. Los agriculturalistas se esfuerzan por aumentar la producción agrícola para enfrentar la creciente demanda mundial y, en los países en desarrollo, para proporcionar a la población sustento y protegerla de la inanición y mala nutrición. Para lograr estas importantes metas, ambos lados han reconocido que las especies amenazadas, las tierras de cultivo esenciales y los humanos extremadamente pobres frecuentemente ocupan el mismo terreno.

Casi la mitad de las áreas protegidas actualmente para la biodiversidad están en regiones donde la agricultura es un uso importante de la tierra, y la producción de alimentos tendrá que aumentar en las próximas décadas para mantenerse al paso del aumento de la población y la creciente demanda. De hecho, algunos expertos predicen que la demanda mundial de alimentos crecerá entre 50 y 60% para el año 2030. Casi la mitad de las áreas ricas en especies mas amenazadas del mundo contienen poblaciones humanas azotadas por mala nutrición extrema, con un quinto o más de la población local desnutrido.

En vez de trabajar para aliviar el hambre o aumentar la sostenibilidad, las políticas e investigación agrícola de han enfocado frecuentemente en diseñar sistemas de alta productividad para producir excedentes para exportación, con poca o bien ninguna consideración hacia la contaminación resultante o la destrucción de hábitats que amenazan a las especies silvestres.

A menos que se mejoren las prácticas agrícolas, tanto entre los pequeños agricultores como entre las grandes agro empresas, los hábitats y las especies seguirán desapareciendo a una tasa alarmante. A menos que aumente la producción agrícola en los trópicos, la pobreza aumentará. El reto es proteger a las especies silvestres y conservar el hábitat, al mismo tiempo que se aumente la producción agrícola.

Bien haremos en México seguir estas experiencias dentro del marco el acuerdo Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de Suelos (REDD+).

quimicoguerra@gmail.com

* Traducción libre de la palabra “agriculturalist” en inglés para tratar de mantener la idea de los autores. El traductor

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