febrero 07, 2011

BCS: pierde Peña Nieto, ganan PAN y PRD

Ricardo Alemán (@laotraopinion)
Excélsior

Luego de Guerrero, las de Baja California Sur se convirtieron en otra muestra contundente del fracaso de las ideologías partidistas en México.

La alianza PAN-PRD —de Marcelo Ebrard y Felipe Calderón— recetó una nueva derrota electoral a Enrique Peña Nieto, el aventajado presidenciable del PRI que, de confirmarse la victoria del PAN en Baja California Sur, sumaría el segundo revés electoral de 2011, y la quinta derrota en los últimos siete meses para el PRI.

Hasta las 21:00 horas de anoche eran claras las tendencias de que el candidato del PAN, el ex perredista Marcos Covarrubias, aventajaba en las preferencias electorales al priista Ricardo Burgos y al perredista Luis Armando Díaz, en un proceso electoral caracterizado por el batidillo ideológico en que se enfrascaron todos los partidos.

Y es que por increíble que parezca —y por descocado que resulte—, ayer en Baja California Sur el PAN de Felipe Calderón arrebató el gobierno al PRD de Narciso Agúndez, con un candidato surgido del PRD que respalda Marcelo Ebrard, en una alianza de facto PRD-PAN. ¿Usted entendió el batidillo? Bueno, pues de ese tamaño es el trapecismo ideológico, la farsa doctrinaria y la promiscuidad político-electoral.

Y será el sereno, pero luego de Guerrero, las de Baja California Sur se convirtieron en otra muestra contundente del fracaso de las ideologías partidistas en México. Es decir, que en la realidad político- electoral mexicana, la partidocracia ya no es alternativa ideológica para los electores. Y los ejemplos abundan.

En Baja California Sur existen casos de trapecistas que le disputarían las capacidades al mejor de los cirqueros del mundo. El caso emblema es el del patriarca de la dinastía que hoy aún gobierna en el sur de la península. Nos referimos a Leonel Cota Montaño, un vivales de la política que hasta 1999 era un feliz priista de toda la vida, hasta que su amigo y gobernador Guillermo Mercado le negó la candidatura para sucederlo en el poder.

Entonces desapareció la lealtad y Cota Montaño renegó del PRI, y pronto encontró a su media naranja oportunista en Andrés Manuel López Obrador, quien no sólo lo afilió al PRD, sino lo hizo su presidente. Y sin la menor convicción, Cota Montaño fue jefe de la izquierda mexicana, para luego militar en el PT y al final ser candidato a alcalde de Los Cabos, en el Partido Nueva Alianza. El congruente de Leonel Cota Montaño ha militado en cuatro partidos políticos.

Pero no es todo. Buena parte de los candidatos que ayer compitieron por distintos puestos de elección popular —desde los candidatos a gobernador, pasando por los candidatos a alcaldes— han pertenecido por lo menos a dos partidos, sean el PRI, PAN y PRD, PT, Convergencia, PVEM y Panal, y hoy van por un tercer partido. El mejor ejemplo es el del candidato del PAN al gobierno de Baja California Sur, Marcos Covarrubias, quien sin pudor brincó del PRD al PAN. Lo mismo hicieron cuatro candidatos a alcaldes, que pasaron del PRD y el PRI al PAN.

¿Qué diferencia ideológica existe hoy entre los izquierdistas del PRD, PT y Convergencia y los derechistas del PAN? ¿Qué diferencia se puede ver entre el PRI, el PVEM y el Panal? Pero tampoco existe ninguna diferencia entre PAN, PRD y PRI. Y eso quedó claro en las elecciones de Baja California Sur, en donde resultó evidente que los políticos son iguales, y que lo que cambia son los emblemas del partido que utilizan para continuar viviendo de la política, nunca para la política.

Pero las interrogantes van más lejos. ¿Por quién votaron ayer los electores de Baja California Sur? Está claro que no lo hicieron por el PAN, tampoco por el PRI, y menos por el PRD. ¿Por qué no votaron por esos partidos? Porque igual que especialistas y conocedores de la ciencia política, los sudcalifornianos no encuentran diferencia alguna entre la derecha, la izquierda o el centro. En realidad sufragaron por una débil esperanza de cambio, esperanza que depositaron en el PAN, sin pensar mucho que Marcos Covarrubias es del mismo grupo depredador del PRD saliente.

Pero lo que pocos saben es que desde hace semanas, el CEN del PRD ordenó cancelar todo apoyo a su candidato Luis Armando Díaz, en tanto Nueva Alianza casi canceló su activismo político-electoral. De esa manera, se produjo una nueva alianza de facto, PAN-PRD, y se alzaron con el triunfo el PAN de Felipe Calderón y el PRD de Marcelo Ebrard. Y claro, Humberto Moreira, el nuevo presidente del PRI, perdió su primera elección.

EN EL CAMINO

El PAN se queja del gorila Fernández Noroña. Olvidan que tienen su propio Noroña, que es además el “cuñado incómodo”.

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