febrero 15, 2011

La rifa del sol… azteca

Yuriria Sierra (@YuririaSierra)
Nudo Gordiano
Excélsior

Si la rifa del tigre es una que nadie quiere sacarse para no salir arañado, imagínese la del sol, ¿para salir con quemaduras, no de tercer, si no de incalculable grado? En la víspera de la elección en el Estado de México, el PRD tiene además en su futuro el lío interno que dé por resultado al sucesor de Jesús Ortega. ¿Quién será el valiente? Porque, quien vaya a ser, tendrá encima la enorme y nada fácil tarea de mantener unido al partido en el emocionante (pero, suponemos, nada aterciopelado) proceso que designe a su candidato presidencial.

Andrés Manuel López Obrador le dio el visto bueno a Lázaro Cárdenas Batel un día después de que éste dijo que no le interesaba ser el líder nacional perredista. Le dio, incluso, tiempo para que medite su decisión, casi un halago y un guiño que intente propiciar un acercamiento (perdido en los últimos años) del movimiento pejista, una apuesta para “deshacerse” de Los Chuchos y el control y el poder que han consolidado tras el triunfo de las alianzas “amarillo-azul”. Y es que, muy seguramente, AMLO ve en Batel al líder nacional capaz de ponerse guapo con la candidatura presidencial, al menos al más viable, al que sería más fácil “convencer” que él, El Peje, es el candidato que el pueblo y el PRD necesitan, ve al más fresco y menos contaminado con la nueva línea aliancista que pone en riesgo su candidatura.

Al igual que Batel, Carlos Navarrete dijo que tampoco está interesado en convertirse en cabeza del partido; sus mejores nombres le están sacando. Y, cómo no, de facto, quien llegue a la oficina que ocupa Ortega se va a convertir (o lo intentará, en un acto de funambulismo, malabarismo y prestidigitación extremos) en mediador de esas dos alas perredistas en constante enfrentamiento. La radical, la de AMLO, la que confía en su fuerza y se aferra a sus principios, aunque sea ésa, su misma estrategia, la que los condene y emberrinche, y la de Los Chuchos, que se han mostrado mucho más abiertos. Ellos, ya tienen un par de movimientos por completo descalificados por los pejes, la alianzas amarillo-azul en elecciones que han logrado sacar al PRI de casas de gobierno estatales y, la más importante, la posibilidad de repetir la hazaña en la contienda más emocionante de este año, la del Estado de México

Ese valiente o ¿valienta?, deberá tener la capacidad de negociación y conciliación tal que resane esas divisiones que no auguran un proceso fácil cuando llegue el momento de las decisiones electorales. Ya Jesús Ortega sabe el costo político que en el interior del partido le ha resultado su estrategia, aunque en el exterior se vea como un PRD menos radical que el que estábamos acostumbrados a ver.

Y dije, ¿valienta?, no por error, sino como referencia a ese otro lado, esa otra esquina que se apresta para contender por la dirigencia nacional, es la supermancuerna Padierna-Bejarano pero, al menos que el PRD quiera anotarse un autogol, definitivamente no son la opción. Y eso lo saben todos, hasta Andrés Manuel, muy a pesar de que Bejarano ha sido uno sus incondicionales. Sería cosa de locos que depositara, públicamente, esa labor en ellos, a quienes no se les niega el poder de la convocatoria que da el más oscuro y puerco de los ejercicios caciquiles a los que (desafortunadamente) tan acostumbrados estamos los mexicanos; revoltosos son, pero justamente ese estigma es el que menos necesita el PRD si lo que quiere lograr es la unión para estar fuerte en las contiendas próximas.

Y, bueno, el rechazo de Lázaro Cárdenas Batel a la candidatura de la dirigencia nacional perredista podría deberse también, porque el sospechosismo nunca sobra, a una intención (aunque ayer mismo lo negó, como lo niegan siempre los políticos de este país tan acostumbrados a la máxima “fidelvelazquista” de que “el que se mueve no sale en la foto”) de convertirse él en el eventual candidato, ante el nada improbable choque de trenes que podría presentarse si AMLO se mira por debajo de Marcelo Ebrard en la víspera de la selección del abanderado perredista…

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