febrero 16, 2011

Legalizar las drogas: nueva información

Leo Zuckermann (@leozuckermann)
Juegos de Poder
Excélsior

No es la primera vez que se descubre un narco-submarino. Lo sorprendente es cómo ha mejorado la tecnología que tienen los delincuentes. Ayer, las fuerzas armadas colombianas descubrieron una nave que puede sumergirse nueve metros. No necesita tripulación lo cual “la convierte en un medio de transporte muy seguro para los narcotraficantes, pues no se arriesgan a ser detenidos si es interceptada”. Tiene una autonomía de 15 días de viaje, puede trasportar hasta ocho toneladas de droga “sin ser detectada por los radares de seguridad, gracias a su avanzada tecnología”.

De acuerdo al general colombiano Jairo Erazo, el aparato puede desplazarse desde el litoral del suroeste de Colombia hasta las costas de México. El submarino habría costado unos 26 millones de pesos. ¿Cómo es posible que los narcos cuenten con estos aparatos de alta tecnología propios de un ejército moderno?

Muy sencillo: porque tienen muchísimo dinero. Los narcos están en uno de los negocios más rentables del mundo. Las cifras son espectaculares. De acuerdo a una presentación de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de México, con información del Reporte Mundial de Drogas 2009 de las Naciones Unidas, un kilo de cocaína en Colombia cuesta dos mil 198 dólares. Ese mismo kilo ya puesto en México vale 12 mil 500 dólares. Una vez que cruza la frontera a Estados Unidos su valor es de 97 mil 400 dólares en el mercado de menudeo. Se trata de utilidades estratosféricas a lo largo de la cadena de distribución. Un cártel que compra cocaína en Colombia, la transporta hasta Estados Unidos y la comercializa al menudeo tiene una utilidad de 95 mil 202 dólares por cada kilo o de 95.2 millones de dólares por tonelada.

A eso hay que sumar el tamaño de un mercado en Estados Unidos que, en vez de estar a la baja, continúa creciendo. De acuerdo al mismo reporte de la SSP, el valor del mercado de menudeo de cocaína en Estados Unidos es de ocho mil 572 millones de dólares al año. Esto es de una sola droga en un solo país. Si se le agrega el valor del mercado de la mariguana, heroína, anfetaminas y éxtasis en la Unión Americana se obtiene la cifra de 64 mil millones de dólares al año.

En suma, se trata de un mercado muy grande que deja utilidades estratosféricas. No sorprende, entonces, que los narcos tengan dinero a raudales para comprar armas, sobornar autoridades y hasta construir submarinos con las mejores tecnologías. Entonces, vuelvo a preguntar: ¿de verdad funciona la prohibición para resolver el problema de la adicción a las drogas? Mi respuesta es contundente: NO.

La solución es legalizarlas y regularlas. Combatir las adicciones como un problema de salud pública tal como se hace con otras dos drogas como el alcohol y el tabaco.

La legalización cada vez gana más adeptos. Ahora, al parecer, el actual presidente colombiano ha cambiado de opinión. Antes estaba en contra de legalizar las drogas. Pero la semana pasada le volvieron a preguntar si consideraba que la legalización era una opción para reducir la criminalidad y la violencia. Y Juan Manuel Santos contestó: “Es una alternativa que podemos discutir. No estoy contra ninguna fórmula que sea efectiva. Y si el mundo decide legalizar y cree que así se reducen la violencia y la criminalidad, yo podría acompañar eso”.

Lo dice el presidente de Colombia, una de las naciones que más ha sufrido, junto con México, por la necedad de mantener una política prohibicionista que no ha funcionado. Me parece muy positivo que Santos esté dispuesto a aceptar nuevas alternativas como la legalización y la regulación de las drogas. Lo mismo debería hacer el presidente Calderón de México, quien dijo estar dispuesto a debatir el tema, pero que no parece muy dispuesto a cambiar su postura conservadora.

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