febrero 25, 2011

Muamar, el "viejo amigo" de Fidel

Horacio Besson
De Tácticas y Estrategias
Milenio

Hay una danza macabra de cinismo”. El “imperio” siembra el “caos y la desinformación” advierte Fidel Castro en su Reflexiones. EU y la OTAN “van a tratar de sacar el máximo provecho a los lamentables sucesos” de Libia, acusa.

Muchas palabras contra Washington y Europa pero ninguna crítica a Muamar Gadafi.

En agosto de 1998, Trípoli entregó su premio Internacional Muamar Gadafi de los Derechos Humanos a Fidel “en reconocimiento de su papel heroico de resistencia contra el imperialismo”.

De acuerdo a su página de internet, el premio del tambaleante gobernante libio “fue creado en 1988, por una resolución de los congresos populares, en reconocimiento y gratitud al Líder revolucionario (es decir, Gadafi) y en consideración a su papel de afianzar el principio de la democracia directa, y a su permanente lucha, a su distinguida inspiración y a su continua incitación para consolidar la libertad del ser humano” (http://www.gaddafiprize.org).

En 1977, Fidel viajó a Libia y pronunció un discurso en donde ensalzaba los “logros” del gobierno de Gadafi. “Hemos podido comprender las hermosas realidades que la Revolución ha traído al pueblo de Libia”, aseguró entonces.

El 16 de mayo de 2001, Fidel Castro visitó de nuevo a Gadafi en Trípoli para ver a “uno de sus viejos amigos” y afirmar que las “revoluciones cubana y libia tienen objetivos similares”.

Casi una década después, un Gadafi caricaturizado por sí mismo está a punto de ser derrotado por un pueblo harto de sus abusos. Ni son autómatas bajo las órdenes de Bin Laden ni son “jóvenes locos” que se han sublevado “bajo el influjo de drogas”. Eso sí, coincide con Fidel al afirmar que “los jóvenes son incitados por gente buscada por Estados Unidos y el mundo occidental”.

Algo sabrán ambos líderes. Los años como gobernantes no han sido en balde: Gadafi casi 42 años y el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias 49 años.

En su discurso de 1977, Fidel aseguraba que no solo se trataba del bien material recibido por los libios bajo el mando de Gadafi, pues éste “no es nada comparado con los bienes espirituales que ha recibido: la dignidad, la libertad, el derecho a tener una patria”.

La misma que ha recibido el pueblo cubano, quizá piense Fidel.

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