marzo 23, 2011

Ahora sí, los narcos están de moda

René Franco (@KermitFranco)
rfranco@callemexico.com
Calle México

Por más que Billy Rovzar diga que no, un narco es el héroe de su película "Salvando al soldado Pérez". No es un antihéroe, no hay ninguna moraleja real; no hay un final trágico para el personaje. Es uno de los buenos, buenos.

Lo mismo sucede con otros productos de entretenimiento que han surgido en América Latina. Entrevisté hace poco al actor que hace al "Cabo" en la serie "El Cártel de los Sapos" y su popularidad llama mi atención. La gente lo sigue. Lo adora. El "Cabo" recibe trato de héroe entre sus fans, que son muchísimos.

Lo mismo pasa con "Sin Tetas no hay Paraíso", fenómeno de audiencia en México y Colombia. Incluso pronto habrá obra de teatro en México. Ahora ha surgido "Muñecas de la Mafia" y llega "La reina del sur". Los productores dicen que con esto no hay encumbramiento de los narcotraficantes. Que hay moraleja. Pero cada vez están más de moda. Incluso hay revistas, como Proceso, donde escudriñan en el "look" del narco. Sigue creciendo el éxito y la polémica de los corridos de Los Tigres del Norte...

EL 7 DE AGOSTO DE 1921, ELLIOT NESS Y SUS INTOCABLES...

En su disco "Amused To Death", Roger Waters incluyó la canción "The Bravery Of Being Out Of Range". Está dedicada a los gringos que ven la guerra por televisión. "Oiga cantinero, por acá, dos tragos y dos cervezas más, que la guerra acaba de comenzar". A través de Waters la gente, desde un bar, disfruta el show de los bombardeos en la Guerra del Golfo (la una y la dos). Y lo hacen con "La bravura de estar fuera de rango". Son esos guerreros que viven los balazos y los bombazos en un bar de Houston, con sus coches esperándolos afuera. Son los gringos que nunca han conocido la guerra y que no sabrían qué hacer si el misil estuviera a dos cuadras de distancia. Waters los dibuja tomándose otro trago y diciendo: "Me encantan esas bombas guiadas por láser. Son realmente buenas para corregir males..."

Somos igualitos. El entretenimiento nos muestra mundos fascinantes de personas matando personas, traiciones, sangre y miseria. Y nos encanta.

Por lo menos, hasta que nos afecta, y ahí comienza la contradicción social. Hoy, cada vez que escucho las noticias acerca de los descabezados o los antros baleados, no puedo evitar pensar en "Los Intocables". Es divertido ver a Elliot Ness persiguiendo a Frank Nitti y matando a sus secuaces en las calles de Chicago, pero no lo es tanto ponerse pecho a tierra porque te están levantando en una discoteca.

Nada me quita de la cabeza que estamos viviendo "Los Intocables". Hay los mismos elementos: negocio enorme y prohibición. Consumo exacerbado (nunca, en toda la historia de Estados Unidos, se bebió más alcohol per cápita que durante ese período) y hasta la declaración de Barack Obama al principio de su administración, de que él ve a Felipe Calderón como "un moderno Elliot Ness". No sé si fue inexperiencia o imperialismo, ¿pero nadie le ha dicho a Obama que no hay que degradar presidentes a jefes de policía..?

¿ME PASAS MIS BALAS, AMOR..?

Del periodismo a las novelas, a las telenovelas. El mejor ejemplo es "La reina del sur", que se estrena con Kate del Castillo en Televisa. Los mexicanos reaccionamos de manera muy extraña: escuchamos las noticias, nos asustamos hasta el pánico, nos vamos a los trabajos y repetimos frases como "¿hasta dónde vamos a llegar?", "¿qué será de nuestros hijos?"... Luego, en la noche, nos sentamos a ver narcotraficantes en series de entretenimiento. Somos una sociedad esquizofrénica y neurótica. Hemos diseñado un círculo perfecto de coexistencia con el mal.

Esto parece ser algo humano: nos encanta ver películas de guerra, pero odiamos la idea de que nos caiga un comando de asalto. Vemos completito "Los Sopranos", compramos la serie; pero no toleramos que vengan a extorsionarnos en nuestros negocios. Amamos ver una película de secuestrados, pero no soportamos ni siquiera la idea de que nos secuestren.

Todo está bien con ver películas de desastres aéreos hasta que vamos en un avión que se está cayendo. Pero en América Latina, por lo visto, ponemos las películas de desastres cuando vamos a bordo del avión. Es fascinante, extraño, fenomenológico. Y ustedes. Sí, ustedes, son responsables.

Somos.

Consumimos drogas hasta cuando no las consumimos. Hasta cuando nos sentamos, "inocentemente", a observar y reír.

Hay una hipótesis que pongo ahora sobre la mesa. Y que la comprueben los antropólogos: nos encantan la violencia, el mal y la tragedia. Las amamos. Lo único que no se vale, supongo, es quejarse.

COLOFÓN PARA EL MUNDO QUE EMPIEZA. Ha vuelto Kalimba. Se presentó en Minatitlán, Veracruz, limpio, con novia y sin una sola declaración de sus días en la cárcel. Uno más a la vitrina de la supervivencia donde brillan, vivos y actuantes, los extremistas estilo Gloria Trevi. Vaya vida...

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