marzo 01, 2011

¿Así o peor?

Joaquín López-Dóriga (@lopezdoriga1)
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

Es imposible que digan lo que piensan,
los que no piensan.
Florestán

El desastre que vive el Partido de la Revolución Democrática alcanza dimensiones inconmensurables. Si alguien alguna vez diseñó una crisis, jamás hubiera alcanzando a imaginar lo que hoy vive el partido que surgió del hartazgo por el priismo y como una opción de cambio, vida y gobierno, lo que perdió en el camino por la cercanía con el poder y el surgimiento de iluminados.

Bajo el liderazgo de Cuauhtémoc Cárdenas, el PRD sumó, que no aglutinó, a toda la izquierda que ahí encontró un espacio y una plataforma llevándolo en dos ocasiones a las puertas de la Presidencia de la República, en 1988, con Cárdenas como candidato del Frente, germen de lo que sería partido, y en 2006, con Andrés Manuel López Obrador, germen de la agonía que hoy vive el partido.

En ese tramo, el PRD fue esperanza y decepción, izquierda y derecha, gobierno y oposición, farol y candil; en ese tramo fue génesis y desazón de la oposición de izquierda.

Hoy, se debate, ya no diga entre el ayer y el mañana o entre ser gobierno y oposición, hoy el PRD se debate entre izquierda y derecha, entre tribus y programa, entre liderazgos y principios, extraviado, sin identificar, siquiera, las diferencias entre unos y otros, sin saber transmitirlas, dejando la imagen a la confusión y el argumento a la diatriba.

Mi pregunta es muy sencilla, ¿quién le ha hecho más daño al PRD, el PAN-gobierno, el PRI, López Obrador, su actual dirigencia o el mismo perredismo?

Una respuesta es la suma de todos los factores, la otra, que agrava la primera, es la de las tribus y liderazgos internos, que ahora se hayan exportado y endurecido al máximo en la persona de López Obrador, hasta llegar al punto de que nadie habla tan mal de ese partido que su ex dirigente nacional y ex candidato presidencial.

En esto, insisto, ha sido fundamental su dirigencia, que hoy, a 18 días de su relevo, no ha movido un dedo, lo que agrava la crisis.

Retales

1. SUB. La salud del subcomandante Marcos se ha deteriorado por las condiciones de vida que lleva, aislado en la selva y sin acceso a revisiones médicas. Sus cercanos hablan de un doble problema: enfisema pulmonar y algún principio de cáncer cuyo tratamiento en la selva es imposible;

2. AUSENCIA. No sé el por qué de la distancia del gobernador César Duarte, de Chihuahua, en la tragedia de la familia Reyes, cuatro hermanos, una nuera y un nieto asesinados. Si hubo alguna, habrá sido muy privada. Pero su ausencia pública es sinónimo de otra cosa; y

3. PÉSAME. Desde aquí le mando un abrazo a mi querido amigo y compañero Ciro Gómez Leyva, a la muerte de su mamá, María Teresa Josefina Leyva de Gómez, y a Alejandra Sota, a la muerte de su papá, Enrique Sota Galván. Son estas las ausencias que quedan para siempre.

Nos vemos mañana, pero en privado.

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