marzo 23, 2011

Calderón mató al IFE; hoy se queja

Ricardo Alemán (@laotraopinion)
Excélsior

Gracias al apoyo que el Presidente brindó a la iniciativa perversa del PRD y el PRI, el Instituto resultó, literalmente, asesinado.

En una declaración que supone que los ciudadanos son tontos y que carecen de memoria —o que el primer mandatario mexicano ya olvidó la contrarreforma electoral que él mismo impulsó en 2007—, Felipe Calderón dijo que a nadie conviene que se debilite el IFE. Por ello, urgió al Congreso de la Unión al nombramiento de tres consejeros cuyos cargos están vacantes.

Pero, además, durante la conmemoración del 205 aniversario del natalicio de Benito Juárez, el Presidente de los mexicanos sostuvo que “fortalecer al IFE es fortalecer la democracia”, lo que implica, entre otras cosas, “contar con un Consejo General debidamente integrado y fortalecido”.

La declaración de Calderón sorprendió a propios y extraños, porque en su momento —en la segunda mitad de 2007—, sectores de la academia, la intelectualidad mexicana y el periodismo criticaron severamente la decisión presidencial de sumarse al linchamiento al Instituto Federal Electoral y a la venganza contra su entonces presidente, Luis Carlos Ugalde, lo que terminó en una reforma política que significó el más severo retroceso político-electoral en una década, luego de la gran reforma de 1996-1997.

Llama la atención la vehemencia con la que Calderón sale hoy en defensa del IFE, cuando gracias al apoyo que brindó a la iniciativa perversa del PRD y el PRI, el Instituto Federal Electoral resultó, literalmente, asesinado. Es decir, que luego de la controvertida elección de julio de 2006, los partidos de la Revolución Democrática y Revolucionario Institucional, empujaron una vergonzosa venganza contra una institución que era ciudadana y cuya autonomía estaba garantizada por la Constitución General de la República. ¿Y qué hicieron en el Congreso el PAN, el PRD y el PRI, con el aval del presidente Calderón?

No lo van a creer. Resulta que los bárbaros legisladores del PAN, el PRI y el PRD hicieron todo lo contrario a lo que hoy propone Felipe Calderón. En pocas palabras, modificaron la Constitución, le quitaron a los consejeros del IFE el blindaje constitucional que les garantizaba inamovilidad y con ello imparcialidad, certeza y credibilidad a su actuación. Y, por si fuera poco, echaron de fea manera al presidente del Consejo General, a Luis Carlos Ugalde. En síntesis, le dieron el tiro de gracia al IFE: lo mataron en frío, de manera alevosa y sin vergüenza alguna.

En su momento, aquí criticamos con severidad la grosera contrarreforma electoral en la que contribuyó de manera decidida Felipe Calderón. El 5 de septiembre de 2007 dijimos: “Según la reforma electoral que proponen el PRI, el PAN y el PRD, el árbitro electoral será vigilado por otro árbitro, dependiente de la Cámara de Diputados. Pero, además, piden nuevos consejeros, con el argumento de que a los actuales les perdieron la confianza. Aunque elegirán a los nuevos con el mismo método que los anteriores, lo que no garantiza que serán mejores. En el fondo, queda claro que PRI, PAN y PRD lo que quieren es una venganza política, que no les interesa fortalecer la independencia del IFE, sino debilitar y controlar a una institución que, nos guste o no, cumplió su trabajo. Asistimos a una contrarreforma electoral”.

El 14 de noviembre de ese 2007 volvimos al tema y advertimos: “Hoy se confirmó que el fondo de la contrarreforma que proponen PRI, PAN y PRD, era y es dejar al IFE en calidad de subordinado del Congreso, que es lo mismo que dejar el control del árbitro electoral en manos de los partidos, de los jugadores; porque la reforma no ataca el problema de origen, que es la fórmula para designar a los consejeros mediante el reparto de cuotas”.

El 29 de noviembre y el 16 de diciembre del mismo 2007, volvimos al tema, para denunciar: “Ya no hay duda de que el PRI, el PAN y el PRD quieren para los partidos políticos en el Congreso el control de las elecciones. Por eso derribaron al Consejo General del IFE, por eso la sustitución de los consejeros, por eso echarán al presidente mediante un nuevo reparto de cuotas, además de que dejaron fuera a la mediocracia: a la radio y la televisión, y por eso se crearon su blindaje a modo, al sancionar de manera absurda las ‘campañas negras’ y la ‘guerra sucia’.” ¿Qué tal?

¿Por qué hoy viene Felipe Calderón con el cuento de que “a nadie conviene debilitar al IFE”? ¿Porque ahora reclama al Congreso nombrar a los consejeros que faltan, cuando el Presidente votó a favor de que el Congreso se apropiara del IFE? ¿A quién engaña, Presidente?

No hay comentarios.: