marzo 22, 2011

El proyecto económico de AMLO

Leo Zuckermann (@leozuckermann)
Juegos de Poder
Excélsior

López Obrador presentó su nuevo programa de gobierno rumbo a 2012. Se trata de “50 acciones indispensables para la regeneración nacional”. En lo que concierne a las medidas económicas podemos resumirlo como una propuesta muy estatista con un toque liberal en cuanto a monopolios privados.

AMLO promete cambiar “la actual política económica”. Según él, “habrá crecimiento a partir del impulso a las actividades productivas”. El Estado tendrá un papel significativo en todo este proceso. El tabasqueño no esconde su fe ciega en el Estado.

El Estado tendrá “una nueva política energética. Se integrará la exploración del petróleo, la perforación, la producción, la refinación, el gas y la electricidad para aprovechar toda la cadena de valor y convertir a este sector en palanca del desarrollo nacional”. El Estado “fomentará la industria de la construcción, aplicando un amplio programa para dotar al país de la infraestructura, las obras y servicios que son indispensables”. El Estado aplicará “un programa de mejoramiento, ampliación y construcción de vivienda”. El Estado construirá “nuevas carreteras, sobre todo en el sur-sureste”. El Estado vinculará “comercialmente el Pacífico con el Atlántico, mediante el desarrollo integral del Istmo de Tehuantepec”.

El Estado implementará “un programa integral en las ciudades fronterizas que fomente la industria maquiladora”. El Estado impulsará “la industria petroquímica y la producción de gas para frenar la creciente dependencia del exterior”. El Estado bajará “el precio de las gasolinas, el diesel, el gas, la energía eléctrica en beneficio de consumidores, transportistas y de pequeños y medianos empresarios”. El Estado tutelará “a las pequeñas y medianas empresas” que “tendrán energéticos y créditos baratos; se les protegerá ante precios exagerados de insumos, de impuestos altos y del burocratismo”. El Estado otorgará “concesiones para la creación de bancos regionales y por ramas productivas”. El Estado construirá “cinco refinerías” para “generar empleos y dejar de importar 500 mil barriles diarios de gasolinas y diesel”.

¿Con qué dinero hará todo esto el Estado?

Dice AMLO que “los impuestos deben cobrarse de manera progresiva, es decir, que debe pagar más quien tiene más. Esto exige llevar a la práctica las siguientes medidas: abolir los privilegios de las 400 grandes corporaciones del país que tienen ingresos al año por seis billones de pesos y no pagan impuestos; se cobrarán impuestos por las operaciones que se realizan en la Bolsa Mexicana de Valores; y tendrán que pagar impuestos por extracción las empresas mineras, nacionales y extranjeras, que obtienen enormes ganancias y no dejan beneficios en el país”. No se ofrecen más detalles. Lo mismo cuando dice el tabasqueño que hay que revisar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Se trata, en suma, de una vieja propuesta estatista propia de la ideología nacionalista revolucionaria del PRI.

Sin embargo, hay que reconocer que el programa de AMLO contiene un toque liberal relacionado con los monopolios privados. Promete competencia “en la telefonía, el internet, la televisión, el cemento, los bancos, la tortilla, el pan, los refrescos y otros artículos”. En el sector de las telecomunicaciones: “Si Carlos Slim, como cualquier otro ciudadano, quiere tener un canal de televisión, no tendrá problemas, porque queremos que no sólo haya dos televisoras que acaparen toda la audiencia sino 10, 20, las que sean técnicamente posibles. De la misma forma, si Emilio Azcárraga, Ricardo Salinas Pliego o cualquier otro empresario desea participar en la telefonía, podrá hacerlo, porque no debe haber, bajo ninguna consideración, monopolios”.

Qué bueno que AMLO quiera acabar con los monopolios privados. Lástima que no pretenda hacer lo mismo con los públicos. De hecho, pretende fortalecerlos. En este sentido, el tabasqueño sí cree en la competencia económica, siempre y cuando se haga en los bueyes de mi compadre.

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