marzo 08, 2011

La promesa para el futuro de no regresar al pasado

Poncho Vera (@ponchovpof)
ponchov@exafm.com
La Crónica de hoy

Quien se atreva a hacer promesas para el futuro las debe hacer mediante de un planteamiento de tiempos mejores, prósperos, sustentado con verdaderos argumentos. No se valen discursos huecos y sin fondo.

No me parece ni moral ni ético hablar de que el futuro no será como el pasado sucedido hace casi 12 años, eso no tiene argumentos para pensar que las cosas serán mejores. Lo que pasó ya es historia, y hay que ver hacia adelante, con aseguramientos de que los tiempos que se han vivido recientemente cambiarán para bien.

Es importante estudiar el pasado, conocer los errores que se han cometido, intentar no repetirlos, pero eso sí, no nos podemos aferrar a ellos, porque entonces nos mantendremos encerrados en una esfera de culpabilidad pasada.

Si pretendemos que las cosas no serán como fueron hace 12 años, nunca lograremos un progreso, nos mantendremos en una muy desafortunada mediocridad, que conservará a nuestro país en un total estancamiento. Intentar seguir culpando a los que han hecho daño a la nación no nos llevará a nada.

Dejemos las equivocaciones pasadas atrás, es más, vamos a enterrarlas, y veamos lo que viene, vayamos hacia delante.

Hoy ¿qué tenemos?... habrá que pensarlo, y con base en eso, hacer los ajustes necesarios al plan de los años que se vienen. Nada de concentrarnos en lo que sucedió hace tiempo.

Es un asunto de honestidad el tomar la responsabilidad de nuestros propios errores, para entonces así lanzar proyectos. Reconocer los propios errores cuesta trabajo, pero se tiene que hacer; es fácil ver y hablar lo malo que han hecho otros.

Doce años son varios, quizá no para cambiar definitivamente al país, pero sí para lograr avances importantes. La cooperación de muchos ha dejado bastante qué desear, pues han puesto baches profundos; sin embargo, el tiempo ha sido considerable para superarlos y si no se ha logrado es porque algo se está haciendo mal.

Seguir pensando en los años oscuros y perversos de un sistema político mexicano corrupto, represivo, tramposo y desigual es importante, pues nuestra memoria no debe de olvidar lo que ha lastimado a la sociedad, pero hay que pensar en los desafíos que se nos presentan ahora, los cuales son muy diferentes a los que tenía el país en el año 2000.

No quisiera que mi querido México regresara a las décadas de los sesenta, setenta, ochenta y noventa; sin embargo, en este nuevo siglo, no me quiero detener a pensar en eso, más bien prefiero concentrarme en lo que viene, en los retos que son muy diferentes. El mundo ya cambió, y creo que debemos concentrarnos en los nuevos desafíos que son más complejos.

No hay comentarios.: