marzo 07, 2011

La sangre es resbalosa

Luis González de Alba
La Calle
Milenio

Nadie ha dicho que la solución a la violencia causada por el narcotráfico sea permitir a agentes de Estados Unidos portar armas en México. Pero no veo por qué prohibirlo: dos países con 3 mil 500 kilómetros de frontera y un problema común deben trabajar en conjunto para abatir la delincuencia, y emplear todas las armas: las leyes y las pistolas. ¡Es que la soberanía! No veo en qué se empañe si todos los encargados de perseguir el delito, de uno y otro lado de la frontera, portan las armas que les son indispensables. Se concede muchísimo menos que con el Tratado McLane-Ocampo formulado por el presidente Juárez.

Lo ideal sería que tanto las cebollas como las personas cruzaran una tenue frontera, gente que viene a vacacionar o a vivir su jubilación, y gente que va a trabajar. Y policía, de uno y otro lado, con entrenamientos similares, leyes similares y pistolas similares.

Nada afecta más la soberanía nacional que los delincuentes cuando cobran cuotas al comercio como “protección” para que nada les pase, es un impuesto exigido por particulares y la falta de pago no se castiga, como en Hacienda, con multas o cárcel, sino con la vida o, al menos, el negocio destruido. En Colombia, los narco-guerrilleros se hicieron de territorios donde eran la única e inapelable ley. Nos estaba ocurriendo lo mismo, peor aún: nos sigue acechando ese peligro.

La “venta de protección” la conocíamos sólo por el cine de gángsters en Chicago de hace 80 años. Ya la tenemos en casa. Comienza por el “franelero” pobre que nos cuida el auto y sigue hasta los grandes capos del hampa. Recuerdo de mis días en La Jornada una carta en la que un personaje conocido relataba cómo no pagar protección del coche le había costado las cuatro llantas reventadas. “Se lo dije, jefecito. Hay mucho maleante”.

Pensamiento mágico

A donde uno mire, encuentra señales de pensamiento mágico. La escuela obligatoria no ha hecho su labor. 1. Mi empleada está asustada porque entre las macetas de la cochera se encontró un papel “que antes no estaba allí” y está lleno de tizne y arrugado. “Nos están haciendo brujería, señor”. “Repita mil veces: la brujería no existe, ni para bien ni para mal”. Voy por el papel a la basura. “¡No lo toque, señor!” Lo recojo: “Lea aquí entre el tizne, ¿qué dice?: tacos de chorizo, promoción y otras palabras ilegibles. Es un papel de propaganda que estuvo pegado por a’i y mire, tiene detrás una telaraña”.

2. Al rato llega la testigo de Jehová con la Atalaya que anuncia el proximísimo fin del mundo, anunciado en Mateo xx, yy, y la urgencia de salir a predicar La Palabra. “Aquí arriba está el versículo donde Jesús predice el fin del mundo”. Lo veo, está en griego bizantino, no tiene el alfabeto griego clásico, sino su variante del siglo X d.C. No puede ser Mateo. Y aunque fuera: “El mundo por supuesto se va a acabar, como usted y yo nos vamos a morir, el universo entero se va a acabar… ¡Uf!”

3. Leo que personas inteligentes, con educación muy superior a la media, lectoras, cultas, se quejan de que a Presunto Culpable ya le cayó la censura. Y olvidan que todo el proceso infame allí narrado tuvo lugar bajo gobiernos del PRD en el DF. A mí tampoco me gustó la medida, pero viene de que un afectado por el documental pide amparo de su vida privada. Una jueza consideró que el amparo tenía, al menos, elementos para ser admitido y decreta suspensión provisional en lo que se resuelve. Ciro Gómez Leyva afirma que el bufete, abogados “fulleros” los llama, preparó un buen amparo. Pero tiene que ser censura.

4. Se llama en diversos medios y tonos “los muertos de Calderón” a los 30 mil acribillados, decapitados y colgados que ha cobrado el narcotráfico. Es una infamia, pero muchos resbalan en ella. Y hay quienes lo sueltan con la indignación de madres del Güero Palma o del Chapo Guzmán. Lamentan la muerte, metralleta en mano, de quienes se disputan las vías de paso de la droga hacia el mayor consumidor mundial, Estados Unidos, y las vías de ingreso de armas que al mayor productor mundial, Estados Unidos, no parecen preocuparle.

Nuestras fuerzas armadas y policías han puesto 2 mil muertos. La población civil también: bombas en Morelia, acciones confusas que dejan muertes en retenes, estudiantes acribillados por error y con vano intento de encubrir el hecho. Le matan a EU un agente de origen mexicano en suelo mexicano y acto seguido hace allá 400 detenidos. Nadie logra una redada así y en tan poco tiempo si no tiene antes los datos: quiénes, dónde, qué.

Sida e ideología aliados contra el amor: El sol de la tarde, (Quimera).

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