marzo 16, 2011

Las 5 razones por las que Japón nos afecta

Carlos Mota
motacarlos100@gmail.com
Cubículo Estratégico
Milenio

Primera. La cadena de suministro global está severamente interrumpida. Esto ocurre porque las empresas japonesas han detenido su producción al no contar con suficiente energía eléctrica. Además, los sistemas de logística están colapsados, sobre todo en la zona noreste. Así, aunque pudieran fabricar sus productos, no es posible entregarlos porque la distribución está detenida.

Segunda. La escasez se concentra en dos industrias: productos de consumo electrónicos, y autos y autopartes. Ayer se reportaba un salto de alrededor de 25 por ciento en el precio de las memorias flash que se usan en teléfonos inteligentes y computadoras tipo tablet. Si bien hay inventario para unas cuantas semanas, la demanda de estos componentes en abril y mayo elevará los precios en todo el mundo.

Tercera. Del comercio bilateral entre México y Japón (anualmente más de 13 mil millones de dólares entre importaciones y exportaciones), nuestro país ha sido típicamente deficitario. Es cierto que nuestras exportaciones han crecido 160 por ciento desde que firmamos el Acuerdo de Asociación Económica, pero nuestra exportación es un pequeño fragmento de lo que importamos de ellos. Ellos nos venden más. Esto significa que podremos sufrir un desabasto en autopartes, dispositivos de cristal líquido, diodos, transistores, impresoras y componentes electrónicos.

Cuarta. Los mercados financieros seguirán nerviosos. Mientras el Banco de Japón ha inyectado cuantiosas sumas para garantizar la liquidez del sistema, lo cierto es que los inversionistas globales (incluidos los mexicanos) han vendido masivamente los títulos accionarios de empresas japonesas y han buscado refugio seguro en papeles gubernamentales, principalmente estadunidenses.

Quinta. Japón es el país de Asia que más invierte en México. En la década que transcurrió hasta el año 2009 ese país invirtió aquí más de dos mil millones de dólares. Incluso ProMéxico ha estimado que otros cuatro mil millones de dólares fueron invertidos también aquí en ese periodo a través de las filiales regionales que las empresas japonesas tienen en Estados Unidos. Es de esperarse que esas inversiones pudieran minarse severamente con los costos de su reconstrucción.

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