marzo 17, 2011

¿Y Libia?

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

La mirada del mundo está puesta en Japón: la tragedia no solamente nos conmueve por el sufrimiento de la gente sino que tiene todos los elementos de una superproducción cinematográfica del genero catastrofista. Ahora, lo que nos espanta no es el asteroide gigantesco que viene a estrellarse contra la Tierra ni el cambio climático repentino que trasforma Nueva York en una ciudad de la glaciación: lo que vemos en las pantallas de la tele es algo tan real como la amenaza de esa radiación que se esparce subrepticiamente y que penetra las células del organismo provocando males que tardan años enteros en aflorar. Los especialistas nos dicen que los riesgos actuales son mínimos para nosotros pero el ancestral temor de los humanos se aviva ante el espectro de un escenario apocalíptico que, encima, es ya anunciado por los agoreros de siempre.

Las fantasías del fin del mundo son tan recurrentes como rentables para ciertos grupos de iluminados. Su negocio es acojonar machaconamente al personal para recordarle, en todo momento, que su piruetas amorosas y sus pequeñas travesuras cotidianas merecen un impostergable castigo divino. Vivimos bajo amenaza, o sea, y los cuentos del Antiguo Testamento pueden volverse espeluznantes realidades cotidianas. ¿La nueva fecha de caducidad que nos han puesto en el horizonte? 2012. Váyanse preparando, señoras y señores. Ah, y todo esto —lo de los tsunamis, los terremotos, los huracanes y las sequías— no es más que un signo anunciador de lo que vendrá.

Hace una semana, sin embargo, estábamos muy pendientes de otras noticias: la Historia, con mayúscula, seguramente consignará los hechos de Egipto, Túnez y Libia otorgándoles una mayor trascendencia que el acaecimiento de esta última catástrofe (ya casi nos hemos olvidado del maremoto del 26 de diciembre de 2004, el noveno mayor desastre natural de las historia moderna, con 230 mil víctimas mortales). Pero a los Gobiernos de la Unión Europea no les ha venido nada mal esta ocasión de desentenderse de Libia y dejar que el tirano siga masacrando a su pueblo. Shame on you!

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