marzo 30, 2011

¿Y 'ora?

Froylán M. López Narváez
froymln@prodigy.net.mx
Reforma

Y ahora habrá que esperar el 2 de abril para que se decida el destino del resultado aliancista regido por las dirigencias del Partido de la Revolución Democrática y el Partido Acción Nacional. Jesús Zambrano precisó que un Consejo Nacional resolverá si el saldo favorable y magro -considerando la cuantía de electores- del 76% hace "vinculatoria", obligatoria, la cópula electoral.

De inmediato ocurrieron decisiones parciales. El dirigente panista del Estado de México previno que si no hay convenio el próximo viernes para escoger un candidato común, jalará por su lado. Lo cual ya es, de arranque, un problema insoluble, pues los perredistas dispondrán hasta el día siguiente, sábado. Por este anuncio del PAN puede entenderse que no habría candidato mutuo.

Alejandro Encinas, de quien sólo se dicen primores y conveniencias, también ya pintó pulgar y raya: será candidato del PRD, asegura, junto con el PT, Convergencia y las huestes de la Morena de López Obrador. No se juntaría en estas elecciones con el PAN, ni para hacer ruido o echar relajo electoral. Marcelo Ebrard prosiguió su activismo y se sumó a las pretensiones del ex jefe de Gobierno.

Ebrard justifica su solidaridad alegando que el propósito de Encinas -mantener la unidad de las izquierdas y ganar la elección- es claro y se considera plausible. Lo que no se concibe es quiénes son, personas y agrupaciones, las izquierdas. De no ser la definición de AMLO, reciente y sin discusión vasta, no se sabe bien a bien, qué tipifica, determina, qué ha de entenderse por proyecto o planes hondos, a mediano y a largo plazos.

Los viejos juicios de la izquierda más conocida y tradicional -lucha antiimperialista, establecimiento de alguna socialización de bienes y relaciones, de lucha de clases, para señalar ya vetustos esquemas e ilusiones- no se refieren, mientan o aluden. Se dice que son obsolescencias, retórica ya huera, por más que los imperialismos se imponen y las luchas por poderes sociales y lugar en la vida sean cruentos y rijosos, mediante reformas jurídicas, distribución del ingreso y presencia humana.

El candidato natural y mayor de los panistas, finalmente ungido el día de ayer, Luis Felipe Bravo Mena, junto con otros indiciados como pretendientes, Ulises Ramírez y José Luis Durán, se unieron para solicitar definición de la realidad o irrealidad de la soñada coalición.

La marcada división y contradicción entre el presidente y la secretaria del partido azteca, Dolores Padierna, echa leña a la trifulca pues precisa que se requiere un candidato presidencial único que habría de ser AMLO o ME. Veta la perredista la posibilidad de encuentro con Felipe Calderón pues, como fiel de la Morena, estatutariamente no podría hacerlo, si quisiese, que no quiere.

Es idea general que el candidato priista, Eruviel Ávila, trae muchas, no todas consigo. La pérdida del cacicazgo estatal mexiquense, los Atlacomulcas, ante una nueva fuerza toluqueña, va más allá de la cara compungida de un miembro del clan, de la tribu de los Del Mazo. El gobernador Peña Nieto, se piensa, no ganó la candidatura, asumió jugarla, o aceptar, que Ávila fuese el ganador, en vez de imponer a un miembro de una estirpe que no ha retoñado y que no ofrece ni siquiera el populismo muy activista del ganador del tigre político más fiero y con problemas, y dineros, de la República.

No ha habido agitación violenta ni por las votaciones aliancistas ni por la designación o ganancia de Ávila. Hasta ayer tampoco por los votos aliancistas. No debiera haberlas; nadie ha perdido el sueño o la vida por las machincuepas ante el futuro de los políticos mexiquenses.

La importancia de las elecciones mexiquenses se extrema hasta la presunción de que, de no ganar el PRI, se menoscabaría más la decreciente precandidatura de Peña Nieto. Se especula y parlotea que de no haber triunfo del senecto priato, auxiliado por sus viagras comiciales, aunque haya perdido Puebla, Oaxaca y Sinaloa, por lo menos por fuerita, la estructura neoliberal del país, la partidocracia, la ascendencia narca, el desempleo y los acosos estadounidenses, no promueven la creencia de que en el Edomex, o en la nación, el futuro sea pacífico y justiciero en grande.

Esta semana sufrirán menoscabo el afán y los juegos aliancistas, la supervivencia integral del PRD, aumentarán el desasosiego, las enemistades entre foxiosos y claderonistas, irritados con su actual patrón.

No hay comentarios.: