abril 28, 2011

Bioterrorismo

Oscar Maúrtua de Romaña
Representante de la OEA en México y ex Canciller del Perú
omaurtua@oas.org

El terrorismo, en todas sus formas, es una de las amenazas más críticas que tanto la región de América Latina y el Caribe como la comunidad global enfrentan. Particularmente, el bioterrorismo se ha convertido en un peligro latente urbi et orbi debido a que las amenazas biológicas no respetan fronteras. Es por esto que la naturaleza de las reacciones debe ser igualmente global.

El potencial destructivo de las armas biológicas o de los virus dispersados alevosamente por grupos terroristas es extremadamente elevado. Esto obliga a una nueva perspectiva de los sistemas de seguridad y de salud pública en este milenio. Los países deben estar preparados para responder a la amenaza de la utilización de armas biológicas desde múltiples enfoques. Es necesaria la existencia de sistemas de vigilancia epidemiológica, así como planes de emergencia para el aislamiento, prevención de la diseminación y tratamiento de enfermedades infecciosas.

La accesibilidad a enfermedades patógenas con fines destructivos debe ser evitada a través de soluciones innovadoras que permitan un adecuado control en el manejo de estos materiales que asegure su utilización para salvar millones de vidas –como sucede anualmente– y no para su destrucción. En este esfuerzo debemos trabajar unidos los gobiernos, la industria, la ciencia, la academia, la salud pública y la seguridad.

En este contexto, la OEA y los países miembro han desarrollado amplias políticas para trabajar conjuntamente en la lucha contra la amenaza del bioterrorismo en el hemisferio. El Comité Interamericano contra el Terrorismo (CICTE) desempeña una labor insustituible en el cumplimiento de esfuerzos en esta tarea y es considerado un modelo para otras organizaciones regionales involucradas en el contraterrorismo.

El CICTE tiene entre sus objetivos brindar asistencia técnica a los Estados miembro de la organización para incrementar sus capacidades institucionales en materia de seguridad; para ello, mantiene una alianza estratégica con gobiernos y organismos internacionales para la realización de programas de asistencia técnica y capacitación sobre seguridad en materias: aeroportuaria, portuaria, cibernética, turística, de asistencia legislativa y desarrollo de seminarios de manejo de crisis como el que hoy nos congrega.

Cabe mencionar que la OEA probó en el 2005 la resolución “Las Américas como Región Libre de Armas Biológicas y Químicas”, mediante la cual se enfatiza el compromiso de los Estados miembro con el control de armamentos, el desarme y la no proliferación de todas las armas de destrucción masiva, y con las obligaciones que les impone la Resolución 1540 (2004) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, de adoptar medidas efectivas para prevenir la proliferación de armas nucleares, químicas o biológicas y de sus vectores, y reafirma la plena aplicación del marco normativo internacional sobre la materia.

También es de destacarse el trabajo desarrollado por la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) y el Comité 1540 del Consejo de Seguridad de la ONU en asistencia técnica a los Estados para fortalecer sus capacidades en la prevención de que estos materiales puedan ser utilizados como armas de destrucción masiva. Asimismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) están brindando asistencia técnica a los Estados en nuestra región para mejorar sus sistemas de salud pública. A su vez, las lecciones aprendidas en México con la influenza A/H1N1 han sido un modelo a seguir por la efectividad de la respuesta a nivel nacional e internacional.

De esta forma, podemos ver cómo la comunidad internacional está trabajando conjuntamente para prevenir el uso de armas biológicas y, en caso de ser usadas por grupos terroristas, cómo hacer frente a las situaciones que de ello se deriven.

Dicho lo anterior, debemos identificar cuáles son las herramientas que debemos desarrollar o revisar para responder a nivel nacional y para mejorar la cooperación y la asistencia internacional en caso de un incidente biológico; además, busca contribuir a mejorar la efectividad de los mecanismos de coordinación entre los gobiernos nacionales y los organismos internacionales en asistencia y apoyo operativo, incluyendo mediciones de riesgos, respuesta a emergencias, ayuda a las víctimas y planes emergentes de recuperación.

Debemos de estar preparados ante una amenaza bioterrorista, para lo cual resulta fundamental revisar los mecanismos de coordinación entre las instancias nacionales e internacionales para monitorear, detectar y responder ante un incidente biológico infeccioso; tomar las previsiones necesarias en los planes de respuesta y en los presupuestos para enfrentar los potenciales escenarios, a nivel nacional y regional.

Irresponsabilidad política

Carlos Elizondo Mayer-Serra
elizondoms@yahoo.com.mx
Reforma

Por el brutal asesinato de siete jóvenes en Morelos, los diputados locales del PRI pidieron juicio político contra el gobernador panista. Tienen razón. Los jefes de policías corruptos o incompetentes deben pagar un costo político por fallar en sus responsabilidades, aunque a estos diputados sólo les preocupa el gobernador del PAN y no el presidente municipal de Cuernavaca del PRI. Importa atacar al enemigo, no enfrentar el problema de seguridad.

En Tamaulipas o en Durango donde el horror es mucho mayor no parece haber responsables políticos por los más de 250 cadáveres aparecidos en fosas clandestinas. Los priistas no han pedido juicio político contra sus gobernadores, aunque están evidentemente rebasados. En este caso ni marchas de la sociedad civil se han organizado. Los muertos son ciudadanos del montón.

No sólo la dimensión de la tragedia es mucho mayor en Tamaulipas y en Durango que en Morelos, sino que los cadáveres aparecidos en las fosas se fueron perdiendo poco a poco, pero la autoridad nada hacía. Las denuncias de los familiares de los desa- parecidos no fueron atendidas y los dueños de las empresas de autobuses preferían no denunciar los secuestros de sus pasajeros. Tampoco ha pasado nada por esta criminal omisión.

Los medios de comunicación no suelen asignar responsabilidades. Por ejemplo, reportan la colusión de la policía en Reynosa con el crimen organizado, pero no sabemos quién es el presidente municipal de esa ciudad. Mucho menos lo suelen entrevistar.

El presidente Calderón ha cargado con buena parte del costo de la violencia creciente que vivimos. Asumió como propia la bandera de la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, por lo que ahora no le es fácil compartir responsabilidades con otros niveles de gobierno que en muchos estados no quisieron asumir los costos que implicaba desafiar a las organizaciones criminales. El Presidente difícilmente podía no hacer nada ante mafias criminales cada vez más poderosas y que tenían en jaque a más de un gobernador. La intervención militar en Michoacán fue por petición expresa del entonces gobernador Lázaro Cárdenas. Sin embargo, no parece haber prioridades en esta lucha y no existe una coordinación eficaz de las distintas agencias federales.

Pero el problema de la violencia no lo puede resolver el gobierno federal por sí mismo. Las policías locales son parte del origen del problema y deben ser el principio de la solución. Si bien la política federal en materia de seguridad es una, la violencia es muy distinta a lo largo del país, desde la tranquilidad de Yucatán al infierno de Tamaulipas. Si la pobreza explicara la violencia, el estado fronterizo con más problemas sería Chiapas y Nuevo León sería de las entidades más seguras. Si el gobierno federal fuera el único culpable del problema, no tendría que haber mayor diferencia entre la relativa mejora de Tijuana y el horror creciente de Ciudad Juárez.

Hay estados casi sin fuerza pública estatal. En Nuevo León hay menos de mil elementos. En otros, además de que son pocos están concentrados en el cuidado de políticos y empresarios notables, como en Quintana Roo, donde al menos 300 policías estatales cumplen esa tarea, incluida la protección de funcionarios que ya dejaron sus responsabilidades.

El grueso de los gobernadores no quiere un mando único federal, por lo que han frenado la reforma del presidente Calderón que busca una policía nacional, pero tampoco quieren hacerse responsables del desastre. Se están saliendo con la suya. La ciudadanía no les está cobrando a los gobiernos locales la violencia creciente. En Chihuahua ganó nuevamente el PRI en el 2010 tanto la gubernatura como la presidencia de Ciudad Juárez.

La estrategia de poner militares como titulares de las secretarías de Seguridad Pública no ha funcionado. En el mejor de los casos son severos y honestos, pero ser policía es un trabajo más sutil que la labor militar. Hay que construir policías efectivas. No se trata de hacer policías a los militares.

Si el problema fueran las políticas del gobierno federal, bastaría retirar a las fuerzas federales. Que lo pida quien así lo desee, pero es fácil imaginar el desenlace, amén de tenerse que hacer responsables de los problemas de seguridad de su entidad.

Por años pensamos que el narcotráfico y el crimen organizado eran un problema de Estados Unidos, ahora creemos que es sólo del Presidente. Ya es hora de ver que es responsabilidad de todos.

Juan Pablo y su horror al PRI

Joaquín López-Dóriga (@lopezdoriga1)
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

Si París bien vale una misa, Roma también vale otra. Florestán

Ciudad del Vaticano. Cuando Juan Pablo II tomó la decisión de visitar México, a los tres meses de iniciar su pontificado en octubre de 1978, pensaba en su natal Polonia.

Para Karol Wojtyla siempre existió una historia gemela entre nuestro país y el suyo: falta de relaciones con la santa sede, no reconocimiento de la Iglesia católica perseguida por los regímenes de ambos países y el culto a la Virgen María, de Guadalupe en México, de Chestojova en Polonia, aquélla, la morenita del Tepeyac, ésta la madona nera, como símbolo de veneración y factor de unidad y esperanza de sus respectivos pueblos.

Todo esto pasaba por la cabeza del primer Papa eslavo que se propuso como tarea terminar con los gobiernos priistas que hacían de la Iglesia católica mexicana una Iglesia perseguida desde el callismo, haciendo suya la visión crítica de Pío XI al régimen que declaró la guerra cristera con el cierre de templos, suspensión de culto y persecución y expulsión de religiosos, lo que nunca superó Wojtyla, un reproche y reclamo que hizo público en sus cinco viajes a México, sobre todo, en los primeros, enero de 1979 con José López Portillo, y en mayo de 1990 y agosto de 1993, con Carlos Salinas.

Cuenta un invitado a la mesa papal en el Palacio Pontificio en la que estaba sentado un cardenal mexicano, que Juan Pablo, que nunca perdía la calma ni el control, exclamó: ¡Ni un día más de PRI en México, ni un día!

Por eso su quinto viaje a México, en julio de 2002, tras la que parecía la última, en enero de 1999 con Zedillo.

Su dramática y última visita a México, oficialmente para canonizar a Juan Diego, fue, en realidad, para dejar su mensaje, el PRI, que era su muro de Berlín y telón de acero mexicano, había caído dos años antes, julio de 2000 y por eso su presencia final.

Retales

1. BEATIFICACIÓN. Felipe Calderón llega el sábado aquí por segunda vez como Presidente de la República para asistir a la misa de beatificación de Juan Pablo II el domingo. La primera fue el 4 de junio de 2007, para cumplir una visita oficial en la que fue recibido por Benedicto XVI;

2. IMPREVISTO. En aquella ocasión, estando aquí en Roma, recibió una invitación del presidente Nicolas Sarkozy para cenar en el Palacio del Elíseo, cena con señoras, el anfitrión con la suya de entonces, Cecilia, porque después casaría con la Bruni; y Calderón con Margarita. Ambos viajaron a París. Luego la relación la rompería el francés; y

3. RUPTURA. No cedió el PAN, que condicionaba su alianza con el PRD en Nayarit a la candidatura de Martha Elena García, esposa del ex gobernador Antonio Echevarría, ni el PRD, que se sostuvo con Guadalupe Acosta Naranjo, y se rompió la alianza. El PRI irá con Roberto Sandoval Castaño. Esto pone en riesgo la de Coahuila con el primer compadre del país.

Nos vemos mañana, pero en privado.

abril 27, 2011

Es la hora de luchar

Luis Felipe Bravo Mena (@LF_BravoMena)
Candidato del PAN a la gubernatura del Estado de México

La historia está llena de momentos que cambian su curso. Los grandes hombres y mujeres que han sido los protagonistas de su tiempo fueron quienes entendieron las circunstancias, observaron la realidad y atendieron el llamado a la acción. Son personas que pusieron a disposición toda su capacidad, experiencia y talento al servicio de la gente e hicieron propios los reclamos sociales. Reza el dicho popular que a cada capillita le llega su fiestecita y al Estado de México le llegó el momento de cambiar.

Los mexiquenses nos preguntamos: ¿por qué siendo el estado de la república que más recibe presupuesto de la federación tiene una deuda tan elevada? Quienes tienen fresca la memoria recuerdan a políticos que se han enriquecido inexplicablemente como Arturo Montiel. Él es un ejemplo de cómo el poder público ha servido a los intereses de sus grupos políticos o de sus familiares.

Los años transcurren y las personas que viven en el norte y sur del estado sólo han podido encontrar en la migración a la Unión Americana una opción para encontrar un empleo que les permita enviar remesas a sus familias desde el exterior. Habiendo tanta riqueza en las grandes extensiones de tierra fértil, con agua para sembrar, con climas que propician el cultivo de flores, granos y demás vegetales, la gente se pregunta: ¿por qué no existe un apoyo decidido y un compromiso real para ayudarles a progresar en sus lugares de origen?

La deuda social que existe con las regiones donde habitan nuestros pueblos indígenas es lamentable. Durante décadas han sido los mexiquenses de origen mazahua, otomí, tlahuica, matlazinca y nahua quienes han vivido en la miseria y la marginación sostenida. Son ellos quienes sufren la falta de atención en materia de salud, educación y políticas de desarrollo en general que les permitan salir de la pobreza extrema en la que viven día con día.

La situación geográfica del Estado de México lo coloca en una posición envidiable para ser receptor de inversiones nacionales y extranjeras. Sin embargo, la corrupción en las instituciones públicas cancela la posibilidad de que inversionistas de cualquier tamaño y nivel elijan otras entidades federativas para asentarse. Y nuevamente nos preguntamos: ¿cómo podemos limpiar el sistema y redes de complicidades que asfixian el desarrollo económico de millones de familias mexiquenses?

Por mucho tiempo la zona metropolitana del Estado de México ha esperado respuesta a las demandas de ordenar el sistema de transporte público para dar paso a aquellos que permitan trasladarse de manera rápida, segura y barata. La respuesta de los gobiernos estatales ha sido construir vialidades de cuota para unos cuantos. Y la gente se pregunta: ¿hasta cuándo escucharán y atenderán la necesidad de millones de mexiquenses para tener un sistema de transporte digno y seguro?

En la actualidad existen regiones que por décadas han sido abandonadas, como la zona oriente del estado, en donde aún no existe iluminación y pavimentación en todas las calles, en donde los servicios públicos son escasos y las necesidades de hospitales son altas. En esta región la gente vive al día y sin esperanza de que las cosas puedan mejorar.

Las desigualdades que imperan en el Estado de México son indignantes. El contraste en los índices de desarrollo humano entre diversas regiones nos recuerda por un lado a las grandes urbes de los países desarrollados y por otro lado a localidades con situaciones similares a las que se viven en países africanos. Y todos nos preguntamos: ¿hasta cuándo podremos ser más iguales los mexiquenses? ¿Acaso les importa a quienes han gobernado por más de 80 años el cerrar esas zanjas de desigualdad?

Los ciudadanos mexiquenses tenemos la gran oportunidad de dar paso para remover una estructura política que ya no da más de sí. Después de más de ocho décadas de gobiernos del PRI es el momento de dar el paso a una nueva estructura política que refresque al Poder Ejecutivo estatal y al mismo tiempo genere una nueva forma de vincular al ciudadano con el poder público. La alternancia es posible y es necesaria para resolver los problemas complejos. Apostar por la libertad, la igualdad y la justicia ayudará a consolidar el proceso democratizador basado en la participación ciudadana.

Es la hora de encabezar con alegría y entusiasmo la lucha cívica que, traducida en un movimiento social, otorgue la victoria a los ciudadanos que sueñan con liberarse de la pobreza, el miedo, la corrupción y el abuso de poder.

Manotazo de Peña Nieto

Ricardo Alemán (@RicardoAlemanMx)
Excélsior

Para un mexicano interesado en ser Presidente las candidaturas presidenciales independientes podrían ser su perdición. ¿Por qué?

Como es público, en las próximas horas el Pleno del Senado de la República aprobará un paquete de reformas electorales que, entre otros aspectos, autoriza la reelección de legisladores, permite la iniciativa popular y, sobre todo, da luz verde a candidatos presidenciales independientes para 2012.

Está claro que se trata de reformas constitucionales novedosas, sobre todo porque devuelven a los ciudadanos derechos y libertades básicas, y porque a cambio otorga el derecho de veto presidencial al Presupuesto, y deja en manos del Congreso el control de órganos reguladores, como la Cofetel, la Cofeco y la CRE.

Sin embargo, la buena nueva que significa que el Senado apruebe esas reformas seguramente se convertirá en vergonzosa desilusión una vez que la minuta aprobada por los senadores pase a la Cámara de Diputados para que, a su vez, los representantes populares revisen, cambien y/o aprueben la misma reforma. ¿Por qué podría terminar en vergonzosa desilusión? Por un pequeño detalle.

Porque si bien para la mayoría de mexicanos la reforma pudiera parecer una saludable decisión de los senadores, y hasta un retroceso de la partidocracia, para un mexicano interesado en ser Presidente esa reforma podría ser su perdición. ¿Por qué? Vamos por partes.

¿Quién es ese mexicano para el que sería veneno puro la reforma que legaliza, entre muchas otras cosas, las candidaturas presidenciales independientes para la contienda de 2012?

Todos lo conocen: se llama Enrique Peña Nieto, gobernador mexiquense y más aventajado de los potenciales aspirantes presidenciales de todos los partidos. En realidad es el puntero y seguro candidato presidencial del PRI. ¿Y eso qué? ¿Cómo le perjudica a Peña la reforma política que exitosamente impulsó el senador Manlio Fabio Beltrones?

Pues nada, que para las aspiraciones presidenciales de Peña Nieto sería veneno puro una o más candidaturas presidenciales independientes. ¿Por qué? Porque un candidato independiente, sin el lastre de un partido político, con el empaque social suficiente, el respaldo de la academia, la intelectualidad y la empresa, podría tumbar sin gran dificultad, no sólo a Peña Nieto, sino a cualquiera de los candidatos de otros partidos; sea Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard o Santiago Creel.

¿Cuántos mexicanos, sean militantes partidistas o no, se enamorarían fácilmente de un candidato independiente, alejado de esas groseras y autoritarias estructuras de partido, surgido de la sociedad civil, sin el seño de esos fracasos en que se han convertido el PAN, el PRD y el PRI?

El fenómeno de un candidato independiente podría dar un vuelco dramático a la contienda presidencial de 2012, al extremo de dejar fuera de ella nada menos que a los partidos y a sus candidatos. Eso, claro, si se alinean un candidato independiente carismático y una sociedad al borde del hartazgo de los partidos políticos, de su clase política y de los gobernantes surgidos del tricolor, el amarillo, el azul, o las groseras empresas familiares que son la chiquillería. Por eso la pregunta fundamental.

¿Por qué el PAN, el PRI y el PRD aprobaron una reforma que abre la puerta a los candidatos presidenciales independientes, si es tan peligrosa para sus candidatos ya enlistados? Precisamente ahí está el truco: porque es una reforma con dedicatoria especial para Enrique Peña Nieto.

Es decir, que no sólo van contra Peña Nieto las bancadas del PAN y el PRD en el Senado, sino también la del PRI. Se confirma que estamos ante la moderna versión del “Todos Unidos Contra Peña”. Pero caprichosos como son los juegos del poder, resulta que Peña Nieto no está manco ni cojo y menos tullido. Y autoritario como suele ser, de un manotazo congelará la reforma en la Cámara de Diputados. ¿Por qué? Porque, si no lo saben, Peña tiene el control del PRI en San Lázaro. Y, claro, porque en política los milagros no existen. Al tiempo.

EN EL CAMINO

Una joya del impune robo de calles en la colonia Del Valle. Resulta que en la transitada avenida Coyoacán, entre José María Rico y Parroquia, se roban dos carriles, de los cuatro disponibles, una intocable franquicia de comida rápida italiana, los intocables de la sede nacional del PAN, las impolutas oficinas del SAT y una marisquería sinaloense. ¿Y quién dice algo? Pues claro que nadie molesta a los que se roban esas calles, ninguna autoridad interviene, porque todo es transa, cochupo. Y tampoco hace o dice algo Marcelo. ¿Y los vecinos? Pues sí, esos que se jodan. ¡Total, a quién le importan!

El efecto cucaracha

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

La espiral de violencia en México de los últimos años está asociada a la estrategia de combate al crimen del gobierno de Felipe Calderón.

Fernando Escalante ha mostrado que existe una correspondencia estadística entre el aumento de los homicidios y el despliegue de grandes operativos militares y policiacos de la Federación sobre ciudades y regiones.

El centro de la estrategia gubernamental fue debilitar a los cárteles de la droga, cuyo control de los gobiernos locales representaba ya, se nos dice, no sólo un problema de seguridad pública, sino un problema de seguridad nacional.

La versión del gobierno federal es que había que recuperar los espacios perdidos por el Estado, restablecer el monopolio legal de la violencia y regresar al crimen organizado a su condición de hampa manejable.

El centro de la estrategia gubernamental ha sido presionar y fragmentar los cárteles, combatirlos y acotarlos, complicarles el negocio y reducir sus rentas, descabezarlos, dividirlos y enfrentarlos entre sí.

La estrategia ha funcionado. Nadie puede negar que los cárteles se han debilitado y dividido, aunque están lejos de haber desaparecido o no representar ya una amenaza al control territorial de distintas partes de México.

Es cierto que libran una guerra feroz que los desangra y que la fuerza pública federal ha dado golpes decisivos contra capos y organizaciones, dejando en el campo un panorama de bandas fragmentarias que se disputan agónicamente el control de pasos y territorios.

La contracción del espacio, la presión de los operativos de fuerzas federales, ha hecho a las bandas más débiles, pero también más violentas. Las ha hecho también menos eficaces para conducir su negocio fundamental, el más rentable, que es el narcotráfico, al punto de que, como reporta The Economist, buscan espacios más propicios en Centroamérica (“The drug war hits Central America”, abril 16-22, 2011).

Lo que son buenas noticias para la estrategia del Estado son malas noticias para los ciudadanos de a pie. Porque las bandas divididas y desangradas son más violentas y buscan ingresos fuera del negocio de las drogas. Dirigen sus esfuerzos de sobrevivencia hacia delitos que afectan la seguridad de las personas: el secuestro, la extorsión, el tráfico de personas.

Llegados a este punto, la pregunta para los estrategas del gobierno federal es: qué sigue

Al calce. Se entiende el afán del ex presidente Salinas de rescribir la historia sosteniendo que él acertó en todas las cosas y los demás fallaron en todas. La tiene difícil, pero es un hombre perseverante en todo, incluyendo sus errores.

abril 26, 2011

Se cumplen 25 años del desastre de Chernobil; la zona no podrá ser habitada en los próximos 600 años

Fran Ruiz
fran@cronica.com.mx
La aldea global
La Crónica de Hoy

Bienvenidos a Pripiat, la ciudad del futuro! Así rezaba el cartel de entrada a la ciudad ucraniana, planificada por las autoridades soviéticas con todas las comodidades para los trabajadores de la cercana central de Chernobil, una de las tres más grandes de la URSS, el orgullo del Kremlin. Un cartel parecido colgaba en la entrada del parque de atracciones que se disponía a inaugurar una montaña rusa pocos días después de ese 26 de abril de 1986. Nunca llegó a inaugurarse.

Ese día un grupo de trabajadores del reactor 4 realizaba una prueba rutinaria en la que se simulaba un corte del suministro eléctrico. Una combinación fatal de falla humana y técnica activó en los minutos y horas siguientes una pesadilla nuclear que convirtió a esa “región del futuro” en una “zona cero” casi eterna: al menos tendrán que pasar 600 años para que la civilización pueda regresar a repoblar Pripiat, una ciudad fantasma 25 años después de la catástrofe.

El reactor 4. Un aumento súbito de la potencia del reactor nuclear produjo un sobrecalentamiento de su núcleo repleto de combustible altamente radiactivo, lo que terminó causando una explosión del hidrógeno acumulado en su interior, que reventó la coraza exterior y lanzó al aire una gigantesca nube de humo radiactivo.

Unas 116 mil personas de Pripiat y sus alrededores tuvieron que ser desalojadas al grito de “sálvese quien pueda”, sin tiempo a guardar en una maleta los objetos valiosos o recuerdos; sin tiempo a recoger la muñeca abandonada en el colegio por una niña en la huida precipitada. Cada minuto de exposición a la radiación incrementaba exponencialmente las posibilidades de contraer cáncer, como acabó pasando finalmente con muchos niños por culpa del yodo radiactivo.

La ciudad estaba sentenciada a muerte, al igual que la gran mayoría de los “liquidadores” que en los días siguientes trataban de apagar el fuego letal del reactor. Pero la amenaza radiactiva no se quedó ahí, en esa región limítrofe con Rusia y Bielorrusia: la nube mortal cruzó silenciosamente fronteras y penetró en Europa. Moscú, sin embargo, guardó silencio.

La alerta sueca. Pero la explosión de una central nuclear que liberó 500 veces más partículas radiactivas que Hiroshima no puede ocultarse así como así. El viento sopló los días posteriores a la catástrofe desde Ucrania a la península escandinava. A 1,100 kilómetros de Chernobil, las ropas de los trabajadores de la central nuclear de Forsmark, en Suecia, presentaban en sus uniformes partículas radiactivas. Tras comprobarse que no era una fuga de su central dieron la voz de alerta a todo el mundo. El régimen soviético tuvo que reconocer el mayor fracaso de su historia, el que contribuiría a su derrumbe sólo tres años después.

“La mayor catástrofe”. Veinticinco años después, la URSS no existe y Rusia y Ucrania son países independientes. Hoy, sus dos presidentes, Dmitri Medvedev y Viktor Yanukovich, respectivamente, se reunirán para rendir homenaje a las víctimas de Chernobil, empezando por los 31 “liquidadores” que entregaron sus vidas por salvar la de miles.

Chernobil “es la mayor catástrofe tecnológica del siglo pasado”, dijo Medvedev, quien añadió que las secuelas del desastre habrían sido mucho mayores de no ser por los liquidator

Los liquidadores evitaron una potente explosión de hidrógeno que habría destruido los otros tres reactores de Chernobil, al construir un túnel que permitió el desagüe de la piscina de refrigeración que se encontraba bajo el reactor averiado, que amenazaba con desplomarse.

“Seamos sinceros, el Estado [soviético] no encontró al principio el coraje suficiente para reconocer el impacto de lo que había ocurrido”, señaló Medvedev, quien lamentó que “millones de personas fueran expuestas a la radiación y cientos de miles tuvieran que abandonar sus casas. Las consecuencias de ese accidente aún se sienten en el territorio de Ucrania, de Rusia y de otros países”.

Disneylandia ucraniana. Aprovechando no sólo el aniversario, sino el interés —y el “morbo”— por la alarma nuclear, desatada tras la emergencia en la planta dañada de Fukushima, la agencia estatal ucraniana Interinform pretende convertir Chernobil en una especie de gigantesco parque de atracciones para los arriesgados turistas de todo el mundo ávidos de experiencias “únicas”.

Previo pago de 100 dólares —500 dólares si va acompañado de un guía—, el turista podrá pasear cerca del reactor y la ciudad fantasma durante un máximo de seis horas y embutidos en un traje especial antirradiación.

Al final, los habitantes de Pripiat tenían razón cuando anunciaban que llegaban a la ciudad del futuro; si paseamos por la región de Chernobil, al menos así podemos imaginarnos cómo será en el futuro el mundo tras una guerra nuclear o cómo sería un paseo por Marte: una caminata embutidos en un traje espacial mientras contemplamos una inmensa soledad sin vida.


Decálogo para políticos twitteros

Mario Campos (@mariocampos)
El Universal

Hace unos días diversos medios españoles – entre ellos El País – publicaron el decálogo que estableció el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) para sus políticos tuiteros. Ya que en México el tema también está de moda comparto mi tabla de recomendaciones.

1. Antes de entrar a la red ingiera pastillas de humildad. En la red, ya lo hemos comentado antes, los políticos no juegan de locales sino que lo hacen de visitantes. Los usuarios asumen que el espacio es suyo y que aquel que entra lo hace en calidad de autoinvitado (lo que solemos llamar colados). Nadie que forme parte de la clase política debe esperar ovaciones a su llegada. Incluso el visitante tiene un agravante: entra a la cancha con marcador en contra. Por el solo hecho de ser político debe admitir que todo lo que se diga será tomado - en el mejor de los casos - con escepticismo.

La tarea será a contracorriente y como diría Joaquín López Dóriga, hay que “aguantar vara” y esperar una dura experiencia al menos en el debut.

2. Twitter= Diálogo. Este es el punto de partida del sistema. Quien no dialoga no juega. La plataforma fue creada para compartir en una comunicación horizontal. Aquellos que no siguen a nadie muestran un nulo interés por lo que los otros tienen que decir. Si a eso se agrega que nunca se responde a los mensajes de los demás, no será ninguna sorpresa que el impacto de los mensajes sea nulo o negativo.

Con una salvedad para aquellos de ego robusto y se imaginen con miles de followers (cual Shakira con sus más de 5.5 millones de seguidores). Si es el caso no se apuren, nadie espera que respondan a todos los mensajes, ni que esté pendientes todo el tiempo, basta con que se note que revisan lo que les mandan, que entienden y atienden las preguntas y dudas razonables y son capaces de dialogar en la medida de lo posible.

3. Twitter = autenticidad. Un político que tuitea de si mismo en tercera persona (“El gobernador saldrá de gira”) es la prueba de que detrás de la cuenta hay un equipo contratado para la ocasión (no muy listo, por cierto). Si se abre una cuenta “personal” la promesa es que habrá una persona detrás. A estas alturas nadie se sorprende de que existan colaboradores que arropen a las figuras públicas pero entre el acompañamiento – que monitorea el timeline, por ejemplo – y la simulación, hay una brecha enorme.

4. Twitter son personas, no roles. Si bien cuando entra un diputado, gobernador o senador a la red se espera que actúe como tal, en los hechos no siempre se tiene que “estar en personaje”. Se vale recomendar un libro, echarle porras a su equipo de fútbol y compartir algo personal de vez en cuando. Una vez más la clave está en las proporciones, ni asumir que los usuarios son fans que quieren saber todo sobre la vida del político, ni renunciar a la idea de que es posible reflejar que detrás de la cuenta – incluso del membrete – hay una persona concreta con la que se puede coincidir incluso más allá de lo público.

Twitter es una oportunidad para “humanizar” a los políticos. (Ojo, twitear las vacaciones en París con toda la familia nunca es una buena idea... por si alguien tenía la duda)

5. Twitter es personal. Las posturas institucionales pueden ser útiles pero aburren. Si se tiene una cuenta personal lo que se quiere son sus posturas sobre los asuntos públicos. Hay que arriesgar, comprometerse, polemizar, defender y explicar sus puntos de vista. Así se garantiza una mejor cobertura mediática y se producen incentivos para obtener más seguidores.

6. Twitter trata de los seguidores, no del que es seguido. Se trata de la regla básica de toda comunicación (y que conste que la cita no es mía). “Cuando vas de pesca que utilizas de carnada, ¿tu comida favorita o la del pez?” A los usuarios/ ciudadanos no les importa si el político se acaba de reunir con un legislador o miembro del gabinete. Bien por ellos. La pregunta que hay que hacerse siempre es: ¿qué hay ahí de valioso para los followers? Si no hay una respuesta entonces se trata de propaganda.

7. Twitter es una conversación: participe, no interrumpa. Cuando todos los de su timeline (por eso hay que seguir a otros usuarios)) están hablando del partido de fútbol es anticlimático (y estúpido) anunciar que se acaba de presentar una iniciativa de ley a favor de los ferrocarriles mexicanos. El efecto es el mismo que se produciría en una conversación en el mundo físico. La respuesta es el vació, el silencio, y la sensación de que hay alguien tratando de imponer su tema en una plática. Twitter tiene un ritmo, hay que estar en él si se quiere participar.

8. Cuidado con el humor y el sarcasmo. A estas alturas del post ya debe haber quedado claro que un político juega como ciudadano de segunda clase. Injusto o no, así son las reglas. Por eso cualquier chiste que raye en lo políticamente incorrecto – así lo hayan contado antes doscientas personas – es una bomba. El sarcasmo y la ironía no son comprensibles para todo público y si se puede interpretar mal... no hay duda de que así será. La fórmula es muy simple: si tiene dudas sobre un mensaje, no lo tuiteé.

9. Si se equivoca admítalo. Ya he dedicado antes una entrada completa al bulliyng y las crisis en twitter. Aquí los errores quedan registrados para siempre. No existe forma de borrar un mensaje desafortunado, un mensaje privado que se hizo público o un chiste que a otros no les pareció gracioso. Lo que se dice, se dice para siempre y antes de ir a contracorriente tratando de frenar las críticas lo mejor es reconocer el fallo y mejor pensar en el siguiente mensaje. Aquí una buena noticia: siempre hay otra oportunidad de decir algo más inteligente en el próximo tweet.

10. Diviértase. Twitter no es la opinión pública (no representa a todos ni es el fiel reflejo del “sentir popular”) pero sí es un magnífico espacio para aprender a comunicar. Si una idea pega en twitter muy probablemente funcionará en otros foros; si un mensaje recibe una ola de abucheos, mejor no lo pruebe en el próximo mitin. En twitter hay personas dialogando con otras personas. Si en ese proceso se aprende, se escucha, propone y si sobre todo se logra divertir entonces la herramienta no sólo será útil en este espacio sino que servirá como un ejercicio de cómo estar en contacto con otros más allá del círculo habitual que rodea a todo político. Twitter puede ser un antídoto contra las burbujas que aíslan a los políticos, aprovéchela, dése la oportunidad.

PD. Nos vemos en Twitter.com/mariocampos

El populómetro, el ex Presidente y el arzobispo

Yuriria Sierra (@YuririaSierra)
Nudo Gordiano
Excélsior

Salinas aparece siempre como alguna vez algún intelectual tuvo a bien describirlo: “Un hombre siempre fugado hacia el futuro”

El populómetro. El panismo nacional seguirá haciendo cuentas de aquí a que decidan sobre su candidato presidencial. Aunque ya con varios aspirantes declarados, Josefina y Creel, por lo pronto, lo interesante de su condición es que, según el populómetro realizado por BGA y Excélsior, quien mejor se ubica entre la población, por su imagen y “fama”, y hablando de “conocimiento de nombre”, como se le llama en el terreno político, es Margarita Zavala. Interesante porque, para un Partido Acción Nacional con tantas complicaciones para perfilar candidatos a las próxima elecciones, aunque digan que tienen todo bajo control, lo cierto es que la fuerza de la primera dama podría inyectarle mucha vida a los movimientos proselitistas que ya deben estar, pienso, fría y estratégicamente calculados si lo que se desea es realizar un papel en las contiendas que, de menos, dé un par de sustos a los oponentes. Y es que, si bien estos números le dan puntos extra, una palmadita en la espalda con respecto a los arrojados en la encuesta del mes de septiembre, tampoco resultan tan esperanzadores. La más popular, es la primera dama, y del tercer lugar hacia abajo, todos aquellos nombres que se perfilan para la candidatura blanquiazul en 2012...

El ex Presidente. Y ayer nos sorprendimos con dos textos, uno en El Universal y otro en Reforma, ambos escritos por el —para muchos— villano favorito de la política nacional: Carlos Salinas de Gortari. En el primero, que es el que evocaremos aquí, Salinas analizaba lo sucedido en Egipto, la revuelta y la salida de su presidente. El poder de una revuelta ciudadana, los pros y contras, lo que le sigue o debería seguir a estos movimientos:

“La Revolución Ciudadana en el norte de África muestra que los pueblos están construyendo otra opción (...) Se trata de ir más allá de los ciudadanos que sólo votan o consumen. Nos muestra en los hechos que los ciudadanos exigen dejar de ser objetos del paternalismo estatal o del abuso mercantil, para convertirse en sujetos de las transformaciones de su destino (...) La calidad de ciudadano, de hecho, no se otorga: se gana a través de la participación diaria, organizada y autónoma. No se es ciudadano para poder participar sino que es preciso participar para alcanzar la ciudadanía.”

No deja de ser curioso que, justamente, esa es la tesis del nuevo libro del ex presidente Salinas. Para desconcierto de sus detractores, Salinas aparece siempre como alguna vez un intelectual (no recuerdo ahora quién) tuvo a bien describirlo: “Un hombre siempre fugado hacia el futuro”. Curioso el mensaje, dado el momento de polarización y desesperación de muchos por creer de nuevo en el sistema democrático, no sólo en el país, sino en el mundo entero. Como en el nuestro, por ejemplo.

El arzobispo. Y el domingo, la misa que encabeza cada domingo Norberto Rivera fue interrumpida por un grupo de siete personas identificadas como miembros de La Casa de Dios, una organización evangélica a la que se le ocurrió que sería buena idea entrar a un recinto católico para hacer bulla, porque, en realidad, no existe justificación alguna para irrumpir bajo pretexto de un desacuerdo. Lo dijo así Marcelo Ebrard, a pesar de sus constantes y nada leves diferencias con la Iglesia católica. Lo cierto es que lo del domingo es un clarísimo ejemplo de cuando no se respeta el derecho de culto y de expresión. El Dios que a cada uno le acomode, es la lección... aunque también ahí habría una para la Iglesia católica y su constante metida de narices en asuntos que no son competencia de su institución...

La espiral de la desconfianza

León Krauze (@Leon_Krauze)
leon@wradio.com.mx
Epicentro
Milenio

La democracia es un sistema político frágil. Puede enfermar de muchas cosas. Puede sufrir, por ejemplo, de polarización, ese mal que, a fuerza de encono y desencuentros irreconciliables, reduce las posibles coincidencias en la formulación de políticas públicas. La democracia puede también enfermar de desconfianza. Si los ciudadanos dejan de creer en la labor y la buena fe de la clase política, los procesos de la democracia carecen de validez: los votantes se despreocupan, las urnas comienzan a importar menos y la vocación de servicio público se ve desprestigiada. Pero hay, creo, una afección mucho peor. Se trata del cinismo. En un extraordinario ensayo sobre el futuro de la democracia (“Democracy on trial”), la politóloga Jean Bethke Elshtain, una de las más notables expertas del mundo en ética y política, lo explica así: “el cinismo creciente promueve una espiral de deslegitimación (…) con el tiempo, la ‘cultura de la desconfianza’ crece, ayudada por escándalos públicos, una sociedad sospechosa y la determinación de ‘salirse con la suya’ sin importar lo que le ocurra al rival”. Lo que Elshtain llama la “cultura de la desconfianza” tiene su origen, a mi entender, en dos variables simbióticas: la ambición de poder a cualquier costo y una disposición cada vez mayor a la mentira indecente.

Veamos un caso. Desde la nominación de Barack Obama como candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, un sector del Partido Republicano ha insistido en crear una polémica obscena, arraigada, a su vez, en una mentira absurda: el rumor de que Obama no nació en territorio estadunidense y, por lo tanto, no puede ser presidente. Las teorías de la conspiración del movimiento “birther”, como se les llama a los obsesionados con el lugar de nacimiento de Obama, son tan diversas como risibles. Mi favorita supone que Obama nació en Kenia, la tierra de su padre, pero sus abuelos estadunidenses maniobraron para publicar anuncios en los periódicos hawaianos con los que, años más tarde, podrían defender el origen natal de su nieto. A los “birthers” les importa poco lo irracional que suena toda esa maraña o que Obama haya acreditado plenamente su lugar de nacimiento. Lo único que importa es golpear a un rival político mediante la mentira más burda. El resultado, por desgracia, no ha sido sólo el descrédito de Obama. Ahora, tras tres años de incesante repetición de la mentira, buena parte de los votantes estadunidenses suponen que, en efecto, Obama no nació en Hawaii. De acuerdo con un sondeo reciente, ¡45 por ciento de los republicanos cree la patraña!. Y es aquí donde entra, de nuevo, Elshtain. Los políticos en EU que difunden la mentira están contribuyendo a la espiral de deslegitimación. Al buscar el poder desde la falsedad, abonan a la degradación de la democracia de su país y, peor todavía, contribuyen a reducir la cultura política y cívica de los estadunidenses. En otras palabras, la clase política en Estados Unidos ha olvidado lo que Elshtain identifica como un valor indispensable: el “sentido de responsabilidad con la sociedad donde uno vive”.

Los políticos mexicanos harían bien en aprender la lección. Desde hace ya un buen tiempo, nuestra clase política se ha permitido vicios que han generado el mismo descrédito, la misma “cultura de la desconfianza”. No es por casualidad que los partidos políticos y los legisladores sean, de manera constante, los peores evaluados en las encuestas. Los mexicanos no creemos en los políticos y hemos aprendido a desconfiar de los procesos de nuestra democracia porque los propios políticos insisten en mancillarla. Cada vez que un diputado miente y manosea el léxico democrático sustituyendo la voluntad de la mayoría por el “mayoriteo” o el voto expedito de una ley por el “albazo, está destruyendo los cimientos indispensables de nuestra vida pública. Al perseguir el poder de la manera más deshonesta, está enseñándole al votante las lecciones incorrectas, está siendo “anticívico”. Y, al serlo, olvida su responsabilidad elemental como político: procurar el bien común, a la vida civilizada. Y eso, en Estados Unidos como en México, es una tragedia que puede presagiar desenlaces lamentables.

abril 23, 2011

13 Noes y síes

Jaime Sánchez Susarrey
Reforma

El Ejército no regresará a sus cuarteles cuando haya contenido al crimen organizado, sino cuando existan cuerpos policiacos capaces de sustituirlo en esa batalla

1.¿Se puede sacar al Ejército del combate al narcotráfico? No de un día para otro y ni siquiera en el mediano plazo. No importa de qué color será el próximo presidente de la República. Sea azul, amarillo o colorado deberá mantener el combate al crimen organizado. La ausencia de control de territorios y carreteras es síntoma de un Estado que está perdiendo el monopolio de la violencia física legítima.

2. ¿Se puede esperar que el Ejército se imponga sobre el crimen organizado? Si se entiende por "imponerse" el aniquilamiento de las bandas criminales, la respuesta es: no. Las organizaciones delincuenciales siempre han existido. La cuestión es que no tengan la fuerza para desafiar al Estado y crear situaciones de ingobernabilidad. Y eso es justamente lo que está pasando en México.

3. ¿Se pueden y deben mantener las policías municipales? En teoría sí. La Constitución las contempla como una atribución de los cabildos. En la práctica es una discusión que no tiene sentido. Primero, porque no garantizan la seguridad de los ciudadanos. Segundo, porque los más de 2 mil cuerpos policiacos no son reformables ni homologables. Tercero, porque urge dar una respuesta a la crisis de seguridad que vive el país.

4. ¿Se puede postergar la creación de policías estatales únicas? Todo se puede y, de hecho, es lo que está ocurriendo. Tanto el PRI como el PRD mantienen en la congeladora la iniciativa que envió Felipe Calderón. Pero ese retraso, absolutamente injustificado e irresponsable, no hará más que prolongar la presencia de las Fuerzas Armadas en las calles. Porque el Ejército no regresará a sus cuarteles cuando haya contenido al crimen organizado, sino cuando existan cuerpos policiacos capaces de sustituirlo en esa batalla.

5. ¿Se debe archivar la estrategia de crear una policía nacional única? No, aunque por el momento está completa y absurdamente politizada. Pero si el deterioro continúa y no se logran avances, como ha venido sucediendo, las mismas circunstancias pueden ponerla como parte de la agenda política nacional. El próximo Presidente, quien quiera que sea, podría verse obligado a replantear la cuestión.

6. ¿Se debe coartar la participación de los ciudadanos en materia de seguridad? No, el caso del municipio de Ascensión, Chihuahua, fue ejemplar. Los vecinos se enfrentaron y detuvieron a un grupo de secuestradores. La Constitución del 57 establecía el derecho de todo ciudadano a portar un arma. Hay que volver a ese espíritu y otorgar a los ciudadanos el derecho elemental de la autodefensa. Sobre todo en los municipios más aislados y vulnerables.

7. ¿Han sido definidos los objetivos con claridad por el presidente de la República? No, no lo ha hecho con precisión. Debe partirse, primero, de que ni el tráfico de drogas -mientras no se legalice- ni el crimen van a desaparecer. Después, se deben plantear metas y objetivos muy precisos. La naturaleza de la violencia y la forma de operar de los cárteles no es idéntica. Y por último, toda estrategia debe establecer prioridades: no se puede golpear a todos al mismo tiempo.

8. ¿Cómo comple- jizar la estrategia? De- finiendo perfiles y geo- grafía. No es lo mismo la violencia que se vive en Michoacán bajo La Familia que la brutalidad de los Zetas en Tamaulipas. O ahí está el caso de El Jabalí, jefe de la plaza de Sonora, que tenía instrucciones de El Chapo, según su testimonio, de impedir los secuestros y el cobro de derecho de piso.

9. ¿Antes de golpear indiscriminadamente hay que evaluar las consecuencias? Sí y no se ha hecho. La muerte de Ignacio Coronel en Guadalajara ilustra a la perfección aquello que no hay que hacer. El mismo día del enfrentamiento en que murió Coronel el gobierno federal reconoció que habría una espiral de la violencia asociada a la disputa por el control de la plaza. El pronóstico se ha cumplido a cabalidad. La pregunta es si valía la pena abrir ese nuevo frente, sabiendo que se saldría de control, cuando Monterrey y la frontera estaban ya ardiendo.

10. ¿Hay que pactar con el crimen organizado? Esa pregunta impone otras dos: ¿cómo y con quién? No es evidente, de entrada, que así haya sido en el pasado. Los gobiernos priistas ejercían una forma de control sobre la delincuencia organizada. Eran otros tiempos e instituciones. El presidencialismo y el partido hegemónico le daban contenido y funcionalidad. No es casual que la transición y la transformación del régimen político hayan corrido parejas a la crisis de seguridad que hoy vivimos.

11. ¿Dónde está entonces el meollo del problema? Por una parte, en el debilitamiento del régimen presidencial. Por la otra, en el fortalecimiento de los gobernadores y los estados. Esto se ha traducido en una actitud oportunista e irresponsable, sin importar la marca de origen, de los ejecutivos locales. De ahí que esquiven el problema de la seguridad en cada una de sus entidades y le endosen la factura al gobierno federal.

12. ¿Por qué no hay un consenso nacional para combatir al crimen organizado? Porque a la clase política aún no le ha llegado la lumbre a los aparejos y está haciendo cálculos políticos hacia el 2012. Así que de ahora a la elección presidencial no hay nada que esperar. Seguiremos siendo rehenes de los delincuentes mientras los partidos y sus candidatos se preparan para la batalla por Los Pinos.

13. ¿Qué se puede hacer hasta entonces? Deslindar responsabilidades y exigir que cada uno asuma la que le corresponde. La campaña No Más Sangre contra Calderón es una cortina de humo que exculpa a los demás. Muy ad hoc, por cierto, para López y sus maraqueros que ya están de regreso.

abril 20, 2011

'Los castro' por Paco Calderón



"Going public" de Slim, FCH y AMLO

José Carreño Carlón (@josecarreno)
Académico
El Universal

Las estrategias de comunicación puestas en marcha por el presidente de la república, FCH; por el propietario del todo-México-es-territorio-Telcel, Carlos Slim, y por el autollamado presidente legítimo de México, AMLO, recuerdan el tránsito de la consigna del populismo ruso del siglo antepasado, de “la ida al pueblo”, al concepto de “la ida al público”, going public, que los mercados financieros y el marketing político acuñaron el siglo pasado.

Going public se aplica a las empresas que acuden al financiamiento del público a través de la venta de acciones en las bolsas de valores. Y en la comunicación política el concepto se mueve entre las estrategias que buscan llegar directamente al público a través de los medios de comunicación —por encima de los sistemas de representación, como el congreso o los sindicatos— y las estrategias que buscan llegar directamente al público incluso por encima de los medios convencionales de comunicación, a través de las redes sociales y de la movilización casa por casa.

Y aquí hay que empezar por reconocer la exitosa mezcla de estrategias de cabildeo con el poder y de ida al público del dueño de las empresas monopólicas de telecomunicaciones. La ida al público incluye el financiamiento del público no sólo a través del mercado bursátil, sino de formas extralimitadas de obtención de flujos de efectivo de los particulares a través del manejo discrecional de tarifas que, en los diversos niveles, le permite su condición monopólica.

Y esta forma de obtención del financiamiento del público se ha podido mantener a su vez gracias al cabildeo y a diversas formas de control del sistema político: el Legislativo, el Judicial y algunas zonas de la administración. Pero lo más notable hoy son los frutos de su estrategia de ida al público, con sus mensajes a través de los medios, potenciados por su condición de primer transferidor de recursos a las empresas informativas, entre otras, por la vía de la inversión publicitaria.

El público contra el público

Y allí está la portada del diario de la izquierda mexicana, en campaña desde el fin de semana contra la multa que le impuso al consorcio el órgano antimonopolios. Una estrategia de ida al público, para movilizarlo a favor de un monopolio que extrae de ese público más de 70 mil millones de pesos de más, al año, sólo por concepto de la diferencia entre la tarifa determinada por la autoridad y la tarifa que impone discrecionalmente el operador dominante por concepto de interconexión a los otros operadores. El público movilizado contra el público.

A su vez, el anuncio del nuevo sitio electrónico de la Presidencia de la República para la interacción directa de los funcionarios con los particulares se inscribe también en la estrategia de la ida al público. De hecho, el concepto de Going public surgió en la comunicación presidencial de Estados Unidos, primero, como una estrategia de gobiernos sin mayoría en el Congreso, para encarecerles a los legisladores su resistencia a apoyar el programa del Ejecutivo, a través de la movilización del público a favor de la prédica presidencial directa por televisión. Y después, con el surgimiento de internet, para ir directamente al público eludiendo la mediación negativa de la propia televisión y de los demás medios convencionales.

Público y poder diluido

Pero un problema de esta estrategia en México está en que el poder monopólico de las telecomunicaciones, enfrentado al poder diluido del sistema político, mantiene estancada la cobertura de internet en un raquítico 30% de la población, menos de la mitad de la meta que se puso el actual gobierno.

Quizás por eso AMLO insiste en la movilización a ras del suelo, comunidad por comunidad, la fórmula original de la ida al pueblo del populismo ruso. Sólo que, a diferencia de la pureza proverbial de aquellos jóvenes de la Rusia zarista, nuestro populista tropical aparece contaminado por formas tradicionales de corrupción y mentira del sistema político y mediático en que se nutre.

Los turistas

Sergio Aguayo Quezada (@sergioaguayo)
Reforma

Un turista ejemplar prepara con enorme cuidado sus desplazamientos; sólo así acumula conocimientos y vivencias. El turista común y corriente, por el contrario, flota sobre las realidades sin querer entenderlas ni relacionarse con ellas; ¿qué hacer para que nuestros gobernantes dejen de comportarse como turistas de tercera?

Un ejemplo claro de lo anterior han sido las reacciones y el manejo poco brillante de gobernantes y políticos ante la decisión de quitarle a Acapulco el Tianguis Turístico que se realizaba en el puerto desde hace 36 años.

La Secretaría de Turismo federal (panista) anunció súbitamente que el dichoso tianguis sería itinerante. Al alcalde (priista) le salió la estirpe guerrera y convocó a taxistas y lancheros a movilizarse por tierra y mar; no sería extraño que pronto los veamos en el Distrito Federal instalados en guapachoso plantón mientras regalan a transeúntes y curiosos miles de cocos borrachos. El perredismo, por su parte, ya condenó con adjetivos la afrenta al gobierno (perredista) de aquel estado, mientras que los agitados estados de Durango, Nuevo León y Quintana Roo piden que el tianguis se haga en sus territorios.

Todos ellos se desviven en elogios al benéfico turismo. Ninguno bosqueja algún proyecto para reducir los niveles de violencia que están ahuyentando a los visitantes (según encuesta de Reforma publicada el 19 de abril de 2011, 59% de viajeros temen usar las carreteras durante esta Semana Santa). Tampoco tienen un proyecto de largo plazo y la norma, cuando gobiernan, es hacer algo para destruir los atractivos naturales de este país. La tolerancia oficial hacia el urbanismo salvaje devasta manglares, agota o contamina ríos y arroyos, invade zonas protegidas.

Morelos tiene vocación para el turismo por su ubicación y sus recursos naturales. En los últimos años, las autoridades de los tres niveles compiten en la destrucción del medio ambiente. La fórmula que han encontrado son los cambios de uso de suelo que permiten las construcciones irracionales e ilegales que violentan las reglas más elementales del urbanismo.

En un par de columnas escritas durante el último año narré la decisión del cabildo perredista de Jiutepec de cambiar el uso de suelo, lo que permitió la construcción de 280 casas en un terreno apto para 47. También conté sobre la oposición de vecinos -entre los cuales me encuentro- al fraccionamiento La Cantera y las demandas jurídicas contra la decisión del Ayuntamiento. El forcejeo ha tomado rumbos inesperados.

Los vecinos solicitaron al Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) y al Fondo de la Vivienda del ISSSTE (Fovissste) que suspendieran el otorgamiento de créditos para adquirir viviendas en La Cantera hasta que se decida el fallo del juicio actualmente en curso. Es una forma de proteger la inversión de los trabajadores. El Infonavit, que encabeza Víctor Manuel Borrás, aceptó la petición lo cual abre un resquicio para la corrección de aberraciones; el Fovissste, dirigido por Manuel Pérez Cárdenas, se ha mostrado reticente porque para ellos basta con que la presidencia de Jiutepec autorice el fraccionamiento. Tras esta disparidad está la ausencia de una estrategia federal de largo plazo para darle integralidad y viabilidad al turismo en Morelos.

Andrés Manuel López Obrador visitó hace poco Jiutepec y compartió la mesa de honor con el presidente municipal perredista que ha consecuentado y tolerado empresas depredadoras del medio ambiente (y cuya renuncia pidió Javier Sicilia). López Obrador actúa de esa manera porque su prioridad es la candidatura a la Presidencia y a ella somete la atención a problemas cotidianos de las comunidades. ¿Y qué decir de Felipe Calderón que se va de turismo religioso al Vaticano en lugar de visitar San Fernando, Tamaulipas, como sería su deber? (véase de Roberto Blancarte, "Nuestro presidente católico", Milenio, 19 de abril de 2011).

Al comportarse como turistas frívolos, nuestros gobernantes y políticos marginan a la sociedad que desesperada busca soluciones de cualquier tipo. Quienes viven en Petatlán, Guerrero, optaron por "sacar a la calle al Padre Jesús, el 'Tata Chuy', cuya imagen 'milagrosa' estuvo durante 47 años sin salir de su santuario". Buscan en el cielo lo que los partidos les niegan: restablecer la "paz en Guerrero" y regresar "el turismo a la región" (El Universal, 17 de abril de 2011).

¿Será necesario que saquemos a peregrinar fotos de Manuel Gómez Morin, Lázaro Cárdenas del Río y Valentín Campa para ver si sus herederos mejoran como gobernantes? Sería simpático pero ineficaz. Mejor presionemos a favor de la legalización de la marihuana, reunamos firmas para pedir a Washington un embargo a la exportación ilegal de armas de asalto a nuestro país y participemos en la marcha del próximo 8 de mayo contra la inseguridad.

Comentarios: www.sergioaguayo.org; Twitter: @sergioaguayo; Facebook: SergioAguayoQuezada
Colaboró en la búsqueda de información Rodrigo Peña González

AMLO: ¿guadalupano?

Enrique Aranda
De naturaleza política
Excélsior

Cerca ya la conmemoración litúrgica de la Pasión y Muerte de Jesucristo, jueves y viernes próximos, en más de uno de los principales centros católicos del país comenzó a cobrar fuerza un movimiento orientado a contrarrestar la manipulación que de diversos símbolos religiosos, y de manera particularmente burda de la Virgen de Guadalupe, vienen haciendo Andrés Manuel López Obrador y sus seguidores.

En las últimas semanas, ciertamente, no han sido escasas las voces que, tanto en el ámbito político-político como en el estrictamente religioso, han llamado la atención sobre la mal disimulada pretensión del lopezobradorismo, agrupado ahora en torno al denominado Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), de favorecerse mediante “el manejo —manipulación, diríamos nosotros— del sentimiento católico de la mayoría de los mexicanos…”, cuando desde siempre el tabasqueño y los suyos se han ostentado como políticos liberales, laicos, “de cepa juarista…”

El malestar de la jerarquía y de dirigentes de asociaciones cercanas a ella está centrado, de manera específica, en la alusión —“irreverente, grosera…”, según algunos— que de la emblemática imagen se hace en el himno del Morena donde, explícitamente, se alude a la “morena imagen/Guadalupana morena/Madre de la nación/, protege la lucha mexicana/(y) cuida las urnas en la elección”.

¿De cuándo acá el rijoso López Obrador se asumió religioso y, más, católico y activo promotor del guadalupanismo? Es cierto que ya en el pasado reciente sorprendió cuando se presentó como un promotor del amor al prójimo, la solidaridad humana y el perdón… ¿Será que la imagen de violento que de manera más que justa tienen de él millones de connacionales resulta un pesado fardo si de apostar, otra vez, por la Presidencia se trata?

Habrá que esperar para sopesar el resultado de tal apuesta; por lo pronto, sin embargo, bien podría asegurarse que la misma redituará escasas ganancias…

Asteriscos

* Al filo del mediodía de hoy, en el supuesto de que tanto la encuesta de GEA-ISA como la de Ipsos-Bimsa coincidan en ello, Martha Elena García deberá ser investida abanderada de la coalición panista-perredista que irá por la gubernatura de Nayarit… aunque, a decir de no pocos, las posibilidades de que el ungido sea el perredista Guadalupe Acosta Naranjo no están canceladas ni son pocas…

* Sin establecer sanción aún, puesto que la determinación de la misma corresponderá al IFE, Gobernación decidió avalar el resolutivo que juzga culpable de transgredir disposiciones del Cofipe al sacerdote Hugo Valdemar Romero que, en su momento, llamó a votar en contra del PRD. Salvo cambio de última hora, ni el cardenal Juan Sandoval de Guadalajara ni la Arquidiócesis Primada de México correrán una suerte similar…

Veámonos el lunes 25 con otro asunto De naturaleza política

Mexicanos primitivos

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

El fenómeno civilizatorio es un proceso de actualización constante: es evidente que los seres humanos ya no afrontamos las adversas condiciones de los tiempos pasados pero —justamente por no ponernos al día— seguimos teniendo comportamientos muy parecidos a los del individuo de la tribu primitiva.

El rechazo a las diferencias, por ejemplo, no es otra cosa que una reacción instintiva de un grupo que, al advertir que uno de sus miembros no sigue ciertas reglas, teme por su supervivencia. Hay de normas a normas, desde luego, y no es lo mismo ser un sujeto antisocial (sociópata, en la terminología clínica) que una persona, digamos, con preferencias sexuales distintas a las de los demás. Mientras más primitiva sea una sociedad mayor será su incapacidad para la tolerancia y menor será también su disposición para reconocer, y admitir, las “desviaciones” de los individuos. Para una colectividad moderna los homosexuales son ciudadanos como cualquier otro y con los mismos derechos que todos los demás. Sin embargo, hoy mismo existen sociedades que castigan la homosexualidad… ¡con la pena de muerte! Son las mismas que no conceden garantías a las mujeres, que no admiten la libertad de expresión, que no permiten elecciones ni la presencia de partidos políticos y que, encima, te obligan a profesar una religión, es decir, a rendirle pleitesía a un Dios cuya presencia es tan forzosa como la de la autoridad civil.

No se han dado cuenta, en estos lugares, que los individuos pueden ejercer plenamente su soberanía sin que ello signifique un peligro para la cohesión de la sociedad. Tampoco se han enterado de que Dios es un asunto opcional, es decir, una cuestión que tiene que ver con la conciencia particular de cada quien. La fe, con perdón, no puede ser obligatoria.

Aquí, profesamos doctrinas que ya no nos sirven de nada y que, por el contrario, se oponen empecinadamente al proceso modernizador. No nos parecemos, por fortuna, a las sociedades medievales de Irán y Arabia Saudí. Pero necesitamos todavía quitarnos muchas telarañas de la cabeza.

abril 19, 2011

'Superpeso' por Paco Calderón



Un país de Twitter

Antonio Navalón
Cuenta atrás
El Universal

Estoy contento. Estoy feliz. Vivo en un país donde somos el primer gobierno en el que todos tendrán Twitter.

El gobierno de México, siguiendo el ejemplo del gobierno de la Junta Militar de Egipto, ha decidido que la mejor manera de comunicarse para defender la innovación, la comunicación y el intercambio entre los ciudadanos y el poder son los medios electrónicos.

Como dijo la vocera presidencial Alejandra Sota, hoy instalada como profeta de las nuevas tecnologías, México tiene 4 millones de tuiteros y su crecimiento es exponencial.

En México somos 115 millones de seres desangelados; en Egipto son 82 millones de seres entristecidos, entre otras cosas, por ese mal hábito de comer tres veces al día. En el país de los faraones, su actual gobierno ha decidido ser muy transparente apostándole a la innovación y a la creación de nuevos espacios de comunicación con su pueblo. Por ello sólo se manifiesta a través del Facebook del Estado, lo cual quiere decir que únicamente 6.7% de la población egipcia podrá saber qué piensa, quiere y hace su gobierno.

Entiéndame bien, estoy —cómo no estarlo— a favor de la modernización y tuiterización de México. Pero lo estoy desde el punto de vista de que modernización significa también contar con un gobierno que intervenga en esa lucha de colosos y gigantes en que se ha convertido el mercado de las telecomunicaciones, donde éste tiene la obligación de mediar ese choque de trenes logrando más equidad en los precios de los servicios. No lo está haciendo y parece no quererlo hacer, aunque imponga multas que sabe se perderán en los laberintos de los juzgados. Y uno se pregunta: ¿quién manda en México, el voto en las urnas o el poder del dinero?

Ahora que las narcofosas y las desapariciones de inocentes no pueden ser ocultadas más, sería buena idea tuitear las desapariciones y la angustia de quien nos espera.

¿Cómo aplicará el gobierno la política de Twitter, que significa que todo lo que se tenga que decir, se dirá en 140 caracteres? Ya que esta plataforma ha sido —según la vocera presidencial— elegida como el sistema que incremente la comunicación del gobierno con nosotros los administrados, entonces, ¿vamos a pedirle a los administradores del sistema que nos amplíen por lo menos a mil caracteres porque con 140 poco es lo que podremos preguntar y mucho menos lo que ellos podrán responder?

Pero todo eso, ¿qué significaría efectivamente? ¿Expandir, colocar y situar la posibilidad de que ya que tenemos un gobierno tuitero y pudiéramos tener un pueblo que pregunte? ¿O todo eso se queda para el siguiente ejercicio con la siguiente elección?

Mientras tanto, sea usted muy feliz, como le sucede a cualquier egipcio, que tiene un gobierno militar que, como el mexicano, ha decidido emplear las redes sociales para gobernar. Usted pertenece al primer país en el mundo que ha integrado a todo el gobierno en Twitter. Twitter para combatir la pobreza, Twitter para activar la economía, Twitter para ganar la ilegal guerra, Twitter para, en suma, olvidar el hambre y ser dichosos.

Como dijo la propia vocera: “la diversidad es el sello del México de hoy, y el gobierno federal responde a los desafíos que esto implica sumando, innovando, haciendo más”, ahora sólo es necesario que además se note que el gobierno sabe que le tocan la última palabra y la última autoridad en el ordenamiento del mercado de las telecomunicaciones y la información; que se note que el gobierno existe, sea en Twitter, Facebook o simplemente en los antiguos comunicados o conferencias de prensa, pero que exista.

Reforma Política

Jorge Alcocer Villanueva
Reforma

En política las reformas ideales terminan en un archivo o sirven para que un buen estudiante obtenga el grado. La política es, en condiciones democráticas, el arte de alcanzar lo posible, lo que en materia de reformas conlleva la inevitable insatisfacción de sus autores y del respetable público. En ese arte, el gradualismo es condición primera de los buenos negociadores, que saben que el producto de su esfuerzo será algo parecido a lo que buscaban y que algunos asuntos quedarán para después, de tal forma que aunque ninguno queda plenamente satisfecho, todos pueden sentirse reflejados en lo que se alcanzó.

Así ha sido la historia del cambio político mexicano; paciencia, tolerancia, disposición a escuchar al otro, a cambiar la opinión propia, a buscar fórmulas que aproximen posiciones, renunciado a la pretensión de tener la verdad. En la política, como en la vida, rara vez se encuentran atajos o se puede dar saltos, a menos que sean para atrás.

Alguien preguntará por qué todo lo que se hizo en tres décadas (1977-2007) no se aprobó desde el primer momento; la respuesta la tiene Perogrullo: porque no estaban dadas las condiciones. Una de las mayores virtudes del cambio político mexicano es ser producto de la negociación, no de la imposición. El revolucionario quiere trastocar, para bien o para mal, el orden preestablecido; los reformadores van transformado la realidad a lo largo del tiempo. Los primeros quieren la eliminación del enemigo; los segundos la coexistencia pacífica entre adversarios que conviven y negocian. De las revoluciones nunca ha surgido un sistema democrático, de las reformas la mayoría de los que hoy existen.

Estamos en vísperas de un nuevo capítulo en el ciclo de reformas; quizá la más importante desde la axial de 1977. En el Senado, después de más de un año de negociaciones, se ha presentado un dictamen para introducir cambios políticos en nuestra Constitución; será votado en comisiones el próximo lunes para, en su caso, ser llevado al pleno antes del día 30 de este mes.

Lo primero a destacar es que en el Senado se retoma el ánimo reformador, la voluntad para atender reclamos de apertura a nuevos espacios de la participación ciudadana y generar nuevas relaciones entre los poderes. En la primera dirección apuntan dos medidas: las candidaturas independientes y la reelección inmediata de legisladores.

Respecto de lo primero mantengo serias reservas, de índole conceptual y práctico, pero admito que no parece haber otra forma de estimular en los partidos políticos la ruptura y cambio de las normas y prácticas que los han llevado a constituirse en cajas negras por las que pasan millones de pesos del erario; en espacios cerrados a los ciudadanos sin partido, en fuente de privilegios para sus grupos dirigentes, algunos enquistados por lustros, que se benefician del monopolio del registro de candidatos a cargos de elección popular.

Los potenciales beneficios -para la sociedad- dependerán de los requisitos y normas que se determinen al respecto. Habrá que encontrar la cuadratura del círculo, de forma tal que no haya barreras insuperables, pero tampoco puertas abiertas al aventurerismo, detrás del que, casi siempre, se ocultan intereses y dineros, unos fácticos, otros de ilegal procedencia, o ambos.

La reelección inmediata de legisladores es asignatura pendiente desde hace varios lustros; convengamos en que no habrá parlamentarios profesionales sin carrera parlamentaria, y en que contra eso ha operado la norma vigente. Dotar a los electores del poder de premio-castigo sobre los legisladores es una medida democrática que impulsará a éstos -esperemos- a atender más a quienes los eligieron y menos a las cúpulas partidistas. Ventajas y desventajas están más que estudiadas; hay que dar el paso.

Como toda buena propuesta, la del Senado avanza con pies de plomo. Propone una sola reelección para sus integrantes y hasta dos para los diputados. Corresponderá a otros evaluar la aplicación práctica de la medida y determinar si el límite es correcto. Por ahora, romper con el tabú es un mérito indudable.

Lo que me parece de elemental justicia es reconocer a los senadores que coordinan Manlio Fabio Beltrones, José González Morfín y Carlos Navarrete haber retomado para su Cámara el papel de impulsora de grandes reformas. Eso en una buena noticia.

El peor Presidente

Ricardo Alemán (@RicardoAlemanMx)
Excélsior

Hoy en México la sociedad tira a un régimen, echa del poder a un partido, en las urnas. Y si tienen dudas, que le pregunten al PRI de Zedillo

Vamos a suponer que —como muchos dicen— Felipe Calderón es hoy el peor Presidente de la historia de México. Vamos a imaginar que sus fallas no sólo están en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico, sino en el desempleo, la agricultura, el turismo, la economía y… en lo que gusten y manden.

Vamos a creer que por todo eso —todas fallas garrafales— Calderón llevó al país a la peor crisis económica de la historia y que, por eso mismo, elevó a niveles de escándalo el número de pobres. Es probable que frente a esa tragedia imaginaria, miles de mexicanos decidieran salir a la calle a pedir la renuncia del Presidente y el pago de sus culpas, tal como lo manda la ley.

Pero lo cierto es que frente a un mal gobierno como ése y a la tragedia que habría provocado, de nada servirían las movilizaciones sociales —una o mil—, por numerosas, gigantescas, gritonas, reclamadoras, nutridas, plurales y rabiosas que fueran. ¿Por qué? Por una razón elemental que hoy muchos parecen olvidar.

Porque más que marchas, movilizaciones y protestas, la sociedad mexicana ya tiene las herramientas para castigar a un mal gobierno, a un mal Presidente, a un partido o conjunto de partidos. Y esa herramienta se llama voto. Hoy, en democracia —como la mexicana, que tiene muchas deficiencias, pero que está viva—, los ciudadanos no salen a las calles para tirar a un Presidente, para pedir su renuncia o una aclaración.

Hoy en México la sociedad tira a un régimen, echa del poder a un partido y su larga historia, en las urnas. Y si tienen dudas, que le pregunten al PRI de Ernesto Zedillo en 1997 y el año 2000; en donde los electores y una nueva ley se encargaron de echar al PRI del poder.

En el México de hoy, los ciudadanos libres, enojados, los que están hasta la madre por un mal gobierno, de la criminalidad y la violencia, salen a la calle —o debieran hacerlo— para recordarle a la sociedad política representada en todos los poderes del Estado —y no sólo al Presidente en turno— y a los poderes económicos, religiosos o fácticos, como los criminales, que la sociedad está viva; sanos sus anticuerpos elementales, sus capacidades de asombro, indignación, coraje, llanto, miedo y hasta pulmonares para gritar un saludable “¡estamos hasta la madre!”

Es falso —como lo quiere proponer un falso debate que igual se da en Televisa, que se genera en Azteca o en facciosos medios de la prensa como La Jornada o Proceso— que, ante la violencia y el crimen intolerables, la sociedad salga a la calle a pedir la caída de un gobierno —federal, estatal o municipal—; porque todos los años, en todo el país, los ciudadanos tiran gobiernos y partidos en las urnas y con el voto; porque —en el otro extremo— en Tamaulipas o Chihuahua, los corrutos gobiernos del PRI son votados a pesar de que son muchas las evidencias de su complicidad con el narco, complicidad hasta por omisión.

Pero el asunto no se queda ahí. Si la sociedad sabe que el voto es su mejor arma para tirar un gobierno y para castigar a un partido o toda la clase política, ¿entonces por qué el falso debate de que las movilizaciones sociales son para tirar al gobierno de Calderón, para castigar su ineficacia y la de su gobierno, para pedirle que cambie o, en sentido contrario, para pedir a los criminales que paren..?

Porque ese falso debate es el debate de la lucha por el poder.

Resulta que aquellos que siembran en las manifestaciones callejeras las consignas de su ambición de poder —como ese engaño político-electoral disfrazado de preocupación social que se llama “No más sangre”— lo que buscan es llevar a la sociedad a su territorio de disputa por el poder, con el argumento del reclamo al podrido gobierno de Calderón. Y los que gritan que los malos están donde los “hijoeputas criminales”, lo cierto es que sólo justifican su ineficacia como gobierno, en una lucha que, en rigor, es de responsabilidades colectivas y compartidas; de todos.

¿Y entonces de qué lado está la razón?

Del lado social que no se deja engatusar por unos y otros y que, a pesar de los malos gobiernos y de los sicópatas criminales, no sólo sigue viva, sino alista su mejor arma contra la ineficacia: el voto, para una mejor selección de mandatarios en 2012.

Lo curioso es que a pesar de la gravedad de la violencia y el crimen, pocos han reparado en una imperdonable ausencia en tiempos de angustia social. ¿Dónde están los intelectuales, los de verdad, para explicar a los ciudadanos de a pie su papel en esta crisis? Están en otro lado. ¿Dónde?

Grilla miserable

León Krauze (@Leon_Krauze)
leon@wradio.com.mx
Epicentro
Milenio

Una frase se me ha quedado grabada de todo lo dicho por Javier Sicilia tras el asesinato de su hijo. Sicilia acusa a los políticos mexicanos de haber “sido incapaces —a causa de sus mezquindades, de sus pugnas, de su miserable grilla, de su lucha por el poder— de crear los consensos que la nación necesita para encontrar la unidad sin la cual este país no tendrá salida”. Sicilia pone el dedo en la llaga. Desde el principio de la transición, la clase política mexicana se ha vuelto experta en la persecución del poder. “Leen los tiempos” para planear horizontes electorales, individuales y de partido. Mandan a hacer encuesta tras encuesta, contratan asesores y consultores, crean empresas paralelas que les buscan atajos y les fabrican triquiñuelas “legales”. Todos los funcionarios aspiran a algo más antes que abocarse a la labor en turno, el trabajo por el bien de México, esa entidad concretísima que, para ellos, parece no ser más que una entelequia dispensable, una herramienta, un medio para alcanzar el fin supremo: el poder.

La consecuencia natural de esta obsesión por obtener “la silla” ha sido la reducción hasta el absurdo de la posibilidad de gobernar el país. En México, los tiempos legislativos productivos se han vuelto prácticamente nulos. ¿Y cómo no habría de ser así cuando la siguiente elección —la que sea, no importa lo que esté en juego— está siempre a la vuelta de la esquina? ¿Y cómo no habría de ser así si el ejercicio del poder se concentra en negarle potenciales blasones al adversario ante que pensar en el bien común? Hermoso mantra: “Ya lo arreglaremos nosotros cuando lleguemos”. Javier Sicilia tiene razón: grilla miserable.

Ningún caso reciente ilustra de mejor manera esta mezquindad que el debate de la reforma laboral. Si uno hace caso a los estudios de competitividad global, México tiene tres grandes pendientes: la pobreza educativa, la corrupción y la rigidez del mercado laboral. Los tres problemas son impostergables. De esas variables, la única que parece tener una solución a corto plazo es el sistema de reglas que gobiernan nuestro sistema de trabajo. En México hacen falta empresas que provean empleos formales, bien remunerados y sostenidos. Para ello, sin embargo, el gobierno debe ofrecer flexibilidad y certidumbre no sólo a los empleados sino también a los empleadores. No es posible engañar al mercado: las compañías van y sobreviven donde está la seguridad y el potencial de crecimiento. La reforma laboral propuesta por el PRI y el PAN parecía cumplir con los mínimos requisitos para liberar al país de sus grilletes laborales. No conozco un organismo independiente y serio que no califique la reforma como urgente.

Y, hasta hace un par de semanas, las dos fuerzas principales en el Congreso mexicano estaban de acuerdo. Después de años de negociación y de concesiones, el gobierno y los priistas se decían listos para aprobar la reforma laboral. Pero entonces se cruzó la miseria de la que habla Sicilia. De pronto, en voz de ese cancerbero de los intereses partidistas que es César Augusto Santiago, el PRI dijo “no tener prisa”, “buscar consensos” y “evitar albazos”. Después de casi 15 años de debate, cientos de foros y más de 300 iniciativas, el PRI advirtió la necesidad de “escuchar todas las voces” en nuevas mesas de discusión. Así, la reforma más debatida, más manida y quizá más urgente del país, fue enviada a la congeladora. Es una vergüenza. El PRI sabe perfectamente que sí hay prisa, que un consenso es imposible e innecesario y que, en democracia, el “albazo” es una quimera: se aprueba lo que aprueba la mayoría escuchando a la minoría, no al revés. Lo que el tricolor está haciendo es postergar la reforma por la razón —sí, miserable— de que se acerca la elección en el Estado de México, Javier Lozano quiere ser candidato, los sindicatos van a respingar en las urnas. Sabrá Dios… Lo cierto es que la estrategia priista es imperdonable. La ambición por volver a gobernar, aunque sea sobre ruinas, muestra un apetito indecente. Habrá que tenerlo en cuenta para el 2012.

abril 18, 2011

Si no legalizan drogas, toda América Latina será como México: Vargas Llosa

Agencias en Montevideo
La Crónica de Hoy

El escritor peruano y premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, dijo en una entrevista al diario El País de Uruguay que sin la legalización de las drogas toda América Latina será como México.

“No hay otro camino. Es un camino difícil y arriesgado, pero creo que la represión conduce a lo que estamos viendo: un crecimiento de la producción”, explicó.

“Creo que por el camino que vamos, a lo que nos va a conducir es a que toda América Latina sea lo que es hoy día México”, añadió.

Vargas Llosa señaló además que la corrupción es uno de los grandes problemas que no han sido resueltos en América Latina.

Opinó que las enormes sumas de dinero que se gastan en una política de represión del consumo conducen al crecimiento de la producción, la distribución y el consumo de las drogas.

Los países deben discutir la posibilidad de legalizar “al menos las drogas blandas en un primer momento, porque eso va a disminuir la delincuencia asociada al narcotráfico”, dijo.

El gobierno de México emprendió un combate contra el crimen organizado en diciembre del 2006, cuando el presidente Felipe Calderón anunció que este problema sería una prioridad durante su mandato. Desde esa fecha y hasta diciembre de 2010, al menos 34,612 personas han muerto de manera violenta, en situaciones relacionadas con el crimen organizado.

CHILE, EL EJEMPLO

El autor de la novela La Fiesta del Chivo consideró que Chile es un modelo para Latinoamérica, porque está a la vanguardia, crece de una manera admirable y está haciendo retroceder a la pobreza muy rápidamente. Además, inició reformas económicas y sociales que son importantes para garantizar la igualdad de oportunidades.

“Es el país que ha avanzado más”, dijo.

Los países que desde su perspectiva son “emblemas del pasado, del anacronismo, autoritarios” y “modelos fracasados”, son Venezuela y Cuba. Aunque, dijo que dan la impresión de que están dando “las últimas boqueadas” y que no van a durar.

La pelea por Michoacán

Ivonne Melgar
Retrovisor
Excélsior

Luisa María Calderón alcanzó 30% de las preferencias, el alcalde de Morelia, Fausto Vallejo, suma 29 por ciento.

La hermana del Presidente quiere ser gobernadora de Michoacán. Y por primera vez el PAN tiene posibilidades de disputar la plaza porque Luisa María Calderón, de 54 años, La Cocoa para los suyos, alcanzó hace tres semanas la delantera en las encuestas.

Es una precaria ventaja respecto a su principal competidor en el PRI, Fausto Vallejo, con quien tendría que protagonizar una pelea de cuerpo a cuerpo, pues mientras ella alcanzó 30% de las preferencias, el alcalde de Morelia suma el 29 por ciento.

La competencia se perfila aún más reñida, porque si bien el PRD se encuentra alicaído después del Michoacanazo, podría remontar su actual tercer sitio con el senador Silvano Aureoles, con 27% de las intenciones de voto, o con el diputado local Enrique Bautista, avalado por la otra familia política del estado, los Cárdenas.

De manera que después del Estado de México, con escasas oportunidades de pelea para el PAN, Michoacán será una operación electoral prioritaria para Los Pinos y para todos los aspirantes a la Presidencia.

Por eso, aunque faltan siete largos meses para la cita en las urnas, el domingo 13 de noviembre, los ánimos se caldean y las apuestas crecen, porque PRI, PAN y PRD pueden y quieren ganar. Pero sobre todo porque la hermana del Presidente puede convertirse en la primera gobernadora del estado.

De manera que un paso adelante o un tropiezo de Luisa María Calderón serán siempre encarecidos en el balance electoral de 2011.

Incluso en la elección interna blanquiazul, será vista con lupa la forma en que la ex senadora y ex diputada federal y local logré hacerse de la candidatura. Porque desde ahí tendrá que darse una operación política fina.

Si bien las cosas se acomodaron a favor de la precandidata cuando el secretario de la Función Pública, Salvador Vega, El Gallo, con arrastre en la entidad, pospuso sus aspiraciones, este martes comenzaron a complicársele, cuando Marko Cortés pidió licencia en el Senado para dedicarse a conseguir la candidatura panista.

Cercano a Santiago Creel, el legislador ya demostró en 2006 que no cede a las presiones, así vengan de Los Pinos, como ocurrió al negarse a dejarle el campo libre a su paisano Julio Castellanos hacia el Congreso.

Así que ser la hermana del Presidente jugará a favor y en contra de la hija del pionero del panismo michoacano, Luis Calderón Vega.

Quedan unos 100 días para la definición del abanderado azul y cualquier movimiento de Calderón en el estado tendrá connotaciones electorales. Y no sólo para los priistas y perredistas. Ya el propio Cortés planteó que se necesita una cancha pareja para evitar que los recursos federales beneficien a Luisa María.

Pero aún en medio del pataleo y las quejas, las giras presidenciales y las acciones gubernamentales continuarán, incluyendo la atención al violento Apatzingán, epicentro de La Familia, el grupo criminal que la actual procuradora federal Marisela Morales —cuando era titular de la Siedo— vinculó con los alcaldes y funcionarios del gobierno perredista de Leonel Godoy, escándalo que alcanzó a su medio hermano Julio César Godoy, ahora diputado sin fuero.

No es gratuito que en la Sedesol, el subsecretario de Desarrollo Social y Humano, sea Luis Mejía Guzmán, ilustre referente del panismo michoacano y mentor de los Calderón.

Y si bien habrá intentos por tildar la candidatura de Luisa María como expresión de nepotismo, su trayectoria política, ciento por ciento panista, acredita su peso personal.

Sicóloga, militante desde los 20 años, madre soltera, dejó huella en el Senado cuando en la legislatura 2000-2006 se enfrentó al Jefe Diego Fernández al presentar una iniciativa contra el tráfico de influencias y el conflicto de intereses en los legisladores, con dedicatoria al litigante.

Descrita en su página de Facebook como “excelente política moreliana, humanista, dama de hierro con pantalones”, la hermana del Presidente se convertirá en pieza clave de la guerra electoral que viene, marcada desde ya por la novedad del factor femenino.

No en balde, en una visita reciente a Morelia, la precandidata presidencial panista Josefina Vázquez Mota sentenció: “Tenemos que ganar Michoacán para ganar 2012”.

Tampoco es gratuito que el dirigente del PRI, Humberto Moreira, se encuentre diseñando una operación audaz en la tierra del Presidente, como establecer ahí su Comité Ejecutivo.

Quiere y puede hacerle pasar un muy mal rato a Felipe Calderón, con una dolorosa derrota.

Pero Luisa María confía en conseguir lo contrario: el triunfo personal, político y familiar de calderonizar Michoacán.

Frente al espejo

Denise Dresser
Reforma

"Pinche gringo", le grita un automovilista al pasar al lado de donde mi esposo recoge la basura en la calle, cerca del Bosque de Chapultepec. Y bueno, se puede entender el motivo de la confusión porque tiene el cabello rubio, los ojos verdes y mide 1.96. Pero resulta que es canadiense y aún más importante, es ser humano. Miembro de un grupo universal, cuyos derechos deberían trascender la raza, la etnia, el color de piel, la nacionalidad misma. Sin embargo -una y otra vez- se enfrenta a frases discriminatorias que son dardos, epítetos xenófobos que son flechas, expresiones intolerantes que revelan el rostro oscuro de México. Un país que es un maravilloso rompecabezas en su diversidad de etnias, culturas, edades, formas de pensar, de creer, de amar. Pero un rompecabezas incompleto todavía.

Porque aún hay millones de individuos a los cuales se les deja fuera, se les discrimina, se les odia, se les golpea, se les trata como ciudadanos de segunda clase. Por sexo, por discapacidad, por ser joven, niña o niño, persona adulta mayor. Por origen étnico, por apariencia, por nacionalidad, por preferencia sexual, por ser migrante. Indígenas a quienes se les niega el ejercicio igualitario de libertades y oportunidades. Mujeres a las cuales se les excluye y se les pone en desventaja. Homosexuales sometidos a la intolerancia sistemática, injusta e inmerecida. Ciudadanos a quienes se les violan sus derechos, a toda hora, todos los días. Como lo revela la primera Encuesta Nacional Sobre Discriminación, somos "una sociedad con intensas prácticas de exclusión, desprecio y discriminación hacia ciertos grupos" y "la discriminación está fuertemente enraizada y asumida en la cultura social, y se reproduce por medio de valores culturales".

Cuesta trabajo sabernos así, asumirnos así, vernos así. Usando la frase de Doris Sommer, México vive con una serie de "ficciones fundacionales". México se cubre la cara con la máscara de los mitos. El mito del país mestizo, incluyente, tolerante. El mito del país que es clasista mas no racista. El mito del país que abolió la esclavitud y con ello eliminó la discriminación. El mito del país progresista donde un indio zapoteca pudo ser Presidente. Esas ficciones indispensables, esas ideas aceptadas: el mestizaje civilizador, el indio noble, la mujer como Madre Patria, la revolución igualitaria, la cultura acogedora. Esas medias verdades que son como bálsamo, como ungüento, como antifaz. Esas mentiras aceptadas que ocultan la realidad de un país poco dispuesto a confrontarla. Donde nadie nunca se declara homofóbico o racista o machista o xenófobo o en favor de la violencia. Donde muchos por acción u omisión lo son y lo están.

De allí la importancia de colocar un espejo frente al rostro de México. De enfrentar la verdad de un país que -aún sin reconocerlo- ha tenido y mantenido dinámicas de discriminación, avaladas por el silencio y reforzadas por la invisibilidad. De allí la importancia de la segunda Encuesta Nacional sobre Discriminación que evidencia, enumera, enfrenta, expone. Un país donde 30.1 por ciento de las personas con educación secundaria no estarían dispuestas a permitir que en su casa vivieran personas con alguna discapacidad. Donde 28.1 por ciento no permitirían que vivieran personas de otra raza. Donde 30.1 por ciento no permitirían que vivieran extranjeros. Donde 32.5 por ciento no permitiría que vivieran personas con una cultura distinta. Donde 30.5 no permitiría que vivieran personas con ideas políticas distintas a las suyas. Donde 30.1 por ciento no permitiría que vivieran homosexuales o lesbianas. Donde no tener dinero, la apariencia física, la edad y el sexo son las condiciones más identificadas por la población cuya dignidad ha sido herida. Donde 3 de cada 10 mexicanos niegan o condicionan los derechos de los demás.

Estos prejuicios mutilan tanto a los que odian como a los que son odiados, robando a ambos de lo que podrían ser como personas. Impiden apreciar todo lo bueno que hay detrás de las apariencias. Revelan una cultura estrecha, temerosa, excluyente, en la cual una tercera parte de la población juzga con los ojos y no piensa con la mente. Evidencian el enorme desafío de nacionalizar la agenda antidiscriminatoria y educar a los mexicanos para la respeto a la diversidad. Estos prejuicios convierten a México en un lugar donde -parafraseando a Martin Luther King- los hombres y las mujeres son juzgadas por el color de su piel o por su preferencia sexual, y no por el contenido de su carácter.

Por ello, como señala Ricardo Bucio, el presidente del Conapred, es fundamental entender y cuestionar las propias percepciones y prácticas. Es imperativo conocernos de mejor manera, confrontar parte de nuestra realidad, entender que la igualdad es el sentido primigenio de la democracia y también su horizonte de llegada. Para que las mentes cerradas vayan acompañadas de bocas cerradas. Para que después de mirarse frente al espejo, ningún mexicano pueda decir "naco" o "joto" o "indio desarrapado" o "pinche gringo" sin avergonzarse por ello.