abril 01, 2011

Ebrard, Encinas, El Peje y la PGR

Yuriria Sierra (@YuririaSierra)
Nudo Gordiano
Excélsior

EL ARRANQUE. Marcelo Ebrard, tomando toda precaución de procedimiento posible, comenzó oficialmente su carrera por la candidatura del PRD a la Presidencia. El afortunado descarnalamiento, pues, el camino que lo distanciará del Peje en busca de la banda amarilla que le pueda dar la presidencial. Ya con el “Nuevo Proyecto Alternativo de Nación” presentado por Andrés Manuel López Obrador hace unos días, y que conocemos como el Morena (nombre harto criticado por sus connotaciones religiosas), no podía quedarse atrás; alto hubiera sido el costo de haber prolongado la espera. Y es que el hoy jefe de Gobierno del DF ha sido muy claro desde el inicio, jamás ocultó sus intenciones, pero también ha sido muy preciso y no ha dado pasos en falso ni por adelantado. Incluso, con todo el lío en el Estado de México, de inmediato levantó la mano de Alejandro Encinas (que acorralado por Andrés Manuel, terminó diciendo que de ninguna manera participaría en la contienda bajo estandartes aliados). Marcelo ha mostrado que juega ajedrez todo el tiempo, y tras el desmentido que el propio Encinas le propinó ayer a Andrés Manuel (además de dejar al Peje literalmente plantado en el mitin conjunto que habían anunciado) sobre la supuesta invitación de FCH a éste para convertirse en el abanderado amarillo-azul, el jefe de Gobierno entendió que ya es momento de marcar su arranque, y por separado de AMLO. Así, con el soporte de la Fundación Equipo, Equidad y Progreso, A. C., Marcelo Ebrard comienza su marcha rumbo a Los Pinos, aunque la primera parada antes de ello sea sobrevivir al propio Andrés Manuel, sus encuestas mágicas, sus traiciones sistémicas, y sus mentiras de oficio.

LA NEGACIÓN. Y siguiendo con el tema electoral, justamente sobre esa posible, hoy prácticamente muerta, alianza, Alejandro Encinas negó lo dicho por Andrés Manuel. Jamás recibió propuesta alguna de Felipe Calderón para ser el candidato de una Thalía mexiquense, de una alianza amarillo-azul, PAN-PRD, para ir contra Eruviel Ávila del PRI en el Estado de México. Encinas niega que lo expresado por El Peje haya sucedido; y es que el mismo AMLO, ufano y soberbio, ayer decía que esa alianza ya estaba en el “basurero de la historia”. Y, en eso, aclaro, tal vez no se equivocó. Todos se hacen bolas para no enterrar una posibilidad a la que no se le ven signos vitales. Así como en el PRD se hacen bolas, en el PAN se enredaron y se desmintieron: Cecilia Romero aseguró que, tras la tradicional reunión del panismo con el Presidente, este último les había ordenado seguir en pie con la alianza. No pasó mucho tiempo, apenas no entrábamos en mood para desmenuzar la declaración, y ya salía el secretario particular del mandatario a decir elegantemente que lo afirmado por Romero no era verdad. Y, por su lado, López Obrador sólo pudo balbucear (como tantas veces en el pasado) que las pruebas que juraba y perjuraba tener de la invitación de Calderón a Encinas, las daría a conocer “en el momento adecuado”. Pruebas que, seguramente (y como nos tiene ya acostumbrados) no existen y son pura “baba” no de perico, si no de pejelagarto.

LA PROCURADORA. Por primera vez en su historia, la cabeza en la impartición de justicia de nuestro país estaría en manos de una mujer. A la renuncia de Arturo Chávez Chávez, Marisela Morales Ibáñez fue propuesta por el presidente Felipe Calderón para quedar al frente de la PGR. Y qué mejor, más allá del gusto de saber que al fin una mujer pueda ocupar un cargo dentro de la más alta esfera de poder, Morales Ibáñez tiene credenciales nada despreciables. Hace apenas tres semanas recibió el Premio Internacional a las Mujeres con Valentía 2011, de manos de Hillary Clinton y Michelle Obama. Una palmadita importante, aunque por adelantado, a la propuesta hecha por el Presidente. Y es que Chávez Chávez, durante los meses que estuvo al frente de la Procuraduría, no pudo quitarse el estigma con el que llegó, esos señalamientos que venían tras el cargo ocupado en el gobierno de Chihuahua y la insensibilidad mostrada con respecto a las muertes de mujeres en Ciudad Juárez. Y en esos 18 meses a cargo de la PGR, uno de sus mayores “líos”, que no rindió ningún fruto, fue su enfrentamiento con el gobierno de Marcelo Ebrard en torno a las modificaciones logradas por la ALDF para hacer del matrimonio una unión entre dos personas, independiente al sexo. Marisela Morales, si la ratifica el Senado, tendría a su cargo una impartición de justicia que en nuestro país tantos descontentos ha originado pero, sin duda, sería parte de una renovación que en el gobierno federal hace falta.

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