abril 28, 2011

Juan Pablo y su horror al PRI

Joaquín López-Dóriga (@lopezdoriga1)
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

Si París bien vale una misa, Roma también vale otra. Florestán

Ciudad del Vaticano. Cuando Juan Pablo II tomó la decisión de visitar México, a los tres meses de iniciar su pontificado en octubre de 1978, pensaba en su natal Polonia.

Para Karol Wojtyla siempre existió una historia gemela entre nuestro país y el suyo: falta de relaciones con la santa sede, no reconocimiento de la Iglesia católica perseguida por los regímenes de ambos países y el culto a la Virgen María, de Guadalupe en México, de Chestojova en Polonia, aquélla, la morenita del Tepeyac, ésta la madona nera, como símbolo de veneración y factor de unidad y esperanza de sus respectivos pueblos.

Todo esto pasaba por la cabeza del primer Papa eslavo que se propuso como tarea terminar con los gobiernos priistas que hacían de la Iglesia católica mexicana una Iglesia perseguida desde el callismo, haciendo suya la visión crítica de Pío XI al régimen que declaró la guerra cristera con el cierre de templos, suspensión de culto y persecución y expulsión de religiosos, lo que nunca superó Wojtyla, un reproche y reclamo que hizo público en sus cinco viajes a México, sobre todo, en los primeros, enero de 1979 con José López Portillo, y en mayo de 1990 y agosto de 1993, con Carlos Salinas.

Cuenta un invitado a la mesa papal en el Palacio Pontificio en la que estaba sentado un cardenal mexicano, que Juan Pablo, que nunca perdía la calma ni el control, exclamó: ¡Ni un día más de PRI en México, ni un día!

Por eso su quinto viaje a México, en julio de 2002, tras la que parecía la última, en enero de 1999 con Zedillo.

Su dramática y última visita a México, oficialmente para canonizar a Juan Diego, fue, en realidad, para dejar su mensaje, el PRI, que era su muro de Berlín y telón de acero mexicano, había caído dos años antes, julio de 2000 y por eso su presencia final.

Retales

1. BEATIFICACIÓN. Felipe Calderón llega el sábado aquí por segunda vez como Presidente de la República para asistir a la misa de beatificación de Juan Pablo II el domingo. La primera fue el 4 de junio de 2007, para cumplir una visita oficial en la que fue recibido por Benedicto XVI;

2. IMPREVISTO. En aquella ocasión, estando aquí en Roma, recibió una invitación del presidente Nicolas Sarkozy para cenar en el Palacio del Elíseo, cena con señoras, el anfitrión con la suya de entonces, Cecilia, porque después casaría con la Bruni; y Calderón con Margarita. Ambos viajaron a París. Luego la relación la rompería el francés; y

3. RUPTURA. No cedió el PAN, que condicionaba su alianza con el PRD en Nayarit a la candidatura de Martha Elena García, esposa del ex gobernador Antonio Echevarría, ni el PRD, que se sostuvo con Guadalupe Acosta Naranjo, y se rompió la alianza. El PRI irá con Roberto Sandoval Castaño. Esto pone en riesgo la de Coahuila con el primer compadre del país.

Nos vemos mañana, pero en privado.

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