abril 18, 2011

La pelea por Michoacán

Ivonne Melgar
Retrovisor
Excélsior

Luisa María Calderón alcanzó 30% de las preferencias, el alcalde de Morelia, Fausto Vallejo, suma 29 por ciento.

La hermana del Presidente quiere ser gobernadora de Michoacán. Y por primera vez el PAN tiene posibilidades de disputar la plaza porque Luisa María Calderón, de 54 años, La Cocoa para los suyos, alcanzó hace tres semanas la delantera en las encuestas.

Es una precaria ventaja respecto a su principal competidor en el PRI, Fausto Vallejo, con quien tendría que protagonizar una pelea de cuerpo a cuerpo, pues mientras ella alcanzó 30% de las preferencias, el alcalde de Morelia suma el 29 por ciento.

La competencia se perfila aún más reñida, porque si bien el PRD se encuentra alicaído después del Michoacanazo, podría remontar su actual tercer sitio con el senador Silvano Aureoles, con 27% de las intenciones de voto, o con el diputado local Enrique Bautista, avalado por la otra familia política del estado, los Cárdenas.

De manera que después del Estado de México, con escasas oportunidades de pelea para el PAN, Michoacán será una operación electoral prioritaria para Los Pinos y para todos los aspirantes a la Presidencia.

Por eso, aunque faltan siete largos meses para la cita en las urnas, el domingo 13 de noviembre, los ánimos se caldean y las apuestas crecen, porque PRI, PAN y PRD pueden y quieren ganar. Pero sobre todo porque la hermana del Presidente puede convertirse en la primera gobernadora del estado.

De manera que un paso adelante o un tropiezo de Luisa María Calderón serán siempre encarecidos en el balance electoral de 2011.

Incluso en la elección interna blanquiazul, será vista con lupa la forma en que la ex senadora y ex diputada federal y local logré hacerse de la candidatura. Porque desde ahí tendrá que darse una operación política fina.

Si bien las cosas se acomodaron a favor de la precandidata cuando el secretario de la Función Pública, Salvador Vega, El Gallo, con arrastre en la entidad, pospuso sus aspiraciones, este martes comenzaron a complicársele, cuando Marko Cortés pidió licencia en el Senado para dedicarse a conseguir la candidatura panista.

Cercano a Santiago Creel, el legislador ya demostró en 2006 que no cede a las presiones, así vengan de Los Pinos, como ocurrió al negarse a dejarle el campo libre a su paisano Julio Castellanos hacia el Congreso.

Así que ser la hermana del Presidente jugará a favor y en contra de la hija del pionero del panismo michoacano, Luis Calderón Vega.

Quedan unos 100 días para la definición del abanderado azul y cualquier movimiento de Calderón en el estado tendrá connotaciones electorales. Y no sólo para los priistas y perredistas. Ya el propio Cortés planteó que se necesita una cancha pareja para evitar que los recursos federales beneficien a Luisa María.

Pero aún en medio del pataleo y las quejas, las giras presidenciales y las acciones gubernamentales continuarán, incluyendo la atención al violento Apatzingán, epicentro de La Familia, el grupo criminal que la actual procuradora federal Marisela Morales —cuando era titular de la Siedo— vinculó con los alcaldes y funcionarios del gobierno perredista de Leonel Godoy, escándalo que alcanzó a su medio hermano Julio César Godoy, ahora diputado sin fuero.

No es gratuito que en la Sedesol, el subsecretario de Desarrollo Social y Humano, sea Luis Mejía Guzmán, ilustre referente del panismo michoacano y mentor de los Calderón.

Y si bien habrá intentos por tildar la candidatura de Luisa María como expresión de nepotismo, su trayectoria política, ciento por ciento panista, acredita su peso personal.

Sicóloga, militante desde los 20 años, madre soltera, dejó huella en el Senado cuando en la legislatura 2000-2006 se enfrentó al Jefe Diego Fernández al presentar una iniciativa contra el tráfico de influencias y el conflicto de intereses en los legisladores, con dedicatoria al litigante.

Descrita en su página de Facebook como “excelente política moreliana, humanista, dama de hierro con pantalones”, la hermana del Presidente se convertirá en pieza clave de la guerra electoral que viene, marcada desde ya por la novedad del factor femenino.

No en balde, en una visita reciente a Morelia, la precandidata presidencial panista Josefina Vázquez Mota sentenció: “Tenemos que ganar Michoacán para ganar 2012”.

Tampoco es gratuito que el dirigente del PRI, Humberto Moreira, se encuentre diseñando una operación audaz en la tierra del Presidente, como establecer ahí su Comité Ejecutivo.

Quiere y puede hacerle pasar un muy mal rato a Felipe Calderón, con una dolorosa derrota.

Pero Luisa María confía en conseguir lo contrario: el triunfo personal, político y familiar de calderonizar Michoacán.

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