abril 20, 2011

Los turistas

Sergio Aguayo Quezada (@sergioaguayo)
Reforma

Un turista ejemplar prepara con enorme cuidado sus desplazamientos; sólo así acumula conocimientos y vivencias. El turista común y corriente, por el contrario, flota sobre las realidades sin querer entenderlas ni relacionarse con ellas; ¿qué hacer para que nuestros gobernantes dejen de comportarse como turistas de tercera?

Un ejemplo claro de lo anterior han sido las reacciones y el manejo poco brillante de gobernantes y políticos ante la decisión de quitarle a Acapulco el Tianguis Turístico que se realizaba en el puerto desde hace 36 años.

La Secretaría de Turismo federal (panista) anunció súbitamente que el dichoso tianguis sería itinerante. Al alcalde (priista) le salió la estirpe guerrera y convocó a taxistas y lancheros a movilizarse por tierra y mar; no sería extraño que pronto los veamos en el Distrito Federal instalados en guapachoso plantón mientras regalan a transeúntes y curiosos miles de cocos borrachos. El perredismo, por su parte, ya condenó con adjetivos la afrenta al gobierno (perredista) de aquel estado, mientras que los agitados estados de Durango, Nuevo León y Quintana Roo piden que el tianguis se haga en sus territorios.

Todos ellos se desviven en elogios al benéfico turismo. Ninguno bosqueja algún proyecto para reducir los niveles de violencia que están ahuyentando a los visitantes (según encuesta de Reforma publicada el 19 de abril de 2011, 59% de viajeros temen usar las carreteras durante esta Semana Santa). Tampoco tienen un proyecto de largo plazo y la norma, cuando gobiernan, es hacer algo para destruir los atractivos naturales de este país. La tolerancia oficial hacia el urbanismo salvaje devasta manglares, agota o contamina ríos y arroyos, invade zonas protegidas.

Morelos tiene vocación para el turismo por su ubicación y sus recursos naturales. En los últimos años, las autoridades de los tres niveles compiten en la destrucción del medio ambiente. La fórmula que han encontrado son los cambios de uso de suelo que permiten las construcciones irracionales e ilegales que violentan las reglas más elementales del urbanismo.

En un par de columnas escritas durante el último año narré la decisión del cabildo perredista de Jiutepec de cambiar el uso de suelo, lo que permitió la construcción de 280 casas en un terreno apto para 47. También conté sobre la oposición de vecinos -entre los cuales me encuentro- al fraccionamiento La Cantera y las demandas jurídicas contra la decisión del Ayuntamiento. El forcejeo ha tomado rumbos inesperados.

Los vecinos solicitaron al Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) y al Fondo de la Vivienda del ISSSTE (Fovissste) que suspendieran el otorgamiento de créditos para adquirir viviendas en La Cantera hasta que se decida el fallo del juicio actualmente en curso. Es una forma de proteger la inversión de los trabajadores. El Infonavit, que encabeza Víctor Manuel Borrás, aceptó la petición lo cual abre un resquicio para la corrección de aberraciones; el Fovissste, dirigido por Manuel Pérez Cárdenas, se ha mostrado reticente porque para ellos basta con que la presidencia de Jiutepec autorice el fraccionamiento. Tras esta disparidad está la ausencia de una estrategia federal de largo plazo para darle integralidad y viabilidad al turismo en Morelos.

Andrés Manuel López Obrador visitó hace poco Jiutepec y compartió la mesa de honor con el presidente municipal perredista que ha consecuentado y tolerado empresas depredadoras del medio ambiente (y cuya renuncia pidió Javier Sicilia). López Obrador actúa de esa manera porque su prioridad es la candidatura a la Presidencia y a ella somete la atención a problemas cotidianos de las comunidades. ¿Y qué decir de Felipe Calderón que se va de turismo religioso al Vaticano en lugar de visitar San Fernando, Tamaulipas, como sería su deber? (véase de Roberto Blancarte, "Nuestro presidente católico", Milenio, 19 de abril de 2011).

Al comportarse como turistas frívolos, nuestros gobernantes y políticos marginan a la sociedad que desesperada busca soluciones de cualquier tipo. Quienes viven en Petatlán, Guerrero, optaron por "sacar a la calle al Padre Jesús, el 'Tata Chuy', cuya imagen 'milagrosa' estuvo durante 47 años sin salir de su santuario". Buscan en el cielo lo que los partidos les niegan: restablecer la "paz en Guerrero" y regresar "el turismo a la región" (El Universal, 17 de abril de 2011).

¿Será necesario que saquemos a peregrinar fotos de Manuel Gómez Morin, Lázaro Cárdenas del Río y Valentín Campa para ver si sus herederos mejoran como gobernantes? Sería simpático pero ineficaz. Mejor presionemos a favor de la legalización de la marihuana, reunamos firmas para pedir a Washington un embargo a la exportación ilegal de armas de asalto a nuestro país y participemos en la marcha del próximo 8 de mayo contra la inseguridad.

Comentarios: www.sergioaguayo.org; Twitter: @sergioaguayo; Facebook: SergioAguayoQuezada
Colaboró en la búsqueda de información Rodrigo Peña González

No hay comentarios.: