abril 05, 2011

Precampaña

Sergio Sarmiento
Jaque Mate
Reforma

"No hay moral en la política: sólo conveniencia".
Lenin

Aunque usted no lo crea, la campaña al gobierno del Estado de México aún no comienza. Los contendientes no podrán realizar actos formales de proselitismo hasta el lunes 16 de mayo. Por eso el PRD del Estado de México ha presentado una denuncia ante el Tribunal Electoral en contra del precandidato del PRI, Eruviel Ávila, pidiendo que se le impida hacer proselitismo.

La paradoja es que, mientras el PRD se queja, también realiza actos de campaña. El precandidato Alejandro Encinas se presentó este pasado fin de semana en un mitin, pero lo hizo además acompañado del jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, y de un amplio grupo de funcionarios capitalinos. ¿Qué dirían los perredistas si fuera el gobernador Enrique Peña Nieto el que acudiera a los actos de campaña de Eruviel?

Luis Felipe Bravo Mena, el precandidato del PAN, realiza también actos de campaña con la presencia y apoyo de miembros del gabinete presidencial y de personajes de la política nacional.

La avalancha de spots en medios electrónicos apenas empieza. En el mes de mayo se volverá insoportable. Una de las consecuencias de las reformas electorales de los últimos años ha sido multiplicar el número de anuncios electorales en radio y televisión. La saturación afecta al Distrito Federal y otras entidades vecinas cuyos ciudadanos no pueden votar en el Estado de México. Los anuncios, sin embargo, no ofrecen ninguna idea de fondo.

Pretender que en este momento no debe haber campañas es absurdo cuando vemos que las autoridades electorales han permitido que Andrés Manuel López Obrador contrate tiempos de radio y televisión a través del Partido del Trabajo desde hace años. En México se aplican unas reglas a la mayoría de los políticos y otras distintas a López Obrador.

Las reglas electorales en México se han prestado simplemente a simulaciones. Se prohíbe la contratación de tiempos de radio y televisión para promover ideas políticas, pero la prohibición se aplica solamente a los ciudadanos de a pie y a las organizaciones empresariales. Los políticos siempre encuentran la forma de darle la vuelta, así como han encontrado maneras de violar las restricciones a la realización de campañas fuera de tiempos de campaña.

En Estados Unidos, donde estas limitaciones no existen, nadie se preocupó ayer porque el presidente Barack Obama anunció el inicio de su campaña para las elecciones de noviembre del 2012.

Quizá la mayor diferencia en Estados Unidos es que las campañas no le cuestan al contribuyente. El dinero surge de aportaciones privadas. En México la mayor parte de los recursos proviene del gobierno, que al parecer no tiene mayor prioridad que subsidiar a los políticos. Hay también aportaciones privadas en nuestro país, pero muchas se entregan fuera de la ley, como ocurrió cuando Carlos Ahumada financió campañas del PRD en la Ciudad de México en el 2003 entregando dólares en efectivo a distintos políticos o cuando se desvió dinero de Pemex para financiar al PRI en el 2000.

En el 2012 la campaña de Estados Unidos se llevará a cabo bajo la influencia de una decisión de la Suprema Corte de Justicia de enero del 2010 que estableció que, por razones de libertad de expresión, no se puede prohibir a las empresas o personas que compren tiempos en medios para apoyar a candidatos o partidos. En México un fallo de la Suprema Corte decidió que esta censura sí es constitucional en nuestro país.

Estamos en tiempos de precampaña en el Estado de México. El inicio del proceso nos muestra una vez más que en nuestro país vivimos con una democracia no sólo disfuncional sino hipócrita.

EJECUCIONES

Hasta el pasado 1o. de abril el periódico Reforma registraba ya 3,162 ejecuciones en el país en este año. De mantenerse la tendencia el 2011 será el año más violento en la historia, con más de 12 mil homicidios vinculados al crimen organizado. Se superará el récord de 11,583 ejecuciones de 2010.

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