abril 06, 2011

Soledades

Sergio Aguayo Quezada (@sergioaguayo)
Reforma

Y el poeta se quedó solo cuando propuso pactar con el narco...

Si la ejecución de un grupo de jóvenes agita tanto a Morelos y al Distrito Federal es porque confirma que ahora sí la guerra llega a la vida diaria. Uno de los padres, el poeta Javier Sicilia, lanzó primero un durísimo "yo acuso" contra criminales y políticos; luego propuso, en entrevista para Reforma, un acuerdo con el crimen organizado, y fue rápidamente descalificado por los políticos: la mayoría calló; otros lo minimizaron aduciendo que quien se arrastra con el corazón dolorido es incapaz de razonar; sólo Calderón y López Obrador le dieron las condolencias pero no añadieron nada sustancioso. Revisé una semana de discursos y twitters de los aspirantes a llegar a Los Pinos, y la norma es el silencio o los lugares comunes.

Sicilia subraya la urgencia de pasar de la protesta a la propuesta porque una parte de la ciudadanía quiere decir algo sobre ese tema. Si el movimiento del 68 capturó el espíritu del cambio en un pliego petitorio de seis puntos y un transitorio, ¿existiría algún equivalente apropiado para esta etapa de agobio y desconcierto? Por supuesto.

Legalizar la marihuana. Éste es, sin duda alguna, el punto más débil de la política de Calderón y el que reduciría parte de los ingresos del crimen organizado. Mientras en Estados Unidos están hartándose de ganar dinero vendiendo "mota medicinal", aquí se inhiben y argumentan que Washington jamás aceptaría algo así. Olvidan que el vecino entiende las posiciones firmes, sobre todo cuando las legitima la razón y se arropan con algún método que capture la voluntad popular.

Embargo de armas estadounidenses a México. Cuando se piensa en lo asimétrico de la relación puede uno entender la timorata cautela de Tlatelolco; pero eso no debería frenar una campaña nacional de recolección de firmas para ser presentadas en la Embajada de Estados Unidos en México y exigir a Washington que frene el inmoral trasiego de 19 tipos de armas automáticas. Los tiempos electorales en el vecino país son al mismo tiempo obstáculo y oportunidad.

Armar a grupos vulnerables. Existen precedentes. Después de la Revolución se creó la Guardia Rural, un cuerpo equipado y entrenado por el Ejército para defender la reforma agraria. Cuando la vía armada se convirtió en opción para algunos grupos sociales la Guardia declinó. Tal vez sea el momento de reactivarla adecuándola a los tiempos porque, según una investigación inédita de Íñigo Guevara (integrante del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia, Casede), los pequeños pueblos de algunos estados se encuentran a merced de hordas de delincuentes bien organizados y armados.

Creación inmediata de un programa de emergencia para periodistas y defensores de los derechos humanos. Es una vergüenza que no se avance en este asunto por las mezquinas disputas entre las burocracias de Gobernación, la Procuraduría General de la República y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Está también pendiente que las dirigencias nacionales del PAN y el PRD cumplan con su compromiso escrito de avanzar en el tema.

Otros conflictos han ido dejando un abanico de prácticas que podríamos considerar en México. Entre ellas estarían los santuarios temporales para personas amenazadas en lugares de culto; los polígrafos y las pruebas antidoping para todos los candidatos a cargos de elección popular (incluyendo suplentes); la petición a los precandidatos a la Presidencia de la República para que dediquen al menos 50% de sus palabras públicas a presentar ideas sobre temas de interés general; prohibir durante un año frases como que llegarán "hasta las últimas consecuencias" o que "se castigará a los culpables" (hasta la demagogia tiene dignidad); y, finalmente, que los poderosos renuncien por un día al mes a sus escoltas.

Estos planteamientos supondrían que quienes gobiernan aceptan que tenemos un conflicto armado que afecta algunas regiones y que los cárteles son una realidad que no desaparecerá porque la neguemos. En un buen número de localidades las autoridades y las sociedades han llegado a entendimientos con ellos, porque reconocer lo inevitable ha sido una constante en la cúspide. ¿Alguien recuerda la impunidad concedida a los beneficiarios de un Fobaproa que seguimos pagando? ¿No lo vemos acaso cada día en las concesiones que hace Calderón y la SEP al grupo de Elba Esther Gordillo? ¿Ya se olvidaron las concesiones que hicieron a las televisoras Vicente Fox y la señora Marta?

El poeta habló desde el dolor, es cierto, pero sus palabras trascendieron la subjetividad para hacer planteamientos concretos que demuestran la urgencia de un pliego petitorio consensuado que sea la bandera de aquella parte de la sociedad que no se resigna a la pasividad y a las soledades.

Comentarios: www.sergioaguayo.org; Twitter: @sergioaguayo; Facebook: SergioAguayoQuezada

Rodrigo Peña González colaboró en la recopilación de información; Íñigo Guevara me propuso sugerencias sobre el fondo.

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