abril 19, 2011

Un país de Twitter

Antonio Navalón
Cuenta atrás
El Universal

Estoy contento. Estoy feliz. Vivo en un país donde somos el primer gobierno en el que todos tendrán Twitter.

El gobierno de México, siguiendo el ejemplo del gobierno de la Junta Militar de Egipto, ha decidido que la mejor manera de comunicarse para defender la innovación, la comunicación y el intercambio entre los ciudadanos y el poder son los medios electrónicos.

Como dijo la vocera presidencial Alejandra Sota, hoy instalada como profeta de las nuevas tecnologías, México tiene 4 millones de tuiteros y su crecimiento es exponencial.

En México somos 115 millones de seres desangelados; en Egipto son 82 millones de seres entristecidos, entre otras cosas, por ese mal hábito de comer tres veces al día. En el país de los faraones, su actual gobierno ha decidido ser muy transparente apostándole a la innovación y a la creación de nuevos espacios de comunicación con su pueblo. Por ello sólo se manifiesta a través del Facebook del Estado, lo cual quiere decir que únicamente 6.7% de la población egipcia podrá saber qué piensa, quiere y hace su gobierno.

Entiéndame bien, estoy —cómo no estarlo— a favor de la modernización y tuiterización de México. Pero lo estoy desde el punto de vista de que modernización significa también contar con un gobierno que intervenga en esa lucha de colosos y gigantes en que se ha convertido el mercado de las telecomunicaciones, donde éste tiene la obligación de mediar ese choque de trenes logrando más equidad en los precios de los servicios. No lo está haciendo y parece no quererlo hacer, aunque imponga multas que sabe se perderán en los laberintos de los juzgados. Y uno se pregunta: ¿quién manda en México, el voto en las urnas o el poder del dinero?

Ahora que las narcofosas y las desapariciones de inocentes no pueden ser ocultadas más, sería buena idea tuitear las desapariciones y la angustia de quien nos espera.

¿Cómo aplicará el gobierno la política de Twitter, que significa que todo lo que se tenga que decir, se dirá en 140 caracteres? Ya que esta plataforma ha sido —según la vocera presidencial— elegida como el sistema que incremente la comunicación del gobierno con nosotros los administrados, entonces, ¿vamos a pedirle a los administradores del sistema que nos amplíen por lo menos a mil caracteres porque con 140 poco es lo que podremos preguntar y mucho menos lo que ellos podrán responder?

Pero todo eso, ¿qué significaría efectivamente? ¿Expandir, colocar y situar la posibilidad de que ya que tenemos un gobierno tuitero y pudiéramos tener un pueblo que pregunte? ¿O todo eso se queda para el siguiente ejercicio con la siguiente elección?

Mientras tanto, sea usted muy feliz, como le sucede a cualquier egipcio, que tiene un gobierno militar que, como el mexicano, ha decidido emplear las redes sociales para gobernar. Usted pertenece al primer país en el mundo que ha integrado a todo el gobierno en Twitter. Twitter para combatir la pobreza, Twitter para activar la economía, Twitter para ganar la ilegal guerra, Twitter para, en suma, olvidar el hambre y ser dichosos.

Como dijo la propia vocera: “la diversidad es el sello del México de hoy, y el gobierno federal responde a los desafíos que esto implica sumando, innovando, haciendo más”, ahora sólo es necesario que además se note que el gobierno sabe que le tocan la última palabra y la última autoridad en el ordenamiento del mercado de las telecomunicaciones y la información; que se note que el gobierno existe, sea en Twitter, Facebook o simplemente en los antiguos comunicados o conferencias de prensa, pero que exista.

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