septiembre 20, 2011

Inflación

Macario Schettino (@macariomx)
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor del ITESM-CCM
El Universal

Seguimos encaminándonos a repetir los años 70. Claro que no de manera exacta, pero todo indica que viviremos, en el resto de esta década, un periodo de estancamiento con inflación como el que ocurrió hace 40 años

Por una lado, el crecimiento en los países más importantes del mundo parece que será pequeño, con lo que el desempleo que hoy se vive en ellos no podrá reducirse de forma significativa. Para Estados Unidos, el McKinsey Global Institute publicó en junio un estudio en el que concluye que sólo en el mejor escenario podría ese país volver a abrir un espacio a los 8 millones de personas que quedaron fuera del mercado laboral durante la crisis.

Tanto en ese país como en buena parte de Europa, las deudas son demasiado elevadas, y los gobiernos ya no tienen espacio para seguirlas incrementando, o lo que es lo mismo, para mantener un déficit en sus finanzas. En consecuencia, el esfuerzo de reducir esas deudas implicará un crecimiento reducido. No está de más recordar que, para complicar aún más el panorama, tanto en Estados Unidos como en Europa hay un proceso de envejecimiento y retiro que va a costar mucho. Es una razón adicional para preocuparse por las deudas. En este punto, Estados Unidos tiene una ventaja, ha sido un gran atractor de inmigrantes, y eso le permite sustituir con más facilidad a quienes se retiran. Sin embargo, en todos estos países el capital humano de quienes ya salen de trabajar no se parece al de los inmigrantes disponibles para sustituirlos.

En suma, hay varios factores que se conjuntan en estos años y que parecen garantizar que no habrá cómo hacer crecer las economías más importantes del mundo. Para no quedarnos sólo en Estados Unidos y Europa, el otro país industrializado, Japón, enfrenta los mismos factores, pero más graves: mayor deuda, mayor envejecimiento, y ya un buen rato sin crecer.

Muchas personas creen que los países emergentes podrían sustituir a los ya desarrollados como motor del mundo, pero eso no parece posible. Sin duda Brasil, China, India, Rusia, México y Turquía, han ido construyendo una clase media mucho mayor que la que antes tenían, pero sigue siendo una clase media de bajos recursos, comparativamente con la de los países industrializados. No alcanza el consumo de estos países para sustituir a los otros. No olvidemos que todos los países mencionados vivimos, en parte, de lo que vendemos a los de allá.

Pero este panorama de bajo crecimiento ya lo habíamos comentado, lo que ahora queremos agregar es el fantasma de la inflación, que empieza a aparecer en Estados Unidos. La inflación “subyacente”, como la llamamos acá, ha pasado de menos de un punto a fines del año pasado a 2% en agosto. Usted dirá que no es mucho el incremento de un punto porcentual, pero se ha más que duplicado en menos de un año. Un crecimiento como ése puede ponernos en 4% en 2012 con toda facilidad. Y estamos hablando de la tasa “subyacente”, es decir, la inflación sin considerar alimentos y energía, porque si incluimos estos dos grupos de bienes, ya está Estados Unidos en 4%. Es la tasa que tuvo en 2006, o un poco menor a la de 2008. Es decir, es inflación ya importante para ese país.

La combinación de estancamiento con inflación que se vivió en los años 70 fue muy seria. Usted posiblemente recuerda cómo acabó: con la crisis de deuda en los países en desarrollo, es decir nosotros. El camino para frenar la inflación en Estados Unidos e Inglaterra fue elevar las tasas de interés a niveles nunca vistos, que acabaron con los deudores. Un movimiento similar, hoy, no golpearía a México, pero sí a Europa. Y si América Latina vivió una década perdida en los 80, no quisiera imaginar esa década perdida en los países mediterráneos, con muchos viejos y pocos jóvenes.

La preocupación por la inflación no es cosa menor. Paul Volcker, que fue responsable de la Reserva Federal cuando se elevaron las tasas de interés en 1980, escribe ayer mismo en The New York Times al respecto. Él cree que no estamos al borde de un proceso inflacionario explosivo, pero insiste en que la Fed tiene que estar pendiente del tema. Después de que la Reserva ha metido 3 trillones de dólares en la economía, estar pendiente, me imagino, no es un asunto menor.

Si el escenario previsible es de estancamiento con inflación, como ocurrió en los años 70, lo que debe uno esperar para México no es agradable, pero tampoco es catastrófico, como sí lo fue hace 30 años. Ahora este panorama nos toma con una posición financiera muy sólida, y lo que debe preocuparnos es cómo equilibrar el efecto negativo de la inflación mundial (particularmente en alimentos) con el efecto positivo (mayor precio para algunas exportaciones, especialmente crudo). En términos de crecimiento económico, lo que ya vendemos no crecerá mucho, pero tenemos espacio para vender otras cosas, o si lo quiere en términos más técnicos: ampliar nuestra participación en el mercado mundial, empezando por el estadounidense.

Para lograr todo eso nos convendría mucho ser más eficientes en lo que producimos, y el punto de partida para ello es mayor inversión (y competencia) en el área energética. La ventaja de precios altos de crudo se reduce mucho cuando uno importa tanta gasolina, y las posibilidades de vender más en el mundo se reducen cuando no hay energía eléctrica suficiente, a precios competitivos. Ya no insisto en lo de la reforma laboral nomás por no repetir, pero vaya que hubiera sido bueno hacerla antes.

El resto de esta década, según toda la información que tenemos, será complicado. No estamos en tan mala situación como estuvimos hace tres o cuatro décadas, pero tampoco llegamos a este momento en muy buenas condiciones. Hay, sin embargo, posibilidades, si quisiéramos terminar de borrar el experimento del siglo XX que tan malo nos resultó. Pero como eso no lo hemos entendido, poco hay que hacer.

No hay comentarios.: