octubre 31, 2011

Mercantilismo, vivito y coleando

Arturo Damm Arnal (@ArturoDammArnal)
arturodamm@prodigy.net.mx
La Crónica de Hoy

El pasado viernes apareció, en El Financiero, un artículo de Alejandro Gómez Tamez, titulado Consumo nacional y mercado interno, en el cual apunta, correctamente, que para apuntalar el mercado interno se necesita “crear más empleos y que éstos estén mejor remunerados”, única manera de que la demanda por mercancías, y por lo tanto el consumo de bienes y servicios, aumente. Hasta aquí lo dicho por Gómez Tamez es correcto, corrección que desafortunadamente se pierde cuando el autor recomienda, “en el cortísimo plazo”, instrumentar, entre otras, las siguientes medidas: 1) “Ajustar la política monetaria para que lleve al tipo de cambio a un nivel que le dé competitividad a los productos nacionales (no se trata de tener un peso subvaluado, pero sí uno en equilibrio)” e 2) “Incrementar los aranceles al nivel máximo permitido por la Organización Mundial del Comercio (35%) en contra de aquellos países con los que no tenemos un acuerdo comercial y es bien sabido que realizan prácticas desleales de comercio como el dumping, por ejemplo: China y Vietnam”, medidas mercantilistas que apuntan en la dirección equivocada. ¿Por qué? Porque de implementarse el perjudicado sería, por el encarecimiento de las mercancías importadas, el consumidor nacional, ¡y no pocos productores nacionales!

Lo que Gómez Tamez pide (aunque contradictoriamente hable de tipo de cambio de equilibrio) es, uno, que por medio de la devaluación del peso frente al dólar se abaraten las exportaciones y encarezcan las importaciones, lo cual perjudicaría a los consumidores mexicanos de productos extranjeros, pudiendo beneficiar a algunos exportadores, y escribo pudiendo beneficiar a algunos exportadores porque no hay que olvidar que muchos exportadores mexicanos, antes de serlo, son importadores —de materia prima, de maquinaria y equipo, de tecnología, etc.— pudiendo también estar endeudados en dólares, razón por la cual la devaluación, por el lado de sus costos, los afectaría. En segundo lugar lo que está pidiendo Gómez Tamez, esta vez por obra y gracia del aumento en aranceles, es decir, de los impuestos con los que se gravan las importaciones, es el encarecimiento de las mercancías importadas, en perjuicio, nuevamente, de los consumidores nacionales de tales productos, y de los productores nacionales que importan antes de producir y de exportar.

Lo que Gómez Tamez pide, al más puro estilo del mercantilismo (¿quién dice que éste llegó a su fin, consecuencia de la publicación, en 1776, de La riqueza de las naciones de Adam Smith, en la segunda mitad del siglo XVIII?), es protección a favor de los productores nacionales y, como consecuencia inevitable de ello, agresión en contra de los consumidores, y entre proteger al productor nacional, y promover la producción nacional, hay una enorme diferencia.

Recordemos lo dicho por Bastiat: para calificar una política económica preguntémonos cuál será su efecto sobre el bienestar del consumidor, no sobre la rentabilidad del productor, sin olvidar, lo digo yo, que si el problema económico de fondo es el de la escasez, cualquier política que tenga como consecuencia el alza de precios lo agrava, pudiendo calificarse de antieconómica.

Es la hora inédita de México

Vicente Fox Quesada (@vicentefoxque)
Ex presidente de México
El Universal

El costo para México ya es demasiado alto... y el futuro se vislumbra peor.El impacto en la economía, en el empleo, en la inversión, en el turismo, en los talentos que se fugan, en la tranquilidad, en la confianza y en la esperanza es ya demasiado costoso en comparación con los males menores, quizá inevitables cuando buscamos el camino a la paz y la tranquilidad.

Todos sabemos que en un escenario de armonía y paz es donde los seres humanos damos nuestro mejor rendimiento y alcanzamos los mayores logros.

¡Tenemos que salir de esta trampa!

Debemos avanzar hacia una reducción significativa de la violencia.

La imagen de nuestro México, la esperanza y el futuro reclaman de todos aportar ideas y soluciones. Es lo menos que podemos hacer.

El cambio, lo nuevo, el pasar a un nuevo paradigma, reclama audacia, imaginación y coraje. Como decía Albert Einstein: “Hay que cuestionar el conocimiento convencional, hay que retar lo hasta hoy establecido.”

Hoy se han derrumbado muchas prohibiciones, mitos y creencias del pasado.

Estamos frente a la última frontera de los esquemas viejos sobre la droga, la cual ya está en un proceso de empuje incontenible hacia un nuevo paradigma.

La última encuesta nacional en Estados Unidos sobre consumo de drogas marca un 50% de aprobación para su legalización; en Canadá ya se han emitido regulaciones para su forma de uso; 14 estados de la Unión Americana han aprobado el uso médico de las drogas; Holanda y Portugal ya han hecho legalizaciones; de hecho, en México no está penalizado consumir.

En mi artículo anterior aparecieron ideas que han probado ser útiles para avanzar hacia una especie de cese al fuego y para restaurar y reiniciar estrategias adicionales con la vista puesta en la concordia, el orden y la pacificación. La disminución paulatina del Ejército en las calles puede ser una señal positiva en este sentido.

La aplicación de la ley es una obligación del Estado. No hablo de terminar con este mandato fundamental. Hablo de ejercerlo de una mejor manera, pero sobre todo de sumar más y más estrategias que contribuyan a este propósito. Hablo de asegurar, antes que nada, el respeto a los derechos humanos y al debido proceso jurídico al que todos tenemos derecho: o alcanzamos la plena garantía de todas las libertades o, en su defecto, el éxito será uno pírrico e incompleto.

No podemos siquiera pensar que la violencia frene a la violencia y que la aniquilación sea el único camino.

A cambio debemos reflexionar: ¿cuántos de los jóvenes muertos —considerados criminales o distribuidores y/o consumidores de droga— eran rescatables?, ¿cuántos de los jóvenes y de quienes los mataron o quienes hoy engrosan los cárteles cambiarían de vida, serían rehabilitados si tuvieran mejores oportunidades y alternativas de vida? Se trata de cambiar los incentivos, ponerlos hacia donde está el camino del bien.

No es nuevo negociar, dialogar... La amnistía, el perdón, la rehabilitación son caminos ampliamente utilizados en cualquier parte del mundo en cualquier sociedad y democracia.

El perdón y la compasión son dos grandes virtudes humanas a disposición de una sociedad, una persona o un gobierno.

Por medio del diálogo, el Marcos que se rebeló para derrocar al gobierno, que atacó a las fuerzas del Estado, el que pretendió seccionar Chiapas de nuestro territorio, por fin cambió y buscó representar un movimiento social que reivindicara a nuestras poblaciones indígenas.

Los presidentes de Colombia —Gaviria, Michelsen, Pastrana— buscaron el diálogo con los cárteles, guerrilleros y criminales en una búsqueda apasionada por la paz y la concordia, el más alto valor al que puede aspirar una sociedad. Propusieron condonación de penas, respeto de patrimonio o intercambio humanitario, bajo el sometimiento a la justicia colombiana, el respeto a la ley y el abandono de actividades delictivas.

No se trata de negociar, sino de cambiar los incentivos. ¿Por qué no podemos pensar que los propios cárteles negocien entre sí, sin necesidad de violencia y muerte?

La tarea de aplicación de la ley debe ser permanente, con estrategias policiacas operadas por cuerpos policiacos profesionales y eficientes. Pero si cambiamos la ley, la responsabilidad del gobierno también cambia y ahora dedicará sus esfuerzos, capacidades y presupuestos a atender el problema de salud, a generar programas focalizados para los jóvenes en las ciudades, comunidades, colonias y barrios, donde están criminales, pandilleros y adictos, llevándoles oportunidades de empleo, de ocupación productiva, de estudio, de deporte, de desarrollo artístico y cultural, así como de sano esparcimiento.

Legalizar también es una gran salida de la trampa en la que estamos. Esa salida ofrece sustanciales beneficios, a saber:

—Separar la violencia y el crimen del tema de la salud.

—Disminuir el consumo, como sucedió en Portugal con la legalización.

—Reducir sustancialmente los ingresos de los cárteles.

—Poner en manos del gobierno presupuestos para informar, educar y prevenir.

—Destinar tiempo y recursos para atender otras formas extendidas de criminalidad.

—Educar en la capacidad de decidir, ejerciendo con responsabilidad nuestras libertades.

—Rescatar a los miles de jóvenes que hoy andan en el camino equivocado y que son en buena medida el futuro del país.

—Retornar al crecimiento económico y a la generación de oportunidades para que nuestro país vaya hacia adelante y no sólo vea pasar a los demás.

Instituciones internacionales que estudian esta problemática como la Comisión Global de Políticas sobre las Drogas y el Instituto Cato, instituciones académicas nacionales como la UNAM, así como intelectuales de la talla de Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco, Héctor Aguilar Camín, Jorge Castañeda y el ex presidente de México doctor Ernesto Zedillo se han pronunciado a favor de un cambio de paradigma como medida para erradicar la violencia.

Somos un gran país, debemos salir de la trampa en que estamos al menor costo posible, para volver a ocupar nuestro lugar en el mundo.

Es el tiempo de ideas nuevas, audaces, del pensamiento lateral y creativo.

Cuando lo que hemos hecho no da resultado, es momento de que intentemos cosas nuevas.

Anteponiendo en primer término el valor fundamental de la paz, la concordia, la certidumbre, la legalidad, todos los países se ven precisados a manejar un margen de tolerancia, como ya ocurre ahora mismo con los testigos protegidos tanto en Estados Unidos como en México; los gobiernos ordenan y regulan estos temas en aras del mejor resultado al menor costo posible.

Recuperar el momento positivo, optimista, de esperanza y futuro, es lo que importa en esta hora inédita de México.

Reformas sin argumentos

Jesús Silva-Herzog Márquez (@jshm00)
Reforma

Los poderes públicos no son, en democracias, meras palancas de decisión. Deben ser acción pero también argumento. Por ello, los espacios parlamentarios no son simples fábricas de leyes: son el ámbito esencial de la deliberación. Se legisla debatiendo. Antes de promulgar es necesario ofrecer razones. No es que el Poder Legislativo sea un foro científico donde la verdad termina imponiéndose naturalmente como creyeron, con ingenuidad, algunos liberales. La mayoría manda. Pero aún la mayoría debe pasar la prueba del argumento. Toda norma general necesita descansar en una plataforma de racionalidad. La instrucción del líder, el favor a un grupo, el beneficio de unos cuantos no podría pasar la prueba de la discusión en público. Si la democracia encuentra justificación más allá de la aritmética es por ser un resguardo racional contra la arbitrariedad.

El Congreso mexicano ha dedicado sus sesiones recientes a discutir una reforma política. Se ha considerado una serie de propuestas para modificar importantes reglas constitucionales. Cambios que se insertan en una nueva etapa. Empezamos a dejar atrás el debate electoral para debatir la mecánica democrática. ¿Cómo combinar una mayor representatividad con mejor gobernación? La reforma aprobada recientemente por la Cámara de Diputados tiene elementos de mucho valor. Se modera el imperio de los partidos políticos insertando en nuestro régimen mecanismos de acción política por fuera de esas cápsulas. Podrán iniciarse leyes fuera del Congreso, podrán presentarse candidaturas sin el patrocinio de un partido político. Los grupos parlamentarios, por otra parte, no podrán seguir refrigerando iniciativas enviadas por el Ejecutivo sin siquiera presentarlas a votación. El bloqueo de las propuestas presidenciales ha sido muy barato para las oposiciones. La propuesta se archiva y nada pasa. Con la reforma reciente los partidos políticos no tienen ninguna obligación de aprobar los proyectos del Ejecutivo, pero tendrán el deber de pronunciarse públicamente sobre ellos. Si se rechaza una propuesta preferente, tendrá que hacerse mediante una votación en la que los legisladores expresen públicamente sus razones.

No se aprobaron dos medidas que concentraron la atención pública: la reelección inmediata de legisladores y la revocación del mandato. Lamento el rechazo a la primera propuesta y celebro la derrota de la segunda. La reelección habría tenido beneficios para el funcionamiento de la democracia que superarían sus costos y riesgos. Habría ayudado a la profesionalización de la legislatura, habría modificado la cadena de lealtad de los legisladores, habría flexibilizado nuestro hermético régimen de partidos. En contraste, la revocación de mandato le habría arrancado al poder la estabilidad que requiere para tomar decisiones riesgosas que son necesariamente impopulares. Habría sometido al gobierno al veleidoso imperio de la encuesta. La reelección es un dispositivo sólido de rendición de cuentas precisamente porque obedece un calendario. La confianza entre ciudadanos y representantes puede renovarse o cancelarse después de un lapso razonable. Se requiere el respeto de un término para permitir el equilibrio del juicio ciudadano y la maduración de las políticas. Colocar a los gobernantes ante el peligro de ser removidos de su cargo en cualquier momento es llamarlos al cortejo perpetuo de la opinión pública y a la abdicación definitiva del riesgo.

Necesitamos una política que rinda cuentas pero también requerimos una política que asuma los peligros de la impopularidad. El riesgo del castigo debe existir para ceñir democráticamente a los gobiernos pero también debe imperar la certeza de que, si el gobierno cumple con la ley, podrá concluir la encomienda temporal. Por eso, de la misma manera que lamento la prolongación de nuestra anomalía antirreeleccionista, celebro que se haya rechazado la propuesta de instaurar aquí la revocación del mandato.

Pero mi punto no es tanto examinar el mérito o el defecto de las propuestas sino la pobreza de los argumentos para defenderlas. Ya he hablado de la miseria de las razones priistas para rechazar la reelección inmediata de legisladores. Lo mismo podría decir ahora de la falta de argumentos en el PAN para sostener de pronto el principio de revocación del mandato. Por supuesto, la idea de arrojar a la calle a un mal gobernante se arropa con la verborrea del democratismo elemental. Si el Pueblo pone, que el Pueblo quite... Entiendo que los lopezobradoristas promuevan esta idea de democracia efervescente pero, ¿los panistas? ¿De veras creen que la democracia mexicana ganaría con la colocación de una navaja en el cuello de los gobiernos? ¿Cuál es su modelo? ¿Venezuela? ¿Creen que la democracia californiana es un modelo a seguir? ¿Cuáles son las razones por las cuales de pronto defienden con entusiasmo este mecanismo inusual en las democracias establecidas? Los priistas serán la inercia pero los panistas, en su despiste, se han convertido en el arrebato.

¿Quién está detrás?

Víctor Beltri (@beltri)
Analista políticocontacto@victorbeltri.com
Excélsior

No cabe duda que corren tiempos convulsos. Los tiempos electorales se viven con intensidad, y ocupan con la violencia desatada por el crimen organizado, un gran espacio en los medios. Las redes sociales se saturan, literalmente, con cada suceso, y la información suele ser tan rica, tan oportuna, que rebasa a los medios tradicionales, quienes acuden a ellas de manera cada vez más frecuente para la redacción de sus notas.

Así, nos hemos enterado en tiempo real de los últimos acontecimientos. Desde las grandes catástrofes naturales hasta los abusos de la autoridad en contra de los individuos. La democratización de la información ha permitido que los ciudadanos se conviertan en la fuente misma, y tomen decisiones que influyen en su vida diaria al tenor de sus propias búsquedas: el modelo informativo ha cambiado, de un push-up, en el que los medios decidían cuáles eran los contenidos de interés para sus propios consumidores, a un pull-in, en el que cada persona es capaz de discriminar y acercarse a la información que consideran relevante.

Sin embargo, el nuevo modelo informativo, además de las ventajas evidentes, trae aparejados riesgos que comienzan a ser estudiados y que provocan una gran preocupación en todo el mundo. De esta manera, no es descabellado hablar de un nuevo modelo desinformativo, en el que diversos grupos, con agendas muy bien definidas, tratan de influir en el comportamiento de la ciudadanía a través de estrategias concretas. Los ejemplos abundan en nuestro país: reportes sobre enfrentamientos en puntos bien estudiados que crean pánico y desvían la atención —y el tráfico vehicular—, para poder realizar operaciones encubiertas; manipulación a través de la creación de cuentas falsas y comentarios positivos para cambiar el posicionamiento de algunos actores políticos; bombardeo de información sesgada, y proclive a la malinterpretación, para sembrar la duda sobre temas y personajes específicos.

Es un fenómeno que se analiza cada vez con mayor frecuencia, y que, en algunos casos, ha servido como el pretexto perfecto para la imposición de la censura sobre la ciudadanía. Regímenes como el de China, Vietnam, Pakistán o Irán son sólo una muestra. Bloqueos masivos de información; restricciones de acceso; contenidos sujetos a aprobación gubernamental. El miedo de los gobiernos ante la libre expresión de los ciudadanos se disfraza de protección ante los riesgos que, a pesar de todo, están latentes. En fechas recientes, en nuestro país, el caso paradigmático es el de los usuarios de Twitter que fueron encarcelados en Veracruz por difundir información que provocó pánico entre la población. La respuesta del gobierno fue calificada de inmediato como represora, y la administración local terminó por recular ante lo que era, sin duda, una decisión sin fundamento jurídico. Pero la pregunta persiste: ¿qué hacer ante la presencia de una estrategia dolosa de desinformación?

El fenómeno de la desinformación, sin embargo, no es nuevo. Los libelos han existido desde siempre, desde que el acto de leer y escribir de manera cotidiana alcanzó a la gente común. Desde que los escritos difamatorios eran clavados en la plaza pública y afectaban la vida de la población entera. García Márquez tiene relatos maravillosos, y escalofriantes también, al respecto. Bastaba con difundir una especie con medias verdades, con datos inconclusos que fueran lo suficientemente creíbles como para sembrar la duda y desatar los rumores, la voz de la calle, sobre un tema concreto. De ahí, la imaginación de la gente haría el resto. Conclusiones producto de premisas falsas y alimentadas por la animadversión, que en diferentes épocas llevaron a conclusiones distintas: desde las cacerías de brujas hasta los actos en contra de grupos específicos. Desinformación, falacias, contrainteligencia. Nombres variados para un mismo fenómeno, que obedece siempre a objetivos bien establecidos.

No deja de llamar la atención que sigamos cayendo en México, hoy en día, ante estrategias de comunicación que han existido durante siglos, y que no son privativas de las redes sociales, a pesar de los esfuerzos recientes por anatematizarlas. López Obrador, con sus defectos y virtudes, merecía ser derrotado —o haber vencido— por sus programas de trabajo, y no en base al falso estigma de ser un peligro para México. Felipe Calderón ha recibido una infame calificación de alcohólico que, a pesar de que no ha sido comprobada en absoluto, sigue siendo usada por sus detractores sin molestarse en aportar dato fehaciente alguno. Y la estrategia de los libelos; de la información a medias; de contribuir al rumor y la mala fama pública; de sembrar dudas para cosechar beneficios privados, sigue campando en nuestra manera de hacer política.

El ejemplo más reciente es el de la demanda que, sobre el caso Acteal, se ha hecho sobre Ernesto Zedillo. Una demanda que, como asentó la semana pasada Carmen Aristegui, no se sabe de dónde viene, quiénes serían sus beneficiarios y, mucho menos, cuál es el verdadero objetivo subyacente. El momento político que vive nuestro país, sin embargo, apunta a que dicha demanda obedece a motivos más oscuros que el mero resarcimiento de los daños causados a los afectados: ellos mismos, siguiendo la información proporcionada por la comunicadora, no están enterados de la querella. ¿A qué obedece ésa demanda, en este preciso momento? ¿Quién está detrás? ¿Quién tiene un motivo, un casus belli para emprender una causa así? ¿Por qué? O mejor dicho, ¿para qué? ¿Para quién?

México está a punto de entrar en el proceso electoral más complicado de su historia reciente. La conjunción de factores que tendrán incidencia en esta elección nos hacen recordar el símil de la pradera en llamas a la que, irresponsablemente, alguien trata de echar más gasolina, con los resultados que cualquiera podría esperar. ¿Podemos permitirnos el lujo de que algunos actores, sedientos de venganza y ahítos de resentimiento, enrarezcan aún más una situación de por sí complicada?

La respuesta parece ser más que evidente. Y también lo que está en juego.

La realidad de los perdedores

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

No deja de asombrarme la consustancial ferocidad del mercado. Es perfectamente comparable a la cruenta batalla que libran las especies para sobrevivir en el medio natural: unas resisten a lo largo de milenios enteros, gracias a un exitoso proceso de adaptación, y otras desaparecen simplemente de la faz de la tierra. No hay misericordia alguna en este proceso y, por lo visto, las eventuales intervenciones de la Divinidad se limitan, justamente, a asegurar la supervivencia de los más aptos. Tenemos así que los dinosaurios no existen más mientras que las cucarachas, por ejemplo, habrán de durar mucho más que los humanos. Y sí, señoras y señores, nuestra extinción está perfectamente prevista: avispados científicos nos describen, desde ya, un mundo poblado por ratas gigantescas y otras espantosas criaturas. Ah, y al final vendrá el fin de todos los fines, cuando el planeta entero se precipite en la masa incandescente del Sol. No habrá ahí ganadores ni perdedores: será la terminación de todo en este particular rincón del universo.

Mientras tanto, disculpándome ante ustedes de tan deprimente digresión, me permito volver al tema de la despiadada competencia en el mercado. Me llama muchísimo la atención, justamente, que una sociedad tan religiosa como la estadunidense no exhiba la más mínima piedad cuando una corporación se esfuma, con puestos de trabajo y todo, porque no encontró el camino de la productividad y el rendimiento. Y son ellos, nuestros píos vecinos, los primerísimos promotores de un modelo basado en la más descarnada competencia: vamos, hasta el fabuloso Steve Jobs hubo de atravesar su muy particular purgatorio: obligado a labrarse un nuevo futuro en Pixar y NeXT tras de haber sido echado de Apple sin mayores miramientos, estuvo a punto de quedarse sin un duro porque sus nuevas empresas no generaban utilidades. Lo salvó primeramente el éxito de Toy Story y luego terminó por abrirse paso gracias a su talento y su tenacidad. ¿Cuántas personas, sin embargo, se han quedado en el camino? Muchas. Demasiadas…

octubre 30, 2011

'Obituario' por Paco Calderón




6 999 667 400

Luis Petersen Farah
Milenio

Importa más saber que en sólo trece años tendremos otros mil millones de terrícolas. E importan más algunos temas alrededor. La cuestión de los viejos, por ejemplo: nunca ha habido tantos en el mundo, así como nunca ha habido tantos jóvenes.

Dicen que hoy nacerá el humano siete mil millones. O mañana, según el horario que se escoja o según donde la criatura tenga a bien aterrizar. Eso si funciona la fórmula de los que se inventaron el contador mundial de habitantes que ayer a las tres de la tarde llegaba a 6 999 667 400 y seguía subiendo de dos en dos o de tres en tres. Como para hacer fiesta o como para asustarse.

Fuera de que habrá una buena cantidad de niños llamados Bill (por billions), la cifra que ya se alcanzó no es tan importante: de cualquier forma el planeta se desarma como carreta pesada.

Importa más saber que en sólo 13 años tendremos otros mil millones de terrícolas. E importan más algunos temas alrededor. La cuestión de los viejos, por ejemplo: nunca ha habido tantos en el mundo, así como nunca ha habido tantos jóvenes. La esperanza promedio de vida ha llegado a 67 años para los hombres y 71 para mujeres. Los países de menor crecimiento de natalidad (y mayor crecimiento económico) ya lo han vivido: han cambiado hábitos, infraestructura y oportunidades laborales y han logrado dar los primeros pasos para adaptarse a la vida de los mayores. Para el resto del mundo, el desafío es mayúsculo. En 2050 uno de cada cuatro habitantes del planeta será mayor de 60 años. No se puede esperar que ese mundo sea igual al de hoy.

Otro de los temas es la migración. De los siete mil millones que somos, al menos 214 millones viven fuera del país en el que nacieron (la cantidad de personas que se desplazan dentro de su propio país es desconocida). Los países que más han recibido migrantes (2010) son Estados Unidos, Rusia, Alemania, Arabia Saudita y Canadá. La conformación económica del mundo hace pensar que la migración seguirá creciendo y será una de las características del siglo.

Y está por supuesto el tema de la mujer. Basta con decir que en los países en desarrollo, una de cada siete mujeres se casa antes de los 15 años de edad. Aunque las mujeres en todo el mundo tienen ahora la mitad de hijos que tenían hace 50 años, en Nigeria tienen en promedio 6.9 hijos. La ONU calcula que hay 215 millones de mujeres que quisieran regular sus embarazos pero no tienen acceso a contraceptivos. Mil mujeres mueren cada día en parto.

Entre festejos y duelos, el Fondo de Población de las Naciones Unidas prefiere ver a los siete mil millones como una oportunidad. No sé. Lo que está claro es que si algo abre preguntas sobre nuestra humanidad es esto. ¿No?

octubre 29, 2011

¿Cómo derrotar la corrupción?

Ricardo Trotti
Periodista
trottiart@gmail.com
El Universal

La batalla contra la corrupción jamás será ganada si los ciudadanos se mantienen indiferentes ante el secretismo y la cultura del silencio que estimulan e impulsan algunos gobiernos y no pocas entidades privadas.

Esta pelea por exigir mayor transparencia, rendición de cuentas y acceso a la información pública no es suficiente si sólo la dan las organizaciones no gubernamentales, como esta semana pidió la Alianza Regional por la Libre Expresión durante las sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Los estudiantes en Chile, los indígenas en Bolivia, los protagonistas de la primavera árabe y los del movimiento Occupy Wall Street en Estados Unidos están demostrando que cuando los ciudadanos se expresan y organizan en torno a objetivos comunes, los gobiernos escuchan; y se producen cambios.

La mayor exigencia debe ser para los gobiernos, ya que pocos son transparentes y muchos no cuentan con leyes de acceso a la información que los obliguen a rendir cuentas o permitir que se les audite, como ocurre en Venezuela. En ese país, el grupo Espacio Público denunció que de 65 peticiones de información hechas al gobierno en el último trimestre, 84% quedó sin respuestas.

Pero aun con esas leyes de acceso, tampoco existen garantías de gobierno abierto y transparencia. En Guatemala, Jamaica y República Dominicana hasta los partidos políticos las incumplen, mientras que en Canadá una auditoría hecha por periódicos reveló que sólo 61% de las agencias gubernamentales entregó información dentro de los 30 días estipulados por una legislación vigente desde hace dos décadas.

En materia de corrupción, los gobiernos tienen doble responsabilidad, porque primero deben probar su honestidad para después exigirla. Un estudio del Banco Mundial y la Oficina de las Naciones Unidas contra el Delito demostró cómo los funcionarios corruptos aprovechan vacíos legales y subterfugios jurídicos para malversar fondos estatales y aceptar sobornos. En cuanto a la reducción de delitos que se cometen a través de empresas fantasma, fundaciones y fideicomisos, el estudio exigió información pública más accesible y legislación para mejorar auditorías.

Esta semana el Congreso de Brasil pareciera haber escuchado. Aprobó la Ley de Acceso y Transparencia después de ocho años de trabas, en especial de los senadores y ex presidentes José Sarney y Fernando Collor de Melo, que no se destacaron por ser gobiernos de manos limpias. La nueva ley, que obligará al gobierno federal, a 26 estados y más de cinco mil municipios a contestar peticiones, revelar datos en internet y promover la participación ciudadana en audiencias públicas, será una herramienta que, bien aprovechada, permitirá a la presidenta Dilma Rousseff profundizar su ataque contra la corrupción.

Lo destacable es que Rousseff no tendría la determinación para luchar contra la corrupción —acaba de deshacerse de su quinto ministro esta semana— de no ser por las muestras públicas de indignación en Brasilia contra los escándalos impunes. No es para menos, en Brasil la corrupción es cultural. La Federación de Industrias calculó que en la última década, el desfalco a las arcas del Estado —es decir, al bolsillo de todos— alcanzó la vergonzante cifra de 406 mil millones de dólares, similar a la deuda externa conjunta de varios países latinoamericanos.

Existen todavía gobiernos muy renuentes a tener leyes de acceso a la información. Ojalá que la actitud de Brasil contagie a otros, como al de Cristina de Kirchner, para que no crea que el 54% de votos en su reelección es un cheque en blanco para mantener el silencio y no investigar la corrupción propia y ajena. Ojalá también sacuda al presidente nicaragüense Daniel Ortega, quien de ser reelecto el 16 de noviembre seguramente querrá mantener el hermetismo de su función, criticada hasta por los periodistas de medios oficiales.

La experiencia indica que si bien estas leyes no son la panacea, son el primer paso ideal para cambiar la cultura del silencio por una mentalidad más abierta y responsable, en la que los gobiernos tomen conciencia que los ciudadanos son los verdaderos propietarios del Estado y a quienes deben sus servicios.

Pero exigir ese cambio de mentalidad no es tarea de las organizaciones, sino responsabilidad directa de los ciudadanos.

La especialidad de la casa

Andrés Pascoe Rippey (@Andrespascoe)
apascoe@cronica.com.mx
Invasión retrofutura
La Crónica de Hoy

A última hora, casi como en película de terror, los países europeos accedieron a reducir la deuda de Grecia e impedir así su default. El quiebre de un país que usa el euro habría significado una caída de los mercados generales, y una profundización de las duras condiciones económicas del otrora continente iluminado.

Por tantos años América Latina miró a Europa como un sueño dorado: integrada, próspera, con seguridad social, repartición de la riqueza. Eran los años de los gobiernos progresistas, del gran pacto de la post guerra. Mientras nosotros nos matábamos unos a otros con dictaduras o guerras civiles, mientras nuestros gobiernos destruían la economía o se robaban todo, los europeos se veían tan, ¿cómo decirlo?, civilizados.

Ahora parecen un negro augurio del futuro: alto desempleo, endeudamiento crónico, creciente desprecio y discriminación contra los migrantes, creciente delincuencia. Mientras nuestra región entra en lo que debería ser su década —se pronostica que entre 2010 y 2020 daremos un gigantesco brinco económico y social—, vemos como el gran ejemplo se hunde de forma lenta pero segura.

El rescate de Grecia dio un respiro a la economía global, pero es una historia que estamos viendo casi cada semana: alguna inyección de capital hace que la bolsa suba por tres días y poco después vemos como los mercados vuelven a castigar a los Estados.

Nunca como ahora hemos visto la brutal mezquindad de los mercados: succionan recursos, condicionan confianzas, castigan todo lo que sea protección de los desaventajados. Estamos viendo como los accionistas apuestan siempre contra el Estado y el Estado sólo puede seguir dando. Es la demencia de la mujer golpeada por el marido alcohólico que de cualquier forma lo sigue amando. Hoy me pegaste, pero no por malo, por borracho; mañana te daré más y me querrás… aunque pasado mañana te vuelvas a emborrachar.

Mirando a España, por ejemplo, uno podría pensar que es la debacle de la izquierda. Pero tanto Sarkozy en Francia, Merkel en Alemania, Berlusconi en Italia y Brown en Inglaterra —todos de derecha— están a punto de quedar fuera del poder o en una crisis de credibilidad absoluta. No importa hoy a qué ideología adscribas: si estás en el poder, estás jodido. Si eres oposición, es un día de fiesta.

Y si eres migrante, bueno: el acabose.

Un reconocido economista decía el otro día que Europa debía sacar a Grecia del euro, dejarla devaluar —ya vimos que bien le va a un país cuando hace eso— y después, ya que se recupere, dejarla entrar de nuevo. Supongo que para un economista suena bien, pero la verdad es que es políticamente inmanejable: tener el euro sería como un pase semanal. Hoy sí, mañana no, pasado quizá. Imposible.

Mientras toda la unidad europea se sacude, es inevitable no pensar en el sueño de Bolívar: una Latinoamérica unida. Con una sola moneda. Viendo a Europa hoy, suena a la mayor locura. Imaginen que la economía de Brasil se colapsa porque, no sé, Guatemala no puede pagar sus deudas. ¿Quién querría correr ese riesgo?

Hay quienes acusan al estado solidario que muchos países europeos construyeron como el culpable. Entiendo sus argumentos —¡cómo se atreven a cobrarle impuestos a los ricos!— pero son tan frágiles como tristes. Esta crisis empezó en Estados Unidos y el americano promedio está mucho peor que el europeo promedio. No tiene ni buena educación, ni salud, ni siquiera derecho a protestar.

En los próximos años veremos a una Europa que, empobrecida, va lentamente recuperando su estabilidad tras haberle dado todo a unos mercados que nunca tuvieron ningún interés en la estabilidad, sino en justo lo contrario: ganar mucho muy rápido, lo cual genera inestabilidad en cualquier parte.

Y, dicen algunos, veremos a una América Latina pujante, que por sus condiciones demográficas, sociales y de recursos naturales, va derrotando a la pobreza poco a poco pero con decisión. ¿Sabremos aprender de Europa y tomar todo lo bueno —la seguridad social— pero protegiéndonos de lo malo?

A ojo de buen cubero, estoy seguro de que no aprenderemos nada. Es la especialidad de la casa.

octubre 28, 2011

Mexico and the War on Drugs: Time to Legalize







Featuring
Vicente Fox, Former President, Mexico.
Moderated by
Ian Vasquez, Director, Center for Global Liberty and Prosperity, Cato Institute.

¿Y México?... ¡Que se espere!

Paz Fernández Cueto
paz@fernandezcueto.com
Reforma

Después de 36 horas de discusión en el Pleno de la Cámara de Diputados la Reforma Política salió trunca. Fue una reforma light, tímida y mediocre, ya que, debido a una resistencia cerrada del partido dominante, aferrados a una mentalidad arcaica de control político y acotamiento de la participación social, se opusieron a propuestas que la ciudadanía reclamaba con ansiedad como son la revocación de mandato y reelección de legisladores y alcaldes.

Una vez más la mayoría numérica del Congreso cierra las puertas a la ciudadanía, animados por la vieja costumbre del que fuera el partido hegemónico. Fue Calles, fundador del PRI, quien prohibió la reelección de legisladores y alcaldes para asegurar el control absoluto de su partido. Lo que en su momento pretendió el reclamo maderista de "Sufragio efectivo no reelección" no fue suprimir la reelección de legisladores y alcaldes, sino elevar una enérgica protesta contra el porfirismo instaurado en el poder a lo largo de 30 años.

El PAN desde sus inicios nació como un partido ciudadano para dar cauce a las propuestas que favorecen a la ciudadanía, y agilizar la transición democrática que no ha acabado de consolidarse en nuestro país. El PRI propone, a cambio, una consulta ciudadana, instrumento de demagogia pura a sabiendas de la enorme confusión que suscitará este tema, por la falta de entendimiento, y la resistencia popular que aún persiste ante la palabra "reelección", fantasma de la Revolución. El miércoles se intentó impulsar como parte esencial de la Reforma Política la reelección exclusivamente de alcaldes y legisladores, y esto, con el objeto de dejar en manos de los ciudadanos la posibilidad de premiar o castigar a sus representantes de acuerdo con su desempeño. ¿Por qué se le tiene tanto miedo a la ciudadanía, a su mayoría de edad, a su sentido común, a su capacidad de juicio? ¿Es que no hemos alcanzado como sociedad un mínimo de madurez política?

En la Cámara se dio un debate de altura, aunque fue difícil para quienes se oponían justificar sus razonadas sinrazones. Calificar a un legislador es ciertamente difícil, lo propiamente suyo es legislar, algo difícil de evaluar en términos de rentabilidad política y trascendencia social, sin embargo, vale la pena resaltar razones poderosas que esgrimieron diputados como Carlos Alberto Pérez Cuevas a favor de la reelección: 1). En primer lugar se crearía un compromiso más directo entre representantes y electores, reforzando la responsabilidad de los legisladores, siendo sujetos de evaluación permanente. Es frecuente que un diputado, una vez electo, se olvide de sus representados a sabiendas de que, haga lo que haga, su trabajo no va ser ni reconocido ni premiado. Más allá de cualquier reconocimiento, es el afán de servicio lo que debería animarlo, aunque desgraciadamente no siempre es así. 2). Se obliga a una mayor profesionalización de los legisladores. Cuando se llega a la Cámara por primera vez, se aprende a marchas forzadas, los nuevos diputados se cuecen rápido, como los frijoles sometidos a la presión de la olla exprés. Sin embargo, este aprendizaje le sale muy caro al país: 500 diputados se ejercitan intensamente durante tres años para que, llegado el término, no haya posibilidad de dar continuidad a su trabajo por exitoso que haya sido. La continuidad misma de los trabajos legislativos también se vería mejorada con la reelección inmediata, lo cual, a su vez, permitiría la creación y desarrollo de verdaderas "Políticas del Estado" en la rama legislativa. Los legisladores profesionales le dan seguimiento a las leyes que impulsan y aprueban. Proponen ajustes cuando en la fase de implementación las cosas no salen como debieran. Los legisladores profesionales acuden a las reuniones interparlamentarias a aprender, a discutir, a intercambiar información, datos, evidencias, argumentos. Finalmente estas dos iniciativas fueron desechadas por la mayoría de votos en el Congreso encabezados por el PRI, ante la desilusión de muchos ciudadanos, especialmente de los jóvenes, que ven frustradas sus legítimas aspiraciones: para qué esforzarse profesionalmente y capacitarse en ciencia política si las designaciones de los servidores públicos van a depender finalmente de los dirigentes de partido? La Reforma, en lo general, fue votada a favor por la mayoría de los partidos, dado los avances que contiene en temas significativos como son, entre otros, las candidaturas independientes y la consulta ciudadana. Las otras reformas quedan pendientes..., ¡México..., que se espere!

Siete mil millones

Yuriria Sierra (@YuririaSierra)
Nudo Gordiano
Excélsior

Siete mil millones de personas, escrito con letra para agregarle drama, aunque tal vez, pienso, debió anotarse también en mayúsculas. El caso es que esa será la población que, según la ONU, alcanzaremos el próximo lunes. Imposible conocer el país exacto del arribo de ella, de la persona que, sí, se pronostica será una “ella”, una niña la que se integre a este mundo tan lleno y tan viejo. Es el continente africano el que la espera, territorio que hoy cuenta con cerca de mil millones de habitantes, el equivalente a 15% de la población de la Tierra y donde se espera que para 2100 sean más de tres mil millones.

Es inevitable pensar, aunque más que comprobado está, que el mundo se encuentra sobrepoblado. China es hoy el país con el mayor índice de población. En julio pasado, su conteo decía que eran ya mil 336 millones 718 mil quince personas, muy similar a la población de África, que en este año nos ha dado una de las más tristes realidades, la de los más de 30 mil niños que han muerto por hambre. Situación que rebasó cualquier intento de ayuda internacional. Y ésa, la hambruna, es hoy una de las principales preocupaciones de instancias como la ONU, al ser un problema que va de la mano del desarrollo o no de la economía de los países, de los que entran en crisis de forma repentina y de los que no han logrado nunca salir de ellas.

Y qué diferencias entre uno y otro continentes o entre un país y su vecino. Hay países cuyos gobiernos crean programas sociales para controlar su demografía, a base de una cultura de prevención familiar y, otros, cuya escasez de recursos los condena, no sólo al hambre, sino también a epidemias y a la caída a un pozo que parece no tener fondo porque, o es comida o medicinas o educación. Y vaya, la injusticia es tan grande que la mayoría de los casi siete mil millones que ahora somos tiene que vivir bajo esas condiciones.

Y hasta en un mismo continente, hay grandes diferencias entre la calidad de vida de Canadá y la de Perú, o la nuestra. ¡Y hasta dentro del mismo país! Donde las leyes de cada espacio dentro de él, como aquí en México, tratan distinto a sus ciudadanos y hasta los criminaliza, como lo que sucedió con el tema del aborto hace unas semanas en Baja California y San Luis Potosí.

Y es que, sobre ello, pienso en lo escuchado de la voz de la actriz Helen Mirren, cuando decía, en tono irónico, al que bien vale la pena darle crédito, que su aportación a la sustentabilidad era el no tener descendencia. Lo decidió, y qué libertad poder hacerlo.

Y es que hoy el trabajo de la ONU y sus dependencias está enfocado en buscar alternativas viables para permitir que todos, los siete mil que seremos, tengamos seguro un medio propicio, justo, equitativo. Aunque, claro, para llegar a ese punto habrá que resolver los cientos de problemas que hoy han provocado movimientos en varias partes del mundo. Porque lo cierto es que tal cantidad de población ha rebasado al sistema que forma gobiernos. Y la mejor forma de celebración para el arribo de la nueva inquilina del mundo será que los otros seis mil millones novecientos noventa y nueve mil novecientos noventa y nueve sean quienes comiencen los cambios necesarios para que ella, y quienes le sigan, nazcan en un mundo más seguro en todos sus aspectos.

octubre 27, 2011

¿Qué ocurrió en el 2006?

Juan Manuel Asai
jasaicamacho@yahoo.com
Códice
La Crónica de Hoy

Aquellos años.- A pesar de los caudalosos ríos de tinta que se han gastado tratando de explicar lo ocurrido en la elección presidencial del 2006, cuando el candidato del PAN, Felipe Calderón, ganó, según el conteo oficial, por un puñado de votos, todavía no se escribe la versión definitiva de lo ocurrido. Hay mucha gente que piensa que hubo mano negra y también otros que sostienen López Obrador cavó su propia tumba electoral y nadie le arrebató el triunfo.

Lo cierto es que Calderón remontó en las últimas semanas una ventaja que parecía inalcanzable del tabasqueño y que entre los factores que permitieron la voltereta está la operación electoral del sindicato de maestros, que formalmente era afín al PRI, en varios estados de la República. Por eso sorprende que el aspirante Ernesto Cordero, delfín del Calderón pero último en los sondeos, haya dicho que el PAN fue solo en esa elección y ganó por él mismo, sin ayuda de nadie. ¿Si ganó sin ayuda de nadie cómo se explican las posiciones gubernamentales que se entregaron al grupo de la maestra Gordillo? ¿Se trató, acaso de un desplante inexplicable de generosidad política por parte de Calderón?

Está bien que Cordero será un cuadro joven, recién llegado, pero que no exagere. Lo mejor que puede hacer Cordero para salir de dudas es preguntarle a Miguel Ángel Yunes, que es una de las nuevas adquisiciones de su equipo de pre campaña. Yunes le puede explicar con lujo de detalles qué ocurrió en aquellos años, sobre todo si se demuestras que Cordero estaba en el año 2006 demasiado chico como para recordarlo.

Cochinero.- Hay cosas que nunca cambian. Una de ellas, que se repite hasta la náusea, es la imposibilidad del PRD de organizar un proceso interno sin hacerse trampa, sin que unos y otros traten de hacerse trampa, que hagan un proceso interno sin cochinero. La verdad es que ya no sorprenden, pero siempre queda la ilusión de que ahora sí cumplan las reglas que ellos mismos se dieron.

Como en otros casos igualmente penosos, al día siguiente los dirigentes de las tribus se sacan una foto todos sonrientes para los chicos de la prensa, como si no hubiera pasado nada. La verdad es que las trampas son en el PRD una herramienta de negociación. Las hacen para mejorar su posición al momento de repartir las posiciones. Desde hace varios no se registra al interior de ese partido una discusión ideológica, un debate sobre principios. La única discusión es sobre las posiciones de poder, sobre cómo se reparten el botín, sobre quién maneja qué presupuesto y quien tiene que esperar su turno. Se aferran a los cargos como náufragos a un neumático. Han llevado al extrema la máxima priísta de que vivir fuera del presupuesto era vivir en el error, para ellos vivir fuera del presupuesto es vivir en el terror. Ya le tomaron el gusto a bañarse en las fuentes presupuestales y no las dejarán. Primero muertos.

¿Quién salió ganando? De entrada nadie, fue un round de sombra de lo que puede venir. La gente de AMLO, los de Ebrard y los Chuchos protagonizan una lucha a tres caídas aunque sí hay límite de tiempo. Lo más probable es que los jefes se sienten a medir el pastel y repartirse de manera salomónica las rebanadas. El tabasqueño encabeza casi todas las encuestas de manera que se perfila para ser el candidato presidencial, su gente manejará los recursos dedicados a la campaña. De manera que la candidatura para el GDF será asunto de Chuchos y la gente del Jefe de Gobierno. Aunque estos bandos son compañeros de viaje, la verdad es que los jaloneos estarán de pronóstico reservado. Se puede adelantar que en algunas delegaciones de registrarán episodios de violencia, pues se trata de mantener o perder, quién sabe para cuántos años, sus fuentes de trabajo, su modus vivendi. Las tribus saben que por primera vez en varios lustros pueden quedar fuera del gobierno central, por lo que las delegaciones se convierten en una tabla de salvación para no vivir, nunca más, fuera del presupuesto.

Los 7 cinismos de Salinas

Carlos Loret de Mola (@CarlosLoret)
Historias de un reportero
El Universal

En su nuevo libro, ¿Qué hacer? —síntesis confesa del anterior, Democracia republicana—, el ex presidente Carlos Salinas de Gortari vuelve a la carga, arremete contra neoliberales y neopopulistas, recrudece su obsesiva crítica a Ernesto Zedillo y quiere convencernos de que su propuesta puede sacar a México del hoyo en que se encuentra (y al que en buena medida él contribuyó a meter).

1. Critica la forma en que han combatido la pobreza los gobiernos de Zedillo para acá y las alternativas de mandatos locales como el de López Obrador en el DF y recomienda ¡“alejarse de los métodos asistencialistas, las dádivas neoliberales y el clientelismo neopopulista”! Lo dice el creador del programa Solidaridad, síntesis acabada de estos tres conceptos que hoy repudia.

2. Al hablar de los adversarios de la propuesta que hará mejor a México, los identifica como: “los neoliberales, los neopopulistas, los intelectuales que sostienen la propaganda de ambos bandos y las presiones que desde el exterior se ejercen sobre los energéticos mexicanos”. Lo dice el hombre en cuyo gobierno comenzó el desmantelamiento sistemático de la industria petroquímica que condenó a Pemex a vivir de la mera venta de crudo, el mandatario que no movió un dedo para reformar el esquema recaudatorio del país para quitarle a la paraestatal la enorme carga fiscal que la pone en desventaja irremontable frente a ese exterior que ejerce presiones.

3. Como apertura de su libro, sentencia que “dos agravios recorren México. La soberanía se ha debilitado. Ése es el primer agravio”. Lo dice el presidente que abrió, de par en par, las fronteras a Estados Unidos y se alió con la Casa Blanca en lo que del norte se fuera necesitando.

4. Y sigue con… “El segundo, que la pobreza se amplía entre la mayoría de los mexicanos”. Lo dice el coautor del “error de diciembre”, el desastre económico de 1994-1995 que desató la crisis que sigue con el récord nacional de producción de pobres.

5. “Mejorar la calidad educativa es ya un asunto de seguridad nacional”. ¿Quién inventó a Elba Esther Gordillo, perdón?

6. Al hablar del modelo político para los tiempos que vivimos, señala que “el viejo esquema del ‘hombre fuerte’ en que la sociedad pone su futuro en manos de un líder providencial no es alternativa, sino tener ciudadanos participativos, conscientes y organizados”. Definición interesante para el último presidente de México con el que se cumplió ese viejo esquema.

7. Sobre el gobierno de Zedillo dice que en el plano de la justicia estuvo marcado por “la fabricación de culpables y la siembra de cadáveres”. No como en el suyo, donde no prevalece duda alguna sobre el pulcro manejo de los casos Colosio, Ruiz Massieu, Posadas, EZLN y La Quina.

SACIAMORBOS

Peligrosa puerta abre ante sí mismo el más odiado ex presidente al azuzar, animar, operar, el caso contra su sucesor en las cortes internacionales. ¿Se dará cuenta? ¿Le ganará el odio? Pero si empiezan a desempolvarse expedientes…

Reformas retóricas

Carlos Elizondo Mayer-Serra (@carloselizondom)
elizondoms@yahoo.com.mx
Reforma

Hay una forma de estimular los acuerdos entre los partidos políticos en un Congreso: el temor a perder su curul si no colaboran. El riesgo de tener que acudir otra vez a las urnas porque se disuelve el parlamento puede impulsar la cooperación entre los legisladores. Por ello colaboran ortodoxos, laboristas y la derecha tradicional en el gobierno de Netanyahu en Israel.

Este sistema se llama parlamentarismo. La iniciativa para establecer la figura de gobiernos de coalición, presentada por el senador Beltrones y apoyada en un desplegado por 46 académicos y políticos parece, en contraste, apenas un ejercicio de buena voluntad. Hacer una reforma constitucional para permitir las coaliciones, si lo desea el gobernante en turno, es como poner en la Constitución que es deseable que nuestros congresistas actúen conforme al interés general. Es igual de vacío que reformar la ley de telecomunicaciones para que se puedan cobrar las llamadas por segundo. Nadie prohíbe hacer coaliciones o vender por segundo con las leyes vigentes. Nada obliga a hacerlo con las reformas propuestas.

Las reformas institucionales importantes no son las que sugieren comportamientos: son las que los hacen obligatorios. Si queremos propiciar la colaboración entre los partidos, construyamos un sistema parlamentario. Si queremos preservar algo del presidencialismo, sigamos el modelo francés. En éste, si no hay mayoría del partido del Presidente, la oposición nombra a un primer ministro y éste se vuelve el jefe de Gobierno, es decir, el encargado de llevar a cabo un plan de gobierno, con el apoyo de los parlamentarios que le dieron la mayoría.

Ninguna reforma es garantía de nada. Hay muchos países con sistema parlamentario que se quedan sin gobierno por mucho tiempo, como sucedió recientemente en Bélgica que duró 16 meses sin gobierno. Sin embargo, un sistema que castiga a los parlamentarios con el riesgo de quedarse sin trabajo es más sensible a la opinión del elector.

Además, el parlamentarismo obligaría a discutir el tema de la reelección. La última propuesta al respecto fue derrotada por el PRI en la Cámara de Diputados. Han votado como piensa la mayoría de nuestros ciudadanos, según las encuestas. El PRI, en un desplante de demócrata de ocasión, propuso vincular la reforma a algún tipo de consulta popular. Pero si realmente les importara el sentir ciudadano, habría que votar también sus salarios y el dinero que reciben los partidos políticos, entre otras muchas cosas que defienden, pero que a la ciudadanía no le gustan nada.

El éxito de la mercadotecnia radica en cómo se presenta y promueve el producto. Si propusiéramos un paquete que incluyera menos diputados y todos de representación proporcional, elección de primer ministro y coalición de gobierno si el partido del Presidente no tiene mayoría, nuevas elecciones si no se ponen de acuerdo, una cantidad anual fija y notablemente menor a la actual de presupuesto público para cada partido (hubiese o no elecciones) y la transformación del IFE y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en sendas instituciones nacionales que absorbieran a las locales (con lo cual el país ahorraría casi 5 mil millones de pesos), seguramente tendría un interesante apoyo ciudadano.

Éstos sí serían cambios de fondo. Ayudarían a propiciar la colaboración y el equilibrio entre los partidos y disminuirían el costo de nuestra democracia, además de mejorar la credibilidad de partidos y políticos en general. Pero, claro, implicaría afectar muchos intereses. Dudo que nos podamos poner de acuerdo para ello... como también dudo que nos podamos poner de acuerdo para formar gobiernos de coalición, como los que sugiere el senador Beltrones. Con todo, la suya es una mejor propuesta que la del ex gobernador Peña Nieto, la cual parte del supuesto que para resolver el problema de la falta de acuerdos hay que permitir que un partido sea sobre representado en el Legislativo, si su candidato a la Presidencia es el ganador. Estas falsas mayorías quizás logren acuerdos en temas importantes, pero a costa de limitar la representación de otras fuerzas sociales. Además, tener todo el poder ha mostrado -en el pasado a nivel nacional y todavía muy recientemente en varios estados como Coahuila- ser un riesgo. Este poder fácilmente se usa en beneficio de quien lo tiene, sin importar o considerar la opinión y los derechos de los ciudadanos.

Michoacán, ensayo para 2012

Ricardo Alemán (@RicardoAlemanMx)
Excélsior

Con todo el respaldo de sus dirigencias nacionales y de sus centros reales de poder, el PAN y el PRI ensayan la polarización de la elección presidencial

Más allá de que el domingo 13 de noviembre se renovará el gobierno de Michoacán —y que se trata de una contienda cerrada entre el PRI, el PAN y el PRD—, poco se sabe de la última elección estatal previa a la madre de todas las batallas, la contienda presidencial de 2012.

¿Por qué es importante la elección de Michoacán, en donde se elegirá no sólo a gobernador, sino a alcaldes y diputados locales?

Se pueden proponer muchos escenarios —en realidad tantos como lo permita la imaginación—, pero lo cierto es que todo indica que para los dos partidos con mayor presencia nacional —el PRI y el PAN—, Michoacán será una suerte de ensayo para la contienda presidencial de 2012. ¿Por qué un ensayo?

1. Porque con todo el respaldo de sus dirigencias nacionales y de sus centros reales de poder —partidos y gobiernos—, el PAN y el PRI ensayan, en Michoacán, la polarización de la elección presidencial. Es decir, que durante la contienda electoral michoacana, azules y tricolores han creado las condiciones ideales para que la batalla se focalice especialmente en una contienda entre el PAN y el PRI, lo que están a punto de conseguir. Ese mismo escenario tratarán de repetirlo en la elección presidencial.

2. Que al concentrar la disputa del poder michoacano —Ejecutivo del estado, alcaldías y Congreso local—, sólo en los partidos políticos con mayor presencia nacional —que como todos saben son el PRI y el PAN—, lo que pretenden azules y tricolores es rezagar a un lejano tercer lugar al partido que gobierna en Michoacán, el PRD. Y ese escenario está a punto de cumplirse. Según las encuestas, el PRD ya está en la tercera posición.

En otras palabras, que si el PAN y el PRI logran derrotar al PRD en Michoacán y consiguen enviar a un penoso tercer lugar al partido gobernante en esa entidad —el PRD—, el mensaje que estarán enviando es que el PRD no es invencible ni siquiera en sus bastiones fundacionales, como hoy es Michoacán, y mañana puede ser en el Distrito Federal. Si vencen al PRD en Michoacán, lo derrotarán en la capital del país.

3. Sin embargo, el ensayo parece más importante para el PAN que para el PRI. ¿Por qué? Porque para el PAN es prioritario ganar en un estado como Michoacán —que además de ser el terruño de Felipe Calderón es emblema de la violencia y la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado—, pero sobre todo porque la candidata del PAN al gobierno michoacano es María Luisa Calderón, la hermana del Presidente. ¿Por qué son importantes todas esas variables?

4. Porque si gana el PAN en Michoacán, como partido enviará el mensaje de que en una entidad donde empezó la lucha presidencial contra el crimen, los electores aprueban esa lucha mediante el voto a favor —precisamente— de la hermana del Presidente. Es decir, esa victoria sería un triunfo para Felipe Calderón.

5. Porque también se estará enviando el mensaje de que los electores aplauden —como política prioritaria del estado— la lucha contra la violencia y el crimen. Por esa razón ya está en esa entidad el quipo de campaña del candidato oficial del PAN, Ernesto Cordero, quien pretende capitalizar un eventual triunfo de Calderón en Michoacán.

6. Porque el PAN enviará el mensaje de que el tema de temas en la campaña presidencial —igual que habría ocurrido en Michoacán— es la lucha contra la violencia, antes que, por ejemplo, la creación de empleos, el combate a la pobreza, el crecimiento económico. O, si se quiere, que es tan importante la seguridad como el empleo, la inversión y el crecimiento económico.

7. Pero además —y bajo la hipótesis de que resulte ganadora la candidata de Acción Nacional, Luisa María Calderón, sobre el priista Fausto Vallejo, y que sea relegado al tercer sitio el perredista Silvano Aureoles—, el PAN enviará el mensaje de que es un partido ganador y que, a pesar de los obuses lanzados contra el Presidente por la lucha contra el crimen y la violencia, el apellido Calderón sigue siendo ganador.

Eso es lo que piensan los azules y por eso el ensayo. Pero existen dos datos que son fundamentales. Uno, que en el ensayo michoacano, la candidata es mujer —lo que en la presidencial dejaría fuera al señor Cordero—, y que es muy claro que desde Los Pinos se manejan los recursos presupuestales con fines electorales. ¿Qué tal? Al tiempo.

EN EL CAMINO

La cacareada reforma electoral quedó en un parto de los montes, pues no pasaron reelección, revocación de mandato y veto presupuestal. Aun así, se dan pasos pequeños, como las candidaturas independientes.

¿Oportunidad o conveniencia?

Oscar Mario Beteta
dikon2001@yahoo.com.mx
En Petit Comité
Milenio

Como muchos políticos, AMLO miente y/o dice verdades a medias para conseguir sus propósitos. Empeñado en ser candidato presidencial otra vez, trata de reivindicarse con el poder económico, que tanto desprecia. Lo hace apelando a la democracia, que todo lo resiste.

Después de varios años se ha percatado de que sin el capital, y mucho menos en su contra, es posible acceder al máximo poder político. Primero lo despreció; hoy pretende echarse en sus brazos. Antes pudo y no quiso; ahora quiere… pero.

Su primera postura se vio hace años. Gobernaba en el DF, encabezaba todas las encuestas rumbo al 2006 y tenía una buena relación con el empresario más rico del mundo, quien invirtió millones en el rescate del Centro Histórico.

Envanecido y convencido de que el pueblo lo llevaría al poder, eventualmente habría rechazado un acercamiento con el político más poderoso de los últimos años, a través de quien estaba haciendo importantes inversiones en la capital.

Esto se inferiría de la entrevista que en un momento de alejamiento concedió aquél en Harvard, donde pasaba un tiempo de estudio. A pregunta expresa, respondió que la construcción que AMLO estaba haciendo de su candidatura era buena e inteligente.

El mensaje era claro: podía haber diálogo y apoyo. ¿Pero qué hizo el tabasqueño? Rechazó el elogio cuando se le pidió una reacción.

De lo anterior habría venido, por un lado, el alejamiento con el canal económico; por otro, el rompimiento con la palanca política. Representantes conspicuos de uno y otro ámbito, homónimos, habrían hecho o dejado de hacer lo que legítimamente convenía a sus intereses. Y AMLO no pudo cristalizar su sueño.

Hoy, consciente de que el respaldo del poder económico y político es indispensable, e independiente del social, cambia su discurso para granjeárselos. Por eso ofrece que si un integrante del primero quiere un canal de tv, se le puede conceder, igual que a un comunicador o a un ciudadano común.

El intento de engaño es evidente. ¿Cree que cualesquier comunicador o persona puede tener tamaña concesión? ¿Alguien puede dar crédito a esa desmesura?

Entrampado entre los pobres que “ama” y los ricos que odia, sus palabras despiertan dudas. Es claro que, por el poder, está dispuesto a actuar como maestro en fingimiento. ¿Encontrará quién le crea?

Sotto voce

Con una actuación discreta, pero inteligente, decidida, prudente y altamente eficaz, la titular de la PGR, Marisela Morales, responde con creces en el cargo que se le confió… ¿Y así, tribus radicales del PRD, quieren gobernar el país?

octubre 26, 2011

¿Qué quiere Salinas?

Leo Zuckermann (@leozuckermann)
Juegos de Poder
Excélsior

Provocar. Estar vigente. Sentirse vivo. Mandar el mensaje de que está vigente, que está activo, que sigue teniendo poder. Y, por supuesto, como viene haciendo desde que terminó su sexenio, golpear a su archienemigo: Ernesto Zedillo.

Salinas llegó a la Presidencia cuando tenía 40 años de edad. A los 46, ya era ex presidente. Y, como todos sabemos, su gobierno terminó mal. Pocos días después de que dejó el poder, vino la monumental crisis económica de 1994. El mundo se le vino encima a Salinas. La nueva administración de Zedillo le echó la culpa de las penurias económicas argumentado que le habían heredado un fardo de deudas gubernamentales impagables. Luego vino el arresto del hermano de Salinas, Raúl, acusado de haber sido el autor intelectual del asesinato de José Francisco Ruiz Massieu. Carlos se puso en huelga de hambre. Fueron días aciagos en la política nacional. Al final, el ex presidente tuvo que salir al destierro. Ahí comenzó un largo camino por su reivindicación en la historia, que no ha terminado, destilando un gran odio por su sucesor en Los Pinos.

Salinas dejó la Presidencia muy joven. A diferencia de Zedillo, no pudo reinventarse. Mientras que Ernesto goza de su vida académica en Yale, da conferencias en todo el mundo y se ha convertido en una personalidad global, Salinas sigue tratando de estar presente en el mundillo de la política mexicana. Se empeña en grillar para seguir vigente y tratar de limpiar su imagen maltrecha.

Publica libros donde pretende engancharse al debate de las ideas. Desde luego que está en su derecho. Bienvenido que lo haga con argumentos serios como se espera de una persona inteligente. El problema es que lo hace insultando a intelectuales y periodistas con gran presencia mediática. Con mucha maña, pretende provocarlos con afirmaciones temerarias, verdades a medias y hasta mentiras. Clava aguijones para que los aludidos griten y se quejen. Espero que no lo hagan. Los intelectuales y los periodistas no deberían caer en la provocación que les lanza Salinas. Guardar silencio es su mejor opción frente a un ex presidente que anda buscando un lugar en la mesa de debates, pero entrando por la puerta trasera: esa portezuela por la que ingresan los bullys a acosar.

Resulta patético que un ex presidente se comporte de esta manera. Máxime cuando su partido se encuentra en una posición tan favorable en las encuestas. ¿Realmente ayuda Salinas al PRI con esta actitud? No lo creo.

A los 39 años de edad, Buzz Aldrin fue el segundo hombre que pisó la Luna en la histórica misión del Apolo XI. Cuando regresó a la Tierra ya no supo qué hacer con su vida. ¿Qué le quedaba a un piloto, venido a astronauta, después de haber visitado la Luna? Buzz, un hombre inteligentísimo, doctor del MIT, comenzó a beber. Se deprimió. Tuvo que ser internado en una institución para recuperar su salud mental. Años después lo diría con toda claridad: “Me prepararon para llegar a la Luna, pero no para regresar a la Tierra”. Es lo que les pasa a muchos ex presidentes. Como políticos que son, toda su vida se preparan para ser presidentes, nunca para ser ex presidentes.

Y la dura realidad es que, seis años después de tener un gran poder, de hablar todos los días frente a multitudes, de mandar y de estar metafóricamente “en la Luna”, un 2 de diciembre tienen que volver a aterrizar en la vida cotidiana de los seres humanos comunes y corrientes. Muchos de ellos no saben qué hacer con su vida. No saben adaptarse. Algunos caen en la tentación de provocar, sobre todo cuando la política entra en esos periodos de actividad álgida que son los procesos electorales. Unos con declaraciones estridentes, como Vicente Fox, otros aguijoneando a personajes que tienen una reputación ganada, como Carlos Salinas. Es triste: lo que pasa es que les cuesta mucho trabajo aceptar que ya regresaron a la Tierra.

El PRI, aunque se vista de seda, dinosaurio se queda

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

El PRI madrugó ayer con un desplegado para hacer creer que la reforma política que se aprobaría por la tarde y noche en la Cámara de Diputados era obra suya. Marcó con un SÍ estas propuestas:

• Candidaturas independientes sin restricciones

• Iniciativa ciudadana

• Consulta popular

• Reelección legislativa, a consulta popular

• Ratificación de comisionados de órganos reguladores del Estado

• Iniciativa preferente

• Integración de la Asamblea Legislativa del DF

• Sustitución del presidente de la República en casos de falta absoluta

• Toma de protesta del presidente de la República ante el presidente de la Suprema Corte de Justicia

Si de un ejercicio de honestidad se tratara, el PRI debió haber marcado con un NO al menos estas otras propuestas, que rechazó:

• Reelección consecutiva de legisladores

• Reelección consecutiva de presidentes municipales

• Reducir en 100 el número de diputados

• Reducir en 32 el número de senadores

• Revocación de mandato

• Subir a 4 por ciento el mínimo de los votos para que un partido conserve su registro

• Reconducción presupuestal por parte del Poder Ejecutivo

• Facultar a la Suprema Corte de Justicia para promover iniciativas de ley

“Que quede claro que todo eso se lo quitó el PRI”, nos dijo el secretario de Acción de Gobierno del PAN, Juan Molinar. “La reforma política está mocha por el PRI. Porque el PRI, aunque se vista de seda, dinosaurio se queda”.

Difícil rebatirlo, porque, en efecto, nos quedamos con una reforma política mocha.

Coahuila, el otro cochinero

Joaquín López-Dóriga (@lopezdoriga1)
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

Y si le contestan oinc oinc, está hablando al PRD. Florestán

El legislador panista por el estado de Coahuila Guillermo Anaya logró ayer una gran victoria en el Senado al sacar un punto de acuerdo, sin que el PRI hiciera una gran defensa, sobre el endeudamiento de 240 a 33 mil millones de pesos durante los cinco años de gestión de Humberto Moreira.

El también ex candidato al gobierno de esa entidad en las elecciones de julio, fue derrotado por Rubén Moreira, hermano del gobernador con licencia, subió el tema al pleno, convencido de que la bancada del PRI lo impediría, pero enorme fue su sorpresa cuando vio que lo dejaban correr sin mucho empeño en su defensa.

Y en ese escenario, Anaya logró sacar dicho punto de acuerdo en el que solicita a la PGR que informe si ejerció en tiempo y forma una acción de inconstitucionalidad sobre dicho endeudamiento y la violación de la norma constitucional, y la exhorta para que investigue y consigne a todos los responsables de la contratación de esos créditos, un paquete por cinco mil 400 millones de pesos con documentos falsificados y alterados y otro por tres mil 400 millones de pesos, con decretos apócrifos del Congreso de Coahuila y, por tanto, sin su autorización. Plantea que la Procuraduría Fiscal de la Federación investigue y audite los 34 mil 867 millones de pesos que el gobierno de Coahuila, a cargo del interino Jorge Gómez Torres asumió como deuda heredada del estado, y solicita a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores informe sobre las investigaciones, si es que las ha hecho, en torno a las irregularidades en los créditos apócrifos y si ha aplicado alguna sanción a los bancos que los autorizaron con documentos falsificados y sin autorización de Hacienda.

Me podrán decir que los puntos de acuerdo del Senado son como las llamadas a misa, y lo son. Pero aquí lo importante es cómo el PRI lo dejó pasar y cómo dicho acuerdo influirá en las instancias que llevan la investigación: PGR y Procuraduría Fiscal de la Federación.

Retales

1. PLAZOS. La PGR está por terminar la averiguación por la denuncia que presentó la Procuraduría Fiscal sobre los créditos bancarios con documentos falsificados. En unos días comenzará a citar a los involucrados. En la lista están Humberto Moreira y su ex secretario del SAT estatal Javier Villarreal;

2. AMLO. Ernesto Cordero lamentó ayer que Josefina Vázquez Mota no esté interesada en debatir con él y Santiago Creel, en pos de la candidatura presidencial del PAN. Comentó que lo mismo hizo hace seis años López Obrador, y que así le fue; y

3. ALEMÁN. Gran capacidad de convocatoria la de Miguel Alemán Velasco con su Cumbre de Negocios en la que reunió en Querétaro a personajes de las finanzas, la política y el gobierno, hasta el presidente Calderón. Está por decidir la sede de su décima edición.

Nos vemos mañana, pero en privado.

El PRD y el basurero de la historia

Ricardo Rocha (@RicardoRocha_MX)
Periodista
ddn_rocha@hotmail.com
El Universal

Así andan los perredistas, como equilibristas de circo misérrimo. Caminando por la orilla y a punto de caer hasta el fondo para no salir jamás.

Y es que lo del domingo fue el colmo de las vergüenzas. Otro episodio maloliente que reconfirma la ignominia. Para el diccionario político mexicano el PRD ha aportado ya el término Cochinero: dícese de un proceso interno donde los contendientes de un mismo partido son capaces de las peores bajezas con tal de ganarle al otro// y si son todos contra todos, mejor.

A mí no me cabe la menor duda de que si el Consejo Supremo de los Pieles Rojas —supongo que existe— se entera de que estos de acá se hacen llamar “tribus”, por supuesto que protestaría ante la mismísima ONU para que cambiasen su denominación a lo que son realmente: pandillas. Eso y no otra cosa. Aunque se disfracen con nombres que desafían la siquiatría política: Foro Nuevo Sol, Izquierda Democrática Nacional, Demócratas de Izquierda, Democracia Social, Izquierda Social, Nueva Izquierda, Red de Izquierda Revolucionaria, Unidad Nacional de las Izquierdas, Unidad y Renovación, Patria Nueva, Movimiento Cívico, Movimiento por la Democracia. Más las que se acumulen esta semana entre nuevos grupos y grupúsculos derivados del margayate.

Es verdad que la diversidad de pensamiento enriquece a los partidos. Pero también que debe haber una mínima congruencia ideológica que homogeneice esa diversidad en unidad de propósitos superiores. Y éste no es el caso. Aquí se trata de grupos diferenciados no por variables ideológicas sino por sus ambiciones patológicas. Todos en la rebatiña cíclica y oportunista de los pedazos de poder temporal y lo que estos pueden significar. Sin importar que se los arrebaten a mordidas.

Fue por esa codicia desmedida que unos cuantos acudieron a su verdugo favorito, el Trife, que se los volvió a ensartar con la monserga de un forzoso proceso interno a sabiendas de los riesgos de carnicería que implicaba. Sobre todo con el plazo fatal del 15 de noviembre y en la orilla del proceso para el 2012 con la enorme carga que representa: candidato a la presidencia, candidatos a seis gubernaturas, 500 diputados, 128 senadores y la supuestamente segura joya de la corona que significa la jefatura de Gobierno del DF.

Es por ese botín —o lo que puedan alcanzar de él— que los trucutús se dieron con todo. Porque para agandallarse lo más posible requieren mayoría entre los 725 consejeros estatales y los 91 nacionales. Por eso las trapacerías comenzaron precisamente en el estratégico DF y se extendieron a Oaxaca, Veracruz, Chiapas y Zacatecas. También por eso las hordas —que en realidad funcionan como micropartidos— en que están divididos los tres millones 200 mil perredistas se dieron a llenar y sin reglas a pesar del vergonzoso espectáculo que fue así unánimemente calificado en todos los medios: la crónica de un cochinero anunciado.

Sin embargo, y con cierta candidez, me pregunto si de verdad estos perredistas creen que se merecen representar a la izquierda, cuando ésta es una forma de mirar la vida y construir el mundo y ellos no pasan de ser una turba de mercachifles.

Quiero pensar que hay excepciones. Pero ya va siendo hora de que se muestren. Porque está claro que el enfrentamiento de jaurías del fin de semana fue entre lopezobradoristas y ebrardistas. Que yo no sé si los echaron a pelear o nomás los dejaron sueltos. En cualquier caso, creo que tanto López Obrador como Ebrard están obligados a salir a dar la cara y además juntos para evitar la catástrofe.

Quiero suponer que tanto Andrés Manuel como Marcelo están conscientes de su responsabilidad histórica y del papel que ahora les toca representar en este momento decisorio. La foto de la tregua o del paradójicamente llamado Pacto de Unidad no es suficiente. Si ambos precandidatos no demuestran a las claras que pueden ser adversarios pero no necesariamente enemigos, todo y todos se pueden ir al basurero de la historia.

Si el próximo domingo en que se propone completar la elección el proceso se vuelve a salir de control, el daño será irreparable. El PRD puede quedar fuera de la contienda y cuasianiquilado como partido. Nada haría más felices a los golpeadores oficialistas del Trife. Pero el costo para el país sería gigantesco. La legitimidad de la elección pasa por la presencia de un partido que represente —aun con todas sus limitaciones y carencias descritas— a una porción significativa de la sociedad mexicana.

El reloj está corriendo y ya no queda mucho tiempo. Es la última llamada.

PD.- Para mis queridos amigos Esteban y Pablo Moctezuma Barragán y toda su familia, un abrazo solidario, por la partida de un mexicano de excepción como fue su padre, el arquitecto Pedro Moctezuma Díaz Infante.

octubre 25, 2011

El show de Ernesto Cordero

Manuel Ajenjo
El Economista

El equipo que promueve la candidatura de Ernesto Cordero considera prioritario dotar de popularidad al aspirante de Acción Nacional; acercarlo a los posibles votantes, persuadir a la sociedad de las virtudes del exsecretario de Hacienda, mostrar su carisma, desenvoltura y capacidad de comunicación. Para cumplir con este objetivo una de las herramientas propuestas fue la creación de un programa transmitido por Internet.

Ernesto el valor que nos une, en una historia, es el rimbombante y desconcertante título de la emisión cuyas dos primeras unidades ya están en la red (http://www.youtube.com/watch?v=veeFnureOew&feature=related). La primera con el futbolista Cuauhtémoc Blanco; la segunda con la mujer policía federal, Irma García Núñez, que también es boxeadora, campeona internacional de peso pluma, título avalado por el Consejo Mundial de Boxeo.

El formato de las cápsulas consiste en la presentación elogiosa -obviamente- del invitado a cargo del anfitrión, para proseguir con una entrevista mutua mientras toman café. Las preguntas van y vienen entre el titular del espacio y el convidado.

En la charla con Cuauhtémoc, el joven Ernesto se ve acartonado y nervioso, mientras el futbolista -en vía del retiro- se percibe relajado, evidentemente con más cancha en esas lides. El político -en vía de aprendizaje- hizo un símil entre las actividades de uno y otro: “La política es igual que el fut, ahí están los rudos, ahí están los técnicos -en el fut, los técnicos ‘ahí están’ en la banca o en la banda dando instrucciones a los jugadores; los calificativos utilizados por el precandidato son más propios de la lucha libre-, ahí están los méndigos, ¿no? -hubiera sido interesante que pusiera un ejemplo, dijera un nombre-, los jugadores muy sucios; pero también hay (sic) los que nos gusta distribuir la pelota -por analogía: el Presupuesto-, meter gol -aunque sea en la meta propia-, juegas limpio (otra vez el sic al trigo), metes la pierna dura -tratándose de políticos meten la mano duro al erario- pero limpia”.

Luego del parangón político-futbolero del que pretende la candidatura panista, el que fuera excelente seleccionado nacional, un tanto titubeante inicia una pregunta: ¿Qué piensas hacer, Ernesto, este, no sé... Ser Presidente Cuau -responde el interrogado sin que el interrogador termine de formular su pregunta-. (Puse por escrito, de manera textual, el conato de interrogante del futbolista. Notará el lector que éste empleó el verbo “hacer”. Por su anticipada réplica deduzco que el político escuchó otro verbo de similar sonido: ser, de ahí su contestación. ¿Por qué no lo dejó terminar el cuestionamiento? Quizá Cuauhtémoc lo que quería saber era lo que Ernesto piensa hacer cuando Josefina Vázquez Mota sea ungida candidata del PAN).

Lo que a este textoservidor, observador de pajas en los ojos ajenos, le interesa enfatizar, y con eso hacer escarnio, es lo pueril y frívolo del contenido de los dos programas -sobre todo del primero- diseñados en el “cuarto de guerra” del aspirante a la candidatura presidencial favorito, según he leído, del presidente Calderón.

A la respuesta anticipada: Ser Presidente Cuau, el señor Cordero añade: por eso me interesa platicar contigo...

Quiero suponer que el interés del político por platicar con el Cuau se centra en la transferencia de aceptación popular que el ídolo futbolístico puede proporcionarle y no en la asesoría que éste pueda brindarle. (Me imagino a Cuauhtémoc dándole un consejo de cómo festejar el triunfo en la contienda interna de su partido: Mira carnal, en cuanto Madero diga que eres el bueno hincas una rodilla y extiendes los brazos como si tuvieras en las manos un arco y una flecha, a la manera de mi tocayo el emperador azteca, y les apuntas al Creel y a la Josefina, luego te vas directo sobre Santiago y haces como si fueras un perro orinando. Así festejé yo un gol que le metí a Félix Fernández, portero del Celaya).

Lo que sigue en la charla, que reseño en tiempo presente porque ésta está viva, disponible en Internet, es algo sublime. Retomo el diálogo: “Ser Presidente Cuau, por eso me interesa platicar contigo. Ése es el reto, si a un político lo metes a un estadio de a cómo nos iba a tocar, nos iba a ir peor que al árbitro, ¿no?” -admite sin ambages Ernesto. “No, imagínate todas las...uuuleerooo -comenta Cuau- te iban a gritar así como al portero, ¿te acuerdas?, cuando despeja: puuuuu...” “Mi meta es -Ernesto no deja que Cuauhtémoc termine la palabra que tiene consonancia con el nombre del perro de Mickey Mouse- entrar al estadio y que te griten hasta de lo que te vas a morir y salir y que te aplaudan. Yo creo que de eso se trata”. (Me atrevo a insinuar que está harto difícil para Cordero conseguir el boleto de entrada al estadio que imagina. A no ser que ya lo tenga reservado a través del Ticketmaster de Los Pinos).

El Bombón Asesino

La segunda cápsula, en la que presenta a la suboficial de la Policía Federal, Irma García Núñez, se ve a un Cordero más relajado, más seguro de sí mismo, sin dejar a un lado la candidez, cualidad ésta -quiero ser positivo- que genera ternura en el espectador hacia la persona del que -se ve, se siente- le cuesta un enorme trabajo actuar delante de las cámaras.

En la precitada emisión se nota, a leguas, que el equipo de asesores diseñó un guión más estricto al que la invitada y el anfitrión se apegaron. Esto logró una cápsula más estructurada pero una charla de cartón, no exenta de bobadas. He aquí dos botones de muestra:

Cordero.- ¿Desde chiquita tú quisiste ser policía? Irma.- Sí, desde pequeña de repente empiezas a tener un poquito de noción. Cordero.- ¿Y tú jugabas a los policías y ladrones? Irma.- Claro. Cordero.- Y por supuesto eras... Irma.- Era policía -le aclara la suboficial por si hubiera alguna duda. (No puedo evitar la parodia de lo anterior: ¿Jugabas a los policías y ladrones? Claro. Y por supuesto eras policía. No, era ladrona, lo que pasa es que como la Academia de Policía quedaba cerca de la casa y era gratuita me fue más fácil inscribirme en ella que en la de ladrones que me quedaba más lejos y cobraban la inscripción).

A la mitad de la charla, tal y como lo marcó el libreto, la suboficial le pregunta al aspirante sobre la experiencia que le dejó ser Secretario de Hacienda. El cuestionamiento origina que éste diga que tiene la tranquilidad de conciencia de haber cumplido a cabalidad con lo que se le encomendó... “Y una vez que, pos ‘ora sí que cumplí con mi obligación y con mi deber, es que yo aspiro a ser Presidente de la República y por eso renuncié a la Secretaría de Hacienda”. El exsecretario abunda sobre la enseñanza que le dejó el susodicho puesto y acto seguido, la también boxeadora interroga: “¿Has pensado en renunciar a lo que es la administración pública?” ¡Por Dios! Si la pregunta surgió, motu proprio de la señorita García Núñez, se ve que la práctica del boxeo le ha causado una seria afectación neurológica. Pero si el cuestionamiento estaba acotado en el guión diseñado por el equipo del precandidato, deduzco que Cordero duerme con el enemigo.

Entiendo que las cápsulas transmitidas por Internet para posicionar a don Ernesto en la mente del potencial electorado van a continuar. Desde esta humilde columna hago una sugerencia de la personalidad invitada para la próxima emisión: Ninel Conde -trending topic en Twitter por sus dislates verbales -. En realidad, la vedette sólo ha dicho una o dos tonterías, suficientes para que ahora le achaquen todos los chistes de gallegos. De ser aceptada mi sugerencia, les brindo una probadita de la entrevista: Ernesto.- Es un gusto tenerte aquí Ninel, eres una mujer que ha mostrado valor, determinación y coraje para hacer una carrera artística, ¿cuáles son tus aspiraciones? Ninel.- Ernesto, te juro que jamás me he metido drogas. Platícame de ti, ¿qué estudiaste? Ernesto.- Yo estudié Actuaría, una carrera en la que se manejan las Matemáticas porque hacemos cálculos y operaciones. Ninel.- ¿Qué tal te salen las de bubis? Cuéntame, ¿qué vas a hacer si eres Presidente? Ernesto.- Incrementar en el país el Producto Interno Bruto. Ninel.- No empieces con insinuaciones. Ernesto.- No sé si sepas que enfrentamos una crisis mundial provocada por la caída de las bolsas. Ninel.- Yo tengo una de Hermes y siempre la traigo bien agarrada.

De pena ajena

Javier Corral Jurado (@Javier_Corral)
Diputado Federal del PAN
El Universal

La llamada “semana” de la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión (CIRT) fue pródiga en mostrarnos con claridad dónde radica uno de los mayores atorones de la democracia mexicana: la mutación hacia lo peor en la relación entre políticos y dueños de medios de comunicación electrónica, basada en el temor, la condescendencia y, no pocas veces, en el franco sometimiento de los primeros hacia los segundos. Las campañas electorales potencian ese fenómeno y lo mezclan con un deplorable oportunismo político.

La pasarela que hicieron los precandidatos a la Presidencia de la República ante los industriales de la radio y la TV es una penosa prueba de ello. Momento plástico de nuestra realidad política, en el que los que se proponen como liderazgos para encabezar la siguiente etapa del país se achican de entrada, muestran que prefieren ser rehenes desde ahora de los poderes fácticos, antes que hablar con decisión sobre los retos que México enfrenta en el terreno de los monopolios privados.

Realizada en dos tandas, la primera el 18 de octubre con la participación de Santiago Creel, Manlio Fabio Beltrones y Marcelo Ebrard, de la que poco se reflejó en medios, y la segunda el 20 de octubre con gran difusión en la que se presentaron Enrique Peña Nieto, Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López Obrador, el ejercicio advierte la larga lucha que aún nos falta por recorrer en materia de democratización de medios de comunicación.

No sé bajo qué criterio los organizadores agruparon de esa manera a los aspirantes, pero en la primera tanda los políticos expusieron su visión de gobierno, desarrollaron tesis sobre los problemas del país y de manera coincidente afirmaron los gobiernos de coalición como una alternativa para en pluralidad hallar el consenso en torno de reformas fundamentales que harían avanzar a México. Quizá porque en la CIRT son poco receptivos a temas como diversidad, pluralidad y competencia, los dichos no merecieron la repercusión merecida.

Lo que los entusiasmó de verdad y levantó su aplauso puestos de pie fue la segunda ronda, porque están más acostumbrados a escuchar lo que realmente les interesa, la expansión de sus negocios, cómo eludir el pago de contraprestaciones al Estado, cómo hacerse de nuevas ventajas en el campo de la radiodifusión y cómo derrotar definitivamente la reforma electoral del 2007.

Y fue Enrique Peña el primero en la competencia de quién les ofrecía más. De entrada prometió revertir la reforma electoral que “nos pone limitaciones a la libertad de expresión y a ustedes les puso una camisa de fuerza”. Luego, por ignorancia supina sobre el régimen fiscal de la radiodifusión o simple oportunismo político, el ex gobernador les dijo que la ley electoral “también les pone doble tributación porque tienen que pagar más impuestos y dar más espacios”. Los tiempos de Estado que ahora se usan para transmitir la propaganda electoral existen desde hace cuatro décadas, y es la única contraprestación que por uso y explotación del espectro radioeléctrico pagan los concesionarios; un régimen privilegiado de pago en especie: pagan con aire el aire.

De Peña Nieto, invención y producto de la mercadotecnia televisiva, era de esperarse esa actitud de entreguismo. De quien no me lo esperaba sinceramente era de Josefina Vázquez Mota, ya tan toreada en las lides de salir al paso sin tener que confrontarse con nadie. Estrujante para quienes la hemos visto en un ascenso meteórico y representar una esperanza creciente, sus ofrecimientos a la CIRT golpean como un marrazo a la larga lucha por el derecho a la información en México. Decepcionan, se nos cae.

No sólo empató a Peña en la oferta de modificar varios puntos de la ley electoral; fue más allá que el candidato de Televisa: “Ha llegado el momento de, con responsabilidad y seriedad, considerar la ampliación en el término de las concesiones, de tal suerte que no sean 10 años, sino que podamos explorar un horizonte de tiempo mayor que permita que las inversiones y la certeza sean parte de esta industria”.

No sé a cuántos concesionarios pobres conozca Josefina, pero si su desconocimiento abarca hasta allá, es menester decirle que se trata de una las actividades económicas más rentables de cuantas existen, y que el promedio de duración de las concesiones en el mundo es de nueve años. En Estados Unidos de ocho años y en Canadá de siete; ni mas ni menos que nuestros socios comerciales.

Lamento esa posición por varios motivos, pero entre ellos porque nos trae desazón al recordar que hace seis años, también en el rentismo electoral, se negoció la llamada “Ley Televisa”, uno de los mayores intentos de despojo de bienes de la nación a cambio de cobertura informativa y encuestas.

Si la posición de Josefina causa a varios pesadumbre, la de Andrés Manuel López Obrador es de vergüenza, aunque por lo menos causa hilaridad. Para él, que se dice el candidato del movimiento progresista, la propuesta de un nuevo modelo de radiodifusión y telecomunicaciones para México se basa en arreglar la disputa entre los operadores dominantes de cada sector, y así, ofrece a Carlos Slim televisión y a Emilio Azcárraga y a Ricardo Salinas Pliego telefonía. Así, con nombres y apellidos, como si ese fuera el mundo de la competencia. Como si lo segundo no fuera hoy una realidad, y como si Telmex no tuviera derecho a ello por la propia convergencia tecnológica. Esa es toda su visión, ni siquiera existe en su concepción la televisión de servicio público.

Dura semana para la política, la de la CIRT, que cerró con un hecho increíble y sólo comprensible en ese marco de rendición anticipada. Nadie había ridiculizado tanto al presidente Felipe Calderón —delante de él—, en el fracaso que tuvo su programa de las tres “C” en el sector de la radiodifusión —cobertura, convergencia y competencia—, como lo hizo el priísta Tristán Canales: “Con su gobierno, más de 500 estaciones de amplitud modulada están transitando a la frecuencia modulada, brindando un mejor servicio a millones de compatriotas: eso es cobertura. Con su gobierno, la radio y la televisión entran de lleno a la era digital, abriendo la puerta a servicios de telecomunicaciones, donde la creatividad y la innovación marcarán la pauta: eso es convergencia. En estos años, más de mil 300 estaciones de radio y televisión compiten por la preferencia de los ciudadanos: eso es competencia. Señor Presidente, en nuestra industria las tres ‘C’ son una realidad actuante”.

No sé qué habrá sentido Felipe Calderón sobre esta manera de traducirle en “cobertura” el regalo de los combos: más estaciones de FM a los mismos que ya tenían AM; en “convergencia” que con la nueva política digital les haya abierto la puerta a las televisoras para dar telecomunicaciones —sin licitación ni contraprestación alguna—, mientras a operadores de telecomunicaciones se les tiene frenados, y que la “competencia” signifique no haber dado ni una más de las mil 300 concesiones de radio que existen desde hace 18 años, concentradas 82% en 13 grupos radiofónicos. Se debe tener mucho poder para avergonzar así a un presidente de la República.