octubre 19, 2011

Gobierno y ciencia

Martín Bonfil Olivera (@martinbonfil65)
mbonfil@unam.mx
La ciencia por gusto
lacienciaporgusto.blogspot.com
Milenio

Siempre que en los discursos oficiales se menciona a la ciencia y la tecnología, se dicen cosas muy bonitas. Pero es a la hora que se discuten los presupuestos cuando se ve realmente qué tanto se las valora.

Si consideramos hechos, no dichos, es claro que, para nuestro gobierno, ciencia y tecnología son meros accesorios decorativos y opcionales. “Invertiremos más en ciencia cuando mejore la situación económica”, parecen decir, en vez de pensar que es justamente para mejorar la economía y el bienestar que debe invertirse en ella.

En la inauguración de la Semana de la Ciencia y la Innovación 2011, el pasado lunes, organizada por el Instituto de Ciencia y Tecnología del Distrito Federal, se denunció que en el presupuesto nacional para 2012 se propone un recorte de mil 200 millones de pesos al rubro “desarrollo e innovación en ciencia y tecnología”.

Y es que, aunque en el presupuesto se prevé un aumento de 16%, la comunidad científica ha advertido que en realidad “en términos reales no hay tal incremento, sino… una notoria disminución de recursos para el sector científico y tecnológico”. Disminuyen, por ejemplo, las partidas para fondos sectoriales, mixtos y regionales del Conacyt, vitales para promover el desarrollo científico, técnico e industrial en los estados. Esto, a pesar de que desde 2004 la Ley de Ciencia y Tecnología federal especifica (artículo 9 bis) que “el gasto nacional en este rubro no podrá ser menor al 1% del producto interno bruto” (nunca ha alcanzado siquiera la mitad de esa cifra).

Al mismo tiempo, los diputados de la Comisión de Defensa Nacional piden un aumento de 6 mil millones de pesos al presupuesto militar. Tomando en cuenta que la Secretaría de la Defensa ha gastado 272 millones de pesos en comprar “detectores moleculares” GT200, comprobadamente inútiles y fraudulentos, uno dudaría antes de considerar su petición. Al menos, los mismos diputados, siguiendo la iniciativa de algunos senadores, han pedido asimismo a las dependencias que han estado utilizando este inútil aparato que rindan cuentas.

Ay, la política mexicana: tan lejos del pensamiento científico y tan cerca de las cuentas alegres… y tontas.