octubre 06, 2011

Lo que no vio Steve Jobs

Carlos Mota
motacarlos100@gmail.com
Cubículo Estratégico
Milenio

Steve Jobs ya no verá a los niños de países africanos tomar un teléfono inteligente y desmenuzar el conocimiento universal de la secundaria o preparatoria a través de los portales de internet. Tampoco verá cuando los indígenas de México obtengan información en línea sobre el clima en sus localidades, o sobre las características transculturales de su lengua y costumbres.

Jobs no verá el día en que un paciente de diabetes mexicano haya depositado en “la nube” el historial de su sintomatología, ni la forma en la que los médicos nutrirán los expedientes de personas con padecimientos congénitos. Tampoco podrá ver el día en que un médico de India lleva a cabo una cirugía en Brasil o Chile utilizando la teledistancia de su tableta desde Bombay.

Steve Jobs no podrá atestiguar el día en que los cafeticultores de lugares como Veracruz o Chiapas vendan sus cosechas a un postor internacional, haciendo transacciones vía una aplicación amigable, y entregando el producto a un cliente confiable en otra esquina del planeta.

A Jobs no le alcanzó el tiempo para ver cómo las universidades traducen el conocimiento de frontera para hacerlo asequible globalmente en todos los idiomas a través de iTunes University. Tampoco verá las formas colaborativas de creación de nuevo conocimiento desde la mente de alumnos y maestros en países emergentes como el nuestro.

La batalla perdida por Steve Jobs no le permitirá observar la manera en la que los ciudadanos revolucionarán desde la palma de su mano las formas de gobierno y las democracias disfuncionales que hoy imperan. Tampoco podrá mirar los servicios municipales puestos en marcha en plataformas tecnológicas a favor de la ciudadanía por parte de gobiernos conscientes de las necesidades actuales de los pueblos.

Jobs ya no verá más garajes convertidos en empresas globales ni los aparatos de la inteligencia artificial. No verá los hologramas ni el vuelo individual del ser humano. No verá el mundo verde que todos anhelamos.

No observar ese mundo no quita, sin embargo, que Steve Jobs pudo irse ayer con una de las mayores satisfacciones de un ser humano: poner una de las semillas más importantes para la prosperidad futura de toda la humanidad.

No hay comentarios.: