octubre 25, 2011

Peña Nieto ofrece Disneylandia

Carlos Puig (@puigcarlos)
masalla@gmail.com
Duda razonable
Milenio

Enrique Peña Nieto ha hecho dos propuestas económicas que podrían ser muy atractivas para miles de electores y nunca cumplirse, o al menos habría que preguntarle al aspirante cómo las cumpliría en contra de su partido.

Cito de su página web: “Creación de un nuevo sistema de seguridad social universal sustentado en el acceso efectivo a los servicios de salud, una pensión para el retiro, seguro de desempleo y seguro de riesgo de trabajo, cuya condición sea únicamente la de ser mexicano”. Y luego: “La erradicación de la pobreza alimentaria, mediante la garantía de un ingreso que cubra las necesidades nutricionales de todas las personas”.

La primera medida, según todos los expertos, implica la fusión de nuestros múltiples servicios de seguridad social (IMSS, ISSTE, Seguro Popular, sistemas estatales) en uno sólo. Esa batalla política —imaginemos qué dirán los sindicatos de IMSS e ISSTE— que muchos han considerado imposible.

Si se solucionara lo político falta el dinero.

Santiago Levy, ex director del IMSS, que propuso lo mismo en un libro hace dos años, explicó a Nexos: “El costo bruto adicional de la propuesta sería de alrededor de 5 puntos del PIB. El costo neto de no más de 3 puntos del PIB. ¿Por qué? Porque la propuesta eliminaría casi todos los costos laborales no salariales, lo que implicaría reducir impuestos al trabajo por unos 3 puntos del PIB. Cada punto del PIB equivale a 10 mil millones de dólares. Estamos hablando de entre 20 mil y 30 mil millones de dólares adicionales. Es mucho dinero, pero es poco si hablas de la protección social universal”.

Alguna vez, en entrevista, Ernesto Cordero entonces secretario de Hacienda me dijo que Levy había subestimado esos costos, que de hecho era más caro.

Levy quien también fue subsecretario de Hacienda, tenía claro de dónde se debe sacar ese dinero: “Aumentando los impuestos al consumo en 5 puntos del PIB, sumando estos recursos nuevos a los que ya están en el presupuesto para programas sociales, liberando la renta petrolera para la inversión productiva. La forma más eficaz es homogeneizar la tasa del IVA a 15 por ciento para todos los bienes y servicios, sin excepción alguna. Mi propuesta implica duplicar la tasa promedio de 7 a 15 por ciento. En 2006 esa tasa generó una recaudación de casi 5 puntos del PIB. Un cálculo lineal indicaría que al duplicarla se podrían recaudar unos 10 puntos del PIB”. Hasta ahí Levy.

Esa propuesta de recaudación va en contra de documentos del PRI, de esos que consideran sagrados. El IVA no se toca, menos en medicina y alimentos.

Peña Nieto necesita decirnos de dónde vendrá el dinero para un cambio de tal envergadura y si su partido ya cambió y está de acuerdo.

Si no, es pura vacilada.

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