octubre 18, 2011

Todos en el lodazal

Ricardo Alemán (@RicardoAlemanMx)
Excélsior

El Presidente sí le puso nombre y apellido a su señalamiento de que existen políticos del PRI que insisten en pactar con las mafias

La casa presidencial aclaró lo dicho por Felipe Calderón a The New York Times y expuso que, a pregunta expresa, el mandatario dijo que hay pristas, “como Sócrates Rizzo”, que creen que “los arreglos de antes (entre el poder y el crimen) funcionarían ahora”.

En otras palabras, que el Presidente sí le puso nombre y apellido a su señalamiento de que existen políticos y gobernantes del PRI que insisten en pactar con las mafias. Y es que el ex gobernador priista de Nuevo León, Sócrates Rizzo, dijo hace meses que los gobiernos tricolores pactaban con los criminales, a cambio de tranquilidad.

Lo cierto es que el reputado diario de EU sacó de contexto las declaraciones de Calderón, quien también dijo que otros priistas apoyan su estrategia de lucha contra el crimen, y nunca aseveró que es política del PRI negociar con las bandas criminales.

Sin embargo, también es cierto que la declaración presidencial no es aislada, sobre todo si se toma en cuenta que Calderón también habló del tema durante los Diálogos de Chapultepec. Como lo señalamos aquí el domingo y el lunes, al defender su política contra el crimen, el Presidente dijo que muchos le sugirieron no meterse con las bandas criminales, no moverle al asunto.

Pero no fue todo. Al hablar de la crisis de violencia que vive el estado de Veracruz, Calderón deslizó la hipótesis de que los gobiernos de esa entidad habrían dejado el control de la entidad en manos de bandas criminales.

Lo cierto es que, con esa serie de declaraciones, Felipe Calderón puso el dedo en la llaga sobre la simulación y doble —de los pactos entre el poder y las bandas criminales—, no sólo en el PRI, sino en el PAN, el PRD, el PT, el PVEM y Convergencia (ahora Movimiento Ciudadano). Es decir, que en buena parte de la clase política se prefiere pactar con el crimen, sea en tiempos electorales, sea para mantener bajo control un municipio o entidad federativa. Todo esto ante el doble discurso de que los partidos están dispuestos a combatir al crimen.

Y si tienen dudas, vamos a los ejemplos. No sólo el cínico de Sócrates Rizzo habló de pactar con las bandas criminales. No, el tema también fue apoyado por el ex presidente Vicente Fox, quien se pronunció a favor de un pacto. Tampoco fue el único. Si abundamos, recodaremos que el alcalde de San Pedro Garza García, de filiación panista, Mauricio Fernández, en su momento dijo estar de acuerdo con realizar un pacto con los criminales, los que —incluso— habrían “eliminado” a un mafioso que habría amenazado a Fernández.

En el PRD —y la izquierda en general— también se cuecen habas. ¿Qué no fue un pacto del partido amarillo en Michoacán, la diputación que le regalaron a La Familia Michoacana, a través de Julio César Godoy? ¿Qué no es cierto que todos sabían que el narcodiputado Godoy era miembro de La Familia Michoacana? ¿Qué no es cierto que todos los diputados de la llamada izquierda apoyaron y apapacharon al narcodiputado Godoy, a sabiendas de que era hijo predilecto de La Familia Michoacana?

¿No es cierto que los partidos de la chiquillería, como el Verde, registraron a narcotraficantes probados como candidatos a puestos de elección popular? ¿Cuántos gobernadores, alcaldes, diputados federales, locales, senadores, han recibido dinero procedente del narcotráfico? Y, para poner punto final al tema, vale recordar que el ex alcalde panista y el actual alcalde de Monterrey —también de filiación azul— han sido señalados de mantener vínculos con el crimen organizado.

Lo cierto es que aquellos políticos y gobernantes que creen que la mejor forma de enfrentar la violencia y el crimen, pactando con el crimen, no sólo están en el PRI, sino que abundan entre políticos y gobernantes del PAN, del PRD y de la chiquillería. Y es que sea Monterrey, Michoacán o Veracruz, sea el PRI, el PAN o el PRD, cuando se trata de buscar apoyo para una campaña o negociar la permanencia de un gobierno, los políticos pactan hasta con el diablo, con las bandas criminales.

Y hoy resulta que los señores del PRI se dicen agraviados, en tanto los políticos del PAN y los del PRD esconden la cabeza. Doble moral de partidos y políticos, en especial rezagados como Ernesto Cordero. Al tiempo.

EN EL CAMINO.

Por cierto, luego de calificar “de provocación” lo dicho por Calderón —y al concluir el segundo foro de los presidenciables del PRI en Campeche—, Enrique Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones se reunieron para comer y platicar, completamente a solas, tres horas. Se hizo el milagro. Por fin, juraron unidad y lealtad.

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