octubre 28, 2011

¿Y México?... ¡Que se espere!

Paz Fernández Cueto
paz@fernandezcueto.com
Reforma

Después de 36 horas de discusión en el Pleno de la Cámara de Diputados la Reforma Política salió trunca. Fue una reforma light, tímida y mediocre, ya que, debido a una resistencia cerrada del partido dominante, aferrados a una mentalidad arcaica de control político y acotamiento de la participación social, se opusieron a propuestas que la ciudadanía reclamaba con ansiedad como son la revocación de mandato y reelección de legisladores y alcaldes.

Una vez más la mayoría numérica del Congreso cierra las puertas a la ciudadanía, animados por la vieja costumbre del que fuera el partido hegemónico. Fue Calles, fundador del PRI, quien prohibió la reelección de legisladores y alcaldes para asegurar el control absoluto de su partido. Lo que en su momento pretendió el reclamo maderista de "Sufragio efectivo no reelección" no fue suprimir la reelección de legisladores y alcaldes, sino elevar una enérgica protesta contra el porfirismo instaurado en el poder a lo largo de 30 años.

El PAN desde sus inicios nació como un partido ciudadano para dar cauce a las propuestas que favorecen a la ciudadanía, y agilizar la transición democrática que no ha acabado de consolidarse en nuestro país. El PRI propone, a cambio, una consulta ciudadana, instrumento de demagogia pura a sabiendas de la enorme confusión que suscitará este tema, por la falta de entendimiento, y la resistencia popular que aún persiste ante la palabra "reelección", fantasma de la Revolución. El miércoles se intentó impulsar como parte esencial de la Reforma Política la reelección exclusivamente de alcaldes y legisladores, y esto, con el objeto de dejar en manos de los ciudadanos la posibilidad de premiar o castigar a sus representantes de acuerdo con su desempeño. ¿Por qué se le tiene tanto miedo a la ciudadanía, a su mayoría de edad, a su sentido común, a su capacidad de juicio? ¿Es que no hemos alcanzado como sociedad un mínimo de madurez política?

En la Cámara se dio un debate de altura, aunque fue difícil para quienes se oponían justificar sus razonadas sinrazones. Calificar a un legislador es ciertamente difícil, lo propiamente suyo es legislar, algo difícil de evaluar en términos de rentabilidad política y trascendencia social, sin embargo, vale la pena resaltar razones poderosas que esgrimieron diputados como Carlos Alberto Pérez Cuevas a favor de la reelección: 1). En primer lugar se crearía un compromiso más directo entre representantes y electores, reforzando la responsabilidad de los legisladores, siendo sujetos de evaluación permanente. Es frecuente que un diputado, una vez electo, se olvide de sus representados a sabiendas de que, haga lo que haga, su trabajo no va ser ni reconocido ni premiado. Más allá de cualquier reconocimiento, es el afán de servicio lo que debería animarlo, aunque desgraciadamente no siempre es así. 2). Se obliga a una mayor profesionalización de los legisladores. Cuando se llega a la Cámara por primera vez, se aprende a marchas forzadas, los nuevos diputados se cuecen rápido, como los frijoles sometidos a la presión de la olla exprés. Sin embargo, este aprendizaje le sale muy caro al país: 500 diputados se ejercitan intensamente durante tres años para que, llegado el término, no haya posibilidad de dar continuidad a su trabajo por exitoso que haya sido. La continuidad misma de los trabajos legislativos también se vería mejorada con la reelección inmediata, lo cual, a su vez, permitiría la creación y desarrollo de verdaderas "Políticas del Estado" en la rama legislativa. Los legisladores profesionales le dan seguimiento a las leyes que impulsan y aprueban. Proponen ajustes cuando en la fase de implementación las cosas no salen como debieran. Los legisladores profesionales acuden a las reuniones interparlamentarias a aprender, a discutir, a intercambiar información, datos, evidencias, argumentos. Finalmente estas dos iniciativas fueron desechadas por la mayoría de votos en el Congreso encabezados por el PRI, ante la desilusión de muchos ciudadanos, especialmente de los jóvenes, que ven frustradas sus legítimas aspiraciones: para qué esforzarse profesionalmente y capacitarse en ciencia política si las designaciones de los servidores públicos van a depender finalmente de los dirigentes de partido? La Reforma, en lo general, fue votada a favor por la mayoría de los partidos, dado los avances que contiene en temas significativos como son, entre otros, las candidaturas independientes y la consulta ciudadana. Las otras reformas quedan pendientes..., ¡México..., que se espere!

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