noviembre 30, 2011

Preservar la democracia

Lorenzo Córdova Vianello (@lorenzocordovav)
Investigador del IIJ de la UNAM
El Universal

La democracia es una construcción colectiva que no sólo requiere un compromiso de todos los actores políticos y sociales para poder establecerse y recrearse, sino que impone una responsabilidad conjunta para preservarla frente a las tentaciones siempre presentes de regresión autoritaria.

Para decirlo de manera coloquial: los procesos de transición a la democracia no implican sólo un “boleto de ida”, sino que pueden tener aparejado también el de “vuelta”. En ese sentido, la costosa apuesta institucional y política que hemos hecho en el país en las últimas tres décadas para democratizar nuestro sistema político —y particularmente en los últimos 20 años en los que dicho proceso produjo cambios profundos y visibles— requiere que hoy, de cara a las muchas encrucijadas que enfrenta la sociedad mexicana, refrendemos nuestra vocación con y para la democracia.

No es algo sencillo, porque en los momentos en los que están presentes turbulencia social, estancamiento o incluso crisis económica, preocupantes índices desigualdad y de pobreza, así como inseguridad, el contexto se vuelve un terreno fértil para que asomen de diversa manera expresiones autoritarias que ponen en entredicho los avances (en muchos sentidos aún precarios) de nuestra democratización.

Adicionalmente, hay que subrayar el hecho de que los momentos electorales traen aparejados una conflictividad natural que les es intrínseca y que en muchos sentidos implican etapas de una tensión particular —en muchas ocasiones incluso disruptiva— para la vida de las sociedades democráticas. Las contiendas políticas que se despliegan durante los comicios y las campañas que les anteceden suelen presentarse bajo las más diversas formas de contraste cuando no de abierta, franca y ríspida confrontación entre los actores políticos. Insisto en que eso es algo natural y no debería llamar a sorpresa, sin embargo, creo que también esos son los momentos en los que se requiere de manera mucho más clara el compromiso democrático de esos actores.

La responsabilidad de llevar a buen puerto la nave democrática, de manera particular durante los procesos electorales, implica en primera instancia que todos los participantes en el juego político (partidos, candidatos, servidores públicos, autoridades, medios de comunicación, grupos de interés y ciudadanos) asuman las reglas y actúen respetándolas. Pero también que ninguno de ellos caiga en la frecuentemente tentadora de la retórica discursiva o de los actos abiertamente autoritarios.

La de 2012 ya desde ahora se anticipa como una elección complicada. No sólo porque constituirá la prueba de fuego definitiva de las normas introducidas en la última reforma electoral, sino también porque las mismas se realizarán en un momento en el que la confianza institucional no atraviesa por sus mejores tiempos. Todo ello en un contexto, como se señalaba, permeado por muchos malestares a propósito de la inseguridad, de la precaria situación económica y de un desencanto creciente con la democracia y sus resultados.

En pocas palabras, no es extraño, pero sí sumamente riesgoso, que los distintos actores incurran en conductas y dichos que pueden enturbiar aún más el escenario político en las semanas y meses por venir. Un ejemplo realmente lamentable son los alarmantes y muy delicados tonos con los que hace un par de días se hizo pública la respuesta del gobierno federal a la iniciativa de varios ciudadanos de denunciar ante la Corte Penal Internacional al varios altos funcionarios federales por crímenes de lesa humanidad y genocidio. Sin ánimo de discutir el sentido y la viabilidad de dicha denuncia, sí me importa enfatizar que la amenaza del gobierno de iniciar eventualmente alternativas legales para ir en contra de esos ciudadanos, además de peligrosa en sí, en nada contribuye a generar un contexto propicio para procesar las próximas elecciones.

La democracia, advertía Karl Popper, se caracteriza por ser una forma de gobierno que permite la renovación de los gobernantes sin derramamientos de sangre. Es cierto, pero también lo es que ello requiere que todos los participantes en el juego democrático actúen responsablemente y no exacerben hasta el límite las capacidades de la misma democracia para procesar la conflictividad propia de toda sociedad plural y diversa, particularmente durante esos momentos particularmente intensos desde el punto de vista político que son las elecciones, de manera pacífica. Hay que recordar que si se tira demasiado de la cuerda, corremos el riesgo de que ésta se rompa y en esa circunstancia, me parece, perdemos todos.

Tapan 'moreirazo' hasta el año 2019

Lorenzo Cárdenas/ Corresponsal
Reforma

La Auditoría Superior del Estado no aclara motivos para clasificar la información; la ley dice que es pública

Ciudad de México (30 noviembre 2011).- Las condiciones en que se fraguó el denominado "moreirazo", que disparó la deuda de Coahuila hasta un 19 mil 270 por ciento a través de la falsificación de documentos oficiales y prácticas irregulares, podrán conocerse hasta el año 2019.

Sin citar un argumento legal directo, la Auditoría Superior del Estado reservó por ocho años la información contenida en la cuenta pública de 2010 al responder a una solicitud de información vía transparencia presentada por Grupo REFORMA el 31 de octubre pasado.

De este modo, las cuentas del último año de Humberto Moreira como Gobernador de Coahuila, hoy presidente nacional del PRI, permanecerán blindadas hasta más de un año después de que concluya el mandato de su hermano Rubén, quien mañana toma posesión de la Gubernatura.

Para cuando la información esté disponible, algunos de los posibles delitos cometidos en el caso podrían haber prescrito, debido a que en Coahuila se dejan de perseguir en un año aquellos ilícitos que no ameritan prisión y en mínimo tres años los que sí contemplan cárcel.

La reserva de los documentos de los créditos que elevaron de 184 millones de pesos a 35 mil 457 millones la deuda estatal durante la Administración de Moreira fue decidida por el organismo que preside Armando Plata Sandoval, designado por el Congreso como Auditor Superior en 2007, precisamente a propuesta de Humberto Moreira.

La solicitud de acceso a la información presentada por Grupo REFORMA pidió a la Auditoría estatal copia simple de todos y cada uno de los documentos que integran la cuenta pública del Poder Ejecutivo del Gobierno del Estado de Coahuila correspondiente al ejercicio fiscal del año 2010.

"La información por usted solicitada fue clasificada como información reservada", expresa la Auditoría en su respuesta, "siendo información reservada en su totalidad la cuenta pública del Poder Ejecutivo del Gobierno del Estado de Coahuila, correspondiente al ejercicio fiscal del año 2010.

"Dicha reserva podrá durar hasta por el periodo de ocho años y dejará de tener dicho carácter cuando venza el plazo de reserva, cesen las causas que dieron origen a su clasificación o por resolución del instituto que revoque o modifique la clasificación de reserva de información".

Sin embargo, en su escrito, el organismo no da una causa explícita para la reserva y sólo invoca artículos de la Ley de Acceso a la Información del Estado que incluyen las reglas para reservar los datos, pero no mencionan la cuenta pública.

Por el contrario, la fracción XVII del artículo 19 de la misma ley establece como información pública mínima la cuenta pública anual una vez que se presente ante el Congreso del Estado.

Y otra vez: notarías para los cuates

Por segunda ocasión, y a unas horas de que concluya la actual Administración estatal, se entregaron ayer notarías públicas a amigos y funcionarios cercanos al Gobernador de Coahuila con licencia Humberto Moreira.

Esta vez fueron aprobadas 43 fíats o patentes notariales a servidores públicos estatales, ex funcionarios y abogados cercanos al Gobierno del Estado.

Previamente, el 16 de diciembre de 2008, ya se habían autorizado 19 notarías públicas a personas allegadas a Humberto Moreira, entonces Mandatario en funciones.

Entre los beneficiados de ayer están Sergio Sisbeles, secretario particular del actual Gobernador Jorge Torres; Fausto Destenave Kuri, director de la Comisión Estatal de Aguas; Ricardo Treviño Torres, subsecretario de Gobierno, y Sergio Antonio Almaguer, subsecretario de Asuntos Jurídicos.

También Blanca Nelly Guajardo Villarreal, dirigente municipal del PRD y hermana de la diputada federal perredista Mary Telma Guajardo, quien es comadre de Humberto y Rubén Moreira.

El poder por el poder lía a Chuchos y a AMLO

Ricardo Alemán (@RicardoAlemanMx)
Excélsior

Como producto de una terapia familiar de choque, todos olvidaron los agravios, las deudas y, felices, salieron a la calle a declarar su amor

Ahora resulta que entre el amoroso Andrés Manuel López Obrador y sus otrora irreconciliables enemigos a muerte, Los Chuchos, todo es miel sobre hojuelas. Tal parece que uno y los otros ya olvidaron los agravios, las mentadas de madre, las zancadillas y los puntapiés.

Y que juntos “y agarraditos de la mano” van de nuevo al altar de la política, a refrendar sus votos de fe, amor y lealtad, como si él y ellos no hubiesen incurrido en traiciones, deslealtades, infidelidades, crímenes políticos y, sobre todo, violencia intrapartidista.

Bueno, la infidelidad político-electoral de AMLO fue tal que, de plano, abandonó la casa —el PRD—, buscó dos amantes —el PT y esa belleza antes llamada Convergencia— y hasta puso dinamita en la casa familiar, la que lo vio nacer, que lo hizo líder político y del partido, y lo llevó a ser candidato presidencial en la primera intentona.

La guerra era tal, que incluso en el bando de Los Chuchos se llegó al extremo de declarar la guerra a todo y todos los cercanos a López Obrador, sobre todo a pillos como la mancuerna Bejarano-Padierna. Era tal la fractura que las partes estuvieron a punto de liquidar los bienes y repartir las migajas.

Y de pronto, como por arte de magia; como producto de una terapia familiar de choque —y luego de que AMLO cometió parricidio político con Cuauhtémoc Cárdenas—, todos olvidaron los agravios, las deudas y, felices, salieron a la calle a declarar su amor, a presentarse ante los electores y potenciales votantes como “la familia feliz”. ¿Alguien puede creer esa farsa? ¿Resulta creíble esa patraña?

Está claro que los políticos mexicanos son capaces de todo, de tragar sapos y serpientes si es necesario —en el mejor de los casos—, sin embargo, nada ni nadie puede garantizar que una reconciliación forzada, interesada y movida por el vulgar motor del poder por el poder —como es el caso de la unión de Chuchos y AMLO—, se traduzca en una fórmula ganadora.

Más aún, un matrimonio político en donde los principios, los valores políticos, la doctrina y el credo son lo de menos y en donde el único motor es el poder —en realidad el poder por el poder—, corre el riesgo de ser visto por los electores como una grosera tomada de pelo. ¿Cómo le van a explicar a los potenciales electores de la izquierda que, luego de años de guerra civil, de grosera disputa por los huesos del poder, repentinamente esa guerra se acaba y los ejércitos de uno y el otro bandos salen a la calle a cantar alegremente a favor del amor y la paz?

Si la reconciliación entre AMLO y Los Chuchos fue posible gracias a un acuerdo en el que las partes se repartieron el pastel político y el poder público —como en el fondo es todo acuerdo político—, entonces asistimos a la confirmación de que la pelea de origen, la división y las pugnas entre la llamada izquierda, no eran sino una vulgar pelea por el poder. Lo demás, la retórica, las promesas, los discursos, los gritos y los sombrerazos, no eran sino una parte de la escenografía engañabobos.

Pero el asunto va más allá. Una cosa es el anuncio amoroso de la reconciliación —en donde aparecen sonrientes el agua y el aceite— y otra cosa muy distinta será el día a día de la actividad política, en el terreno. ¿De qué estamos hablando? De que la actividad política en un partido tiene como principal motor la ganancia en espacios, posiciones y, en general, lo que se conoce como cuotas de poder. En no pocas entidades, los territorios de competencia entre el PRD, el PT y Convergencia son los mismos. ¿Cuál de esos partidos va a ceder su espacio de poder, su clientela, su ganancia y, claro, la tajada del pastel en disputa?

Lo cierto es que reconciliar por la fuerza —como ocurrió ayer— lo irreconciliable —es decir, al PRD, el PT y Convergencia—, sólo favorecerá una guerra soterrada que, en el mejor de los casos, provocará la parálisis total y, en el peor de los escenarios, favorecerá la deserción. Es decir, que los cuadros del PRD, el PT y Convergencia que se sientan lesionados en sus intereses, buscarán refugio en el PRI y/o en el PAN.

Y si tienen dudas de la complejidad en la suma de voluntades entre las tribus de las llamadas izquierdas, recuerden algunas razones por las que perdió AMLO en 2006: porque a pesar del arrastre masivo, cada chango se aferró a su mecate. ¿Quién le creerá a Bejarano, a Los Chuchos y a AMLO ese amor eterno, inolvidable? Al tiempo.

EN EL CAMINO

Por cierto, al candidato que quieren bajar en el PAN se llama Santiago Creel.

La era del cibercomercio y sus efectos en México

Julio Serrano
Apuntes Financieros
Milenio

Está clara la tendencia. Cada vez más consumidores utilizan internet para llevar a cabo sus compras en lugar de ir a tiendas físicas. Se avecina una nueva era comercial dominada por el cibercomercio. El impacto en nuestro país será profundo.

En el comercio, como en muchas otras cosas, lo que sucede en Estados Unidos nos abre una ventana hacia lo que sucederá en México. Los estadunidenses se sienten cada vez más cómodos comprando todo tipo de cosas por internet. Ya no sólo electrónicos, sino también coches, alimentos y hasta zapatos. Así como existe el Black Friday (un día donde las tiendas físicas ofrecen descuentos para marcar el inicio de la temporada más fuerte de ventas del año); ahora existe un Cyber Monday (donde los comercios electrónicos hacen lo propio). Este año, Cyber Monday (que fue antier) rompió el récord de ventas electrónicas en un día en EU.

Desde la perspectiva de los consumidores, es evidente por qué es cada vez más popular comprar por internet. Está la comodidad de comprar con un click en lugar de trasladarnos a una tienda física, la variedad de productos a nuestro alcance, la posibilidad de comparar precios sin tener que movernos de nuestro asiento. Y ahora, con la opción de utilizar nuestros teléfonos móviles y iPads para hacer compras electrónicas, todos estos atributos se vuelven aún más atractivos.

¿Qué implicaciones podría tener esta migración hacia el comercio electrónico en nuestro país? En primer lugar, los comercios nacionales podrían verse afectados por competidores extranjeros virtuales muy poderosos. En la era del comercio físico, para que un extranjero compitiera con un comercio local tenía que montar una tienda. Ahora, alguien como Amazon puede competir virtualmente desde EU. Lo único que requiere es de un buen centro de distribución en México.

En segundo lugar, el empleo en el sector comercio podría disminuir. La razón es, por un lado, que comercios virtuales como Amazon, al no tener que abrir sucursales físicas en el país, tampoco tendrían que contratar personal mexicano que las atienda. Por el otro lado, comercios locales tradicionales, al verse afectados por la poderosa competencia extranjera virtual, podrían verse obligados a reducir su plantilla laboral. En tercer lugar, y esta es una consecuencia positiva, los consumidores mexicanos podríamos tener un mayor acceso a más productos y a mejor precio gracias al comercio electrónico.

En México, el cibercomercio aún está en su infancia. El porcentaje de la población con acceso a banda ancha de internet es bajo. Además todavía existe miedo de utilizar una tarjeta de crédito por internet. Pero que no nos quepa duda. La pregunta no es si el cibercomercio explotará en nuestro país sino qué tan pronto.

noviembre 29, 2011

Prisioneros

Federico Reyes Heroles
Reforma

No se necesita tener grillete, ni estar detrás de las rejas. Tampoco toparse con una agresiva alambrada. El asunto es mucho más sutil pero igual de efectivo y dramático. Se puede ser prisionero de una religión, de una cosmovisión, de una cultura y pensar que se es libre. El regreso de las matracas priistas, de ese apoyo masivo y dirigido que llamamos "cargada", del desfile orondo de gerontocracia de ese partido, de las solemnidades vacías, ha erizado los pelos de muchos. ¡Es un retroceso! En pocas palabras, el priismo es un peligro, un peligro popular por lo visto. ¿Cómo explicar ese retorno sin disimulos?


Hay una lectura optimista y benévola de nuestra prisión. Un partido, el PRI, encarna al autoritarismo. Frente a él están los adalides de la democracia. ¿Será? Tomemos unas cuantas pistas de autoritarismo para revisar los expedientes de los pacientes. Un ejemplo: corporativismo o el individuo y sus derechos inalienables como eje de la democracia. Por supuesto que en esto el tricolor es campeón, fue el creador del corporativismo. Es su pasado y también su presente, allí están de nuevo las vetustas centrales, CNC, CNOP, CTM, revividas por la esperanza de triunfo. Y ya metidos en esto, por qué no ofrecer millones de votos, igualito que en el 88. Así les fue. Su flamante alianza con el partido de "la maestra" habla de un corporativismo reloaded -que es veneno puro para la democracia- y de más días oscuros para la renovación educativa que urge al país. Sugiero leer Metas, el más reciente documento de "Mexicanos Primero" sobre el estado de la educación nacional.


Pero nuestra prisión es más amplia. En 11 años de gobiernos panistas el corporativismo de "la maestra" ha caminado ufano por los pasillos de la SEP. Ella hace su chamba, ser líder. Sin falsos recatos lo dice: el poder es su brújula. Como nunca antes con el panismo se entregaron posiciones a cambio de un supuesto respaldo político. ¿Otro México? Para colmo el ex secretario de Educación del foxismo es hoy un alfil, o quizá no tanto, de "la maestra". Cosas veredes. O sea que -por los hechos- el panismo tampoco tiene un dilema doctrinal con el corporativismo.


Y qué decir del PRD que ha dado muchas vitaminas a los gremios y corporaciones de todo tipo en el gobierno de la capital. Algunos dirán que es sólo un PRD y no todo el PRD, pero es PRD. Y si de aplastar el voto individual se trata, qué tal la escenita en Iztapalapa en la cual el "líder moral" de ese partido, AMLO, dio instrucciones a sus huestes de votar por Juanito para que llegara Clara. Ejemplo paradigmático de insulto a la libre conciencia. Y qué es Morena sino una estructura semicorporativa de inducción del voto. Es lo mismo pero con otro disfraz. Por allí tampoco hay salida.


Tomemos otra variable democrática esencial: el respeto a la legalidad. El descaro del priismo al hacer desfilar a personajes de muy dudosa reputación y que quizá andan allí gracias a una investigación "fallida" es muy similar al descaro del PRD al convocar a pisotear la legalidad después de la elección del 2006. Y qué decir del muy cuestionado proceso de desafuero impulsado desde Los Pinos por el panismo. El Código Penal al servicio de otros fines. La batalla entre los defensores de la legalidad y los sinvergüenzas fue sólo imaginaria. ¿Dónde está la diferencia?


Y qué decir del culto a la personalidad, esa amenaza clásica en contra de las instituciones y que tanto criticamos al PRI con los rostros gigantes de siempre y su confeti infinito. Esa era su versión. Pero Vicente Fox -desde la toma de posesión y hasta el último minuto- inventó la propia, eso sí, con botas. Calderón -el deportista- promueve personalmente el turismo. Y si de caudillos se trata, imposible dejar fuera a AMLO que maneja tres partidos y medio a su antojo y que ha logrado que todo gire alrededor de él como redentor insustituible. Calles se mira como aprendiz frente a las modalidades de los ex convergentes y las nuevas alianzas al servicio de un hombre y tras del dinero público. Dos tercios de las entidades de la República han tenido alternancia y las historias de corrupción, nepotismo, privilegios no cesan. Ya ni siquiera la palabra mágica del pasado, alternancia, genera mucha esperanza.


Al PRI se le vincula con la represión, con la violación a los derechos humanos, con el 68. Pero de pronto ante las fosas comunes y las actuaciones de las policías y Ministerios Públicos y por supuesto ante las miles de demandas por desaparición forzosa, tortura u homicidio registradas por la CNDH, se provoca una lectura que todo lo relativiza. Más y menos se vuelven referentes blandos. Por eso irritan tanto las matracas tricolores, porque nos hacen recordar que el muy probable retorno sólo es explicable porque frente al votante no se ha construido una diferencia evidente y sonora. Esas matracas nos recuerdan que nuestra cultura política no ha transitado a ninguna parte y que seguimos siendo prisioneros de nosotros mismos.


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Calumnias y amenazas

Rafael Cardona
racarsa@hotmail.com
El cristalazo
La Crónica de Hoy

El viernes anterior, en medio de estrépito de justicia, 35 mil personas, entabacadas por John Ackerman y algunas organizaciones no gubernamentales de jesuítica inspiración (el Centro Agustín Pro de Derechos Humanos), llevaron una demanda al Tribual Penal Internacional en Holanda en contra del Presidente de México y los cárteles criminales cuya acción asuela al país.

Si bien no habría problema para que dicho tribunal de notificar a Don Felipe, un poco más complejo sería hacerles saber a los barones de la doga sobre el alegato jurídico en su contra. Este solo hecho revela la poca seriedad y vacuidad de la denuncia.

Pero no se trata, por ahora de llevar a juicio a Felipe Calderón. Se trata, en todo caso, de bajarles el aire a las llantas de su automóvil para dificultar su desplazamiento en el escaso año por venir, en el cual su mandato se agota —y se agobia— gota a gota, minuto a minuto sin nadie, capaz de apartarle el cáliz en un gesto de solidaria piedad.

Pero en el gobierno federal; tan brillante para promover sus logros en los “spots” de la radio y la televisión, no hay quien se dé cuenta de las cosas y en lugar de actuar con prudencia y cautela embiste hecho una furia, una erinia vengativa, en contra de quienes han osado recurrir a tan extrema medida internacional. No se dan cuenta de dónde viene en verdad la iniciativa y menos del precedente negativo de responder a la primera con una amenaza.

Dicen los demandantes, entre otras cosas:

“El presidente mexicano es responsable de los crímenes no por acción, sino por omisión, tal como recoge el artículo 28 del Estatuto de Roma de la Corte… (el Ejército del cual es jefe) no tiene un protocolo de actuación en México y en sus actuaciones ha violado a mujeres y a niñas, ha torturado, ha amputado partes del cuerpo y ha provocado desapariciones forzosas”.

Pero la respuesta de la Casa Presidencial ha sido fulgurante y contundente:

“…Las imputaciones al Gobierno de México son claramente infundadas e improcedentes, como lo señalan ya las voces más autorizadas en la materia. Sin embargo, constituyen en sí mismas verdaderas calumnias, acusaciones temerarias que dañan no sólo a personas e instituciones, sino que afectan terriblemente el buen nombre de México, por lo cual, el Gobierno de la República explora todas las alternativas para proceder legalmente en contra de quienes las realizan en distintos foros e instancias nacionales e internacionales.”

Pues si las imputaciones son infundadas, aventuradas, improcedentes, temerarias, aventureras, calumniosas, dañinas a las personas y las instituciones, esas circunstancias deben ser producto de su análisis jurídico no materia para un anuncio persecutorio.

—¿Cómo se procede legalmente contra quien presenta una denuncia en un tribunal? Pues quizá ganando el juicio, pero como dijo Perogrullo para eso es necesario un juicio. Claro, a toda demanda hay una contrademanda, pero si aquella no ha sido formalmente admitida, como es el caso, no tiene mucho sentido contrademandar fuera de los plazos de notificación.

Pero en fin, esa es la estrategia de Los Pinos ante este caso. Ya en otras ocasiones había reaccionado de manera distinta, por ejemplo cuando en el año 2008, Jesús González Schmall y algunos juristas demandaron al presidente Calderón ante la PGR por ¡traición a la patria! y en el Senado en solicitud de un juicio de responsabilidades.

Si la demanda es (a mi juicio) un desatino, la respuesta no lo es menos. De lo primero sólo queda la evidencia de una molestia grave desde el gobierno de Estados Unidos y de lo segundo una rabieta monumental propia de quienes tienen (y les gusta tener) la “mecha corta”. Y está bien, cada quien su mecha. Pero la cabeza de un jefe de Estado debería conservarse fría.

BELTRONES

Muchos quisieron ver en la ausencia de Manlio Fabio Beltones al registro de Enrique Peña Nieto como aspirante a la candidatura del Partido Revolucionario Institucional un gesto de incordio, molestia o inconformidad. No hay tal.

Beltrones tiene un problema familiar cuya atención se desarrolla en un hospital foráneo. Por eso no estuvo ahí.

Quien tampoco pudo ir a la adhesión del priismo en torno de Peña, fue el gobernador de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú, quien a esa misma hora presentaba su primer informe de Gobierno en Ciudad Victoria.

Internet, debate y Twitter

Javier Corral Jurado (@Javier_Corral)
Diputado Federal del PAN
El Universal

Internet y las redes sociales han significado una verdadera revolución en la comunicación humana, pues simplifican y agilizan la transmisión de datos, acercan distancias muy lejanas y economizan los procesos. Estas herramientas tecnológicas pueden utilizarse en diversos ámbitos de la vida social, pero sin duda en el campo de la comunicación política tienen un enorme potencial y se constituirán en la principal arena del debate informado para la disputa del poder. Ayer quedó claro el impacto que en el contexto de la próxima contienda electoral federal tiene el internet y las redes sociales imbricados con los medios tradicionales de difusión, y bajo la doble premisa de su característica primordial: libre y libertaria.

Si la campaña de Barack Obama había colocado con toda claridad la importancia estratégica de un uso adecuado de las redes sociales y su papel complementario de los medios tradicionales para entusiasmar a los votantes y llegar de manera específica al sector juvenil, el debate entre los aspirantes panistas a la Presidencia de la República —Santiago Creel, Josefina Vázquez Mota y Ernesto Cordero— promovido por el portal informativo www.unonoticias.com ha confirmado la gran ventana de oportunidad que significa la transmisión en vivo por internet y su rebote en las redes digitales. Y no sólo este portal aprovecha la única contienda real que existe entre aspirantes presidenciales, sino que Acción Nacional toma conciencia de la importancia de mantener esa competencia.

Según los datos de la empresa UNO TV, el debate fue seguido por la nada despreciable cantidad de 240 mil personas, y entraron cada minuto alrededor de 300 preguntas del público; a través de la repetición, enlazado el portal con el de Prodigy MSN, se esperaba que para la noche hubiera cerca de un millón de visitas al banner principal de ambos sitios bajo el título de Proyecto 2012.

A lo largo de cinco horas, el debate fue trending topic número 1 en Twitter, y a cada precandidato le redituó mas de 10 mil menciones en Twitter.

Al alcance de un click y con dispositivo móvil en mano, la comunicación entre personas se facilita y la información puede irradiarse a velocidades nunca antes imaginadas. Lo anterior constituye toda una oportunidad para el posicionamiento de ideas, programas, cuestionamientos. Las redes sociales en internet se convirtieron en espacios virtuales en los que el conflicto se presenta mediante intereses y programas opuestos insertos en la lucha por la distribución del poder.

Sobre Twitter existen puntos de vista encontrados sobre si este medio corresponde o no a una red social; la realidad es que un grupo de investigadores del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea analizaron 41.7 millones de perfiles de usuario, mil 470 millones de relaciones sociales, 4 mil 262 temas de moda y 106 millones de tweets para estudiar cómo se daba la distribución de la información en esta plataforma y las relaciones entre los miembros. La conclusión fue que Twitter no era una red social, pues tenía más las características de un medio de comunicación.

Dos de los principales rasgos que llevaron a estos investigadores a realizar dicha afirmación son que descubrieron que sólo el 22.1% de parejas de usuarios se siguen mutuamente, es decir, no prevalecen las relaciones recíprocas como reclama una red social. La segunda característica principal es que los usuarios comparten información del momento, de actualidad informativa.

Jack Dorsey, el creador del sitio, ha manifestado en diversas entrevistas que, en efecto, Twitter no es una red social, sino una herramienta de comunicación, una red de información abierta, en donde se puede seguir libremente a otro usuario y no, a diferencia de lo que pasa con las redes sociales, en donde un sujeto acepta la petición de amistad de otro y se convierten en amigos para consumir contenido personal.

Siempre he estado convencido de las bondades de las tecnologías de la información y la comunicación y de la sociedad de la información. Twitter, Facebook y todas las demás herramientas sociales de internet no fueron la excepción. Las redes sociales y los medios virtuales se han convertido en una herramienta eficiente y accesible en mi trabajo legislativo, pues es fundamental para un representante popular, como lo es un diputado federal, mantener informados a los ciudadanos de los proyectos legislativos que se trabajan y discuten. Sobre todo en mi caso, pues desde hace años enfrento la censura del duopolio de la televisión abierta.

Lo que hace valiosas a las redes sociales dentro de la estrategia total de comunicación y, a su vez, lo que las diferencia de los demás medios son dos aspectos: la libertad de publicar contenidos sin límites ni ediciones y su gratuidad.

Es importante señalar que no siempre el éxito en redes sociales se puede traducir en un éxito electoral. Como ejemplo están las recientes elecciones presidenciales en Colombia, cuya disputa se centró en Juan Manuel Santos y Antanas Mockus.

Mockus, además de tener el apoyo de los más prestigiados columnistas y académicos, y de los jóvenes que se encontraban hartos de la “mano dura” de Álvaro Uribe, podía presumir contar en Facebook con 700 mil seguidores, tres veces más de los que tenía entonces Santos y que aun como presidente no ha podido superar.

Mockus también se hizo popular en Twitter y estos dos éxitos en internet le dieron valiosa resonancia en los medios tradicionales, además de haber influido en los resultados de las encuestas previas, pero los resultados finales de la elección fueron contundentes: Santos ganó las dos vueltas en las elecciones y la segunda de forma todavía más contundente que la primera: 68.9% de los votos frente a 27.5% de Mockus. Bien dice Juan Villoro, retomando a Felipe González, en uno de sus artículos: “una cosa es la opinión publicada y otra cosa es la opinión pública”.

Este caso, ya emblemático también a nivel internacional, sugiere que tomemos la precaución de insertar a las redes sociales en un lugar importante pero no determinante dentro de la estrategia de comunicación política, o, si se insiste, valorar y estudiar al electorado y sus condiciones socioeconómicas antes de tomar la decisión.

En la trampa

Sergio Sarmiento (@sergiosarmient4)
Jaque Mate
Reforma

"No castigues nunca a la fiera que no puedas aniquilar". Maquiavelo

El Presidente cayó en la trampa. La Corte Penal Internacional difícilmente aceptará la denuncia presentada por Netzaí Sandoval Ballesteros, John Ackerman y otros activistas contra el gobierno de la República y algunos capos por crímenes de lesa humanidad. "Proceder legalmente" en contra de quienes promueven estas "calumnias", como advierte el comunicado de la Presidencia de la República, es dar a las denuncias y a los denunciantes una importancia que no tienen, pero además esto provee municiones a los grupos que buscan presentar al gobierno como represor.

Los crímenes contra la humanidad tipificados en el Estatuto de Roma que establece la Corte Penal Internacional incluyen el homicidio, la violación y otros, pero deben cometerse de manera sistemática o generalizada contra una población civil y con conocimiento de lo que se está haciendo.

En el caso de México las ejecuciones de los últimos años han sido realizadas no por el gobierno sino por criminales. La frase "los muertos de Calderón" no es más que un lema político destinado a culpar al Presidente de actos que él no ha cometido ni ordenado.

El gobierno de la República tiene la obligación de cumplir y aplicar la ley. Uno puede estar en desacuerdo con algunos aspectos de la legislación; yo, por ejemplo, pienso que la ley en materia de drogas genera inevitablemente violencia, pero reconozco la obligación de las autoridades de hacer cumplir la ley.

Hay numerosos casos de muertes de civiles por errores de soldados y policías, así como ejemplos de violaciones de derechos humanos. En algunos las autoridades han pretendido evitar su responsabilidad. El fuero militar, por lo menos hasta hace poco, mantenía en la impunidad algunos abusos o impedía que la población en general tuviera conocimiento de si realmente había castigos para los ilícitos cometidos por soldados o marinos.

El Estado mexicano, aunque a regañadientes, ha tomado cartas en el asunto después de una serie de fallos en su contra de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La propia Suprema Corte de Justicia ha determinado que los tratados internacionales sobre derechos humanos deben aplicarse cabalmente en nuestro país. Esto obliga, entre otras cosas, a eliminar el fuero especial para los militares que cometen crímenes contra civiles.

Los especialistas en derecho internacional me dicen que es muy poco probable que la Corte Penal Internacional acepte la denuncia presentada en su contra por delitos de lesa humanidad. La denuncia sería un simple intento más de utilizar los tribunales internacionales para propósitos políticos nacionales.

Pero si el gobierno mexicano toma medidas para "proceder legalmente" contra quienes han presentado estas querellas, las cosas se le complicarán. Para empezar tanto la difamación como la calumnia han sido eliminadas del Código Penal Federal. La única opción legal sería demandar a los responsables por daño moral en los tribunales civiles. Las posibilidades de éxito son pequeñas, pero aun en caso de que así suceda el castigo sería difícilmente ejemplar. Mientras tanto, el grupo que ha presentado la denuncia argumentará que está siendo objeto de un nuevo abuso por el Estado mexicano.

Mucho más sensato para el gobierno sería presentar las pruebas que se necesiten en la Corte Penal Internacional y dejar la denuncia en el nivel de importancia que realmente debe tener. Golpe que no mata fortalece; y cualquier acción legal que pudiera emprender el gobierno federal en contra de los activistas que presentaron la denuncia no va a matar a nadie.

REBOTE TEMPORAL

Los mercados financieros tuvieron ayer un repunte importante, pero nadie piensa que haya acabado la crisis financiera que está emanando de Europa. En este momento todo el mundo está inquieto por la deuda pública de los países de Europa. El verdadero riesgo, sin embargo, se encuentra en los bancos que les prestaron a estos gobiernos.

Persecución política

Ricardo Pascoe Pierce (@rpascoep)
Especialista en análisis político
ricardopascoe@hotmail.com
Excélsior

El PRD en el DF ha desatado una feroz campaña de persecución política en contra del jefe delegacional en Miguel Hidalgo, Demetrio Sodi. La más reciente expresión de esta campaña contra Sodi se articuló la semana pasada con la aprobación, en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, de un punto de acuerdo que exhorta a la Contraloría General del Distrito Federal a que “practique una auditoría integral a los recursos presupuestales, a los contenidos y alcances de los medios promocionales y al ámbito de difusión de los mismos… (utilizados) para la difusión de su II Informe de labores al frente de la Delegación Miguel Hidalgo”.

El problema no es la realización de una auditoría más a la administración delegacional (se han efectuado tantas que los auditores pidieron tener una oficina permanente en la Miguel Hidalgo, desde el inicio de la actual administración, como simple reflejo de la intención del GDF de estar auditando permanentemente a Sodi). Lo que sorprende es la rapidez de la respuesta de la Contraloría General al punto de acuerdo de la ALDF, además del cuestionable alcance del mismo.

En lo que se refiere a la rapidez de la actuación de la Contraloría General, en este caso con una intencionalidad evidentemente política y no profesional, la delegación ya tenía en su poder la exigencia de entregar todo lo referente a gastos de difusión antes de que se votara en la ALDF, en un plazo no superior a las 72 horas. De manera “extraoficial”, y a pocas horas de la votación, se presentaron los auditores para pedir información específica, dirigida a conocer particularmente todo lo referido a la contratación de tiempos en los medios electrónicos y sobre el uso del espacio del Campo Marte para la presentación del Informe. La Contraloría General nunca había actuado con tal celeridad, excepto, puede razonablemente presumirse, cuando existe un interés político de fondo.

Pero el punto de acuerdo va más lejos y establece un antecedente político peligroso. Exige “auditar” los contenidos y los alcances (se entiende, políticos) de los anuncios. Que recuerde, es la primera vez que la ALDF asume el papel de censor de los planteamientos políticos de un funcionario, debido a su origen partidista. Se puede discrepar pero, ¿pretender censurar? Además, queriendo aplicar todo el peso de la ley, dando “vista a las autoridades correspondientes” por expresar opiniones contrarias a las de la mayoría perredista en la ALDF, habla del asomo de un rostro autoritario izquierdista que se confirma con esta intentona golpista. ¿Así empieza la campaña de López Obrador en la capital?

Por otro lado, se pretende auditar, también, “al ámbito de difusión de los mismos”, cuando la labor delegacional nunca se circunscribe a un único ámbito territorial. Si así fuera, no se habrían realizado giras con otros jefes delegacionales para atender inquietudes comunes de sus delegaciones, como Iztapalapa y Azcapotzalco. Además, no veríamos el rostro de todos los diputados perredistas o funcionarios del GDF por toda la ciudad. El debate sobre el desarrollo urbano y sus problemáticas concierne a todos los ciudadanos, y no sólo a unos cuantos entre tales o cuales calles y avenidas. Lo que se pretende establecer, con este punto de acuerdo, son lineamientos de una auditoría que, con sus contenidos definidos por la ALDF, es claramente inconsistente y con fuertes atisbos de ilegalidad.

Obviamente, el PRD le teme a Demetrio Sodi. ¿Será que lo quiere bajar, desde ahora, de la competencia por la Jefatura de Gobierno del DF? Además, lo que queda claro es el hecho de que el PRD no haya podido apoderarse del gobierno delegacional de la Miguel Hidalgo desde 2000 y que sigue siendo considerada, en la percepción perredista, una roca en su zapato. Los buenos gobiernos panistas han impedido que ello suceda, y una vez más el GDF-PRD diseña una estrategia para la toma por asalto, virulenta y a toda costa, del gobierno delegacional. El primer paso para lograr ese propósito es iniciar una persecución política en contra del jefe delegacional. No dudo en afirmar que una mayoría sólida de votantes conscientes y democráticos impedirán que ese proyecto perverso fructifique.

Calderón en La Haya: la desmesura y la ira

Carlos Puig (@puigcarlos)
masalla@gmail.com
Duda razonable
Milenio

Es un despropósito, creo que con ánimos de revancha política, lo que algunos han ido a hacer a la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Dos frases de la petición serían suficientes para demostrar su absurdo:

“Es práctica cotidiana la realización de ejecuciones extrajudiciales, que responden a la idea de que los jueces mexicanos liberan a los narcotraficantes por lo que los militares prefieren asesinarlos” y “Calderón ha ordenado agredir sistemáticamente a migrantes centroamericanos que se dirigen a los Estados Unidos de Norteamérica”.

La desmesura, la imprecisión son siempre enemigos de la justicia. En este caso, por la gravedad de la situación, por la cantidad de muertos, me parece además irresponsable.

Según la mayoría de los que de eso saben, la petición no tendrá más futuro que el que ya han anunciado los denunciantes: cuando les sea rechazada incluirán a la Corte de la Haya como parte del complot —con Calderón— que quiere asesinarnos a todos.

En fin, cada quien ocupa su tiempo como quiere.

Si desmesurada es la petición, desproporcionada ha sido la reacción del gobierno, que parece más producto de la víscera que de la razón.

Preciso, me parece, fue el boletín emitido por la Secretaría de Gobernación el día 25 en que repasaba punto a punto los asuntos legales que implica la petición a la Corte.

Pero algo pasó el fin de semana que el domingo la Presidencia emitió un boletín en otro tono —un tanto enfurecido— que terminaba con una amenaza: “(Las imputaciones) constituyen en sí mismas verdaderas calumnias, acusaciones temerarias que dañan no sólo a personas e instituciones, sino que afectan terriblemente el buen nombre de México, por lo cual, el Gobierno de la República explora todas las alternativas para proceder legalmente en contra de quienes las realizan en distintos foros e instancias nacionales e internacionales”.

El secretario del Trabajo, metido a comentócrata, califica de ruines a quienes fueron a la Corte. Otro exceso.

El lunes, la vocera del Presidente acudió a los medios para enmendar y dijo que no se procedería de ninguna forma contra las personas que critiquen las políticas públicas; para después aclarar que son los servidores públicos en lo individual —los secretarios de Seguridad Pública, de la Defensa y la Marina, entre otros— quienes decidirán si actuarán contra quienes hicieron la petición.

Los autores de la petición se autodeclaran victimizados por el párrafo y anuncian marchas y protestas.

Nada será mejor para el país que algún día dilucidar de manera minuciosa, exacta, la tragedia que nos ha sucedido en los últimos años. No creo que el país pueda avanzar demasiado sin hacerlo. La impunidad ha sido la marca gracias a la cual en buena medida estamos donde estamos, y sólo el fin de la impunidad nos permitirá iniciar nuevos caminos.

Pero ni la demanda ante La Haya ni la respuesta del gobierno tiene que ver con eso. Es grilla, politiquería, marcada por el rencor y el odio que atrapa al país hace tantos años.

noviembre 28, 2011

¿Quién decidió en Michoacán?

María Elena Álvarez de Vicencio
melenavicencio@hotmail.com
Secretaria Ejecutiva del Inmujeres
La Crónica de Hoy

Todo proceso electoral abriga en sí mismo una esperanza de cambio, de cambios que lógicamente siempre deben ser para vivir mejor. En el pasado proceso electoral de Michoacán, celebrado el 13 de noviembre, los cambios ocurridos no hacen esperar ninguna mejora y, por el contrario, dejan una gran preocupación por todo lo que pudo ser para bien del estado y que no será, y que posiblemente se agraven los problemas que se querían solucionar.

La calidad moral de Luisa María Calderón, candidata panista a la gubernatura de Michoacán, y la respuesta que dio ante el resultado de las elecciones es una prueba del tipo de gobierno que realizaría si el narcopri no hubiera desplegado la estrategia de amenazas, amedrentados y extorsiones para evitar que la ciudadanía michoacana votara por un cambio positivo para su estado.

La diferencia de votos fue mínima, el candidato del PRI obtuvo, de acuerdo con el Programa de Resultados Preliminares (PREP) de Michoacán, 35.39% y la candidata panistas 32.67%, lo que representa una diferencia de sólo 2.72%.

Sería difícil cuantificar el número de votos en favor de Cocoa que se perdieron por las estrategias que impidieron a la ciudadanía emitir su voto libremente. Por lo que la petición de anulación de los comicios que ya interpuso el Partido Acción Nacional no sólo argumenta que el PRI rebasó los topes de campaña, sino la intromisión del narcotráfico y con la coacción del voto a través de la entrega de la tarjeta “La F”, lo que no permitió que la ciudadanía se expresara con toda libertad.

Es muy lamentable que el largo camino emprendido para lograr la democracia plena en Michoacán que tanto necesita un gobierno corresponsable, con visión de Estado, comprometido con una democracia participativa y deliberativa y que ahora más que nunca requiere que se garanticen la seguridad y el estado de derecho. Todo esto se vio frenado por la ambición de poder, que sin importar los intereses de la nación, antepusieron los del partido, y que para lograrlo no hayan dudado en aliarse con la delincuencia que tanto daño ha hecho a Michoacán y a todos los mexicanos.

El estado ha sufrido por largo tiempo las consecuencias de la permisividad, la impunidad y la complicidad de autoridades estatales con el crimen organizado. Los ciudadanos viven con miedo y saben que esta realidad ha impedido el pleno crecimiento económico y el desarrollo integral de Michoacán. Las pequeñas y medianas empresas han padecido las constantes amenazas y extorsiones que reducen sus ganancias y afectan su tranquilidad.

La campaña por la gubernatura es una muestra de los que son capaces al asesinar a Ricardo Guzmán Romero, presidente municipal de La Piedad. Los esfuerzos del gobierno federal para reforzar la seguridad se vieron reflejados en la considerable participación de votantes que fue de 54% y sólo fue disminuida por las amenazas selectivas que hicieron a los ciudadanos que sabían que no votarían por ellos.

Michoacán estaba esperanzado a que con el nuevo gobierno sus índices de productividad subirían, al igual que la inversión privada, pero esta esperanza se está extinguiendo, ya que un gobierno que llega debiendo su triunfo a la delincuencia, ¿qué puede ofrecer y qué pueden esperar los michoacanos? Y hay algo aún más preocupante: el partido que se alió con la delincuencia para ganar Michoacán, es el mismo que alardea que el próximo año gobernará la nación. Lo sucedido en Michoacán es sólo un adelanto de lo que es capaz de hacer para lograr sus propósitos.

Lo acontecido en Michoacán tendrá que ser seriamente analizado, si la elección no es revisada a fondo y no se toman las medidas pertinentes, existe el riesgo de que en el proceso electoral del próximo año se repitan estas deleznables prácticas y la ciudadanía no pueda ejercer libremente sus derechos. Las autoridades electorales tienen en sus manos una gran responsabilidad con la decisión que tomen en ese estado.

Toda la ciudadanía michoacana que votó por Luisa María Calderón le está muy agradecida, porque sabiendo a lo que se enfrentaba, se entregó con la convicción y el propósito de transformar a su estado; de lograr un gobierno transparente, eficiente y con la convicción de que gobernar es servir y no servirse. Su esfuerzo no será inútil, estamos seguros de que Michoacán va a cambiar, cada vez son más los ciudadanos conscientes, que desean vivir mejor, y con ellos, a pesar del egoísmo de los menos, el estado cambiará.

Luisa María Calderón reconoció el triunfo, pero al mismo tiempo pidió al nuevo gobierno “no ponerse de rodillas ante los grupos armados que decidieron el resultado de la elección”; dijo también que muy probablemente vengan pronto a “cobrarle sus servicios”, y además, le demandó que sus autoridades se comprometan “a mirar, denunciar, cambiar las instituciones y comenzar a tener una instancia de denuncia confiable”.

La diferencia de votos fue tan corta y las acciones intimidatorias fueron tan abundantes que en la consciencia de la mayoría de los michoacanos está la certeza de que Luisa María Calderón ganó la elección y debiera ser la gobernadora de Michoacán.

Sabia virtud de conocer el tiempo

Leonardo Curzio (@leonardocurzio)
Analista político
El Universal

Uno de los más desconcertantes rasgos de la cultura nacional es la forma en que nos relacionamos con el tiempo. Ya lo han señalado distintos informes que miden la competitividad de los países, que un mexicano emplea cuatro o cinco horas para hacer lo que un nórdico desahoga en una hora. No tenemos esa urgencia del evangelio de Benjamín Franklin de que “el tiempo es oro”, ni tampoco nos sentimos aludidos por la excitativa de Séneca de ser tan avaros con nuestro tiempo como lo somos con nuestro dinero. Nadie te da 200 pesos, pero muchos podemos perder tardes completas en triviales conversaciones o en el dulce placer de no hacer nada. Nuestra relación con el Dios “Cronos” es tortuosa y patológica.

Ya es parte del anecdotario nacional aquello de la manipulación del reloj legislativo para decir que hoy es ayer o barbaridades de ese tamaño. También es motivo de escarnio popular el retraso de más de un año en el nombramiento de los consejeros del IFE. Todo da igual, el calendario avanza y buena parte de la clase política se comporta como si fuera inmortal y no estuviese sujeta a la norma del tiempo como cualquier otra persona o institución. Lo peor no es que seamos lentos para hacer casi cualquier cosa, sino la combinación fatídica de lentitud con anticipación de los tiempos para un puñado selecto de propósitos. No avanzan las reformas, ni se atienden los temas más delicados del país (hasta las obras van sumamente lentas) y en contraste los partidos políticos han adelantado casi tres meses (por decir lo menos) sus procesos de selección de candidatos. Han quedado tan abiertamente exhibidos al descubrir que (según el calendario electoral) el proceso de selección de candidatos debía darse a partir de mediados de diciembre. ¡Qué país tan curioso tenemos: las reformas nunca concluyen y las estelas de luz no se terminan, pero los candidatos salen del huevo como si fueran precoces sietemesinos! Yo me pregunto, ¿si los partidos políticos pusieran la mitad del empeño en sacar adelante las cosas importantes de la agenda nacional que ponen en la selección y promoción de sus candidatos, qué gallo nos cantaría? Porque eso no solamente no lo tienen a tiempo, sino que lo cocinan antes de tiempo, exponiéndose así a la vergonzosa alternativa de simular que habrá precampañas para elegir candidatos. Peña Nieto y López Obrador han reconocido que el llegar a la meta dos meses antes del calendario hace superfluas las prerrogativas de las precampañas y un buen gesto por su parte sería donar el dinero de las precampañas a una de las tantas causas justas y amorosas que dicen defender. Por supuesto, sus bases envilecidas aplaudirán lo que haga falta, porque para eso están. para aplaudir lo que su caudillo diga, pero los ciudadanos independientes se percatan de que las preocupaciones de la gente siempre pueden esperar pero las prioridades políticas de los caudillos no.

Qué curioso manejo del tiempo: lo que les importa a ellos sale con anticipación y lo demás lo mandan a las calendas griegas. Pero detengámonos en el funcionamiento general del país y observemos lo que ocurre fuera. En buena lógica, precampañas sólo debería tener el PAN, donde aparentemente hay una auténtica competencia pero, ¿es realmente necesario invertir casi ocho meses (súmele todos los adelantados) en elegir precandidatos y organizar campañas? Si lo vemos con frialdad eso mismo se podría hacer en seis meses. La izquierda resolvió en tres días (con dos encuestas) su dilema. El PRI ya tenía candidato desde hace seis años y el PAN va hacer una interna en la que participarán, en el mejor de los casos, más de un millón y medio de militantes. No encuentro justificación para perder tantos meses en repetir generalidades que ya convencieron a los convencidos y esperar hasta julio de 2012 para decidir quien será Presidente de la República me parece eterno.

España, en un año crítico, logró pasar una reforma constitucional, una modificación a las leyes laborales, tener campaña electoral y toma de posesión de un nuevo gobierno en 6 meses. Aquí si bien nos va, dentro de casi un año el nuevo gobierno tomara las riendas del país. ¿No es una absurda cantidad de tiempo y de energías perdidas en esa obsesión electorera en la que nos hemos metido? Yo digo que en ocho meses se podría seleccionar candidatos, hacer campaña, celebrar elecciones, desahogar impugnaciones y garantizar el cambio de administración y eso reduciría la polarización y ayudaría a la economía. Pero eso no parece preocuparles.

¿Lula o Peje 2.0?

Denise Dresser
Reforma

Ante el anuncio de la "República amorosa" que propone Andrés Manuel López Obrador surgen las preguntas esenciales, ineludibles, definitorias: ¿cómo se comportará rumbo a la elección del 2012? ¿Se convertirá en un izquierdista pragmático o volverá a ser un populista confrontacional? ¿Tomará decisiones con la cabeza fría o con la misma víscera candente? ¿Derrumbará los vetos que ha contribuido a construir o fortalecerá su existencia? ¿Tenderá puentes para ampliar apoyos o colocará dinamita debajo de ellos? ¿Armará un equipo con base en el talento o en función de la lealtad? ¿Será un Lula o un AMLO reloaded? ¿Un izquierdista moderno o tan sólo un Peje 2.0?

Las preguntas que acompañan a López Obrador tienen razón de ser. Las dudas que lo rodean son legítimas. Durante los últimos seis años, el Peje muestra múltiples facetas, múltiples caras, múltiples maneras de ser y de pelear. A veces cae en la provocación, a veces promueve la reconciliación; a veces empuña el machete, a veces extiende la mano; a veces habla de la refundación total de la política y a veces habla tan sólo de reformarla. López Obrador oscila entre el extremismo del mesías y el incrementalismo del político. Oscila entre el objetivo contradictorio de pelear por una causa y morir por ella. Quiere cambiar la Presidencia pero también llegar a ella. Quiere regenerar el poder pero también concentrarlo en sus manos. Quiere romper con el pasado pero también ser viable en el futuro.

Y de allí las dudas que despierta. De allí los temores que suscita. De allí los odios que engendra. De allí el calificativo más común con el cual lo describe la prensa internacional: "fiery" (ardiente). Porque la retórica de AMLO es y ha sido fogosa, combativa, provocadora. Porque por táctica o por convencimiento, AMLO ha usado sus palabras como un sable. Las ha pronunciado para despreciar la ley, para "mandar al diablo a las instituciones", para condenar a la Suprema Corte, para enjuiciar a la clase empresarial, para hablar de la mafia que manda en México, para convocar a un plantón sobre Paseo de la Reforma.

López Obrador ha sido comparado con Hugo Chávez porque ha hablado como él. Porque ha gritado como él. Porque ha polarizado como él. Porque las condiciones de su surgimiento son similares. Chávez es producto de la decadencia de las instituciones políticas de Venezuela y López Obrador es producto de un fenómeno comparable en México. Chávez emerge después de una década de malos manejos por parte de la clase política y López Obrador también. Chávez aprovecha el descontento creciente con el orden establecido y a López Obrador le gustaría hacerlo. Ambos ejercen el liderazgo caudillesco, fomentan la movilización masiva, apelan a mitos fundacionales, critican a las instituciones corrompidas, creen en la soberanía popular por encima de la democracia representativa. Ambos construyen enemigos para diferenciarse de ellos. Ambos se perciben como salvadores de una democracia saboteada. En eso el político tabasqueño se parece al populista venezolano. Llenan huecos, llenan vacíos, llenan espacios que una democracia epidérmica ha contribuido a crear. Hablan de la refundación de la política porque se aprovechan de la desilusión frente a ella.

Y las soluciones que ofrecen son parecidas: la voluntad popular por encima de la representación institucional. La democracia construida sobre derechos colectivos en vez de libertades individuales. El referéndum constante como legitimador a modo. El papel clientelar del Estado vis a vis la sociedad. La política concebida como la entrega de bienes en lugar de la protección de garantías. El pueblo por encima del individuo. El discurso paternalista en lugar del discurso innovador. La purga política como prerrequisito para la prosperidad. La impaciencia con los pesos y contrapesos. El petróleo como panacea. La percepción de la política como la continuación de la guerra por otros medios. La visión del desarrollo basada ahora en una "cartilla moral" y el amor al prójimo.

Siempre es peligroso predecir lo que un candidato hará si llega al poder. Una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace. Una cosa es el luchador en el ruedo y otra el Presidente en la silla. Como candidato, Vicente Fox ofreció el cambio glorioso; como Presidente entregó la continuidad desilusionante. Felipe Calderón ofreció ser el Presidente del empleo y se convirtió en el asociado con 45 mil muertos. Como candidato, Lula atemorizó a Brasil; como Presidente lo gobernó exitosamente. En palabras de Mario Cuomo: "Los políticos hacen campaña con poesía, pero gobiernan con prosa". Desde el 2006, López Obrador ha escrito poesía maldita. Para poder ser competitivo en la próxima elección tendrá que escribir prosa convincente. Moderada. Centrista. Responsable. Porque si no, jamás podrá combatir la desconfianza que creó, el miedo que suscitó, la percepción negativa que construyó. Y en lugar de convertirse en el Lula mexicano, acabará siendo más de lo mismo: el Peje que promete amor pero sólo lo entrega a quienes se rinden ante él incondicionalmente.

PRI: hasta ahora, a la antigüita

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

No hay procesos circulares en la historia. Los acontecimientos pueden ser similares pero, en realidad no se repiten. Pero las jornadas que ha vivido el priismo en estos últimos días parece proyectar un aire de regreso al pasado, a algo que ya vimos, que se alimenta, paradójicamente, de las ambiciones a futuro.

El registro de Peña Nieto fue un destape con todas las de la ley. Estuvieron todos los ingredientes: la decisión de que no debería haber contrincantes para contar con un candidato sin mácula; la movilización de las fuerzas sectoriales y estatales no estuvo ausente: la CNC promete, cómo no, diez millones de votos; a los gobernadores priistas se les pide, amablemente, que envíen cada uno unos 500 militantes al acto de registro. Buena parte de la estructura que opera en torno a Peña Nieto está convencida de que el primero de julio será un día que simplemente completará el trámite de la confirmación del triunfo, tanto que, como antaño, ya hay quienes están distribuyéndose desde ahora posiciones antes del retorno al poder. Y los hay quienes también están ajustando cuentas internas en un proceso que apenas comienza.

Todo se parece al pasado, pero no lo es. Ha habido una suerte de vuelta de tuerca sobre él: lo que antes parecían protocolos inalterables, hoy suenan fuera de tiempo y de contexto; lo que antes era parte de la cultura política hoy parece un abuso, una violencia innecesaria en el proceso interno; lo que antes era tradición hoy parece anacrónico. Pero también, lo que antes era un trámite político hoy se ha convertido en una elección que será competitiva, real, donde nadie le regalará nada al priismo.

Peña Nieto lleva la ventaja y tiene de su lado, sin duda, las expectativas. Pero la decisión que deberá tomar, que tiene que haber tomado ya, es decisiva para su futuro y el de su partido: deberá abonar a ese pasado, a esas formas que persisten en el inconsciente colectivo, en la cultura política pero que no dejan de ser parte del pasado, o se presenta, desde ya, como parte de algo nuevo, diferente, que no compita pensando en la restauración, sino en un futuro de cambio. Peña debe ser consciente de que puede ganar apostando a cualquiera de las dos cartas: hay muchos que consideran que regresando al pasado las cosas podrán retomar el curso, como si nada hubiera pasado desde 1994 a la fecha. Hay otros que esperan algo nuevo, diferente, que exista una continuidad con un proceso de cambio que, por muchas razones, se agotó, se detuvo desde hace años.

La elección del próximo primero de julio estará lejos de ser un paseo para el priismo y el arma que usarán sus adversarios será la del temor por el regreso al pasado. Dependerá de los priistas y sobre todo de Peña Nieto debilitar o no ese argumento. Por lo pronto, hay algunos elementos preocupantes en ese sentido. Nadie debería engañarse: Manlio Fabio Beltrones declinó en sus aspiraciones a la candidatura presidencial, aunque desde antes sabía que estaba lejos de ser el favorito, no sólo por un comprensible deseo de unidad, sino porque fue orillado a ello. La convocatoria fue expedida en tales términos que hacía imposible llegar a lo que Manlio hubiera querido, que era participar en el proceso de debate de la línea política de la candidatura priista y garantizar espacios para sectores del PRI que no necesariamente se identifican como cercanos a Peña Nieto. Se festejó enormemente que Manlio decidiera no registrarse sin comprender que lo mejor que le hubiera podido ocurrir a la campaña priista, incluso teniendo, como estaba y está, un candidato decidido, hubiera sido ver a Peña Nieto debatiendo y manejándose ante un rival de altura que no pondría en riesgo su candidatura, pero que lo obligaría a mostrar mucho más qué hay debajo de ella.

Ésa no fue la decisión que animó hasta ahora el proceso interno, ni parece ser la que animará la campaña: la idea, en algo similar a lo que hizo Mariano Rajoy en las pasadas elecciones españolas, es no comprometerse, pedir un voto de confianza, alimentar expectativas sin asumir políticas muy concretas, dejar que los otros hagan propuestas y mientras tanto administrar la ventaja. No está mal y quizás el resultado termine siendo similar al del domingo pasado en España. Pero quizás las cosas resultan diferentes, quizás al PRI se le exija mucho más y sus oposiciones puedan ofrecer algo distinto. Quizás los grupos de poder interno del tricolor están tan hambrientos de regresar al poder que terminan, como están haciendo en varios estados, rompiendo y poniendo en peligro alianzas porque se consideran defraudados por cualquier acuerdo que no los beneficie personal y directamente. No sé como lo harán, pero el PRI debe trascender las expectativas de distribución del poder a la vieja usanza, pero tratar de construir una nueva cultura política dentro de sus propias tradiciones. Por lo pronto, durante la semana pasada, todo fue demasiado a la antigüita.

noviembre 27, 2011

La sequía

Jean Meyer
Profesor e investigador del CIDE
jean.meyer@cide.edu
El Universal

Las ciudades que albergan 75% de la nación no lo quieren saber, pero la mayor parte de México sufre una sequía que somete a los agricultores a una prueba terrible. Es el momento de la reflexión a largo plazo y de la inmediata solidaridad.

La sequía ha sido presente en la historia de esta región americana desde que el mundo es mundo; es algo que la técnica moderna nos hizo olvidar como si fuese cosa de los tiempos prehispánicos y coloniales, incluso del siglo XIX. Con la Revolución Industrial y la Revolución Mexicana ¡derrotamos a la sequía!

Pues no. De León para arriba impera la sequía, desde Sinaloa hasta Tamaulipas y desde Aguascalientes hasta Texas: 14 estados afectados en el sur de EU, 17 en México. La peor sequía desde 1957, me dicen en Aguascalientes; la peor desde que Texas existe. Sinaloa, castigado por las heladas a principio del año, se encuentra en emergencia por falta de agua. En muchos estados no ha llovido en 16 meses y las presas se encuentran vacías o al 20%, cuando apenas empiezan las secas. Ahora la pregunta es: ¿vendrá la lluvia en el próximo ciclo estacional? ¿Y si ésta no viene?

Puede que no venga, o que tarde, o que sea insuficiente. Eso ha pasado en los últimos milenios, volverá a pasar, y con creces. Por los fenómenos climáticos naturales y por nuestra culpa, entramos en una era de sequía latente. Los climatólogos hablan de “desastre rampante”, porque sus efectos no se hacen sentir inmediatamente; la comparan a una serpiente pitón que, lentamente, ahoga y mata a su presa.

Los modelos de los historiadores y de los climatólogos enseñan que para la zona que nuestros antropólogos, con razón, llaman Aridoamérica, se vale hablar de una progresiva desertificación. Hace seis o siete mil años, el Sahara, este inmenso desierto de arena y roca, presentaba grandes extensiones húmedas, lagos y lagunas; sufrió un largo proceso de desertificación, el mismo que ha empezado en nuestro continente hace siglos y que explica la presencia de grandes lagunas muertas, cubiertas de sal, como en Utah o California. En mis 50 años de vida en México he visto bajar el nivel de nuestras lagunas y ríos, en algunos casos los vi desaparecer. Recuerdo ranchos que bombeaban el agua a 25 metros y que han dejado de bombear porque el manto freático se encuentra ahora a 200 metros. Consecuencia no planeada: dichos ranchos han dejado el lugar a fraccionamientos, con el crecimiento imparable de una mancha urbana que chupa y chupará más agua, hasta acabar con ella.

El crecimiento demográfico, pero más aún el crecimiento urbano, afecta las reservas en agua y, de manera irresponsable, en un frenesí de consumo, gastamos el agua a un ritmo insostenible. Se nos dice que el agua debe ir en prioridad al consumo humano. Lo puedo entender, pero no es lo mismo una familia que gastaba 100 litros al día en 1950 que una familia que gasta mil en 2011. La ciudad de México —que no se encuentra en la peor zona— sufre periódicamente escasez de agua. Sigue creciendo de manera incontrolada, ¿seguirá chupando el agua de regiones cada vez más lejanas? Las ciudades de nuestras zonas áridas ¿llegarán a ser ciudades fantasmas? Dicen que es la suerte que espera a Las Vegas, Phoenix y Los Ángeles, si no se miden.

Pero no se miden, como tampoco se miden los políticos que piensan resolver el problema de Hermosillo con un acueducto de 180 kilómetros que capte agua del río Yaqui. Creemos todavía que todo se resuelve a base de presas y acueductos, que se necesitan presas más grandes, ductos más largos, que algún día llevaremos el agua de Chiapas al altiplano, que nuestros vecinos del norte llevarán el agua del Mississippi al árido oeste.

Allá ellos. Sería más eficiente administrar bien el agua que tenemos. ¿Cuántas veces y desde cuándo se ha repetido que 30, 40% del agua de México y Hermosillo se pierde antes de llegar a la llave? Y que para concientizar a la gente hay que instalar medidores y cobrar. No se hace nada, casi nada.

¿Por qué no buscar del lado de las lluvias artificiales mediante nueva tecnología? Esperaremos que los gringos inventen o perfeccionen el método. ¿Para qué buscar? Les compraremos la tecnología y algún día proclamaremos con orgullo que este Nobel americano es nuestro, porque nació en México…

¿Qué esperamos para invertir en plantas desalinizadoras? Unas 13 mil funcionan en el mundo. ¿Cuántas en México? ¿Por qué tardamos tanto en tratar y reciclar nuestras aguas usadas, en captar el agua de las lluvias torrenciales que abruman ciudades como México y Guadalajara?

Para enfrentar la permanencia, recurrencia y agravación de la sequía debemos repensar nuestra relación con el agua y con el espacio, inventar un nuevo modelo urbano, puesto que dejamos de vivir en pueblos chicos.

Pasar la página

Enrique Krauze
Reforma

Para José Manuel Valverde Garcés.

¿Por qué la reprobación en las doctrinas ha de cambiarse en odio a las personas? Melchor Ocampo, "Reflexiones sobre la tolerancia".

La primera acepción de la palabra "cómplice" que da el Diccionario de la Real Academia Española es esta: "Que manifiesta o siente solidaridad o camaradería". Es un uso común y corriente en la prensa mexicana. Es el mismo que emplea con frecuencia La Jornada para señalar a quienes critica o denuncia. En una rápida busca en Google encontré varias columnas editoriales de La Jornada donde se utiliza la fórmula "cómplice de" para denunciar (sobre temas como la criminalidad, la pederastia, la violación de derechos humanos, las guerras, etcétera) a entidades como el Gobierno, el Senado, el Congreso, el PRI, el Tribunal Federal Electoral, el Cisen, Estados miembros de la comunidad internacional, etcétera.

Fernando García Ramírez escribió el artículo "Cómplices del terror" en Letras Libres (marzo de 2004) para señalar críticamente (con testimonios del juez Baltasar Garzón y de Fernando Savater, y otras evidencias) la solidaridad de La Jornada por la organización terrorista ETA. Su uso de la fórmula "cómplice de" no fue distinto del que ha empleado La Jornada. Sintiéndose calumniada, la señora Carmen Lira, directora de La Jornada, ejerció su derecho de réplica en Letras Libres, que publicó su reclamación (abril de 2004), pero no conforme con ello quiso meter a la cárcel a García Ramírez, a quien también demandó por la vía civil junto con Letras Libres.

En los siete años que transcurrieron desde el inicio del conflicto hasta el fallo de la Suprema Corte en favor de Letras Libres, el diario La Jornada mencionó mi nombre sólo para hacerme objeto de denuestos, descalificaciones, infundios, o para señalar (con una carga de antisemitismo que no se veía en México desde los tiempos de Salvador Borrego) el hecho de que soy judío. Me pareció lamentable, pero nunca los demandé.

A partir del 18 de noviembre pasado, tras conocer del proyecto de la sentencia elaborado por el ministro Arturo Zaldívar, La Jornada -en el mejor estilo estalinista- comenzó a acusarme en sus páginas de ser agente de todas las fuerzas antipopulares, antinacionales, antimexicanas del mundo: la Mossad, la CIA, el terrorismo cubano de Miami, etc... Con humor, un amigo me escribió que La Jornada rompió el récord Guinness de ataques a una sola persona en un mismo día. Pero en línea la cosa era más seria: algunos lectores escribieron "Muerte a los traidores".

Por encima de todo esto, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha negado a La Jornada el amparo que interpuso ante la resolución del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal que le fue adversa. Quienes hacemos Letras Libres tenemos la firme convicción de que la resolución es un triunfo de la libertad de expresión y por tanto de la democracia.

En su sentencia, el ministro Zaldívar hizo una exposición sobre el sentido de la libertad de expresión en las sociedades democráticas y fundamentó "la posición preferencial" que esa libertad debe gozar en ellas. "El valor constitucional de una opinión" -dice el texto- "no depende de la conciencia de jueces y tribunales" sino de su "competencia con otras ideas" en lo que se ha denominado "el mercado de ideas". Es esa competencia y el consecuente "debate de ideas" que ella genera lo que "conduce a la verdad y a la plenitud de la vida democrática". El razonamiento concluye así:

El debate en temas de interés público debe ser desinhibido, robusto y abierto, pudiendo incluir ataques vehementes, cáusticos y desagradablemente mordaces sobre personajes públicos o, en general, ideas que puedan ser recibidas desfavorablemente por sus destinatarios y la opinión pública en general... Estas son las demandas de una sociedad plural, tolerante y abierta, sin la cual no existe una verdadera democracia.


A partir de estas premisas, la Corte inscribió el comentario editorial dentro de un debate de ideas y posiciones ideológicas, y no como una imputación de terrorismo. Si expresiones críticas como las que empleó García Ramírez se volviesen materia judicial, tendríamos un tsunami de demandas en los tribunales. La primera afectada con esa restricción hubiera sido La Jornada, que usa con frecuencia esas expresiones y otras similares. Por eso, semanas antes de morir Miguel Ángel Granados Chapa -el mayor periodista de izquierda del último cuarto de siglo XX y principios del XXI- defendió la posición de Letras Libres recordando la máxima de Francisco Zarco, el mayor periodista liberal del siglo XIX: "La prensa se combate con la prensa".

Para La Jornada, este combate de ideas es la "ley de la selva". El león cree que todos son de su condición. Cualquier lector joven de La Jornada, cualquier lector histórico de La Jornada, conoce la inclinación radical del periódico. Señalar críticamente esa postura es un acto legítimo, no un acto salvaje. Contestar con una andanada de insultos, eso sí es la ley de la selva.

La izquierda intelectual de México, la de Narciso Bassols, Heberto Castillo y Jesús Silva Herzog, la de la generación de El Espectador y la de los líderes del 68, era sumamente crítica pero se identificaba con la tradición liberal. La izquierda mexicana debe recobrar su tradición liberal, que es inseparable de las convicciones firmes pero también de la tolerancia. Una amplia franja de la izquierda intelectual de hoy -dispersa en otros periódicos- lo ha comprendido y actúa en consecuencia. Nada le haría mejor al país que esa franja se consolidara.

La izquierda política de México, que ha dado grandes batallas en la era moderna, tiene un líder indiscutido: Andrés Manuel López Obrador. Siempre he sostenido que es un hombre honrado con una profunda y probada vocación social, pero critiqué también -de manera franca y abierta, como él mismo hace- su perfil redentorista. Ahora ese líder ha hablado de establecer una "República amorosa". Enhorabuena. Para comenzar, bastará que con su ascendiente moral influya para desterrar el odio del periodismo de La Jornada.

Por lo que hace a Letras Libres, tras el fallo inapelable y final de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, deseamos pasar la página y reiteramos nuestra franca y abierta disposición para el debate de ideas.

La vida cambia los genes

Luis González de Alba
Se descubrió que...
Milenio

La herencia de los caracteres adquiridos tiene bien ganado descrédito a causa de Trofim Lysenko y la Unión Soviética. Pero el tema resurge: Natura y cultura trabajan juntas, dice un informe presentado este mes al congreso anual de la Society for Neuroscience.

La primera versión de la herencia de rasgos aprendidos está en el Génesis: Isaac pinta rayas en los bebederos para obtener corderos pintos. La de Jean Baptiste Lamarck tuvo más seriedad. Murió en 1829. Treinta años después Darwin publicó su On Origin of Species by Means of Natural Selection.

Desde que el darwinismo se combinó con el redescubrimiento de Mendel y su teoría de los genes, quedó sellada una ley de hierro: las variaciones de una especie se dan por las combinaciones y mutaciones al azar del material genético. Las combinaciones las produce el sexo. Las mutaciones son fallas en el copiado del ADN. Luego el ambiente selecciona las favorables y desecha las perjudiciales para ese lugar, clima y nicho ecológico.

Es lo que llamamos, desde Darwin, selección natural: una triple capa de pelo abundante protege a los perros polares, es dañina en animales que habitan entre los trópicos. El azar produce variaciones, el medio selecciona las útiles. La piel blanca beneficia a humanos de zonas con baja insolación porque permite emplear mejor la luz solar necesaria para fijar el calcio. La piel oscura protege de la radiación solar excesiva.

En tiempos de Stalin se decretó que Darwin estaba equivocado porque un ingeniero agrónomo, Trofim Lysenko, había descubierto la teoría materialista de la evolución, equivalente en biología del materialismo histórico y del materialismo dialéctico. La colectivización forzada de la tierra, la colonización forzada de Siberia y la implantación forzada de las teorías de Lysenko produjeron los millones de muertes por hambre que el camarada Stalin atribuyó a la maldad del capitalismo y su asociado el trotskismo.

Nadie quiso volver a oír esos nombres: Lamarck y Lysenko. Pero “investigaciones realizadas en los últimos años han cambiado notoriamente lo que sabemos acerca de cómo se heredan las conductas”, sostuvo ante la prensa en el congreso citado Flora Vaccarino, de la Yale University, experta en el desarrollo del cerebro. “Hallazgos actuales muestran cómo nuestros genes y el medio trabajan juntos para influir el desarrollo del cerebro a lo largo de una vida entera”.

Algunos de los hallazgos son:

• La activación de células cerebrales cambia una proteína necesaria para encender o apagar genes, lo cual sugiere que juega un papel en la plasticidad cerebral.

• La exposición prenatal a anfetaminas y alcohol produce un número anormal de cromosomas en las células cerebrales de ratones. Lo cual sugiere que ese recuento anormal pueda contribuir a defectos en el desarrollo observados en niños expuestos a drogas y alcohol in utero.

• Los cambios inducidos en el cerebro por la cocaína pueden ser heredables. Hijos de ratones macho expuestos a cocaína son resistentes a los efectos recompensantes de la droga.

• La maternidad protege a los ratones hembra contra algunos efectos negativos del estrés.

Otro estudio, éste publicado por la Association for Psychological Science, sostiene, desde su título que “Un feto puede sentir el estado psicológico de mamá”. Curt Sandman, Elysia Davis y Laura Glynn, de la Universidad de California en Irvine, encontraron que los hijos de madres deprimidas mostraban un desarrollo más lento. “Admito que eso nos sorprendió”, dice Sandman. A largo plazo, una madre deprimida puede ser causa de problemas neurológicos y de anomalías psiquiátricas.

“Creemos que el feto humano es un participante activo durante su propio desarrollo y se está preparando para la vida en base a mensajes que la madre provee”, concluye Sandman en Psychological Science.

Nuevas drogas, baratas y en el súper

Las autoridades deberán vigilarnos durante el baño: se ha disparado el uso de sales de baño, esos jabones en polvo para burbujas, como drogas recreativas. La American Association of Poisson Control Centers informa que, a pesar de que los envases previenen que no deben ingerirse, su empleo como diversión se ha disparado de 302 casos de hospitalización en todo el año 2010 a 1,782 en diez meses de 2011.

Las sales para bañera pueden producir un viaje acompañado de hipertensión, incremento del ritmo cardiaco, agitación, alucinaciones y hasta paranoia extrema, que son los casos llegados a hospitales por sus áreas de emergencia.

¿Las sacarán del mercado? El tratamiento médico consiste en sedar a la persona agitada hasta que los efectos desaparecen solos. Ya son 26 los estados de la Unión Americana que las incluyen como sustancias ilegales, aunque Doris Day y otras beldades a mitad del siglo pasado cantaran entre púdicas burbujas y nunca perdían el maquillaje ni el peinado infladito. Y pensar que probarlas les atizaba un viaje impropio para familias.

Maravillas y misterios de la física cuántica, Cal y Arena 2010.

noviembre 26, 2011

¡Irresponsable!

Jaime Sánchez Susarrey
Reforma

Las designaciones que ha hecho el presidente de la República revelan rasgos fundamentales de su personalidad. De los cinco inquilinos que van en el Palacio de Covián, sólo dos tenían un perfil propio

Felipe Calderón ha tenido mala suerte por partida triple. No es común perder dos secretarios de Gobernación en accidentes aéreos, que además eran sus amigos cercanos y uno de ellos se perfilaba como su delfín en la sucesión presidencial.

Pero más allá de los accidentes y la mala suerte, las designaciones que ha hecho el presidente de la República revelan rasgos fundamentales de su personalidad. De los cinco inquilinos que van en el Palacio de Covián, sólo dos tenían un perfil propio.

Francisco Ramírez Acuña, siendo gobernador, se la jugó con Felipe Calderón antes del inicio. Fue él quien le organizó en Jalisco su primer acto de campaña para buscar la candidatura del PAN a la Presidencia de la República.

Fernando Gómez Mont tenía una larga trayectoria como abogado y había sido "compañero de armas" de Calderón desde su juventud. Su trato con el presidente de la República era de tú a tú.

El hecho de que ninguno de los dos haya durado mucho tiempo en el puesto confirma que Felipe Calderón prefiere la lealtad y la subordinación por encima de cualquier otra consideración.

Juan Camilo Mouriño, Francisco Blake y, ahora, Alejandro Poiré tenían en común dos cosas: 1) su cercanía con el presidente de la República; 2) carecer de un currículum que justificara su nombramiento.

Este criterio contrasta con lo que ocurría bajo los gobiernos priistas. Miguel de la Madrid tuvo a Manuel Bartlett. Carlos Salinas a Gutiérrez Barrios, Patrocinio González y Jorge Carpizo. Ernesto Zedillo a Esteban Moctezuma, Emilio Chuayffet, Francisco Labastida y Diódoro Carrasco.

Y ya en la alternancia, Vicente Fox nombró, primero, a Santiago Creel y, después, a Carlos Abascal. Ambos tenían su personalidad propia. No eran una hechura del presidente de la República.

La importancia estratégica de la Secretaría de Gobernación es evidente. Su titular queda al frente del gobierno cuando el Presidente abandona el país, forma parte del gabinete de seguridad y es el encargado de las relaciones con los partidos y los gobiernos estatales.

En el gobierno es un primus inter pares. No sólo respecto de los gabinetes económico y social, sino del gabinete de seguridad nacional que incluye a los secretarios de Seguridad Pública, del Ejército y de la Marina.

Amén de que en la reforma recién aprobada en la Cámara de Diputados se establece que en caso de falta absoluta del presidente de la República será el secretario de Gobernación quien asuma el cargo hasta el nombramiento de un presidente interino.

Por todas estas razones, y por las que expongo a continuación, el nombramiento de Alejandro Poiré como secretario de Gobernación, más que sorprendente, resulta alarmante.

Su breve y meteórica carrera incluye su paso por el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) de la Secretaría de Gobernación, cargo para el que no tenía formación ni experiencia.

Anterior a ello, su labor más visible y notable fue la de ser vocero del Consejo de Seguridad Nacional. Desde ahí emprendió una campaña de información, en realidad de propaganda, para defender la estrategia del gobierno en el combate al narcotráfico. Nada más.

Ahora, ese joven de 40 años, que jamás ha ocupado un puesto de elección popular o ha estado al mando de una Secretaría de gobierno, se ocupará y decidirá sobre cuestiones medulares para el país en un contexto muy complicado.

Porque fue el propio Felipe Calderón quien advirtió que en los meses por venir la espiral de la violencia se recrudecería. Su advertencia ya se convirtió en profecía cumplida. Allí está la ejecución de 26 personas en Guadalajara y la narcomanta contra los gobernadores de Jalisco y Sinaloa.

Dicho sea de paso, Alejandro Poiré fue el principal detractor de la tesis de que la muerte de Nacho Coronel, lugarteniente de El Chapo, el 29 de julio de 2010, desataría una guerra por el control de la plaza y dispararía la violencia en Guadalajara.

Pero el problema de fondo no está en el diagnóstico equivocado, que sí lo hubo, sino en que la espiral de la violencia se incrementará en todo el país en el año de la elección presidencial.

A lo que hay que agregar dos factores fundamentales: el riesgo de polarización y confrontación en el proceso político. López Obrador está de regreso y va por todo. Suponer que reconocerá su derrota, empacará sus maletas y se irá para su casa, no es ingenuo, es estúpido.

El conflicto poselectoral ya está en el horizonte. La pregunta, en consecuencia, no es si habrá o no impugnación y protestas contra los resultados y las autoridades, sino de qué magnitud serán las mismas.

La respuesta a esa pregunta no la puede formular nadie porque depende de dos incógnitas: primero, de si la elección se polariza o no entre Peña y AMLO. Segundo, de que la diferencia entre ambos sea muy cerrada.

Para acabar de complicar el escenario, está el factor del crimen organizado. Cómo no tener presente el asesinato de Rodolfo Torre Cantú, candidato del PRI al gobierno de Tamaulipas, el 28 de junio de 2010. Y apenas el 2 de noviembre pasado, el atentado mortal contra Ricardo Guzmán, alcalde de La Piedad, Michoacán.

Y, por si todo lo anterior fuera poco, la economía mundial pende de un hilo. La posibilidad de que la Unión Europea no logre conjurar la crisis y arrastre al resto del mundo es real. Las consecuencias para México serían desastrosas y no hay forma de evitarlas.

Dado todo el contexto descrito, el nombramiento de Alejandro Poiré en la Secretaría de Gobernación es un acto irresponsable del presidente de la República.

Ningún capitán, en sus cabales, pone al timón a un joven inexperto cuando el mar está encrespado y soplan vientos de tempestad.

¿Un Peje con piel de oveja?

Hugo García Michel (@hualgami)
hgarcia@milenio.com
Cámara Húngara
Milenio

A pesar de que hay quienes dicen que debemos otorgarle el beneficio de la duda y creer (la palabra creer, en este contexto, resulta clave) en la posibilidad de que el hombre haya cambiado y en verdad sus palabras sean auténticas y sinceras, como simple ciudadano y observador de la realidad política mexicana, yo no puedo hacerlo. ¿Cómo creer en la cuasi religiosa prédica de una república del amor, si lo que veo en él y en muchísimos de sus seguidores es un lenguaje (verbal y corporal) y unas actitudes que contradicen cualquier discurso amoroso y me topo, por el contrario, con un rencor que raya en el odio contra todo aquel que ose criticar la palabra divina del Mesías y oponerse a sus designios?

Andrés Manuel López Obrador se presenta ahora como una especie de sacerdote hippie, con túnica psicodélica, aroma a pachuli y el cabello lleno de flores; un neofranciscano, pero no en el sentido de San Francisco de Asís, sino del San Francisco sesentero de Scott McKenzie. Que me disculpe su intolerante feligresía (que de seguro me lapidará amorosamente, apenas lea esta columna), pero yo no le creo, no me trago su nuevo discurso y me niego a cerrar los ojos para aceptar que con su flamante disfraz de oveja moderada y conciliadora deje de ser lo que en esencia es: el mismo Peje de siempre, con todo lo que ello significa para bien y, sobre todo, para mal (y si no, al tiempo).

En ese sentido, lo que más le convino a Marcelo Ebrard fue no haber quedado como candidato para el 2012 de esa entelequia que son “las izquierdas”. Estoy seguro que él lo sabe. No hubiera podido vencer al actual candidato del PRI. Mejor dejarle a Andrés Manuel el tigre de la rifa y esperar con paciencia los seis años que faltan para la siguiente contienda electoral. No es que dé yo como un hecho que Enrique Peña Nieto será el próximo presidente de la República, pero sus posibilidades son más altas que las de ningún otro candidato, incluido López Obrador. ¿Es esto bueno o malo para el país? No lo sé. Sin embargo, ¿qué sería peor: un México priista o un México chavista?

Ahí les dejo la pregunta, yo me voy a escuchar un disco de Donovan.

noviembre 25, 2011

¡Hay amores que matan! ¡Cuidado!

Francisco Martín Moreno
Escritor
fmartinmoreno@yahoo.com
conferenciasmartinmoreno@yahoo.com
Excélsior

Aquí va AMLO a toda velocidad después de haber aprendido prácticamente las mismas palabras del presidente venezolano Hugo Chávez.

La semana pasada asistí como invitado a la Feria Internacional del Libro, en Miami, Florida, oportunidad que me permitió leer los diarios locales, así como ver diversos noticieros de televisión que recogían las más sobresalientes notas caribeñas a las que, en México, tenemos muy poco acceso. Si algo llamó poderosamente mi atención fue el hecho de conocer de viva voz de Hugo Chávez sus conceptos espirituales en los que se apoyaba para encabezar la revolución bolivariana con la que está llevando a Venezuela, a ojos vistas, al más escandaloso de los desastres económicos y sociales, eso sí, con mucha bondad, ternura e insuperable amor al prójimo que, además, está matando de hambre.

Chávez, odiado y escupido por unos, adorado y defendido arrebatadoramente por otros, un incendiario que antes proclamaba el lema “Patria, socialismo o muerte, venceremos”, ahora eleva a diario sus plegarias para afirmar: ¡Cuánta falta nos hace hoy aquí en Venezuela y en el mundo, el respetar las diferencias, respetar los derechos del otro, para así garantizar la paz, la vida en comunidad, la solidaridad, la alegría! Con todo el amor que es capaz de sentir este otro horroroso Mico-mandante ha tomado la firme disposición de perpetuarse en el máximo poder de su país para asegurar la regeneración bolivariana, de la misma manera en que AMLO desea regenerar a México a través del Movimiento de Regeneración Nacional. Curioso, ¿no..?

Chávez agradecía las atenciones de sus seguidores en relación a su enfermedad afirmando que su presencia era “un baño de amor, es más medicina para mi espíritu, para mi alma, para mi cuerpo, medicina de la buena, puro amor, puro sentimiento”. Parafraseando a Nietzsche ¿?, como AMLO parafrasea a Alfonso Reyes, toda proporción guardada, Chávez solicita que “alimentemos el espíritu, alimentemos la espiritualidad porque esa es la raíz de todo. No nos podemos quedar sólo en el materialismo, no, eso ha sido la perdición de muchas revoluciones que se afincaron sólo en el materialismo y olvidaron la espiritualidad, olvidaron el sentido amoroso de lo que es ser humano, y que está plasmado en el cristianismo auténtico y verdadero, ama a tú prójimo como a ti mismo, el amor, el amor; el sentido amoroso de una revolución, el sentido amoroso de un pueblo, eso hay que alimentarlo, el amor es una fuerza indestructible”.

Chávez continúa: “Entonces, sigamos fortaleciendo con esta alegría, con estos cantos, con estas oraciones, esa profunda espiritualidad, de lo mejor del alma venezolana, de lo mejor de los siglos que pasaron, de lo mejor de lo que hoy somos y de lo mejor de lo que seremos, por esos niños, por esas niñas, a los que tenemos que darles una patria alegre, una patria feliz, una patria buena, una patria bonita.” Claro, en el contexto de una “República Amorosa” como la que pretende vendernos SS López Obrador.

El nivel de espiritualidad del líder de la revolución es impresionante, “el pueblo es la palabra de Dios en vida”, señaló, porque justamente una de las cosas que están sucediendo en el país es que esta revolución está llena del amor de Jesús caminando en la construcción del socialismo.

Por otro lado, López Obrador, quien perdió las elecciones en 2006, en las que un millón de mexicanos custodiaron las urnas para evitar un nuevo fraude electoral, el mismo que fue, es y será un peligro para México, el mismo que mandó al diablo a las instituciones de la República, ahora, este temerario tabasqueño reloaded cambia también su discurso, como si lo hubiera pronunciado el mismísimo Chávez, para incluir palabras como ‘el prójimo’, ‘la felicidad’, ‘la espiritualidad’ y ‘el amor’. “Hay que cambiar el estilo de vida, hay que cambiar la corriente de pensamiento por una nueva en donde el hombre y la mujer valgan por su trabajo, su generosidad, por sus buenas acciones…”

Aquí va AMLO a toda velocidad después de haber aprendido prácticamente las mismas palabras de Chávez: “Se debe entender que la felicidad es estar bien con uno mismo, con nuestras conciencias. Estar bien con el prójimo. O sea, ya no va a ser suficiente lo material. Hace falta recuperar la espiritualidad”. El provocador, fanfarrón, bravucón, pendenciero, el belicoso ex priista de mentalidad caciquil que acaba de salir por primera vez al extranjero para tratar de entender otros sistemas y acercarse a la fenomenología de la globalización, se nos presenta alegando “que la felicidad es estar bien con uno mismo, con nuestras conciencias, estar bien con el prójimo”, cuando todavía no explica el origen de sus ingresos ni exhibe el presupuesto del segundo piso en el DF ni su asombrosa capacidad de gasto e insiste en chicanear las leyes haciendo giras como líder “espiritual” de Morena y no como precandidato de la supuesta izquierda… Sweet Lord! Ahora resulta que López Obrador es un Mesías ya no de bulbos, sino de transistores. Ya no es un político amargado ni rencoroso ni resentido, sino un hombre conciliador, devoto, comprensivo, espiritual, tierno y amoroso, exactamente como Chávez, quien llora al expropiar, al perseguir, al aplastar a la oposición con todas las armas a su alcance, al clausurar la libertad de expresión y hundir amorosamente a su país en el atraso. Hay amores que matan… ¡Cuidado!