noviembre 23, 2011

¿De veras se la creyeron?

Jorge Chabat
jorge.chabat@cide.edu
Analista político e investigador del CIDE
El Universal

¿A poco se la creyeron? ¿De veras pensaron que eso de que la “mafia” le arrebató el poder a López Obrador era cierto? Pues, ¿cuál mafia? En la república amorosa no hay mafias. Tampoco presidentes “espurios” ni “peleles” ni “cercos informativos”. No hay rencores ni venganzas. ¿A poco pensaron que era en serio eso de la condena en la plaza a los analistas contrarios a la causa pejista? ¿A poco creyeron que las agresiones de las hordas fascistas de Fernández Noroña al inicio del sexenio eran de a de veras? Todo era puro “divertimento”, como dijera el propio Noroña. Era sólo una broma carnavalesca que daría paso a la república del amor, que es lo de moda ahora. Y si no, vean la campaña de Benetton con los besos amorosos de líderes mundiales. Eso es, al menos, lo que promueve el virtual candidato de las izquierdas. Atrás quedaron las acusaciones a los medios manipuladores. Ya AMLO dio su “mano franca” a López-Dóriga y a Televisa. ¿Y qué hay del “fraude” del 2006? Ya López Obrador habla de que les faltó estructura hace cinco años. Que eso es lo que ha construido desde esa fecha. Y entonces ¿cuál era la lógica de las protestas poselectorales? ¿Cuál la de fastidiarle la vida a miles que no pudimos circular varios meses por Paseo de la Reforma? ¿O es que López Obrador recibió, como San Pablo, la iluminación de repente? Una noche AMLO vio a un arcángel que le dijo que era el amor y no el odio la forma de llegar a la Presidencia. ¿Qué pasó en el fuero interno de AMLO? Más aun, ¿de veras pasó algo?

Yo, como muchos mexicanos, celebro el cambio de tono en el discurso rijoso de AMLO, pero, también como muchos mexicanos, tengo serias dudas sobre su sinceridad. Es cierto que en una democracia no hace falta que los políticos crean en la democracia. Basta con que se comporten de manera democrática, algo que López Obrador no ha hecho en su vida. Es evidente que después de cinco años de alimentar el encono que ahora condena AMLO se dio cuenta de que así no tenía posibilidad de ganar la Presidencia. De hecho, lo reconoció en la entrevista a López-Dóriga: se dio cuenta de que necesita los medios masivos para llegar a toda la gente. Se dio cuenta de que recorrer el país pueblo por pueblo no es la forma más efectiva de comunicarse con la población. Y obviamente también se dio cuenta de que su postura radical le atrae el apoyo incondicional de sus seguidores más duros, pero lo aleja de los mexicanos moderados, sin los cuales no tiene ninguna posibilidad de ganar. Pero eso era evidente desde 2006. Fue evidente en las elecciones de 2009 en las cuales la izquierda cayó a niveles bajísimos en el voto. Pero, curiosamente, hasta hace unas semanas la actitud de AMLO era negar la realidad. La culpa era de los medios que distorsionaban todo, de las encuestas “cuchareadas”, manipuladas por la mafia. En fin, durante los últimos años AMLO sostuvo contra viento y marea la visión de que él era un hombre honesto luchando contra las bestias del sistema neoliberal. Y obviamente tuvo sus seguidores. Aquellos que ante cualquier crítica a su líder iluminado lanzaban acusaciones flamígeras de “vendidos” a la mafia en el mejor de los casos o simples mentadas de madre. Yo, como muchos analistas, fui víctima de cualquier cantidad de ofensas por señalar lo que ahora el mismo AMLO reconoce: que con el discurso de confrontación y con las acciones fuera de las instituciones no se iba a llegar a ningún lado.

Hay que celebrar la intención discursiva de AMLO de jugar dentro de la lógica democrática. Tengo mis dudas de que el “amor y la paz” vayan a resolver por sí solos los problemas del país, pero es positivo dejar atrás la retórica confrontacionista en la que hemos vivido durante este sexenio. Sin embargo, me queda una sensación de frustración porque los últimos cinco años de acusaciones y mentadas nos los pudimos haber ahorrado. Si la iluminación de la que ahora es objeto el candidato de la izquierda le hubiera llegado desde 2006, el clima político en el que hemos vivido desde entonces habría sido diferente. En fin, celebremos la llegada de la “república amorosa”. Habrá que ver si sobrevive a una derrota en el 2012 o, más aún, a una victoria.

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