noviembre 04, 2011

El voto de Los Templarios

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

Guzmán era un militante reconocido del panismo michoacano, un hombre muy ligado a la familia Calderón y a la campaña de Luisa María

El narcotráfico, y más particularmente aún el cártel de Los Caballeros Templarios, votó en Michoacán, con el asesinato, a once días de las elecciones del alcalde de La Piedad, Ricardo Guzmán, un asesinato cometido en pleno centro de la ciudad, cuando estaba acompañado incluso de dirigentes nacionales del panismo, distribuyendo publicidad electoral.

El mensaje es inequívoco. Guzmán era un militante reconocido del panismo michoacano, un hombre muy ligado a la familia Calderón y a la campaña de Luisa María Calderón, quien esta misma semana aparece cada vez más arriba en las encuestas para los comicios locales, con un Silvano Aureoles, el candidato perredista, prácticamente sin posibilidades, y un Fausto Vallejo, del PRI, que se ha estancado en sus números y que, si antes se había nutrido de algunos votos perredistas, éstos parecen ahora, sobre todo los de las mujeres, trasladarse en forma muy importante hacia Luisa María.

La historia del narcotráfico michoacano y su relación con la política no es precisamente nueva. Ahí están los personajes detenidos con el michoacanazo y que quedaron en libertad por una serie de decisiones que, hasta ahora, nadie se ha dignado explicarnos con claridad. Ahí está el medio hermano del gobernador Leonel Godoy, Julio César Godoy Toscano, el diputado desaforado y, hasta el día de hoy, prófugo. Allí están las grabaciones de Servando Gómez, La Tuta, uno de los líderes de La Familia Michoacana (ahora Los Caballeros Templarios) con Godoy Toscano, con La Tuta organizando y financiando el apoyo electoral para éste en 2009. También está aquel candidato del Partido Verde, Saúl Solís Solís, líder de Los Templarios y, antes de ser candidato de ese partido, director de Seguridad Pública del municipio de Turicato, entre 2003 y 2005. Solís Solís participó directamente el 1 de mayo de 2007 en el ataque a una partida militar emboscada por La Familia, en Carácuaro, Michoacán. En el ataque fallecieron un coronel del Ejército y cuatro elementos de tropa. Dos años después era candidato. O está el caso de Rafael Cedeño, ideólogo de La Familia, que se presentaba incluso como visitante de la Comisión de Derechos Humanos del estado, además de participar activamente en la política local.

Tampoco Ricardo Guzmán es el primer alcalde asesinado en la entidad. Pero, en este caso, la muerte tiene un carácter eminentemente electoral, tanto que el asesinato se realiza en plena actividad proselitista. Es un mensaje para los electores, sobre todo para Luisa María Calderón. Pero son mensajes inútiles. La muerte de Guzmán recuerda la de Rodolfo Torre en Tamaulipas a unos días de las elecciones estatales. La gente ni dejó de ir a votar ni cambió su voto por ese crimen que cimbró al estado. Muy probablemente en Michoacán ocurrirá lo mismo. El dato duro, el hecho concreto, es que la gente está harta de la violencia y del desgobierno. Podrán decir las autoridades que la entidad está bajo control y hay condiciones para los comicios, pero lo cierto es que buena parte de Michoacán se encuentra abandonado por las autoridades locales, cuando menos en el ámbito de la seguridad. Y la gente, pese a estos criminales que intentan desestabilizar el proceso electoral, quiere recuperarlo.

PRD: ¿Ya está decidido?

Mañana comienzan a levantarse las encuestas que encargaron Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador para decidir la candidatura presidencial del PRD, y también del PT y Convergencia, ahora Movimiento Ciudadano. Ayer mismo el PRD decidió ir en una alianza completa con esos dos partidos, lo que quiere decir que unificarán todas sus candidaturas para 2012. Y también ayer mismo López Obrador y sus aliados pidieron oficialmente que desde ahora la alianza se denomine como su grupo político: Morena, o sea, Movimiento de Regeneración Nacional.

Marcelo Ebrard está realizando una intensa actividad, pero, si vemos la forma en que fue planteado el cuestionario, las preguntas que lo integran, cómo se están planteando las alianzas, los resultados de consultas como la de Mitofsky, y esta “idea” de llamar a la nueva coalición de la misma forma que el movimiento de López Obrador, cualquiera debería concluir que éste se siente ya el ganador.

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