noviembre 29, 2011

Internet, debate y Twitter

Javier Corral Jurado (@Javier_Corral)
Diputado Federal del PAN
El Universal

Internet y las redes sociales han significado una verdadera revolución en la comunicación humana, pues simplifican y agilizan la transmisión de datos, acercan distancias muy lejanas y economizan los procesos. Estas herramientas tecnológicas pueden utilizarse en diversos ámbitos de la vida social, pero sin duda en el campo de la comunicación política tienen un enorme potencial y se constituirán en la principal arena del debate informado para la disputa del poder. Ayer quedó claro el impacto que en el contexto de la próxima contienda electoral federal tiene el internet y las redes sociales imbricados con los medios tradicionales de difusión, y bajo la doble premisa de su característica primordial: libre y libertaria.

Si la campaña de Barack Obama había colocado con toda claridad la importancia estratégica de un uso adecuado de las redes sociales y su papel complementario de los medios tradicionales para entusiasmar a los votantes y llegar de manera específica al sector juvenil, el debate entre los aspirantes panistas a la Presidencia de la República —Santiago Creel, Josefina Vázquez Mota y Ernesto Cordero— promovido por el portal informativo www.unonoticias.com ha confirmado la gran ventana de oportunidad que significa la transmisión en vivo por internet y su rebote en las redes digitales. Y no sólo este portal aprovecha la única contienda real que existe entre aspirantes presidenciales, sino que Acción Nacional toma conciencia de la importancia de mantener esa competencia.

Según los datos de la empresa UNO TV, el debate fue seguido por la nada despreciable cantidad de 240 mil personas, y entraron cada minuto alrededor de 300 preguntas del público; a través de la repetición, enlazado el portal con el de Prodigy MSN, se esperaba que para la noche hubiera cerca de un millón de visitas al banner principal de ambos sitios bajo el título de Proyecto 2012.

A lo largo de cinco horas, el debate fue trending topic número 1 en Twitter, y a cada precandidato le redituó mas de 10 mil menciones en Twitter.

Al alcance de un click y con dispositivo móvil en mano, la comunicación entre personas se facilita y la información puede irradiarse a velocidades nunca antes imaginadas. Lo anterior constituye toda una oportunidad para el posicionamiento de ideas, programas, cuestionamientos. Las redes sociales en internet se convirtieron en espacios virtuales en los que el conflicto se presenta mediante intereses y programas opuestos insertos en la lucha por la distribución del poder.

Sobre Twitter existen puntos de vista encontrados sobre si este medio corresponde o no a una red social; la realidad es que un grupo de investigadores del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea analizaron 41.7 millones de perfiles de usuario, mil 470 millones de relaciones sociales, 4 mil 262 temas de moda y 106 millones de tweets para estudiar cómo se daba la distribución de la información en esta plataforma y las relaciones entre los miembros. La conclusión fue que Twitter no era una red social, pues tenía más las características de un medio de comunicación.

Dos de los principales rasgos que llevaron a estos investigadores a realizar dicha afirmación son que descubrieron que sólo el 22.1% de parejas de usuarios se siguen mutuamente, es decir, no prevalecen las relaciones recíprocas como reclama una red social. La segunda característica principal es que los usuarios comparten información del momento, de actualidad informativa.

Jack Dorsey, el creador del sitio, ha manifestado en diversas entrevistas que, en efecto, Twitter no es una red social, sino una herramienta de comunicación, una red de información abierta, en donde se puede seguir libremente a otro usuario y no, a diferencia de lo que pasa con las redes sociales, en donde un sujeto acepta la petición de amistad de otro y se convierten en amigos para consumir contenido personal.

Siempre he estado convencido de las bondades de las tecnologías de la información y la comunicación y de la sociedad de la información. Twitter, Facebook y todas las demás herramientas sociales de internet no fueron la excepción. Las redes sociales y los medios virtuales se han convertido en una herramienta eficiente y accesible en mi trabajo legislativo, pues es fundamental para un representante popular, como lo es un diputado federal, mantener informados a los ciudadanos de los proyectos legislativos que se trabajan y discuten. Sobre todo en mi caso, pues desde hace años enfrento la censura del duopolio de la televisión abierta.

Lo que hace valiosas a las redes sociales dentro de la estrategia total de comunicación y, a su vez, lo que las diferencia de los demás medios son dos aspectos: la libertad de publicar contenidos sin límites ni ediciones y su gratuidad.

Es importante señalar que no siempre el éxito en redes sociales se puede traducir en un éxito electoral. Como ejemplo están las recientes elecciones presidenciales en Colombia, cuya disputa se centró en Juan Manuel Santos y Antanas Mockus.

Mockus, además de tener el apoyo de los más prestigiados columnistas y académicos, y de los jóvenes que se encontraban hartos de la “mano dura” de Álvaro Uribe, podía presumir contar en Facebook con 700 mil seguidores, tres veces más de los que tenía entonces Santos y que aun como presidente no ha podido superar.

Mockus también se hizo popular en Twitter y estos dos éxitos en internet le dieron valiosa resonancia en los medios tradicionales, además de haber influido en los resultados de las encuestas previas, pero los resultados finales de la elección fueron contundentes: Santos ganó las dos vueltas en las elecciones y la segunda de forma todavía más contundente que la primera: 68.9% de los votos frente a 27.5% de Mockus. Bien dice Juan Villoro, retomando a Felipe González, en uno de sus artículos: “una cosa es la opinión publicada y otra cosa es la opinión pública”.

Este caso, ya emblemático también a nivel internacional, sugiere que tomemos la precaución de insertar a las redes sociales en un lugar importante pero no determinante dentro de la estrategia de comunicación política, o, si se insiste, valorar y estudiar al electorado y sus condiciones socioeconómicas antes de tomar la decisión.

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