noviembre 18, 2011

La asociación civil que hacía actos anticipados de campaña

Víctor Beltri (@vbeltri)
Analista político
contacto@victorbeltri.com
Excélsior

Imagine por un momento a un ciudadano, antiguo servidor público, que comienza a promover su imagen antes de que dé inicio un proceso electoral en el cual podría desear participar. Ante la sospecha de violación de la ley, y la consecuente pregunta expresa de los representantes de un partido político que no es en el que milita, este ciudadano responde que no viola las leyes electorales por medio de su asociación civil, y que por supuesto no busca cargo público alguno.

El representante del partido que cuestiona los presuntos actos ilícitos declara, entonces, que si continúa con sus acciones de promoción, y se presenta a la elección, ellos se encargarán de integrar un expediente de sus acciones para que, llegado el momento, le nieguen el registro como candidato por haber hecho campaña anticipada.

Cuando al ciudadano en cuestión le preguntan, de manera expresa, si promociona su imagen y busca una candidatura, responde que “no es el momento de hablar de campañas. No son los tiempos. No es así, no he pedido nada”. Sobre el hecho de que su imagen estaba en los carteles de su asociación civil, responde que “cada quien tiene su forma de promover su asociación”.

El calendario electoral sigue su curso, y el ciudadano se presenta a registrar su candidatura. La decisión surge, comenta, de la propuesta de la propia militancia, que desea que les represente. Recibe su constancia de registro, y rechaza la posibilidad de que la actividad previa, desarrollada dentro de su propia asociación civil, vaya a provocar impugnaciones a su candidatura. No le preocupa en absoluto la estructura y recursos del partido en el poder, porque los años de trabajo permanente como servidor público, primero, y al frente de su asociación civil, después, le han servido para ganarse la simpatía de los ciudadanos, misma que, según las encuestas, le colocan diez puntos por arriba de su más cercano competidor. Sobre la empresa encuestadora que le reconoce tal ventaja, prefiere no aportar más datos.

¿Qué ocurre después? Lo evidente. El partido opositor, que había sospechado de la posible violación de la ley electoral, presenta un recurso ante la autoridad correspondiente, y…

Antes de continuar con el relato, vale la pena aclarar el contexto en el que se ubica. Los hechos se desarrollan en el 2009, y el ciudadano en cuestión es una militante del Partido Acción Nacional, Marybel Villegas Canché. El partido que denuncia los actos ilícitos de campaña, cometidos a través de la asociación civil de la candidata, es el Partido de la Revolución Democrática. La asociación civil se llamaba “Unidad Familiar Quintanarroense”. ¿De quién más podríamos estar hablando?

La historia continúa. El PRD logró, a final de cuentas, que fuera cancelado el registro de la precandidata. Los actos de promoción anticipada de campaña, a través de la asociación civil, fueron acreditados, y el PAN, ante la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, se vio obligado a sustituir la candidatura de la señora Villegas Canché. Los expedientes del caso son los identificados con los números SUP-RAP-110/2009, y SUP-RAP-131/2009, y la resolución final puede consultarse en la siguiente dirección electrónica: http://vbltr.eu/110-2009.

Esto no es guerra sucia, campaña negra o campaña negativa. Aquí no hay complot. Es una sentencia en contra del PAN, producto de una impugnación del PRD, por los actos de promoción anticipada de un candidato a través de una asociación civil. Marybel Villegas Canché, como no podía ser de otra manera, acató la sentencia de la autoridad y su candidatura fue sustituida, a pesar de los deseos de la militancia y de la supuesta inocencia con la que constituyó y actuó en su asociación civil. Un acto de legalidad y de justicia, en el marco de la democracia, y que en su momento favoreció al PRD. Una resolución que sirve de referencia y antecedente. Nada más.

Ahora son otros tiempos, otras elecciones, otros candidatos, otras asociaciones civiles. Ojalá que la justicia siga prevaleciendo, ahora como entonces, por el bien de la democracia.

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